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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2017

Mdicos Sin Fronteras presenta la campaa Yo me quedo en la Universitat de Valncia (La Nau)
Cuesta pensar que las bombas en los hospitales puedan ser un error

Enric Llopis
Rebelin


El tres de octubre de 2015 un bombardeo perpetrado por las fuerzas militares afganas y de Estados Unidos arrasaron el centro de urgencias y traumatologa de Mdicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz (Afganistn). Murieron 42 personas: 14 trabajadores de la ONG, 24 pacientes y cuatro familiares de los ingresados. Tambin se registraron 37 heridos. El hospital no volvi a abrir las puertas. Desde octubre de 2015, cerca de un centenar de estructuras sanitarias gestionadas o apoyadas por la ONG fueron atacadas, sobre todo en Siria y Yemen. Mdicos Sin Fonteras ha presentado en la Universitat de Valncia la campaa Yo me quedo sobre el trabajo en zonas de guerra y los ataques a las misiones mdicas. El ao 2016 concluy con cerca de 40 conflictos armados y ms de 60 millones de personas desplazadas en todo el mundo. La ONG denuncia la situacin de las personas atrapadas en las diferentes guerras por ejemplo en la Repblica Centroafricana, Yemen, Siria o Sudn del Sur- y seala la urgencia en prestarles ayuda humanitaria. El sistema internacional est fallando a la hora de responder a estas crisis agudas, critica Mdicos Sin Fronteras.

Uno de los conflictos invisibilizados es el de Yemen, donde la Organizacin de Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (FAO) seala que 14 millones de personas se ven actualmente afectadas por una grave inseguridad alimentaria. Una de las vas para acercarse a esta guerra silenciada es la palabra. MSF recoge la experiencia de Sunud, una nia de 12 aos a la que casi le cuesta la vida salir a buscar agua en la ciudad yemen de Taiz. Se recupera en la cama del hospital, junto a su madre, de una grave herida de bala en el abdomen, por la que fue operada con el fin de salvarle la vida. Lleva un mes en el centro hospitalario, y ha pasado mucho tiempo en la unidad de cuidados intensivos. Otro damnificado por la guerra de Yemen es Mansur Abdulla, de 28 aos, albail que tuvo que abandonar su hogar por los ataques areos y las bombas. Su hijo Asil, de siete aos, no oye, tampoco habla, a veces puede caminar pero de pronto se cae al suelo. Mansur no dispone de recursos para pagar el tratamiento de su hijo. Pergea la situacin del pas en una pincelada: Cuando empez la guerra, llegar a los hospitales se volvi casi imposible; y cuando lo conseguas, no siempre te proporcionaban el tratamiento adecuado. Muchos hospitales cerraron sus puertas, y algunos vieron menguados sus servicios por la falta de electricidad. La medicina que requiere Asil cuesta 7.500 riales (27 euros) cada quince das. Antes de que empezara la guerra, su padre poda pagar los medicamentos incluso enviar remesas a su familia; actualmente no le alcanza, siquiera, para los frmacos.

Mdicos Sin Fronteras destaca que ha atendido a 11.700 vctimas de la violencia y ha aplicado 10.400 cirugas en Yemen durante 2015. La iniciativa Yo me quedo solicita donativos para desarrollar la ciruga de urgencia, asistencia en partos, atencin a enfermos crnicos y apoyo psicosocial en los pases en guerra. Los equipos y colaboradores de MSF pueden constatar sobre el terreno que, desde el inicio de la embestida militar por una coalicin de pases liderada por Arabia Saud y el apoyo de Estados Unidos, en marzo de 2015, la poblacin de Yemen sufre diariamente bombardeos, explosiones de minas y fuego de francotiradores. Los ataques a hospitales, centros de salud y clnicas mviles son frecuentes en Yemen, sostiene la ONG.

Cmo se justifica la destruccin de centros hospitalarios, ambulatorios y dispensarios? Segn la coordinadora de Mdicos Sin Fronteras en la Comunidad Valenciana, Murcia y Canarias, Mila Font, nos cuesta pensar que los bombardeos de los hospitales puedan ser un error, ms an si se considera cmo ha avanzado la tecnologa blica, por ejemplo, con los drones. Tambin la guerra tiene reglas mnimas que han de cumplirse, como el respeto a la asistencia mdica. La coordinadora de MSF asegura que los equipos de la organizacin humanitaria facilitan las coordenadas GPS de las instalaciones a los contendientes, salvo en pases como Siria, donde trabajan con redes locales que son quienes toman (o no) esta decisin. El despedazamiento de los hospitales y, en consecuencia, hacer imposible que la poblacin civil pueda recibir asistencia mdica es un arma de guerra ms, sostiene Mila Font.

