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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Afganistn: La ltima derrota de Obama

Guadi Calvo
Rebelin


Habra que remontarse mucho tiempo atrs para encontrar a un presidente norteamericano, que deje a su sucesor una situacin internacional ms compleja y deteriorada que la que Barack Obama est dejando a Donald Trump.
Quizs tendramos que recordar a Richard Nixon, quien debi asumir la derrota de Vietnam o a Jimmy Carter, escarnecido por los jvenes de revolucionarios iranes, que en sus narices, expulsaron del poder a Mohammad Reza Pahlav, el ms importante de los secuaces que Washington tena en la regin.

Aunque quizs Nixon y Carter, tengan algunas excusas ya que en el caso del primero la derrota frente al Viet-Minh,ha tenido grandes colaboradores como John Kennedy o el principal promotor de la intervencin norteamericana en el sudeste asitico Lyndon Baines Johnson. Carter, a la vez, podra haber hecho un poco ms por Phalevi, pero en realidad la figura del Sha estaba carcomida por sus flagrantes violaciones a los derechos humanos y el latrocinio constante contra su pueblo, lo que sin duda a Carter, un demcrata al fin, le molestaba mucho y as lo pag.

Pero volviendo al primer presidente negro de los Estados Unidos, al premio Nobel de la Paz, al nuevo Kennedy, tendremos que decir que no tuvo ms excusas que su propia incapacidad, su inaptitud poltica para comprender las consecuencias de sus actos y su falta de carcter frente al complejo Industrial-militar y los innumerables lobbies que siempre han controlado a los presidentes norteamericanos.

Obama, no puede permitirse el lujo de responsabilizar a George W. Bush, de la actual situacin, que si bien, y qu duda cabe? Fue quien comenz con las carniceras en Afganistn e Irak, el presidente nmero 44 de la Unin, la amplific hasta poner a mundo al borde de una nueva guerra mundial (al-Ghutta, Siria, Agosto de 2013) y reactualizando de hecho, la guerra fra. Adems de elevar por su propia torpeza, al presidente Vladimir Putin al centro de la escena, que consigui un prestigio y un reconocimiento internacional, que ningn jefe de estado ruso conoci desde la muerte de Joseph Stalin.

El punto de inflexin de su torpeza fue haber colocado a cargo del Departamento de Estado, a Hillary Clinton que piloteo, con la destreza y puntera de un kamikaze japons, la poltica exterior norteamericana desde 2009 a 2013, cinco aos que le sirvieron para hacer arder Medio Oriente, el Magreb, el Sahel y Asia Central.

Un rpido recuento nos obliga a pensar en la planificacin de la Primavera rabe en 2011, que despert una serie de protestas en toda la cuenca sur del Mediterrneo y no solo provoc la guerra en Libia y Siria, donde haba dos claros exponentes del nacionalismo laico rabe, el Coronel Muhammad Gadaffi y el presidente Bashar al-Assad. El primero asesinado, en plena invasin terrorista, lo que llev a Libia a convertirse en un estado fallido. Respecto a Siria, si bien no alcanz para derrocar a al-Assad, si para generar una guerra, que ya lleva, por ser conservador en las cifras, ms de un milln de muertos, incontables heridos y mutilados, cerca de siete millones de desplazados y la literal demolicin de millones de viviendas, junto a la destruccin de la infraestructura de un pas que viva en un estado de bienestar, envidiado no solo en Medio Oriente, sino en muchas regiones del mundo.

Como frutilla de esta torta, Obama alent con su torpeza a la constitucin de una alianza impensable hace unos aos y que puede ser demoledora para cualquier enemigo: Rusia, China, Irn y el mundo chi, incluyendo obviamente a Siria y a la cada vez ms poderosa organizacin libanesa Hezbollah.

Las torpezas del do Obama-Clinton, como daos colaterales, podran anotarse la cada de uno de sus hombres claves en la regin el presidente egipcio Hosni Mubarak, fiel cancerbero de la causa palestina, durante treinta aos; y la cada del presidente yemen, Ali Abdullah Saleh, que termin arrastrando al pas a una guerra civil entre los Houtes, chiitas y sunitas pobres, contra el ejrcito y los estamentos altos de la sociedad sunita, perpetuadores del poder de Saleh, en la figura de su viceAbd al-Mansur Hadi quien solicit a al reino de Arabia Saudita, a que declar la guerra a su pas en marzo del 2015, que hasta el da de hoy no se resuelve, y que se calcula ha provocado entre 4 y 7 mil muertos civiles.

El tornado Obama, tambin agit las serenas arenas del Sahel, esa franja sumida en la pobreza y el desamparo que se extiende de ndico al Atlntico, al sur del Magreb, donde gracias a las polticas de Hillary Clinton y sus socios europeos, se reprodujeron como hongos los grupos salafistas vinculados en un primer momento a al-Qaeda y despus del 2014 al Daesh.

