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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-01-2017

La renta bsica o el reparto del tiempo de trabajo

Juan Francisco Martn Seco
Repblica de las ideas


Por primera vez en un pas, Finlandia, se va a implantar la renta bsica incondicional. Bien es verdad que se realiza a ttulo de prueba durante dos aos, afectando exclusivamente a 2.000 ciudadanos escogidos aleatoriamente entre los parados y en una nacin, de las ms ricas de Europa y con una poblacin relativamente reducida. Sus promotores fundamentan la propuesta en los cambios tecnolgicos que van a afectar a la produccin, robotizando muchas de las actividades en las que la mano de obra no va a ser necesaria. Las maquinas sustituirn a los trabajadores, con lo que las cifras de desempleo sern insostenibles, y el Estado no tendr ms remedio que adoptar medidas para reducir los niveles de pobreza.

La mecanizacin progresiva de la actividad econmica presenta dos fachadas, la eliminacin de puestos de trabajo y el incremento de la productividad. Son cara y cruz de la misma moneda. Es decir, que aun cuando el nmero de asalariados sea menor la produccin se incrementar, y la renta per cpita tambin. (Ver mi artculo del pasado 8 de diciembre en este mismo medio). El desempleo no es la consecuencia de una menor actividad o de una disminucin de recursos. Si hay algn problema, no es de produccin sino de distribucin. Parece lgico por tanto que se quieran evitar las consecuencias negativas de los adelantos tecnolgicos mediante una poltica redistributiva, de forma que lejos de haber ciudadanos perjudicados todos sean beneficiados por el incremento de productividad y el aumento de la riqueza.

Las razones, s, son de justicia y de equidad, pero tambin de estabilidad poltica. No se puede condenar a una porcin importante (y adems creciente) de la poblacin a la pobreza. Incluso hay una razn ms y esta de orden econmico: si la renta se concentra en pocas manos, se daarn gravemente el consumo y la demanda, con lo que a medio plazo sern la produccin y la propia renta las que sufran, producindose un colapso de la actividad econmica. En este sentido resultan consecuentes los argumentos con los que se quiere defender la renta bsica universal.

Otra cuestin es si esta medida es la ms idnea para conseguir el objetivo perseguido o si, por el contrario, el camino mejor para compensar la reduccin de empleos que puede derivarse de la robotizacin no es en primera instancia el reparto del trabajo existente, bien reduciendo la jornada laboral bien la vida activa. El problema desde luego no es nuevo. Desde la Revolucin Industrial hasta los aos ochenta del pasado siglo el incremento de la productividad ha permitido la disminucin del tiempo de trabajo, compensando as, al menos en parte, la destruccin de puestos de trabajo que la mecanizacin de la actividad productiva origina. Es a partir de esta segunda fecha cuando el tiempo dedicado al trabajo no solo no se ha reducido, sino que para una buena parte de la poblacin se ha incrementado. Incluso el nico pas que se haba atrevido a adentrarse por este camino, Francia, con la semana de 35 horas, est a punto de dar marcha atrs en el proceso iniciado. Pero la excepcionalidad de los ltimos treinta aos no se encuentra en la falta de eficacia de esta medida en s misma para evitar el desempleo, sino que encuentra su explicacin en la globalizacin y en la Unin Europea, que estarn presentes y obstaculizarn con igual o ms fuerza cualquier otra frmula (incluyendo la renta bsica) encaminada a disminuir la desigualdad.

Los apologetas de la renta bsica, con una nomenclatura un tanto confusa acerca del republicanismo y conceptos parecidos, recurren a una realidad conocida desde hace bastante tiempo y sobre la que autores como Fichte, Herman Heller o Karl Popper haban insistido ya. Que la propiedad y la riqueza influyen sobre la libertad y la democracia, y que para que estas subsistan se precisa de cierto grado de igualdad. Sin Estado social, el Estado de derecho y democrtico devienen conceptos vacos y una farsa. Pero ello no quiere decir que haya que asumir la renta bsica, y mucho menos de ndole incondicional y sustituta de todos los otros mecanismos de solidaridad e igualdad.

El desarrollo doctrinal acerca del Estado social se ha perfeccionado lo suficiente como para presentar un conjunto de elementos coherentes que se complementan y forman un mapa completo de ayudas sociales (entre las cuales la renta bsica incondicional es un concepto ajeno): el derecho al trabajo, que lleva implcito practicar una poltica de pleno empleo; derecho a una vivienda digna; sanidad y educacin pblica; y el derecho a recibir prestaciones econmicas en todo tipo de contingencias (seguro de desempleo, ilimitado en el tiempo, seguro de enfermedad, de incapacidad laboral, en la vejez, ayuda familiar, etc.).

El objetivo principal es que todos los ciudadanos que lo deseen cuenten con un puesto de trabajo digno y adecuadamente remunerado, y solo cuando de forma excepcional la sociedad no pueda garantizar a un ciudadano un empleo o cuando alguna contingencia (enfermedad, accidente laboral, vejez) le impidan desarrollarlo, el Estado deber dotarle de una prestacin econmica que le permita mantenerse durante el tiempo que dure la situacin excepcional y le impida caer en la indigencia y en la exclusin social. Toda ayuda debe ser condicionada y obedecer a un motivo concreto; de lo contrario, no se sabr si los recursos se gastan adecuadamente.

Lo que resulta difcil de entender es que el Estado tenga que asegurar una renta de forma indiscriminada, y mucho menos si tal prestacin se hace compatible con un salario. En este ltimo caso nos estaramos acercando al complemento salarial propuesto por Ciudadanos y que en realidad constituye una ayuda no a los trabajadores sino a los empresarios. Lo lgico es que el Estado reconozca la prestacin solo cuando la sociedad no puede facilitar un empleo, y solo durante el tiempo -pero todo el tiempo- que esta situacin permanezca. Por otra parte, la consecucin de la idoneidad de los salarios debe fundamentarse en una legislacin laboral tuitiva y justa que, entre otras cosas, otorgue a los sindicatos un papel significativo en la negociacin colectiva.

Se podr objetar -y de hecho as lo hacen los defensores de la renta bsica- que la teora del Estado social nunca se ha practicado totalmente y de forma fiel en la prctica. Lo cual es cierto y mucho ms desde que el neoliberalismo se ha hecho hegemnico y ha impuesto la globalizacin y los patrones de comportamiento econmico que rigen en la Unin Europea. Pero estos mismos condicionantes e impedimentos juegan para cualquier frmula de proteccin social que se quiera implementar. Desde luego, las dificultades y los obstculos existirn en mayor medida para el establecimiento de la renta bsica, a no ser que se trate de pases de las caractersticas de Finlandia y siempre que sustituya a otra serie de prestaciones, de manera que no es fcil saber si se trata de un avance social o, por el contrario, de un retroceso. Es significativo que sea un gobierno de derechas el que haya decidido poner a prueba en Finlandia la renta bsica y, por lo que hasta ahora se conoce, con caractersticas que presentan muchas dudas sobre la progresividad de la medida.

El Gobierno finlands, y en realidad todos los partidarios de la renta bsica incondicional, insisten en el ahorro de gastos burocrticos que representara. Subyace en estos planteamientos una cierta desconfianza hacia el Estado y la ambicin de establecer en la proteccin social un cierto automatismo, similar al que ha aplicado el neoliberalismo a la poltica monetaria. Prescindir de la vigilancia y supervisin del Estado es perder el control de la adecuacin y justicia de las prestaciones y dejar el campo libre a la casualidad o, lo que es peor a la arbitrariedad, y a los buscadores de rentas fciles.

Los apologistas de la renta bsica han insistido en el hecho de que su implantacin es viable econmicamente. Estoy de acuerdo. Otra cosa es que lo sea social y polticamente. Es viable econmicamente siempre que se obtengan nuevos recursos a travs de una reforma fiscal, especialmente en el impuesto sobre la renta, y siempre tambin que sustituya a otras prestaciones sociales. Surgen entonces una pregunta: Cul es el coste de oportunidad? Si realmente contsemos con todos esos recursos no sera posible establecer una red de asistencia social ms eficaz y justa que la renta bsica?

La respuesta a la robotizacin de la actividad productiva no puede ser la de un mundo en el que unos pocos trabajen y el resto de la poblacin se encuentre subsidiada por el Estado. No sera ni justo ni posible. Tendra que ser la de un mundo en el que mediante la reduccin generalizada del tiempo de trabajo, derivada del incremento de la productividad, se consiguiese el pleno empleo, al que de ningn modo se debera renunciar.

www.martinseco.es

Fuente: http://www.republica.com/contrapunto/2017/01/05/la-renta-basica-o-el-reparto-del-tiempo-de-trabajo/

 



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