Desde 2013 el conflicto en Sudn del Sur ha provocado el desplazamiento de ms de dos millones de personas, en muchos casos refugiados en los pases vecinos (Uganda, Etiopa, Kenia, Repblica Democrtica del Congo y Repblica Centroafricana). Las ONG alertan de que casi la mitad de la poblacin del joven pas -6,5 millones de personas- depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir. La violencia extrema se ejerce con total impunidad contra la poblacin civil y la misin mdica, apuntan fuentes de MSF. Constatan adems que en las zonas de Sudn del Sur ms castigadas por la violencia, la atencin sanitaria, el agua, el alimento y el refugio son casi inexistentes. Mdicos Sin Fronteras resalta que dos clnicas de la ONG fueron destruidas en julio de 2015 durante los combates en la regin del Gran Alto Nilo.

Los medios mantienen la atencin en Siria, pero fuera del foco meditico la situacin contina siendo muy grave en la Repblica Centroafricana, Irak o la Repblica Democrtica del Congo, afirma Juan Manuel Rodilla, ingeniero industrial y miembro de MSF, que ha regresado de una estancia de nueve meses en la Repblica Centroafricana. La crisis poltica de 2013 y la consiguiente violencia no han finalizado en este pas, donde los desplazados internos se cuentan por centenares de miles y decenas de miles de personas viven hacinadas en refugios precarios, sin alimentacin adecuada, agua, saneamiento y atencin mdica. Adems, las ONG que asisten a enfermos y vctimas se topan con la accin de los grupos armados y el bandolerismo. Los combates en la ciudad de Batangafo, al noroeste del pas, provocaron en noviembre de 2015 masivos desplazamientos de poblacin; una de las afectadas fue Sophie, embarazada de casi nueve meses que encontr refugio en un hospital de MSF. Al tercer da en el centro, donde corri a cobijarse al escuchar disparos, naci su primera hija. El segundo parto result muy complicado, con hemorragias y la obligacin de permanecer durante unos das en el hospital. Finalmente dio a luz y logr salvar la vida. Otro nacimiento azaroso fue el de Safa (Pureza), nacida en el campo para desplazados internos de Dibaga, en Erbil (Irak). Con una capacidad inicial para acoger a 4.500 personas, las instalaciones llegaron a congregar a 6.000 y con previsiones de aumento. Ekbal, madre de Safa, alumbr a sta entre las tres de la madrugada y las cinco de la tarde. Fue muy largo, afirma. Haba mucha gente a mi alrededor y el olor era terrible, no haba lugar para lavarse. Le ayud a dar a luz una mujer de su pueblo con experiencia en partos.

MSF trabaja en los territorios palestinos ocupados. En Cisjordania ofrece programas de salud mental para las vctimas de la violencia; en la franja de Gaza -donde los palestinos continan sufriendo las consecuencias de la guerra de 2014, afirma la ONG- presta atencin de urgencia y a quemados. En colaboracin con el Ministerio de Salud palestino, despliega programas quirrgicos en los hospitales de Al Shifa y Naser. La organizacin humanitaria da cuenta del caso de Yaqub, de 17 aos, interno en el campo de refugiados de Fawar, cerca de la ciudad de Hebrn. Historias de la ocupacin israel, y de la expansin de las colonias en Cisjordania. Cuando Yaqub se dispona a jugar al ftbol con sus amigos, cerca del colegio, se ubicaron cerca del grupo cinco soldados. Algunos de los muchachos arrojaron piedras, que los militares repelieron con disparos. El joven Yaqub perdi el conocimiento; se despert en el hospital: una bala le haba perforado el abdomen y alcanzado la espalda. Con la columna daada, iba a necesitar una silla de ruedas durante toda su vida.

Otro de los argumentos con los que MSF justifica la campaa Yo me quedo es la peripecia vital de Marie, de 37 aos y con un pequeo negocio de bebidas en Mambasa (Repblica Democrtica del Congo). Venda refrescos en las minas de oro y diamantes, en pleno bosque. En una ocasin se cruz con un grupo de personas armadas con cuchillos, que le amenazaron de muerte si no marchaba con ellos y aceptaba desposarse. Permaneci durante un ao prisionera, junto con otros secuestrados, hasta que aprovech una incursin del ejrcito congoleo para escaparse. Encinta de cuatro meses por las continuas violaciones, su marido la repudi, por lo que empez a vivir con su hermano; aunque su cuada tampoco acept al beb. Esta mujer de 37 aos, segn el testimonio recogido por MSF, quiere reunir algo de dinero. As podr montar un pequeo negocio y alquilar una habitacin. En los pases en guerra, recuerda la ONG, la presencia de personal sanitario puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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