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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2017

Washington, chapoteando en el vertedero

Higinio Polo
Topoexpress


La llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos ha propiciado una gigantesca campaa de intoxicacin orientada a mantener la agresiva poltica exterior norteamericana, plan cuya fuente est en los servicios secretos norteamericanos, en la lite del Washington poltico y en el entramado que controla el Pentgono. El responsable del vertedero cree siempre que el mundo est lleno de mugre, y sabemos que creer a Washington es como pensar que los curas pederastas del Vaticano son defensores de los nios. Que Trump sea un personaje grotesco, propenso a las bufonadas, xenfobo, abiertamente ofensivo con las mujeres, adems de millonario, no impide que haya llegado a la presidencia a lomos de un populismo reaccionario y de un programa demaggico que quiere centrar su poltica en las cuestiones internas, y que ha conseguido la complicidad de millones de norteamericanos golpeados por la crisis y la destruccin de puestos de trabajo: la esperanza de esos trabajadores es un espejismo ms y una contradiccin, pero el mundo est lleno de ellas. Y la lite del poder en Washington, en el partido demcrata y en el republicano, en el Pentgono, en las grandes empresas y en los grupos de presin o lobbys, teme que Trump abandone parcialmente la poltica exterior que Estados Unidos ha seguido hasta hoy.

En la rueda de prensa con que Trump ha querido responder a la campaa de intoxicacin, anunci que construira el muro con Mxico (muro que, parcialmente, ya existe: entre Tijuana y San Diego, en tramos de la Baja California, Arizona, Sonora, Nuevo Mxico), que las empresas norteamericanas deberan crear empleos en el pas, sin trasladar sus fbricas al exterior, que anulara el Obamacare, y que tanto China como Rusia respetaran a Estados Unidos.

Adems, critic a los servicios secretos norteamericanos: el da anterior se haba filtrado un nuevo e inquietante informe cuyas revelaciones sugieren un Trump en manos de Mosc: desde turbadoras escenas de cama en un hotel de la capital rusa, hasta supuestos encuentros de un colaborador de Trump con agentes moscovitas en Praga (Michael Cohen, que ha tenido que exhibir ante la prensa su pasaporte para demostrar que no ha estado nunca en la capital checa), desde la relacin de su nuevo secretario de Estado, Rex Tillerson, con Putin y Rusia y otras cuestiones semejantes, todo estaba orientado a marcar el camino a la nueva presidencia. Tillerson, director ejecutivo de la petrolera Exxon Mobile, que tiene evidentes intereses econmicos para seguir manteniendo buenas relaciones con el gobierno ruso, no va por ello a convertirse en un comisionado de Mosc. Ese informe fue elaborado por un antiguo agente del contraespionaje britnico que trabaja ahora para los lobbys de Washington.

A la feroz campaa de intoxicacin sobre los supuestos piratas informticos rusos, lanzada por las agencias de espionaje norteamericanas sin ofrecer ningn tipo de pruebas, se aade as el truculento informe del espa britnico con que el establishment de Washington trata de marcar el terreno a Trump. Nada nuevo en un Washington que es una charca de corrupcin, donde bufetes de abogados y empresas de investigacin mercadean con informes de oponentes polticos y empresariales, y donde se recurre a cualquier exceso para destruir al enemigo y al competidor. El caso de la becaria Mnica Lewinsky en los aos de la presidencia Clinton, y las mltiples maniobras, denuncias, manipulaciones periodsticas y escndalos asociados, sirve de recordatorio de lo que es el Washington poltico.

Estados Unidos no ha mostrado hasta el momento ninguna prueba convincente de sus acusaciones hacia Mosc, y, en cambio, la prensa norteamericana y sus colegas occidentales han sembrado mentiras por doquier: desde la afirmacin de que el supuesto pirateo ruso al Partido Demcrata hizo perder las elecciones a Hillary Clinton (ocultando, de paso, las escandalosas maniobras de la direccin demcrata favoreciendo a Clinton contra Bernie Sanders), hasta un goteo de alarmantes noticias falsas, como la publicada por el Washington Post afirmando que los piratas rusos haban penetrado en la red elctrica de Vermont, con los riesgos que ello comportara; noticia que el propio diario tuvo que rectificar das despus ante la evidencia pblica de la mentira. El propio Trump ha acusado pblicamente a la CNN de mentir, sin que esa cadena de televisin haya respondido de manera convincente.

