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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2017

Una reflexin a propsito de las prximas elecciones presidenciales
Ecuador debe mirar al Sur

Atilio A. Boron
Rebelin


El prximo domingo 19 de Febrero se celebrarn en Ecuador elecciones presidenciales. Ser una nueva y decisiva prueba de fuego para los procesos progresistas y de izquierda que se abrieron en Amrica Latina desde finales del siglo pasado. En el ltimo ao aquellos sufrieron varias derrotas a partir del aciago momento en que poco ms de la mitad del electorado argentino decidi que era necesario cambiar -sin preguntarse en qu direccin y bajo cual liderazgo- y darle una oportunidad a una alianza de derecha que, en la campaa electoral, haba jurado que mantendra todo lo bueno hecho por el kirchnerismo y corregir lo que estaba mal. Lo ocurrido despus desnud el carcter absolutamente demaggico de esas promesas porque una vez en la Casa Rosada el gobierno de Mauricio Macri puso en marcha un programa encaminado a desandar el camino transitado los doce aos anteriores. La bien conocida restauracin conservadora, que hoy abruma y oprime al pueblo argentino.

La derrota del kirchnerismo, en Noviembre del 2015, fue el preludio de un perverso efecto domin cuyos principales hitos fueron el revs sufrido por el gobierno bolivariano de Venezuela en las elecciones de la Asamblea Nacional de Diciembre del 2015; el que experimentara el presidente Evo Morales en el referendo de Febrero del 2016 y el inesperado y lamentable- resultado del convocado por el presidente Juan M. Santos por la paz en Colombia, en Octubre del ao pasado. Esta sucesin de tropiezos adquiere una dimensin desoladora cuando a ellos se le suma el golpe institucional, o golpe blando, propinado al gobierno de Dilma Rousseff en Brasil, apelando a diversos dispositivos de carcter pseudo-legal y francamente inconstitucionales los cuales, sin embargo, no impidieron la destitucin de la presidenta brasilea sumiendo a ese pas en una crisis poltica y moral que potencia la ya de por s gravsima crisis econmica.

En este marco, la inminente eleccin ecuatoriana adquiere una importancia trascendental. Muchos latinoamericanos confiamos en que una victoria de la candidatura de Alianza Pas, presidida por Lenin Moreno, podra marcar el principio de la contraofensiva reaccionaria orquestada desde Washington y cuyo objetivo es volver a la situacin en que Amrica Latina y el Caribe se encontraban al anochecer del 31 de Diciembre de 1958, en vsperas del triunfo de la Revolucin Cubana. Ese es el objetivo estratgico -expresado con uso y abuso de eufemismos para ocultar tan inconfesables designios- en diversos documentos oficiales del gobierno de Estados Unidos cuando, con melifluo lenguaje, hablan de restablecer la paz y la seguridad en el Hemisferio Americano. Es por eso que la continuidad del gobierno de Alianza Pas tiene una proyeccin continental que excede el mbito estrictamente ecuatoriano. Una nueva derrota de las fuerzas progresistas y de izquierda en Ecuador ratificara el agotamiento del impulso ascendente de las luchas populares, aislara a los gobiernos de Evo Morales y Nicols Maduro, y robustecera las esperanzas de quienes, desde la derecha y con el concurso de alguna izquierda que hace tiempo perdi la brjula, profetizan con el apoyo de los medios de comunicacin del imperio el fin del ciclo progresista y nos impulsan a dar un salto al vaco, optando por un cambio aparentemente inocente pero que nos colocara, una vez ms, bajo la frula de las feroces oligarquas de la regin.

