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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-01-2017

Una terrible conspiracin se cierne sobre Colombia

Timolen Jimnez
Farc-EP

Uribe persigue posesionarse falsamente como el paladn de los intereses del pueblo, a objeto de pulverizar, como en la operacin Orin, a todo aquel que le resulte sospechoso


Tras la divulgacin por los medios de la noticia sobre la condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Estado colombiano por los abusos cometidos contra la poblacin en el desarrollo de la Operacin Orin, salt al escenario el senador lvaro Uribe Vlez con otra de sus absurdas andanadas contra los rganos judiciales del pas y el extranjero, sazonadas con su habitual y ridcula muletilla de no hacer del pas otra Venezuela.

Si el ex Presidente Uribe tuviera al menos la ms mnima nocin de sensatez al pensar y hablar, tomara en cuenta que el Presidente Hugo Chvez Fras, tras una serie de incidentes con la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, tom la decisin que en efecto llev a cabo tras cumplir con los trmites de ley, de retirar a Venezuela de la Convencin Americana sobre Derechos Humanos y por tanto de la jurisdiccin de su Corte.

Es decir que al descalificar la Corte IDH, lo que Uribe est haciendo es obrar de manera idntica a como lo hizo su rival venezolano, todo lo contrario de lo que vive repitiendo diariamente. De igual modo, con su ms reciente arrebato de promover un referendo para revocar el mandato al Presidente Juan Manuel Santos, el senador Uribe busca repetir lo hecho por la oposicin de derechas de Venezuela, que pretende sacar como sea de su cargo al Presidente Maduro.

Es tal el grado de perversidad del uribismo y su squito, que no vacilan en apelar a los ms infames argumentos con el fin de promover sus descabellados propsitos. Ahora se les ha dado por afirmar que Santos y las FARC tienen celebrado un acuerdo con el fin de imponer un gobierno de transicin en 2018, para lo cual el Presidente tiene ya listos los decretos que cancelaran todas las elecciones de ese ao, a fin de tomarse con las FARC el control absoluto del pas.

Exactamente el tipo de calumnias que saca a relucir la MUD en Venezuela y que replican los grandes medios colombianos con sospechosa solidaridad. La misma que prestan en Colombia a la suma de disparates del seor Uribe y la ultraderecha, que de no ser por la amplia difusin que le otorgan, no pasaran de ser las babosadas de un borracho enlagunado en horas de la madrugada. Es innegable que poderosos sectores se toman en serio a Uribe y lo promueven.

De all el gravsimo peligro que se cierne sobre Colombia. Aquello del ladrn que grita cojan al ladrn para evadir su delito, se va convirtiendo en una prctica demasiado corriente y aceptada. La grandilocuente campaa emprendida por el partido de Uribe, a fin de presentarse como un puado de idealistas perseguidos con saa por su legtima oposicin al gobierno, no resiste la menor confrontacin con los hechos, pero cala poco a poco en la mentalidad colectiva.

La ultraderecha sabe bien que fue durante los gobiernos de Uribe que varios de sus ms destacados alfiles fueron llamados a responder ante la justicia por sus crmenes. Empezando por su inocente y buen muchacho Jorge Noguera, su ficha en el DAS. Y por tanto conoce que ni siquiera con todo el poder gubernamental fueron capaces de influir sobre las decisiones de los jueces. An as acusan a Santos, sin la menor prueba, de hacerlo con la mayor facilidad.

Lo que cuenta para ellos es hacer ruido, escandalizar, calumniar que de ello algo queda, filosofa que suele atribuirse a Laureano Gmez, el monstruo de la poltica nacional durante la primera parte del siglo XX. Y que produce sus efectos, por ms que a mucha gente le parezcan payasadas. El resultado del plebiscito del pasado 2 de octubre lo certifica. En esa misma tnica van los arrebatos por el baile de ao nuevo o la visita del Presidente de Francia a una ZVTN.

Es clarsima la intencin de la ultraderecha representada por Uribe, desprestigiar al gobierno de Santos y a las FARC mediante las ms rebuscadas invenciones y manipulaciones, a objeto de minar cualquier influencia que puedan ejercer en la opinin pblica. (Ver ejemplo aqu: https://is.gd/GMECQX)Al tiempo, arremeter contra los acuerdos alcanzados en La Habana, echarlos abajo para impedir cualquier transformacin en el campo, asegurar su absoluta impunidad y tomarse el control total del Estado.

Para nosotros es claro que Santos es un hombre de derechas, neoliberal y por tanto indolente ante la situacin de millones de sus compatriotas. Lo acaba de demostrar con su reforma tributaria. Pero a su vez encarna un importante sector empresarial y financiero que entendi la necesidad de poner fin al conflicto armado y logr sacar adelante ese propsito. En esto ltimo, y slo en esto coincidimos con l, pese a todas las diferencias presentes en la Mesa de Conversaciones.

En adelante lo que cuenta para nosotros es la implementacin cabal y el cumplimiento estricto del Acuerdo Definitivo del Teatro Coln. Y es precisamente a Santos el primero a quien debemos exigir honrar su palabra. Tenemos que reconocer que se ha comprometido a ello en pblico y en privado. En lo dems guardamos absoluta independencia crtica y de oposicin a sus polticas, sin que por ello nos acerquemos en lo ms mnimo al fanatismo ciego del uribismo.

A nosotros no nos engaan ni las comedias ni las lgrimas de cocodrilo de ste. La verdad sobre lo que le esperara al pas en manos del uribismo est planteada en sus declaraciones sobre el fallo de la Corte IDH. Este ltimo, de modo limitado como corresponde a un aparato de la OEA, reconoce que el Estado colombiano, por medio de sus autoridades, tiene responsabilidad en diversos crmenes cometidos durante la Operacin Orin y que eso est suficientemente probado.

Excesos, abusos, empleo desproporcionado de la fuerza, desplazamientos forzados, asesinatos, amenazas, torturas, estrecha colaboracin entre las autoridades y grupos paramilitares, todo eso es tomado en cuenta por la Corte. Uribe llama a eso la paz que lleg a Medelln a los pocos das de ser l Presidente, y califica al fallo como de un sector politizado de la justicia al servicio de la extrema izquierda con un juez antiguo guerrillero. No se puede ser ms miserable.

Asesorado por expertos en demagogia, Uribe persigue posesionarse falsamente como el paladn de los intereses del pueblo colombiano, a objeto de pulverizar, como en la operacin Orin, a todo aquel que le resulte sospechoso de guerrillero, terrorista, castrochavista o lo que sea. La Jurisdiccin Especial para la Paz prevista en el Acuerdo Final lo aterra, as que har cualquier cosa para impedirla. Una terrible conspiracin avanza sobre Colombia y debemos derrotarla.

Fuente: http://is.gd/gN1KK6



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