Es una evidencia que todos los pases con capacidad para hacerlo mantienen programas de espionaje en Internet, y, sin duda, Mosc y Pekn los tienen: no tenerlos sera una irresponsabilidad para con su propia seguridad, pero que Washington se muestre ante el mundo como un pas ejemplar que ha sido agredido por los piratas informticos de Rusia es, sencillamente, grotesco. Estados Unidos es el pas que mantiene el mayor programa de espionaje del mundo, como revel Edward Snowden; es un pas que desde sus terminales propias y desde las que posee en pases aliados alcanza a espiar todos los correos electrnicos, llamadas telefnicas, y datos bancarios que circulan por el mundo, y con ese programa colaboran Microsoft, Apple, Facebook, Google y otras empresas tecnolgicas y de internet. Sabemos que la NSA norteamericana, que ha infectado miles de redes informticas en todo el mundo, ha llegado a piratear los sistemas de reservas de vuelo de la compaa area rusa Aeroflot. Los programas de vigilancia global y de robo de informacin que mantiene Estados Unidos, con la complicidad de las agencias de sus aliados, son, de hecho, la principal fuente de espionaje del mundo, y un verdadero peligro para la libertad, la democracia y los derechos de los ciudadanos, aunque no por ello Washington deja de acusar regularmente a Mosc y Pekn de piratera en Internet.

Que un pas como Estados Unidos, que apoy el golpe de estado de Yeltsin en 1993, y le asesor en secreto para robar la victoria al Partido Comunista en 1996, se declare ahora ofendido por la supuesta intromisin electoral rusa, es conmovedor. Que un pas como Estados Unidos, que conspir para destruir la democracia en la Guatemala de Arbenz, en el Chile de Allende, en el Brasil de Joao Gulart, por citar unos pocos pases, se declare ahora preocupado por los riesgos para la democracia que supone el pirateo en Internet es, tambin, emocionante. Que el pas que ha incendiado Oriente Medio, imponiendo guerras en Afganistn, Iraq, Siria, Libia y Yemen, y que bombardea regularmente, en estos meses, a siete pases (los citados, adems de Somalia y Pakistn); que ha apoyado un golpe de Estado en Ucrania; que fuerza el estacionamiento de nuevas tropas y armamento de la OTAN en las fronteras rusas y que impulsa el peligroso escudo antimisiles, declare que las acciones de Mosc son un peligro para el mundo, sera, tambin, enternecedor si no fuera siniestro.

Con la presidencia Trump, Mosc va a tratar de mejorar las relaciones con Washington, despus del fiasco que supuso la promesa de Hillary Clinton, en 2009, de reinicio de las relaciones con Rusia, que fue seguido de la expansin de la OTAN hasta las fronteras rusas. Por su parte, Trump va a intentar centrarse en la poltica interior, y, para ello, tiene que desactivar la tensin internacional; pero para mejorar relaciones con Mosc debera dar pasos en Siria, dejando de apoyar a los grupos terroristas que Washington patrocina y financia; debera buscar una solucin, conjunta con Mosc, para Ucrania, donde los acuerdos de Minsk estn en va muerta; debera detener la expansin de la OTAN en Europa, y negociar el escudo antimisiles. Demasiado para un personaje como Trump, porque, adems, la inercia de la poltica exterior norteamericana, el peso del complejo militar-industrial y del Pentgono, el deseo de mantener un mundo unipolar, van a ser determinantes en su presidencia. Estados Unidos mantiene hoy ms de setecientas bases militares en ciento veinte pases del planeta, y acaba de enviar tres portaaviones y ms de cien aviones de combate al Mar de la China del sur, en un movimiento que, sin duda, cuenta con el acuerdo de Trump, obsesionado con China.

No puede esperarse gran cosa de un personaje estrafalario como Trump, presionado adems por esa gigantesca campaa de intoxicacin lanzada por los servicios secretos norteamericanos, y, aunque Mosc y Pekn van a intentar desactivar la tensin internacional y mejorar las relaciones con Washington, los obstculos en el camino son muchos y el futuro est lleno de incgnitas y de mentiras. Washington va a seguir chapoteando en el vertedero.

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/servicios-secretos-trump/


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