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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-01-2017

Por qu hay que oponerse a cualquier tipo de copago de servicios sanitarios y de medicamentos?

ngeles Maestro
Rebelin


La nueva Ministra de Sanidad ha anunciado su decisin de ampliar el copago de los medicamentos para los pensionistas que cobren ms de 18.000 euros anuales. Utiliza para justificarla argumentos que, no por haber sido esgrimidos por Consejeros y Ministros anteriores, resultan menos vergonzosos.

Se pervierte el sentimiento popular de justicia, que pague ms, quien ms tiene, que tiene su aplicacin fundamental en la aplicacin de los impuestos directos sobre la riqueza para intentar legitimar con el mismo argumento - una nueva restriccin econmica en el acceso a los medicamentos, que, sin duda alguna, abrir el camino a otras ms.

Es una gigantesca trampa que intenta culpabilizar y enfrentar entre si a quienes menos tienen, ocultando el saqueo generalizado de las arcas pblicas que se ha producido va reduccin de impuestos a las rentas ms altas (el escarnio de las SICAV sigue vigente), amnistas fiscales, el rescate de la banca privada, la evasin de capitales y tantos etcteras, por no hablar de la miseria de las pensiones o de los incrementos brutales de la explotacin que supone la generalizacin de la precariedad.

Adems, el establecimiento de barreras econmicas para el acceso a un elemento central del sistema sanitario al que se accede mediante prescripcin facultativa y precisamente cuando se est enfermo, es un crimen cotidiano.

Tras el primer ao de entrada en vigor del Real Decreto Ley 28/2012, del gobierno del PP, que cnicamente llevaba por ttulo de consolidacin y garanta del sistema de la Seguridad Social, un estudio realizado en Madrid arrojaba el estremecedor dato (obtenido mediante encuesta y por lo tanto muy inferior al real) de que cerca del 20% de los pensionistas no acudan a retirar de la farmacia los medicamentos prescritos. Resultados semejantes se han obtenido en estudios relativos a la introduccin del copago en otros pases, con la particularidad de que ese 20% de la poblacin es el que concentra todos los riesgos desde el punto de vista de la salud; es el mismo a quien se desahucia por no pagar el alquiler, el que devuelve los alimentos en la caja del supermercado o a los que hipcritamente se califica de pobres energticos.

El argumento de que la cantidad exigida un mximo de 8 euros mensuales - es simblica (para quin?) es un insulto para la mayora de pensionistas (y activos), que con ingresos inferiores a los 600 euros, tiene que decidir entre comer, pagar la luz o retirar los medicamentos.

Pero hay que recordar, para la juventud, o para los desmemoriados, que los discursos destinados a justificar los copagos son aejos.

Quien abri el debate acerca de la conveniencia de hacer pagar a las personas enfermas por los frmacos que les prescribe su mdico fue el Informe Abril Martorell (1991), elaborado a instancias de un ejecutivo del PSOE que gobernaba con mayora absoluta.

El primer medicamentazo fue obra tambin del PSOE en 1993. La Ministra ngeles Amador, hoy flamante consejera de Red Elctrica Espaola, fue quien llev a cabo por primera vez la exclusin de determinados frmacos de la financiacin por la sanidad pblica. El segundo de ellos vendra de la mano del PP en 1998. Muchos de los medicamentos eran, y son, de uso frecuente en enfermedades crnicas. Se esgrimieron argumentos confusos y contradictorios. Si no eran eficaces, habra que haberles eliminado del Registro. Si se pretenda favorecer el buen uso de los medicamentos, es injustificable que los excluidos por su dudosa utilidad pasaran a ser objeto de publicidad en medios masivos, con lo que cualquier atisbo de racionalidad desapareca por completo. As, se da el caso de que un medicamento como el Frenadol, prohibido en varios pases de la UE, es objeto aqu de propaganda masiva.

Los objetivos de ahorro son tambin falaces. Tras un breve periodo de reduccin tras la adopcin de las medidas, el gasto farmacutico vuelve a dispararse. En el caso de la financiacin selectiva de medicamentos, se eliminaron los medicamentos ms baratos y menos rentables, que fueron sustituidos por otros ms convenientes para la cuenta de resultados.

Los objetivos de ahorro son una falacia e incompatibles con el poder aplastante de la industria farmacutica, a cuyo servicio han estado todos y cada uno de los ministerios y consejeras del Estado espaol.

Lo que importa saber es que son capaces de inventarse cualquier cosa para conseguir los objetivos de los intereses empresariales a los que sirven. A modo de ejemplo valga este hecho que viv en mi poca de diputada, precisamente cuando el PSOE intentaba rodear de legitimidad social su primer medicamentazo. El argumento usado entonces para neutralizar la resistencia social fue la acusacin de fraude masivo en las recetas de pensionistas que los jubilados usaban para obtener medicamentos gratis para toda la familia. Los medios de comunicacin masivos se hicieron eco y expandieron el relato, sin ms fundamentos. CC.OO y UGT lo apoyaron activamente llevando a cabo una campaa de educacin sanitaria entre sus afiliados, con folletos y charlas destinados a colaborar en la eliminacin de dicho fraude. Ante la persistencia de mis preguntas dirigidas a altos cargos del Ministerio en sede parlamentaria acerca de cuales eran los datos que avalaban tales acusaciones de fraude, la respuesta que obtuve fue que tras un estudio realizado sobre decenas miles de recetas en Madrid haban aparecido 25 dudosas.

El copago de medicamentos, que como tantas veces se ha repetido es repago, sirve a un doble objetivo esencial para la gestin empresarial y la privatizacin de la sanidad pblica:

A estas alturas debera estar perfectamente claro que lo que queda de los servicios pblicos est en el punto de mira. Y que todo ataque que preparan va precedido de un relato, de un montaje mejor dicho, que carece de cualquier fundamento que no sea favorecer los intereses que representan. Es una guerra de clases que tiene ganadores y perdedores, y el arma ms letal es dar crdito a su propaganda, de forma que nuestra fuerza sea preventivamente destruida.

ngeles Maestro es mdica, tcnica superior de Salud Pblica. Fue diputada del Congreso y portavoz de Sanidad por IU. Es miembro de Red Roja

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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