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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Poder comunal-popular en Venezuela

Gilberto Lpez y Rivas
Rebelin


En la difcil coyuntura actual que vive Venezuela, corresponde a las fuerzas polticas del chavismo, y a quienes somos solidarios con este proceso revolucionario, hacer los mayores esfuerzos para analizar la mejor estrategia de lucha que corresponda a las necesidades de tan delicada situacin.

No es suficiente con identificar las caractersticas actuales del factor constante imperialismo/burguesa, en esta renovada ofensiva en marcha contra el proceso bolivariano, sin que al mismo tiempo se ubiquen y asuman las responsabilidades en el interior del movimiento chavista, y en las fuerzas polticas solidarias, tendientes a consolidar y desarrollar una defensa efectiva de las conquistas de la revolucin, basadas en el poder popular-comunal, la propiedad social y el socialismo.

En el memorable documento Plan de la patria, ms vigente que nunca en condiciones de riego extremo, el comandante Chvez plante lo siguiente:

Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de la opresin, explotacin y dominacin que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva sociedad desde la vida cotidiana, donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo. Al presentar este programa, lo hago con el convencimiento de que slo con la participacin protagnica del pueblo, con su ms amplia discusin en las bases populares, podremos perfeccionarlo, desatando toda su potencia creadora y liberadora.

Es as que surge el Estado comunal, que es definido en la Ley orgnica de las comunas como la:

Forma de organizacin poltica social, fundada en el Estado democrtico y social de derecho y de justicia establecido en la Constitucin de la Repblica, en la cual el poder es ejercido directamente por el pueblo, con un modelo econmico de propiedad social y de desarrollo endgeno sustentable, que permita alcanzar la suprema felicidad social de los venezolanos y venezolanas en la sociedad socialista. La clula fundamental de conformacin del estado comunal es la Comuna. (Ley orgnica de las comunas. Ministerio del Poder Popular Para las Comunas y Proteccin Social, 2010, Artculo 4.10).

Con toda razn, los opositores anti-chavistas dentro de la academia de la Universidad Central de Venezuela, afirman que la construccin del poder del pueblo, desde las comunas, es inconstitucional y pretende vaciar de contenido a las instancias que se fundamentan en la democracia representativa, como el municipio; la orientacin de clase de estos analistas que se pronuncian contra la ley de comunas y contra otras que van encaminadas al fortalecimiento de este poder, se asumen abiertamente como anti socialistas y tachan a los gobiernos chavistas como totalitarios. ( Allan R. Brewer-Caras. sOBRE EL PODER POPULAR Y EL ESTADO COMUNAL EN VENEZUELA , O de cmo se impone a los venezolanos un Estado Socialista, violando la Constitucin, y en fraude a la voluntad popular. Noviembre 6, 2012)

Otro de estos acadmicos considera que:

La propuesta del Estado Comunal, desarrollada principalmente en un conjunto de Leyes dictadas a finales del ao 2010, es el mayor intento de transformacin jurdica del Estado venezolano realizada en los ltimos doscientos aos. La afirmacin puede parecer exagerada, pero el anlisis detenido de esas Leyes y sus antecedentes, permite corroborar tal conclusin []De esa manera, el Estado Comunal pretende modificar drsticamente la forma republicana de nuestro Estado reconocida en la Constitucin, lo que demuestra la inconstitucionalidad sustantiva de las Leyes del Poder Popular, que menoscaban adems el pluralismo poltico, al imponer al socialismo como modelo nico, exclusivo y excluyente, lo que es ms propio de regmenes totalitaristas que del Estado social y democrtico de Derecho, que es la forma adoptada por la Constitucin de 1999. (Jos Ignacio Hernndez G. El Estado Comunal, http://www.ulpiano.org.ve/revistas/bases/artic/texto/ADPUB-MONTEAVILA/4/ADPUB_2011_4_99-133.pdf)

Por este tipo de razonamientos, anclados en la democracia tutelada por el capitalismo, Chvez consider al pueblo trabajador como la fuerza poltica motriz de este proceso liberador y tambin como la nica posible en la cual confiar para una alianza estratgica en la conformacin de ese estado comunal. Esta verdad meridiana se prob en el golpe de Estado de 2002, y se est probando en estos das en que se ha llamado, desde la Asamblea golpista, a la rebelin contra los poderes constituidos. Ya Sandino haba sentenciado: slo los obreros y campesinos irn hasta el fin. Cualquier otro pacto estar mediado por el inters de clase, y ms temprano que tarde, ste prevalecer sobre cualquier otro en juego, por ms nacional o patritico que se autodefina el empresariado o sector productivo con el que se pretenda hacer alianzas, por ejemplo, para el abastecimiento interno o el dilogo propuesto en curso.

