Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

2017: el ao clave para la poltica contra las drogas

Mara Victoria Llorente/Juan Carlos Garzn
Razn Pblica


Pasado o futuro?

Este ao ser un ao clave para la poltica de drogas en Colombia, ya que se resolver el pulso entre un sector que pretende reformarla y otro que insiste en regresar a la estrategia de las ltimas dcadas. Ser el principio del fin de la guerra contra las drogas como la conocemos, o el endurecimiento de una poltica que no ha dado resultados.

Dentro de pocas semanas se dar la noticia de un nuevo pico histrico en el nmero de hectreas cultivadas. Es de esperarse que la coincidencia entre este ascenso y el comienzo de la era Trump en Estados Unidos se traduzca en presiones intensas sobre Colombia.

Pero 2017 tambin ser el ao en el que se iniciara la ejecucin de los acuerdos de paz. El gobierno estar en medio de la urgencia de frenar el crecimiento de los cultivos y proseguir los procesos de concertacin con las comunidades. La sustitucin de cultivos, como fue propuesta en el Acuerdo Final, no se dar de un da para otro. Depender de que el Estado pueda ofrecer proteccin a las comunidades, adems de condiciones para el surgimiento de fuentes legales de ingresos. Y tambin de que las FARC cumplan sus compromisos y pongan de su parte en este esfuerzo.

Dada esta situacin, en 2017 el presidente Santos tendr que decidir entre dejar un legado de cambio en la poltica de drogas o seguir con ms de lo mismo. Lo primero implica una apuesta indita por la transformacin de los territorios. Lo segundo implica mantener el divorcio entre seguridad y desarrollo sobre el supuesto de que la coca es la causa de nuestros problemas y no el reflejo de un Estado dbil y en muchas zonas inexistente.

Mucho discurso, algunos hechos

Lo ocurrido durante las ltimas semanas de 2016 anticipa lo que traer el ao que comienza. En la entrega del premio Nobel en Noruega, el presidente Santos volvi a insistir en la necesidad de poner fin a la guerra contra las drogas como una condicin para avanzar hacia la paz. Mientras tanto en Colombia el Consejo Nacional de Estupefacientes autoriz la aspersin terrestre.

Aunque el Estado ha logrado domesticar a las organizaciones criminales, el negocio sigue prosperando.

El gobierno tiene en su discurso la reforma, pero ha estado atrapado entre la inercia institucional y la dilatacin en llevar a cabo los acuerdos con las FARC. De esta manera, medidas como la suspensin de la aspersin area no han estado acompaadas por una estrategia clara y articulada en los territorios para sustituir los cultivos. En medio de este vaco, y ante el crecimiento vertiginoso de los cultivos, varios sectores han presionado para revertir esta medida, sealando la fumigacin como la nica salida posible.

Durante el gobierno Santos se puso fin a la fumigacin area, pero se autoriz la erradicacin manual. Adems, el Congreso aprob la regulacin de la marihuana para fines medicinales y se abrieron mesas de dilogo con las comunidades en distintos territorios, adquiriendo compromisos que difcilmente podrn ser cumplidos.

El discurso progresista se ha topado con la presin del sector defensa para entrar por la fuerza a las zonas de cultivo, con la desarticulacin institucional y con las grandes limitaciones presupuestales. La cantidad de hectreas erradicadas sigue siendo la forma preferida de medicin, mientras que las capturas y las incautaciones no logran tener un efecto decisivo sobre el narcotrfico. Aunque el Estado ha logrado domesticar a las organizaciones criminales, hacindolas menos violentas, el negocio sigue prosperando en medio de la corrupcin y la dificultad de las instituciones para adaptarse a un escenario cambiante.

Es importante tener en cuenta que para el gobierno el cambio de la poltica de drogas est amarrado a los acuerdos con las FARC. La tesis de fondo consiste en que ha habido una conexin estrecha y evidente entre el conflicto armado y el narcotrfico. Por eso la desmovilizacin de la guerrilla es una condicin clave para superar el problema de los cultivos ilcitos. Esta, sin duda, ha sido la apuesta del Ejecutivo, su nico plan.

Debe recordarse que lo pactado en La Habana incluye el compromiso de las FARC de romper sus vnculos con el narcotrfico. Las modificaciones introducidas tras la victoria del No en el plebiscito hacen explcita la obligacin de la guerrilla de entregar informacin y bienes. Adems, sealan que las FARC deben ayudar a combatir esta economa ilegal.

