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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-01-2017

El genocidio palestino por parte de Israel, el ms prolongado y velado de la historia

Jose Schulman
Rebelin


La reciente resolucin del Consejo de Seguridad de la ONU, de condena a la ocupacin israel de territorios palestinos bajo la forma de colonias de propsito productivo o habitacional, ha desatado la furia de las lites israeles y potenciado un debate de larga data: cul es el carcter del conflicto entre el Estado de Israel y la poblacin palestina?

Incmodos, porque se pone en duda el mito sionista de que los palestinos impiden la plena ocupacin pacifica de los territorios ancestrales heredados del mismo Dios segn su interpretacin del Antiguo Testamento; aislados de buena parte del mundo que le resulta difcil no hacer al menos un gesto ante la brutalidad extrema de los ocupantes, las elites israeles se abrazan al neo fascista presidente electo de los EE.UU. que en sus brbaras definiciones (llevara la Embajada de los EE.UU. a la ciudad de Jerusaln, consagrada como ciudad compartida por todos los acuerdos y resoluciones de la ONU; desconocera la formula dos pueblos dos estados con que se puso en marcha el proceso de dilogos de Oslo en 1994, proceso que prometa crear al fin el prometido Estado Palestino de la resolucin de la ONU de 1947, promete ayuda militar irrestricta y respaldo a toda violacin de los derechos humanos del pueblo palestino) y de este modo, en el abrazo, confirman su ideologa fascista y su poltica colonialista alineada al Imperio norteamericano.

Podrn, quin sabe, mantener un tiempo ms la ocupacin militar y el sojuzgamiento del pueblo palestino, pero algo se ha quebrado en la formula sionista: su presunta legitimidad. Cada vez son ms los que en el mundo comprenden que la experiencia no trata de liberacin nacional del pueblo judo perseguid por siglos, sino de otra cosa: un dominio colonial que cumple las condiciones para considerarlo genocidio segn la normativa internacional y la prctica terica de estos aos de Juicio y Castigo a los represores de Argentina y Amrica Latina.

 

En mayo de este ao (2016), invitado por Addameer, cuya pagina se puede visitar en www.addameer.org, organismo de lucha por los derechos humanos y en defensa de las y los presos polticos palestinos, tuve la oportunidad de recorrer Cisjordania y Jerusaln Oriental; luego, invitado por organismos de derechos humanos y la izquierda israel, estuvimos en Jerusaln Occidental y Tel Aviv.

Fue un viaje distinto a lo que ofrecen las agencias de Turismo. Casi nada de los sitios sagrados para las tres religiones monotestas ms importantes del mundo: el Judasmo, el Cristianismo y el Islamismo. Muy, pero muy poco de las famosas playas del Mar Muerto o el Mediterrneo. Apenas una rpida recorrida por el Va Crucis hasta el Santo Sepulcro, un acercarse al Muro de los Lamentos y un asomarse al patio de la Mesquita de la Roca.

Entonces, qu hicimos durante los das que transitamos por las viejas ciudades y los nuevos barrios?, pues recorrer los campos de refugiados de los palestinos (construidos en 1948, primero en territorio jordano y luego, desde 1967, encerrados en los territorios ocupados militarmente por Israel); entrar a las casas de palestinos en diversos barrios de Jerusaln Oriental para conversar con las mujeres y los hijos de los presos polticos; presenciar en una sesin de la corte militar que funciona casi en el mismo edificio que la Crcel de Ofer, en el lmite entre Ramalah y Jerusaln; recorrer minuciosamente el Valle del Jordn, entrar a alguna de sus aldeas y llegar hasta la naciente de un ro que los israeles, literalmente, se roban por medio de bombas y caeras para dejar sin agua a los palestinos y alimentar las colonias productivas de la zona; tambin recorrimos colonias israeles en las ciudades de Jerusaln y Hebrn, y algunas en regiones rurales

Tambin dialogamos con diversos militantes y expertos, estudiosos y estudiantes, trabajadores y ex presos polticos, dirigentes de la Autoridad Palestina pero tambin del movimiento social y de otras fuerzas polticas de la izquierda laica y de Hamas, todo eso en Palestina; en tanto que en Jerusaln Occidental y en Tel Aviv conversamos con diversos organismos de derechos humanos israeles y fuerzas no partidarias de la ocupacin militar, lo que en el escenario israel se podra considerar la izquierda y la centro izquierda (de nuevo, claro que en relacin al derechizado panorama israel). Participamos en una movilizacin de repudio a la designacin como Ministro de Defensa del nazi de origen ruso Avigdor Lieberman en el centro de Tel Aviv, organizada por la coalicin Lista Unidad, encabezada por los comunistas de Israel.

Se podra decir que tuvimos, junto a dirigentes de organismos de derechos humanos de Paraguay, Chile, Colombia, Mxico y el Pas Vasco, con los que compusimos una delegacin bastante cercana en sus convicciones y compromisos ticos y polticos, el raro privilegio de ver la trama oculta de la realidad palestina e israel, aquello que tanto se empean en ocultar, deformar o negar los medios de comunicacin hegemnicos y buena parte de los observadores y acadmicos que estudian el tema y se siguen manejando por los mismos prejuicios que Edward Said denunciara en diversos libros, pero especialmente en su indispensable Orientalismo (Said, Edward, Orientalismo, , 2013 Penguin Random House Grupo Editorial Espaa.)

Y qu es lo que nosotros pudimos ver de modo prstino y que no ven los turistas llevados en confortables combis o los acadmicos de los ms diversos signos, incluidos algunos autotitulados progresistas o de izquierda?: pues sencilla y de un modo contundente, un genocidio en tiempo presente.

 

Un genocidio tal como lo defini el artculo dos de la Convencin de Prevencin y Castigo al Delito de Genocidio, asumido por las Naciones Unidas el mismo ao en que los israeles expulsaron cerca de setecientos cincuenta mil palestinos de sus casas y aldeas, a las que todava no pudieron regresar. Para el mundo, 1948 es el ao de la declaracin de los derechos humanos y de la sancin de la Convencin de Genocidio, para el pueblo palestino, el ao de la Nabka o tragedia. Lo que dice mucho ms sobre las Naciones Unidas y el sistema internacional de garantas a los derechos humanos que mil tratados y libros de expertos.

Cmo un anticipo cruel de lo que vendra, una interminable e intil seguidilla de condenas formales, exhortaciones humanistas pero banales, e informes que no cambian un pice de la realidad, el Convenio de Prevencin y Condena al Delito de Genocidio no solo fue contemporneo con el inicio del genocidio contra el pueblo palestino, en algn modo fue parte fundante del dispositivo discursivo que lo ha justificado desde entonces, y todava.

No es una verdadera paradoja de que, en el discurso oficial sionista y de buena parte de historiadores, el Estado de Israel es el producto de un genocidio -en el sentido de que se constituye como respuesta al terror diseminado por el nazismo, el terror a que se repitiera un genocidio semejante- y al mismo tiempo, para su constitucin arrasa otro pueblo, negando su identidad nacional, generando el terror de los palestinos por ya ms de setenta aos?

El creador del concepto de Genocidio, Raphael Lemkin, fue un abogado polaco de origen judo que buscaba una clasificacin penal adecuada a lo que, entenda l, constitua un fenmeno de nuevo tipo surgido de la mano del fascismo y la Segunda Guerra Mundial: no solo la destruccin de la identidad de un grupo nacional, no solo la destruccin del grupo nacional como tal sino la imposicin de la identidad del sujeto genocida (sea un Estado o un conjunto de fuerzas diversas) al grupo agredido.

Lemkin deca sencillamente: Genocidio es el crimen de la destruccin de grupos nacionales, raciales o religiosos aunque distingua dos fases: la destruccin de la identidad nacional del grupo y la imposicin de la nueva identidad; como veremos ms adelante, el caso del genocidio palestino por parte del Estado de Israel, con el apoyo del gobierno de los EE.UU. y del movimiento sionista internacional, contando con la pasividad cmplice de la Comunidad Internacional, es la demostracin ms potente de aquella idea casi intuitiva de Lemkin.

Al adoptar el concepto, luego de largos debates, las Naciones Unidas dijeron en la Convencin ya mencionada: Artculo II : En la presente Convencin, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuacin, perpetrados con la intencin de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, tnico, racial o religioso, como tal:

  1. a) Matanza de miembros del grupo;
  2. b) Lesin grave a la integridad fsica o mental de los miembros del grupo;
  3. c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccin fsica, total o parcial;
  4. d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
  5. e) Traslado por fuerza de nios del grupo a otro grupo.

 

Como cualquier observador medianamente imparcial debera confirmar sin dudas, el Estado de Israel, con el apoyo entusiasta de amplios sectores de su poblacin y el apoyo indispensable y fundamental del gobierno de los EE.UU. y del sionismo internacional, someten al pueblo palestino a un proceso genocida, que como todo proceso genocida, tiene caractersticas particulares y nicas.

En el caso palestino, una de las particularidades viene del lado de la duracin.

Se podra decir, al menos de manera tentativa, que el proceso genocida comenz en 1948 con lo que los palestinos llaman la Nabka, la tragedia, que consisti en la expulsin de sus aldeas y hogares de unos 750 mil palestinos, separados de su pueblo y sometidos a condiciones de existencia que inevitablemente acarrearan su destruccin fsica, total o parcial.

Durante estos largos aos, cerca de la mitad de los varones palestinos han pasado por las crceles del Estado de Israel, sometidos a condiciones de supervivencia que acreditan un estado de tortura permanente y actualmente hay unos siete mil presos polticos, de los cuales 56 son mujeres, 340 nios y unos 700 estn bajo detencin administrativa lo que justifica la aplicacin de los incisos B y C del citado articulo dos de la Convencin.

Si unos seis millones viven fuera de los territorios administrados de un modo directo por Israel y relativo por la Autoridad Palestina, y poco ms de cuatro millones y medio lo hacen en los territorios ocupados militarmente por Israel de Cisjordania y Gaza, amn de que otro milln y medio lo hace en la ciudad de Jerusaln Oriental o en otras ciudades del Estado de Israel, se puede demostrar que todos ellos sufren condiciones de discriminacin que han sido equiparadas con el apartheid sudafricano, lo que nos remite nuevamente a los incisos B y C de la Convencin.

Cada palestino que viva fuera de Jerusaln o el Estado de Israel, desde que nace hasta que muera, vivir encerrado entre muros que solo podr traspasar cruzando un check point militar en el que deber mostrar pases administrativos emitidos por la autoridad militar, que de cualquier modo podr demorarlo el tiempo que quiera o directamente negarle el paso sin mayores fundamentos que las armas largas que portan las soldadas y los soldados israeles en cada punto de paso. En esos encierros temporales extrajudiciales, se han registrado muertes de madres embarazadas que esperaban llegar a un centro de salud o un hospital al cual nunca las dejaron ingresar, lo que de por s amerita la aplicacin del punto D del Artculo dos de la Convencin: Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo (todas las cifras y datos histricos estn tomados del libro en castellano: Palestina y palestinos del Grupo de Turismo Alternativo, www.atg.ps donde se pueden consultar informacin enciclopdica actualizada en tiempo real sobre la historia y la actualidad palestina)

En qu articulo del Convenio encuadrar el asesinato de los nios en Gaza, sorprendidos mientras jugaban al futbol en la playa o la de los nios del Campo de Refugiados Ada de Beln, cazados como animalitos con rifles de mira telescpica por los soldados israeles que deberan garantizar su seguridad? La letra fra dira que en el primer inciso del articulo dos, el que condena la matanza de miembros del grupo, pero uno presiente que en obstinado ataque a los nios hay algo mucho ms profundo y revelador sobre el proceso genocida en curso: los matan, los arrestan, los torturan, y si uno de ellos alza una piedra, los tratan como terroristas y ah aparece el coro de voces progresistas clamando por la seguridad de Israel, o sea, justificando el genocidio presente.

Tambin, y eso corresponde al ya citado punto C del artculo dos: Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccin fsica, total o parcial, los palestinos son limitados en la provisin del agua potable y en el acceso a la energa elctrica, impedidos de mejorar sus viviendas o de tener un pleno acceso a los servicios de salud, esparcimiento, cultura y turismo.

Pero no tengo dudas que la segunda gran particularidad del genocidio que sufre el pueblo palestino a manos del Estado de Israel, sus seguidores y cmplices nacionales e internacionales, es que ese genocidio es negado por el Estado perpetrador y por muchos de los actores que a nivel internacional no dudan en condenar el sufrido por los pueblos de Amrica Latina en los aos setenta del siglo pasado o el pueblo armenio alrededor de 1915.

Un genocidio en tiempo presente pero oculto ante los ojos de la mayora de la humanidad.

Si el Dr. Zaffaroni dice que no hay crimen de estado que no se sostenga en un discurso justificatorio, el negacionismo del genocidio palestino se sostiene en la firme base histrica que los pueblos judos en la dispora han sido perseguidos durante muchos siglos. Y de un modo especial desde finales del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, cuando se consuma el exterminio nazi de unos seis millones de judos, como parte del exterminio de cincuenta millones de europeos, lo que ha permitido construir el mito del eterno pueblo perseguido, que ahora se resignifica en aras de la justificacin de otro genocidio: el de los palestinos.

Como si los palestinos hubieran sido habitantes de Berln o soldados de la SS, y como si hubiera dolor o agravio pasado que justifique la tortura, el asesinato, la violacin de mujeres, el escarnio de los nios, la destruccin sistemtica de sus viviendas y aldeas, es decir, como si el hecho cierto que algunos de los actuales perpetradores del genocidio hayan sido parte o sean familiares de los que formaron parte del grupo sometido a genocidio por los nazis, impidiera que ahora puedan ser sujetos de la infamia completando de un modo trgico y perverso aquello que Lemkin, un polaco de origen judo, haba anticipado casi literalmente: el genocidio no consiste solo en que un pueblo sea sometido a condiciones para que sea anulada su identidad nacional, sino que luego de eso asuman la del grupo genocida. Aunque duela a tantas y tantos, el sionismo y sus competidores ultra religiosos han asumido la ideologa y las prcticas de quienes dicen tanto odiar, los nazis. Y todo eso pude comprobar con mis propios ojos en mi viaje por Palestina e Israel, tal como lo cont en mis Crnicas Palestinas[1]


Nota

[1] Crnicas Palestinas, Jos Schulman, ediciones Crnicas del Nuevo Siglo, 2016

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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