En otro documento fundamental, Golpe de timn, Chvez hizo un ferviente llamado a fortalecer el poder comunal, como un medio fundamental de la construccin del socialismo democrtico, de un nuevo tipo de hegemona democrtica, que convenciera a travs de un cambio cultural, por medio de la autocrtica, a la que consideraba necesaria para actuar y rectificar, no para seguirla hacindola en el vaco, o lanzndola como al vaco. El comandante Chvez recuerda que el gobierno que presida tena un carcter revolucionario y haba sido ratificado por el pueblo (como lo ha sido en 18 de 20 ocasiones, incluyendo al actual gobierno del presidente Nicols Maduro), pero acotaba tambin muy criticado por un pueblo y con razones, y entre algunas de las razones, destacaba la falta de eficiencia.

Vctor lvarez R. plantea que una revolucin autentica est llamada a crear todas las condiciones necesarias para abrirle paso a una sociedad gobernada por sus trabajadores y por la comunidad, y no por la burocracia y la nomenclatura (Del Estado burocrtico al Estado comunal, la transicin al socialismo de la Revolucin Bolivariana, Caracas: Centro Internacional Miranda, 2011, p. 57)

Golpe de timn es un texto histrico, en el que en su estilo coloquial tan peculiar, Chvez inquiere a sus propios ministros, sus queridos compaeros, sobre si han ido a dormir tres das en un barrio o a ver cmo est el proyecto de los indios cuiba y quedarse tres das all, o sembrarse all en Sarria, un ministro, el viceministro Bueno, la comuna, el poder popular, no es desde [el Palacio de] Miraflores ni es desde la sede del ministerio tal o cual desde los que vamos a solucionar los problemas Cuidado, si no nos damos cuenta de esto, estamos liquidados, y no slo estamos liquidados, seramos nosotros los liquidadores de este proyecto. Nos cabe una gran responsabilidad ante la historia a los que aqu estamos.

lvarez es claro en cuanto a la importancia de la Comuna:

La Comuna es una expresin concreta del poder popular a travs del autogobierno comunal, la administracin y gestin de competencias y servicios e, incluso, de la organizacin econmica-productiva. El autogobierno comunal es la democracia directa. A travs de las asambleas de ciudadanos, las comunidades que lo integran ejercen el autogobierno y asumen la planificacin, coordinacin y ejecucin del gobierno comunal. El poder de decisin, antes representado en el burocratismo de las gobernaciones y alcaldas, es trasferido a la comunidad. Las direcciones y decisiones colectivas se convierten as en una verdadera descentralizacin. (Del Estado burocrtico al Estado comunal, ob. Cit., pp. 154-155)

Es significativo que en octubre de 2016, un letrero de un opositor en la calle asentara Estamos hartos de patria y rebolucin (Sic), ya que precisamente fue el presidente Chvez quien restituy el sentimiento y la conciencia de patria, tan aberrante para la derecha entreguista y pro-imperialista. Comprendi a cabalidad lo que los marxistas denominamos cuestin nacional, a partir del rescate de los prceres independentistas, especialmente Bolvar, y transmiti esta conciencia patritica a sectores mayoritarios del pueblo. Antes de Chvez, la palabra patria no era ms que un recurso retrico en efemrides oficialistas de las democracias tuteladas. Hoy en Venezuela la nacin-pueblo ha recobrado la idea de patria, en un contexto planetario de transnacionalizacin neoliberal, que destruye patrias y soberanas. Durante estos aos se han fortalecido la dignidad nacional y el sentido de pertenencia incluso a la Patria Grande, esa Nuestra Amrica de Jos Mart. Por ello, una derrota de la revolucin significara un retroceso estratgico en el mbito continental.

Que la alianza imperialismo/burguesa mida bien las condiciones reales de la actual situacin poltica venezolana, antes de provocar una aventura sin retorno, similar a las que ha llevado a cabo en otras latitudes, como las de Medio Oriente. Ms de tres lustros de iniciado el proceso del chavismo, ste ha calado en extensin y profundidad en sectores importantes de la sociedad de ese pas hermano, entre los que se cuentan las propias fuerzas armadas venezolanas. En una situacin indita, se ha logrado mantener, e incluso profundizar, la unidad cvico-militar, que incluye la conformacin de guardias rurales, que estn armados y han logrado disminuir la criminalidad en el campo, instigada por el sicariato contratado (que incluye a los paras colombianos) por las federaciones agrcolas acomodadas. Tambin miles de hombres y mujeres se han integrado a las Milicias Bolivarianas, con tareas preventivas y de inteligencia en las reas urbanas, que podran ser movilizadas y armadas, en caso de un ataque externo o complot militar interno, como se ha observado en los mltiples simulacros de defensa realizados desde 2003 a la fecha, en los que han participado confraternizando miles de ciudadanos y soldados.

A partir de la base nacional, el comandante Chvez rescata tambin el concepto de socialismo. Esto es, le imprime una perspectiva de clase a un movimiento nacionalitario que se desarrolla a pesar de la crisis de los paradigmas e imaginarios en torno al socialismo, por la debacle y desaparicin de la Unin Sovitica y el campo socialista. Con estas dos perspectivas terico-ideolgicas, patriotismo y socialismo, se fortalece el antimperialismo, que, en su interrelacin, constituyen los factores claves de la sobrevivencia y el desarrollo de la Revolucin Bolivariana, no puede haber el uno sin los otros, es el sustrato mismo de esta gesta revolucionaria, y uno de los legados ms importantes de Chvez, junto con su propuesta de construir el poder comunal.

En lo interno, el comandante busca la unidad de los revolucionarios, pero para lograrla utiliza dos mecanismos fundamentales de una efectiva opcin emancipatoria: la crtica y la autocrtica que, si se pierden, podra abrirse el camino de la derrota del campo popular. Documentos como Golpe de timn deberan ser estudiados todos los das, porque constituyen las grandes enseanzas de Chvez. l hace una crtica a la corrupcin, al burocratismo, al arribismo, a la arrogancia y prepotencia de quienes en los aparatos de Estado piensan que son nicos y predestinados. Recuerdo al comandante Toms Borge diciendo nos cremos dioses, en referencia a la derrota electoral del Frente Sandinista de Liberacin Nacional en 1990. Hay quienes de pronto se marean en un tabiquito, y no se dan cuenta de que estn en posiciones de gobierno porque se ha producido una revolucin popular.

Chvez fue un gran estratega de la lucha de clases. Ante cada ofensiva de la derecha, incluyendo las huelgas petroleras, el golpe de Estado, el uso de la violencia y la subversin, l respondi con una radicalizacin de la revolucin. Esto es fundamental. Hay quien piensa que, al conciliar con la derecha y el imperialismo, se logra la estabilizacin del gobierno revolucionario; todo lo contrario!, es la manera de desestabilizarlo. A cada golpe del imperialismo y la oligarqua siempre hermanos siameses, la reaccin de una dirigencia revolucionaria debe ir hacia adelante, hacia la radicalizacin del poder comunal-popular. Porque la nica fuerza capaz de derrotar al imperialismo lo prob Vietnam y lo ha probado Cuba es un pueblo polticamente consciente, un pueblo que asume esa perspectiva indisoluble de patriotismo-socialismo-antimperialismo y construccin de poder popular.

Recordar el legado de Chvez es luchar contra el burocratismo y la corrupcin. El revolucionario no se prueba en la lucha armada, en la clandestinidad, ah se prueba un combatiente; el revolucionario se prueba en el ejercicio del poder pblico. De aqu, el principio zapatista de para todos, todo, para nosotros, nada. La verdadera izquierda es la que coadyuva a construir poder popular sin esperar ni pedir nada a cambio.

Por cierto, otro de los legados de Chvez es la unidad cvico-militar: la ruptura de la relacin fuerzas armadas-poder oligrquico, el seguimiento de la estrategia de guerra de todo el pueblo, de creacin de milicias; ya que una oligarqua que pierde el poder poltico va a buscar recobrarlo a toda costa y, sobre todo, hacerse de un brazo armado que defienda sus intereses de clase; lo va a buscar dentro o fuera del pas: mercenarios colombianos, militares desafectos, fuerzas especiales de Estados Unidos, crimen organizado, y sus propios reclutas entre sectores populares cooptados y desclasados. Las oligarquas no pueden existir sin su aparato represivo, brutal, parafascista. Chvez comprendi que no hay reconciliacin posible con la derecha recalcitrante, a la cual debe aplicarse toda la fuerza de la ley, cuanto ms en un estado de derecho revolucionario.

La direccin poltico-militar bolivariana, por su parte, ha comprendido que la unidad de los diferentes sectores del polo revolucionario en torno al legado de Chvez, debe consolidarse en la radicalizacin del proceso de construccin del socialismo del siglo XXI, en la extensin del territorio, a travs del desarrollo y fortalecimiento del poder comunal, as como por la participacin activa de todos los sectores sociales organizados en los distintos niveles del gobierno y toma de decisiones. La revolucin en la revolucin que seal Maduro en su toma de protesta, la lucha contra la corrupcin y el burocratismo, deben expresarse en el ejercicio efectivo y creciente del poder popular desde las comunas, los sindicatos, las organizaciones populares de trabajadores, de productores, de los pueblos indgenas y de la accin consciente y permanente de la intelectualidad en el sentido ms amplio y democrtico de este concepto, en el debate de las ideas y en los campos de la lucha ideolgica, la difusin del pensamiento progresista y la cultura revolucionaria.

Para Rosa Luxemburgo, as como para los movimientos sociales de nuestra poca, es la participacin de los de abajo de la que proviene la esperanza de cambiar el mundoCualquier cambio radical, en el sentido de un proyecto emancipador, solo puede resultar de la presin social de abajo a arriba. 

Para esta revolucionaria, la transformacin socialista deja de ser pensada exclusivamente como un da decisivo, y pasa a ser un proceso que puede comenzar aqu y ahora, por el cambio en la correlacin de fuerzas, en las estructuras de poder y de propiedad, en la innovacin institucional. El socialismo sealaba Luxemburgo no puede ser realizado por decretos ni es un cambio de gobierno llevada a cabo por una minora, sino una trasformacin radical de la antigua sociedad, en todos los planos, por la accin autnoma de las masas. Advirti y critico los procesos de burocratizacin de la socialdemocracia partidaria y los sindicatos. En este sentido, Rosa Luxemburgo se opone a la idea del socialismo como estatizacin de los medios de produccin sin control de los trabajadores, camino para una inevitable burocratizacin.

Con la revolucin alemana en marcha, la democracia socialista pasa a significar concretamente, para Rosa Luxemburgo, un gobierno concejista . Los concejos, organismos de base electos por los obreros y soldados, de acuerdo al programa de la Liga Espartaco, seran la nueva forma de poder estatal para sustituir los rganos heredados de la dominacin burguesa; democracia socialista significaba en aquel contexto el autogobierno de los productores.

Q ue no se equivoquen los golpistas locales y forneos en cuanto a desdear los cambios experimentados en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en estos aos de gobierno chavista y, en subestimar el protagonismo de los militares en la contradiccin revolucin versus contrarrevolucin. Si en 2002 la unin cvica militar y la presencia de millones de venezolanos en las calles fueron el factor esencial que revirti el golpe de oficiales traidores, hoy en da la incorporacin de agrupamientos armados de distintos tipos de milicia y la puesta en prctica de la estrategia de guerra de todo el pueblo, junto al trabajo ideolgico y poltico en favor del socialismo, vuelven prcticamente imposible que se hagan realidad los sueos golpistas de la democrtica derecha venezolana y sus mentores yanquis.