Esta apuesta por la continuidad del gobierno de Alianza Pas no significa ignorar las asignaturas an pendientes, o los errores y problemas suscitados en la gestin gubernamental a lo largo de estos aos tema sobre el cual el heterogneo arco opositor machaca sin cesar. Pero an reconociendo esto es preciso preguntarse, con total honestidad, cul gobierno en este mundo est exento de crticas? Maquiavelo deca socarronamente en El Prncipe que ni siquiera los principados eclesisticos, que contaban con la proteccin directa de Dios, estaban a salvo de los males de la poltica. Cmo podra un principado comn y corriente, terrenal, estar exento de ellos? Por eso es preciso valorizar los trascendentales cambios que tuvieron lugar en los ltimos aos en Ecuador. Los que hace muchas dcadas visitamos ese pas comprobamos que cambi mucho, y para bien, y que sera imperdonable que esas transformaciones no fuesen reaseguradas y fortalecidas, arrojndolas por la borda en bsqueda de un cambio que todos sabemos hacia donde se dirige: reconstruir la vieja trama social de desigualdad, inequidad y opresin que caracteriz a ese pas durante siglos. Y quienes tengan dudas, miren al Sur. Miren lo que est ocurriendo en la Argentina o en Brasil y vern, en esos tenebrosos espejos, lo que podra esperarle al Ecuador en caso de que la derecha vuelva al gobierno. El Ecuador de hoy poco o nada tiene que ver con el que conociramos en el pasado. Su gobierno es un ejemplo de que an un pas con una economa pequea, altamente vulnerable, carente de moneda propia (y por lo tanto sin poder echar mano de un instrumento fundamental de manejo macroeconmico: la poltica monetaria) y rodeado de vecinos que se sometieron sin chistar a la hegemona norteamericana y firmaron gravosos tratados de liberalizacin comercial que perjudicaron la competencia de las exportaciones ecuatorianas y con un gobierno acosado sistemticamente por el imperio a travs de un enjambre de organizaciones sociales, falsas ONGs, fuerzas polticas y medios de comunicacin que atacaron sin respiro al presidente Rafael Correa; an bajo esas condiciones, decamos, el gobierno de Alianza Pas demostr que fue posible construir una sociedad mejor -reduciendo significativamente la pobreza, garantizando el acceso a salud, educacin y movilidad a sectores secularmente privados de ello, desarrollando una impresionante infraestructura de transporte y comunicaciones y ejerciendo una poltica exterior latinoamericanista e independiente- y que, por lo mismo, no se debe escatimar esfuerzo alguno para garantizar la continuacin y profundizacin de este vital proceso. La creencia de que, sobre la base del sealamiento de los yerros e insuficiencias que tiene todo proceso poltico real, un cambio poltico va a ser para mejor en el Ecuador; que la oposicin actuar patriticamente, sin nimo revanchista y sin intenciones de revertir algunos de los ms grandes logros del gobierno del presidente Rafael Correa, y que, como lo prometi Mauricio Macri en la Argentina, se consolidara lo que estaba bien y se corregira lo que se haba hecho mal; una tal creencia, en sntesis, es una muestra de una virginal inocencia, en el mejor de los casos. Por eso exhorto a mis amigos y amigas ecuatorianas, varios de los cules me hicieron conocer su disgusto con el gobierno actual, que miren lo que nos est pasando en el Sur. Detrs de un lenguaje edulcorado esa derecha ecuatoriana y sus mandantes del imperio tienen el perverso propsito de regresar el reloj de la historia al pasado, encubriendo tan siniestros designios con una hueca palabrera progresista y republicana que enga a muchos en Argentina y Brasil y que ahora, viendo al monstruo en accin destruyendo metdicamente los logros de la ltima dcada, estn arrepentidos por haber cado en la trampa de que todo es igual. Que Dilma era lo mismo que Acio. Que Scioli era lo mismo que Macri. Y no era as, no fue as, y ahora se estn pagando las consecuencias de tan funesto error. Espero que en ese entraable pas que se llama Ecuador no se reitere lo ocurrido en el Sur. Los candidatos pueden, admitmoslo como una hiptesis, parecer lo mismo, pero no lo son porque personifican procesos histricos y fuerzas sociales muy diferentes, y sera un yerro fatal ignorar tal cosa. Por eso, por el Ecuador y su futuro; por Amrica Latina y su futuro es imprescindible asegurar la victoria de Alianza Pas el prximo 19 de Febrero. Sera, tengo esa esperanza, el inicio de una contraofensiva popular destinada a erigir un dique a la restauracin conservadora del imperio.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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