Hoy podemos sealar que desde el somal al-Shabaab, hasta el nigeriano Boko Haram, junto a infinidad de grupos como Ansar al-Din, (Defensores de la Fe) el AQMI (Al-Qaeda para el Magreb Islmico) o el MUJAO (Movimiento para la Unicidad y la Yihad en frica Occidental), que campean a su antojo en Nger, Mali, Chad, Mauritania, Sudn, Etiopia, Kenia, han incrementado sus fuerzas por una sola y determinante razn: para miles de estos jvenes la opcin es incorporarse a alguno de estos grupos, emigrar o languidecer hasta que alguna enfermedad, la droga o la violencia estatal los mate, Incluso en Egipto, se ha reactivado la violencia salafista, donde la organizacin vinculada a el Daesh, Wilayat Sinai, ataque cada vez con ms virulencia.

Las trgicas polticas de Obama en Medio Oriente y frica, son la nica razn de que ahora, aproximadamente un milln de refugiados estn pululando por las rutas europeas, en procura de un refugi, sin contar el milln y medio llegando en 2015 y los 4.5 que esperan en Turqua.

Sera injusto olvidar tambin que Obama, junto a los lderes europeos, es culpable de cada uno de los muertos en los atentados producidos en Europa en estos ltimos aos.

La jungla afgana

Por all cuenta la leyenda que el 24 de diciembre de 1979, el Presidente Jimmy Carter, miraba por televisin la entrada del ejrcito sovitico a Afganistn, junto a su Secretario de Seguridad, el polaco, Zbigniew Brzezinski y que de golpe este ltimo salt de su asiento gritando: Acabamos de regalarle un Vietnam a los rusos. El zorro polaco saba muy bien que deca, porque haba sido parte del complejo entramado que se haba tejido con los muyahidines afganos y el gobierno de Pakistn, para convertir las montaas afganas en la jungla vietnamita. All, el Ejrcito Rojo no solo ira a perder cerca de 16 mil hombres, sino que se iniciara el proceso de disolucin de la propia Unin Sovitica. Dnde habr un Brzezinski? se habr preguntado muchas veces en sus ocho aos de mandato el oscuro presidente Obama, cada vez ms hundido en las movedizas arenas afganas.

El 44 presidente lleg a la Casa Blanca, con la promesa, una de miles, de traer a toda la tropa norteamericana destinada a Afganistn de vuelta a casa. Para cuando asumi en 2009 el Talibn era una sombra difusa que se mova con precaucin en lo alto de las montaas, tras la embestida enceguecida de George W. Bush como respuesta a los ataques del 11 de septiembre.

A diez das de abandonar el poder Obama, est muy lejos de el final responsable que pretenda respecto a Afganistn. No solo que nunca termin de repatriar a los miles hombres, que uno y otra vez a lo largo de estos ltimos aos dijo retirara de Asia Central, sino que se vio obligado a ordenar un envi de un pequeo grupo de asesores para contener al Talibn en la provincia de Helmand, la principal productora de opio, y con importantes yacimientos de uranio, casualmente.

El opio es la fuente de financiacin fundamental para armar y pagar a los ms de 55 mil hombres del Mullah Mawlawi Haibatullah Akhundzada, mximo jefe talibn desde mayo pasado.

El contingente, segn la Casa Blanca, ser de unos 300 hombres pertenecientes a la unidad Task Force Southwest. La misin que llegara en las prximas semanas, se extender solo por nueve meses.

Desde el retiro de la misin militar laOrganizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN) en enero de 2015, la insurgencia talibn se reactiv y hoy controla un tercio del territorio afgano.
Lo que ha obligado a Washington, que mantena una dotacin de 5500 hombres, fundamentalmente en Kabul y la base de Bagram, a disponer de refuerzos.
Despus de largos debates, la administracin Obama reconoci que las fuerzas armadas afganas, unos 350 mil hombres, que ellos mismos organizaron, entrenaron y armaron, no estn en condicin de detener el avance del Talibn, por lo que se han dispuesto nuevos ataques areos contra la insurgencia fundamentalista.
Como para despedir a Obama, este ltimo martes, en Kabul se produjo uno de los mayores atentados de los ltimos aos. El ataque se produjo en Dar-ul-Aman, el barrio donde se encuentran el Parlamento afgano y el edificio de la principal agencia de inteligencia del pas, el Directorio Nacional de Seguridad (NDS),
El ataque, que hasta ahora caus 80 muertos y ms de un centenar de heridos, fue organizado ya con la clsica estrategia de que primero un atacante se detone, en este caso en la puerta del edificio al-Haqqi, una dependencia del Parlamento, a unos dos kilmetros de la sede principal, tras la explosin, cuando algunos miembros de la seguridad se haba acercado a socorrer a las vctimas, un coche bomba fue detonado en apariencia por otro suicida.
Segn algunos expertos no se esperaban ataques del Talibn, ya que no lo suelen hacer e invierno, este cambio de estrategia, sin duda esta no solo despidiendo a Barack Obama, sino dndole la bienvenida a Donald Trump, que quizs est intentando ubicar en algn mapa la jungla afgana.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central.
En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC.
Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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