En la Repblica Bolivariana de Venezuela tiene lugar un proceso masivo de debates, talleres, reflexiones, conversatorios, campaas y tomas de conciencia individuales y grupales encaminado a fortalecer y construir poder popular y forjar una ciudadana que vaya ms all de las elecciones y contrarreste el manejo infame de los medios masivos de comunicacin nacionales e internacionales.

Precisamente, en estas condiciones de incertidumbre y permanente accin desestabilizadora de una derecha que, como se ha demostrado, no tiene escrpulos en utilizar la violencia extrema, que incluye su apoyo a la intervencin militar directa de Estados Unidos y a todas las variantes subversivas y terroristas inherentes a la estrategia oligrquica-imperialista actual, el factor determinante que garantice la continuacin y el desarrollo de revolucin bolivariana sea precisamente el blindaje que representa que en todos los espacios territoriales y sectoriales se establezca el poder popular democrtico, autnomo y crtico, que signifique, a la vez, un ejercicio pleno de la ciudadana que supere la interpretacin limitada y heternoma de la democracia neoliberal.

La batalla de ideas en la actual situacin incluye un espritu de irreverencia que permite discutir cualquier tema, como los peligros de la burocratizacin, la corrupcin, el estatismo exacerbado que secuestre el protagonismo del pueblo, las carencias poltico-ideolgicas en temas como la cuestin indgena, el sexismo, el extractivismo, etctera, con la conciencia de que tomados los acuerdos y consensos, stos sern acatados lealmente en la accin, coordinacin y unidad revolucionarias, rumbo a la construccin del socialismo y el poder comunal.

Esta confrontacin ideolgica, que en la derecha venezolana se expresa en un contumaz odio al chavismo y a las masas populares que lo encarnan, cargado de anti-patriotismo, racismo y clasismo, tiene un sustrato material visible en el combate a la pobreza a travs de la ejecucin de diferentes programas y proyectos impulsados por el gobierno nacional; en todas las fbricas y empresas socialistas ocupadas y controladas por los trabajadores y en la integracin del llamado ejrcito socio-productivo que aglutina a las brigadas socialistas de trabajo en distintos frentes de produccin dentro de los mbitos de construccin, agrcola, industria, textil y servicios; en los miles de departamentos construidos --muchos en lotes expropiados por utilidad pblica--, y entregados completamente equipados a los sectores ms humildes; en las impresionantes micro ciudades que se estn levantando en toda la geografa del hermano pas, concebidas para alojar a miles de familias y que cuentan con todos los servicios necesarios para vivir y trabajar dignamente; en los centros de atencin para la salud de Barrio Adentro, pensados de manera integral y preventiva, con los miles de doctores graduados con la solidaridad cubana, e incorporados al programa tanto en la ciudad como en las zonas rurales, con espacios dedicados a actividades culturales, bibliotecas, centros de cmputo, aulas, guarderas; en los parques y reas recuperados, donde ahora se llevan a cabo todo tipo de actividades intergeneracionales; y en los numerosos micro negocios de caf, alimentos y ventas de comestibles que dan certidumbre a la vida cotidiana de millones de familias venezolanas que antes de la revolucin se encontraban en el abandono y la miseria extrema. Funciona tambin un programa de comedores populares que se asienta en los barrios ms pobres de las ciudades. En uno de ellos, en Barquisimeto, una de las activistas de este proyecto al reflexionar sobre el carcter de ste, mencion un trmino que est en boga en el movimiento bolivariano: "desarrollo endgeno". Evitar el asistencialismo, contar con las propias fuerzas, construir el poder popular. No hay duda, en Venezuela hay una revolucin en marcha.

Una adolecente que entrevist en la nueva ciudad en las afueras de Caracas, instalada en una consola de los aparatos de trasmisin de la radio del poder popular comunitario, exclam, esbozando una amplia sonrisa, lo que para ella significaba su nuevo entorno: para m ha sido como volver a nacer, vivamos hacinados y rodeados de delincuencia y consumo de droga, ahora tenemos una vivienda digna, educacin, salud y una revolucin por la cual vivir.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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