Esto puede marcar la diferencia en zonas donde el monopolio de los cultivos de uso ilcito ha estado bajo el control de este grupo insurgente. Sin embargo, hay mucha incertidumbre sobre lo que est por venir.

Del dicho al hecho

Las dudas abundan.

-Una parte de ellas recae en la guerrilla, especialmente en los frentes que tienen vnculos ms estrechos con el narcotrfico. Ya hay disidencias en algunos frentes de las FARC, y a esto se suma la salida de las filas de cinco poderosos mandos medios conocedores del negocio de la coca.

-Tambin preocupa que otros actores armados ocupen los vacos que dejen las FARC y capitalicen la falta de opciones claras para comunidades que siguen dependiendo de la ilegalidad.

-Las dudas tambin recaen sobre el Estado y sobre su capacidad para llegar a la periferia, ocupar las zonas que dejarn las FARC e integrar territorios que histricamente han permanecido aislados del desarrollo. Hasta ahora su presencia ha sido incompleta, pues ha estado casi exclusivamente en funcin de la guerra contra las drogas y la lucha contrainsurgente. Este es el Estado que comenzar a implementar lo acordado. De ah que su propia transformacin sea necesaria para avanzar en este proceso.

La pregunta que se abre para 2017 no es solo si la guerrilla cumplir, sino si el Estado ser capaz de establecer un vnculo con las comunidades y llevar bienes y servicios donde hasta ahora no ha podido hacerlo.

Ante este reto enorme, preocupa que funcionarios del gobierno y de la rama judicial insistan en que la paz de Colombia solo ser sostenible si se acaba la coca. El verdadero problema no son las matas, sino las condiciones en las que viven quienes las cultivan. Se corre el grave riesgo de que el xito del proceso con las FARC se mida a partir de cunto han decrecido las plantaciones de coca, una tarea que para ser sostenible demanda tiempo y esfuerzo, pero que adems debe ser considerada como un medio y no como un fin.

Cmo cambiar el rumbo

A travs de un comunicado, el gobierno y las FARC anunciaron el inicio de un esfuerzo conjunto para la sustitucin de cultivos en once veredas de Briceo (Antioquia). Meses antes las partes haban acordado el desminado de este territorio, controlado por el Frente 36 de las FARC.

El verdadero problema no son las matas, sino las condiciones en las que viven quienes las cultivan.

Esta experiencia ha mostrado las dificultades que enfrentar el Estado para avanzar en la implementacin de los acuerdos, pero tambin las oportunidades que ofrece el desarme de las FARC. A partir del acompaamiento que la Fundacin Ideas para la Paz (FIP) ha hecho de este proceso, es posible identificar algunas claves que definirn el rumbo que tome la implementacin de los acuerdos y, con ella, el futuro de la poltica de drogas en Colombia:

El gobierno tiene dos opciones: sentar las bases para superar el problema de las drogas en los territorios a travs de la implementacin de los acuerdos de La Habana, o ceder ante las presiones que exigen respuestas inmediatas al crecimiento de los cultivos ilcitos, aplazando de nuevo la construccin de Estado en los territorios. El primer camino podra ser el gran legado del presidente Santos, el segundo, su resignacin.

 

Mara Victoria Llorente, Directora ejecutiva de la Fundacin Ideas para la Paz, politloga de la Universidad de los Andes, especialista en temas de crimen y violencia, en polticas de seguridad nacional y ciudadana y en reforma de la Polica.

Juan Carlos Garzn, Politlogo de la Universidad Javeriana, con maestra en Estudios Latinoamericanos de Georgetown University, investigador asociado de la Fundacin Ideas para la Paz y Global Fellow del Woodrow Wilson Center.

Fuente original: http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/9956-2017-el-a%C3%B1o-clave-para-la-pol%C3%ADtica-contra-las-drogas.html?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=2017+ser%C3%A1+un+largo+a%C3%B1o+pre-electoral&utm_campaign=20170110_m136935356_2017+ser%C3%A1+un+largo+a%C3%B1o+pre-electoral&utm_term=Mar_C3_ADa+Victoria+Llorente+y+Juan+Carlos+Garz_C3_B3n



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter