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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Donald Trump: una movida de la Fed, la furia, el capital global y el gigante asitico

Paula Bach
La izquierda diario


Falta menos de un mes para la asuncin de Trump, cuestin que dadas las circunstancias parece un siglo. Pocas veces en la historia la vspera del arribo a la Casa Blanca de un presidente debe haber movido tantos ros de tinta y tanta especulacin sobre su eventual programa de accin. Es lgico. La llegada a la cima del poder de un impredecible es una instantnea de los resultados novedosamente contradictorios acumulados durante el perodo pos Lehman. Dicho con algo de irona pero no tanta, la imprevisibilidad es tambin y en gran parte, sntesis de mltiples contradicciones. Hace tiempo venimos alertando desde esta columna sobre la posibilidad de que las derivaciones polticas de la economa golpeen antes que la economa misma y Trump es smbolo de ese estado de cosas. Como tambin sugerimos, es de esperar que la poltica vuelva a retumbar sobre la economa.

En un sentido la incertidumbre toma la posta y ello es indicio de que los tiempos sern bastante menos habituales incluso de lo que lo fueron durante los ltimos ocho aos. La previsibilidad relativa de las acciones de la Fed, de la poltica econmica conservadora del establishment y de la relacin chino-norteamericana, empiezan a aparecer como cuestiones del pasado. Y esta incertidumbre har tambin ms impredecibles las reacciones del resto de los actores en el escenario mundial. Para aportar ms confusin a lo incierto quedaron ah no slo las operaciones de la CIA, del ms oscilante FBI y del Partido Demcrata, cuestionando la legitimidad de un triunfo que encima fue una derrota en trminos del voto popular, sino tambin el hecho de que Donald es un buen actor. Como destaca Ibrahim Warde en el Dipl rememorando el rol del futuro presidente como productor y estrella de realities shows Al dominar la dramaturgia de este tipo de programas a la perfeccin, supo poner en escena las expectativas y temores del pblico.

No obstante, la imprevisibilidad del accionar de Trump es relativa como relativo es el poder de un presidente que segn sealamos desde esta columna, est circundado por el escenario intermedio que lo encumbr. Escapar a lecturas unilaterales implica al menos tres precauciones: intentar comprender el momento justo de las contradicciones que enfrenta la nueva administracin; atender que los grandes problemas de agenda como los lmites de las polticas econmicas norteamericanas, la ira populista o la crecientemente intrincada y contradictoria cuestin china, anteceden a Donald Trump quin ms que ninguna otra cosa, es un resultado de las circunstancias; percatarse de que ese resultado tiene altas probabilidades de transformarse como mnimo- en punta de lanza de cambios cualitativos en el escenario econmico y poltico internacional.

Mueve Janet Yellen

Como era previsible, la Reserva Federal bajo el mando de Janet Yellen, aument hace unos das un cuarto de punto las tasas de inters de corto plazo y prometi tres alzas ms en el curso del ao prximo. Si los mercados prevean casi con certeza el movimiento, supusieron que la Fed iba a prometer dos aumentos ms en lugar de los tres que finalmente sugiri. Aunque la diferencia resulta casi insignificante en trminos cuantitativos, el hecho volvi a disparar el rendimiento de los Bonos del Tesoro a 10 aos que se mueve inversamente al valor de los ttulos. Este movimiento significa que los inversores salen de los bonos previendo mayor inestabilidad en la economa norteamericana asociada a una inflacin creciente derivada de la combinacin esperada del incremento del gasto fiscal y un mayor proteccionismo.

Como seala Marina Dal Poggeto el incremento del inters de los bonos a diez aos explica el aumento en la volatilidad global, la nueva fortaleza del dlar (), presiones sobre los precios de las commodities y, fundamentalmente, un encarecimiento del costo financiero de la deuda en general y de los pases emergentes en particular, que adems incorporan la dinmica del riesgo pas. Pero es importante sealar que a la vez que se produce la salida de los bonos a diez aos, los capitales se dirigen hacia Wall Street que est rozando valores mximos en gran parte bajo el impulso de las acciones de las corporaciones petroleras, de materiales asociados a la construccin y al ndice Russel 2000 que concentra las empresas de menor capitalizacin burstil. Se trata de los sectores que eventualmente deberan tomar impulso de acuerdo a las promesas de la nueva administracin.

Aunque los movimientos financieros son coyunturales y en gran medida expresan apuestas y tomas de ganancias, la tendencia inversa de los bonos y la bolsa, traducen lo que los mercados esperan de la gestin Trump. Hasta cierto punto esta dualidad podra estar anticipando un resultado complejo: la combinacin entre una eventual mejora parcial de la performance de la economa norteamericana y una mayor inestabilidad global asociada a las polticas destinadas a alcanzarla.

Pasado y presente (o lo viejo y lo nuevo)

Es preciso recordar que el carcter necesario del aumento de tasas antecede en mucho a Donald Trump. Y en realidad es tan cierto que en el pasado diciembre de 2015 la movida de la Fed result muy similar a la actual como que la accin tiene lugar en circunstancias ciertamente muy distintas. Tal como sealamos en otras oportunidades, la larga intencin de la Fed de incrementar las tasas se asienta en tres motivos fundamentales: las tasas cercanas a cero durante un perodo inusualmente extenso terminan amenazando las ganancias de los bancos, coartan la posibilidad de apelar a polticas monetarias en caso de recesin y crean inestabilidades financieras potencialmente explosivas. Dicho de un modo ms conceptual, se trata de una especie de sinergia negativa resultante de la combinacin entre tasas de inters bajas que luego de varios aos no estn funcionando como se esperaba -cuestin que Lawrence Summers denomin estancamiento secular- y los lmites de China como meca receptora del capital internacional sobrante.

Ahora bien, si como tambin sealamos desde esta columna, los halcones venan levantado vuelo y la izquierda neokeynesiana insista cada vez con mayor mpetu- en la necesidad de trocar gradualmente- las polticas monetarias por polticas fiscales, el remedio amenazaba ser peor que la enfermedad. Incluso arriesgaba transformarse en profeca autocumplida si como sucede hasta el momento- el crecimiento demasiado modesto de la economa norteamericana continuaba sostenindose solamente sobre polticas monetarias expansivas. Y a juzgar tanto por el anhelo del establishment de conservar una situacin de estancamiento no catastrfico como por las lacnicas crticas neokeynesianas, todo amenazaba permanecer igual a s mismo hasta que irrumpiera algn factor imprevisto. Y ese factor que, a decir verdad de imprevisto no tuvo nada, result ser Donald Trump.

Lo cierto es que -al menos en lo inmediato- el ascenso de Donald dio va libre a la Fed para encarar un primer incremento que empieza a alejar a las tasas de su umbral cero. El asunto tiene una explicacin que combina al menos dos factores claves. Por un lado -y como seala Eduard Luce en Financial Times- nuevamente en sentido contrario a la mayora de las previsiones, el triunfo de Trump trajo confianza de los mercados en la posibilidad de un repunte de la economa norteamericana. Por el otro, la economa de Estados Unidos mostr mejores resultados de los esperados en el tercer trimestre del ao. El soporte de aquella confianza se basa tanto en las promesas de fuertes recortes impositivos como en la creencia de que un congreso de mayora republicana dar va libre al incremento del gasto fiscal que le obstruy al gobierno de Obama. Y si bien no hay grandes diferencias entre los anuncios de la Fed de diciembre de 2015 y los actuales, lo significativamente distinto es que ahora existe una alta probabilidad del pasaje de la retrica a la accin, tcnicamente sostenida en la previsin de incremento del gasto y el dficit fiscal. Como resultado final, el estmulo hacia un mayor crecimiento de la economa norteamericana, amenaza con meter una cua en la coordinacin internacional que sostuvo la situacin de la economa mundial en un rea gris relativamente estable amn de la ristra de momentos crticos- durante la frgil recuperacin pos Lehman.

Con una visin similar a la aqu esbozada pero desde una perspectiva que aspira a una coordinacin internacional desde otro armado, el periodista Mohamed A. El-Erian desde Proyect Syndicate sugiere que si en una primera fase los inversores esperan que Trump se abstenga de desencadenar una guerra comercial y que las perspectivas de la economa norteamericana mejoren, las principales economas deberan emular las polticas de la administracin estadounidense abandonando las medidas monetarias y estimulando las fiscales. Caso contrario seala- los capitales comenzarn a fluir desde los ttulos alemanes o japoneses hacia los norteamericanos de mayor rendimiento cuestin que, al continuar elevando el valor del dlar, terminara por socavar la competitividad norteamericana empaando sus perspectivas de recuperacin. El periodista afirma que una circunstancia tal podra estimular a Trump a pasar de la retrica proteccionista a la verdadera accin, limando la confianza de los mercados y las empresas e incluso, si el asunto fuera lo suficientemente lejos, provocando una respuesta de los principales socios comerciales.

Desde nuestra ptica, no se trata de un problema de voluntad de coordinacin interestatal. La tensin entre lo nacional y lo global est expresando cuestiones estructurales profundas derivadas no slo de la debilidad de la recuperacin econmica mundial sino del choque de aos de avances de la globalizacin del capital con las condiciones de existencia de amplios sectores sociales. La crisis de la globalizacin se expresa en gran parte como una crisis del consenso nacional y tiende a traducirse en serias dificultades para la coordinacin internacional. En sentido contrario a la sugerencia del mencionado periodista, sera esperable que un eventual nuevo armado fiscalista con tasas de inters en ascenso en los principales pases- conduzca a mayores tensiones interestatales en lugar de a un nuevo acuerdo internacional.

Poder real y poder simblico

Pero lo menos coyuntural del asunto y quizs lo ms interesante es que los giros en las polticas monetarias norteamericanas nunca resultaron inocuos. Basta recordar para hablar de los momentos ms significativos en cuanto a virajes bruscos de poltica econmica- que el aumento abrupto de las tasas dispuesto por Paul Volcker en 1979 bajo administracin Carter, es simblicamente considerado el punto de partida del neoliberalismo. El tipo de inters real de la Reserva Federal que, como apuntan Doumnil y Levy en La gran bifurcacin, luego de los aos 50 haba oscilado entre el 2 y el 3% promedio alcanzando valores negativos en 1975, roz el 7% en 1981 llegando a casi el 9% en 1983, como grafica David Harvey en Breve historia del neoliberalismo. Indican adems Doumnil y Levy que durante los aos 70 la inflacin desvalorizaba las acreencias y las ganancias financieras se volvan cada vez ms bajas. Vale remarcar que en el muy distinto contexto actual de presiones deflacionarias, tasas de inters extremadamente bajas (ms bajas que la inflacin) reproducen el fenmeno de la desvalorizacin de las acreencias y declinacin de las ganancias bancarias como mencionamos ms arriba.

Lo curioso es que si en aquel momento el viraje estaba destinado a iniciar el proceso de globalizacin del capital, en la actualidad un giro que al menos por ahora puede preverse como mucho ms moderado- tiene el contradictorio objetivo de contener los efectos de aquella globalizacin que estn quebrando el consenso interno. Ms all de su magnitud real, el poder simblico de una tendencia alcista de las tasas de inters en un contexto de estancamiento secular, probablemente est indicando el momento ms dbil y ms crtico si se consideran todos los ngulos- de la historia neoliberal. Un instante en el cual la relativa cooperacin entre los Estados capitalistas centrales que result un factor esencial de contencin para la crisis que se inici en 2008- se vuelve contradictoria con las necesidades de la recuperacin nacional norteamericana. Y esto acontece mucho ms como reflejo de la contradiccin entre los niveles de globalizacin alcanzados y la desazn de amplios sectores de masas que como necesidad inmediata de las franjas hegemnicas del capital.

Por ello aunque en lo formal las polticas ms anunciadas de la administracin Trump alza de las tasas de inters, reducciones impositivas, aliento del gasto fiscal y armado de un gabinete de derecha en todas las reas, entre otras- se parezcan a aquellas de Ronald Reagan, aunque sus nombres de pila varen slo en una letra y aunque ambos hayan estado o estn comprometidos de diversa forma con las artes actorales, es extremadamente difcil que en lo esencial Trump pueda ser un nuevo Reagan, sobre todo porque Ronald fue la punta de lanza de la globalizacin y Donald ser quin debera intentar ponerle algn coto.

El consenso

Recuerda Henry Kissinger en Orden mundial que El debate interno sobre la guerra de Vietnam result ser uno de los que ms cicatrices ha dejado en la historia estadounidense. Lo describe como un instante clave de ruptura del consenso nacional en el que Las protestas () alcanzaron dimensiones que obligaron al presidente Johnson () a limitar sus apariciones pblicas. Seala que En los meses posteriores al fin de la presidencia de Johnson, en 1969, muchos de los artfices claves de la guerra renunciaron pblicamente a sus puestos y pidieron el fin de las operaciones militares y la retirada de Estados Unidos. Estos temas estuvieron en cuestin hasta que el establishment cre un programa para terminar con la guerra.

Y qu tiene que ver Vietnam? Si bien la situacin actual es ciertamente muy distinta se verifica al menos una tendencia al quiebre en los marcos de un estado de cosas intermedio- de lo que Kissinger llama el consenso. Tendencia que deviene fundamentalmente de esa forma contenida pero lacerante que adopt al perodo pos Lehman y que se ocup de poner al desnudo y potenciar las consecuencias ms dramticas de dcadas de neoliberalismo. El sueo americano es sin duda la piedra de toque de aquel consenso. Hasta cierto punto en los aos de Vietnam el american way of life se vio herido no tanto por la crisis econmica bastante menos urticante que la actual- sino por una crisis poltica y social potenciada por el hecho de que los hijos de Estados Unidos volvan de las criminales acciones norteamericanas en el frente, envueltos en bolsas negras. El llamado sndrome de Vietnam permaneci como cicatriz imborrable de aquellos aos. Terminar la guerra en los trminos de Kissinger significa que el establishment no poda proseguir su plan estratgico internacional con la opinin pblica norteamericana en contra.

En la situacin actual el sueo americano se est deshilachando debido a la percepcin fatal para la sensacin de progreso de que el nivel de vida de las actuales generaciones retrocedi con respecto a las anteriores y que el de las prximas ser an peor. De alguna manera y apelando al momento de Vietnam como metfora, podra considerarse que Donald Trump es el resultado de que el establishment an no se muestra dispuesto siquiera a moderar la guerra de la globalizacin mientras el consenso amenaza romperse. En un sentido, neokeynesianos y populistas cada cual a su modo- estn actuando como la voz de la conciencia de las lites polticas tradicionales enfrentadas a aquello que hace un tiempo el columnista Wofgang Mnchau de Financial Times, figuraba simpticamente como The elites Marie Antoniette moment. Hace unos das deca Paul Krugman un amante de lo global- que lo raro es que la reaccin contra la globalizacin haya tardado tanto. Sealaba tambin Krugman que el proceso globalizador se encuentra sitiado por la poltica hemos insistido desde esta columna sobre el asunto- a la vez que sugera tratar a la globalizacin como un proyecto ms o menos terminado, intentando reducir su magnitud.

Lo global

Ciertamente uno de los accidentes geogrficos ms peligrosos que aguarda a la administracin Trump es aquel que opone los xitos de la globalizacin a sus miserias. No se trata de una contradiccin sencilla. La globalizacin devino el salvavidas del capitalismo tras la crisis de los aos 70, constituyendo el resultado econmico ms contundente de la ofensiva neoliberal. Embestida que simplificando y sintetizando- tuvo entre sus ejes fundamentales la meta combinada de avanzar sobre el denominado Estado de bienestar de posguerra y establecer la ms amplia movilidad internacional del capital.

De hecho y amn de significativas derrotas como la de los Controladores Areos en 1981- una de las constantes en Estados Unidos durante las tres dcadas pasadas estuvo definida al decir de David Harvey- por exenciones fiscales a la inversin que actuaron como una manera de subvencionar la salida de capital del nordeste y del medio oeste del pas. Desde aquellas zonas caracterizadas por altos ndices de afiliacin sindical como la regin del rust belt- se estimul el desplazamiento de las inversiones hacia las regiones poco sindicalizadas y con dbil regulacin del sur y el oeste, pero tambin hacia Mxico y al Sudeste Asitico. A su vez y como tambin seala Harvey, a partir de los aos 90 la financierizacin del capital, la inversin extranjera directa y de cartera, la innovacin y la desregulacin internacional de los mercados, crecieron en el mundo de manera significativa establecindose -fundamentalmente en el mundo anglosajn- una estrecha vinculacin entre las corporaciones y la bolsa de valores. El denominado Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Estados Unidos, Mxico y Canad y la creacin de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) resultan eslabones fundamentales de ese proceso. Las deslocalizaciones hacia Mxico y el Sudeste Asitico primero y luego hacia China con su entrada a la OMC en el 2001, fueron la esencia del proceso de globalizacin que instaur una nueva divisin internacional del trabajo con el establecimiento de cadenas de creacin de valor integradas.

La sntesis se resume en una combinacin irritante. Por un lado Estados Unidos coloc 586 empresas transnacionales en el ranking Forbes Global 2000 del 2016 cuyos ingresos combinados representan un total de 11.6 billones de dlares. Esta cifra representa el equivalente a aproximadamente el 68% del PBI norteamericano. Aunque esto no significa que esas empresas produzcan efectivamente dos tercios del PBI de Estados Unidos, la comparacin da una idea del peso que estas firmas pueden tener sobre las decisiones de poltica norteamericana. Por el otro lado la mezcla de deslocalizaciones y cierres de empresas, el avance tecnolgico que tuvo su auge en los aos 90- y el lento crecimiento posterior a la crisis de 2008, gener un cctel fatal que enlaza una desocupacin estructural arrastrada por aos, nuevos trabajos creados precarios incluyendo trabajos de medio tiempo y espordicos, estancamiento e incluso cada salarial con la decadencia de vastos sectores de pequea y mediana empresa.

El asunto es que la debilidad de la recuperacin pos crisis de 2008 disminuy no el proceso mismo de la globalizacin aunque s, su dinmica. Esencialmente lo que se puso de manifiesto es una significativa combinacin entre la disminucin del crecimiento del comercio mundial y un incremento dbil de medidas proteccionistas. Esta contradiccin muestra que al menos por el momento- la retrica proteccionista de Trump est ms asociada a la necesidad de reestablecer el consenso interno que a los intereses de los sectores hegemnicos del capital. Aquellos sectores hubieran preferido largamente continuar con los tratados de libre comercio como el TPP o el Acuerdo Transatlntico que como puntualiza bien Noam Chomsky en Quin domina el mundo?, no suelen tener en realidad nada que ver con el comercio sino que son pactos sobre los derechos de los inversores que contribuyen a debilitar la sindicalizacin obrera.

Dialctica china

An no puede conocerse si la exaltada retrica anti China que se hizo un poco ms real al momento de atender la llamada de la presidenta de Taiwn- consiste en una suerte de neo vandorismo americano o si, efectivamente, Trump encarar una poltica cualitativamente ms agresiva hacia el gigante asitico. En todo caso las seales no son unvocas ya que el anuncio de la anulacin del Tratado Transpacfico favorece, en realidad, contradictoriamente a China.

Lo cierto es que tambin una mayor tensin chino-norteamericana, antecede a Trump. Si el crecimiento econmico de China signific un factor contrarrestante a la crisis de 2008, la debilidad de la recuperacin internacional como sealamos en otras oportunidades- tambin se tradujo en un lmite para conservar aquel rol. Esa demarcacin comenz a ponerse de manifiesto en los ltimos aos y con mayor contundencia, a partir de 2014. El ala liberal que representa un lder fuerte como Xi Jinping, es tambin expresin de que China est dejando de ser la meca del capital norteamericano e intenta un giro ms agresivo hacia la conquista de espacios mundiales para la acumulacin del capital. La dicotoma entre el lema trampista make US great again y el make China great again de quienes quieren alertar que un cierto aislacionismo de Trump podra abrir paso al avance del gigante asitico, contiene parte de la verdad. Las cartas de una mayor tensin chino-norteamericana estn echadas ms all de las decisiones inmediatas de Trump, aunque esas decisiones por supuesto- establecern ritmos que pueden modificar en mucho el escenario.

En todo caso y por ahora- cabe dejar planteadas algunas cuestiones fundamentales. Trump no gobernar contra las 586 empresas del ranking global Forbes 2000. Un Goldman Sachs estar a cargo del Departamento del Tesoro para asegurarlo. Al menos en lo ms inmediato y en la medida en que China se agota como destino del capital sobrante norteamericano, no puede descartarse que los incentivos combinados ofrecidos por Trump generen cierto retorno de capitales hacia Estados Unidos con todos los lmites que impone la integracin de las cadenas de valor. Por ltimo vale destacar que incluso un proteccionismo dbil dirigido a recuperar consensos internos es probable que -en las condiciones generales reinantes- se presente como un serio obstculo para las polticas de coordinacin econmica internacional tal como las conocimos en estos ltimos aos. Cuestin que hace esperar una mayor inestabilidad mundial incluyendo las repercusiones latinoamericanas que ya empiezan a sentirse.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Donald-Trump-una-movida-de-la-Fed-la-furia-el-capital-global-y-el-gigante-asiatico




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