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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Por qu no fue disuadido el ltimo atacante palestino en Jerusaln

Amira Hass
Haaretz

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Fadi al-Qanbar conoca todas las consecuencias de sus acciones que ya haba visto muchas veces antes. Pero los palestinos ven a las represalias israeles como una parte natural de la poltica general hacia ellos, no como una respuesta.

Voluntarios israeles de Zaka examinan un cuerpo de uno de los cuatro soldados israeles que murieron cuando un conductor de camin palestino embisti al grupo en el paseo de Jerusaln, el 8 de enero de 2017. Foto: GALI Tibbon / AFP

Ya sea que Fadi al-Qanbar planific el ataque del domingo en Jerusaln o si se trat de un impulso del momento, saba exactamente del castigo colectivo que esperaba a su familia.

Saba que su cuerpo no sera devuelto a la familia para su entierro, un golpe particularmente humillante y doloroso. Saba que los familiares seran detenidos inmediatamente y golpeados durante su detencin. Que algunos podran ser despedidos de sus puestos de trabajo en el oeste de Jerusaln. Y que las mujeres de la familia que estn casadas con residentes de Jerusaln sin documentos de identidad israeles podran verse expulsadas ​​de sus casas y separadas de sus hijos. Saba que por meses, y tal vez aos, su familia sera acosada por las autoridades policiales y estatales. Tambin saba que la casa de la familia sera demolida. Todo esto les ha sucedido a otros atacantes palestinos de Jerusaln Este.

Solo en su barrio de Jabal Mukkaber, en los ltimos seis meses de 2015, Israel destruy tres casas y otras dos fueron selladas. Todas ellas pertenecan a familias de terroristas. "Sellado" significa verter hormign en el hogar hasta slo unos pocos centmetros por debajo del techo.

De acuerdo con Hamoked -el Centro para la Defensa de la propiedad- entre julio de 2014 y finales de diciembre de 2016 Israel demoli 35 casas palestinas y sell otras siete; de estas seis y cuatro, respectivamente, estaban en Jerusaln Este.

El hecho de que los padres, hijos, abuelos, sobrinos que perdieron sus casas no tuvieran nada que ver con el ataque, es irrelevante. Israel y sus jueces de la Corte Suprema de demolicin ven como un castigo legtimo y disuasorio eficaz contra aquellos que estn considerando un ataque terrorista.

Lo que es ms, Qanbar sin duda saba que sus hijos no slo sufriran la prdida de su padre, sino que se convertiran en violentos o seran inhibidos; y siestn en edad escolar sus calificaciones podran sufrir, al igual que su estado de salud. Sin embargo no se desanim.

La disuasin que fall

Los analistas y polticos encontraron todo tipo de razones por las que la disuasin fall en el caso de Qanbar: pertenencia al grupo del Estado Islmico; ataque por imitacin; ser un expreso (al parecer una afirmacin falsa hecha por Hams que los israeles se apresurarona adoptar) o incitacin de la Autoridad Palestina a la luz del posible traspaso de la Embajada de Estados Unidos a Jerusaln. Como de costumbre las explicaciones son errneas y fuera de lugar.

Un grupo de soldados de uniforme no es una visin neutra para cualquier palestino. Ese es el aspecto y la vestimenta de los que echan a decenas de palestinos de sus viviendas todas las noches, los que disparan a matar a mujeres y menores de edad en los controles, los que son enviados para atacar en la Franja de Gaza yacompaan a las fuerzas de la Administracin Civil para destruir depsitos de agua, aseos porttiles, chozas y tiendas de campaa. Que los israeles hayan borrado estos hechos de su agenda no significa que no existan.

Los israeles, sin duda, dicen que sin los pasos disuasorios el nmero de atacantes palestinos sera ms alto. O lo opuesto, que debera haber ms represin. Los palestinos, sin embargo, ven a las represalias israeles como una parte natural de la poltica general hacia ellos, no como una respuesta. Cuando Israel no est demoliendo como medida de castigo, est destruyendo al no permitir la construccin y el desarrollo. Cuando no est arrestando a la gente por ataques letales o presuntamente planendolos detiene a los nios para tratar de ahogar la lucha popular. Con o sin ataques letales expande los asentamientos, estrangula la economa palestina o planifica la expulsin forzada de los palestinos de aldeas y hogares en Jerusaln.

De manera que las razones por las que estos disturbios particulares y no organizados no se transforman en una sublevacin ms amplia no se encontrarn en la capacidad inherente de Israel de causar un dolor cada vez mayor. Por mucho que Hams intente promocionar este ataque como prueba de que la "Intifada de Jerusaln" no ha muerto, est claro que el pblico en general no est interesado en eso. A pesar de la dispersin geogrfica y social y los dbiles lderes en disputa existe la madurez poltica en la poblacin palestina, que sabe que un levantamiento es inevitable, pero que debe esperar a un momento ms apropiado.

Amira Hass es corresponsal de Haaretz.

Fuente: http://www.haaretz.com/israel- noticias / .premium-1.763796



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