Portada :: Feminismos :: Masculinidades
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2017

Masculinidades & Gnero
El gnero no es slo una cosa de mujeres

Marcos Rey
www.brecha.com.uy

1 parte de la entrevista a Nerea Aresti pionera en los estudios de las masculinidades en Espaa que realiz el medio uruguayo www.brecha.com.


El pasado 5 de Enero la historiadora vasca Nerea Aresti estuvo en Montevideo para dictar un seminario en la Facultad de Humanidades sobre los nuevos enfoques de la historia de gnero. En esta entrevista con Brecha opin sobre el triunfo de Donald Trump y explic cmo la crisis econmica en los pases desarrollados feminiz la pobreza y profundiz la divisin del trabajo en trminos de gnero. Aunque opina que los gobiernos de izquierda son una oportunidad para las demandas feministas, resalt los riesgos de institucionalizarse y academizarse. Y termin opinando sobre debates que atraviesan a los uruguayos, como el lenguaje inclusivo, la educacin sexual o la nueva agenda de derechos. A continuacin reproducimos la 1 parte de la entrevista enfocada al feminismo y las masculinidades. En los prximos das publicaremos la 2 parte.


Qu le aportan los estudios sobre las masculinidades a un proyecto de historia feminista? No le preocupa que sigan reafirmando la sobrerrepresentacin de los varones en los relatos del pasado?

Es una buena pregunta y responde a una preocupacin legtima, porque lo que no procedera sera considerar la historia de las masculinidades como una vuelta a la historia de los hombres. Eso sera un paso atrs. El primer aporte sera acabar con la idea de que el gnero es una cosa de mujeres. Incorporar la masculinidad en los estudios de gnero es hacer hincapi en que el gnero es un concepto relacional, y que el hombre no es un sujeto neutro, universal, sino que tambin est afectado por el gnero. En segundo lugar, no es irrelevante estudiar las masculinidades porque lo que una sociedad considera que debe ser un hombre tiene repercusiones directas sobre el trabajo, la familia, la paternidad, la violencia, el espacio pblico. Tendr consecuencias profundas en la vida de las mujeres cul sea el modelo hegemnico o dominante de masculinidad en una sociedad.

El modelo hegemnico de masculinidad en las sociedades occidentales contemporneas (varn blanco, de clase media, urbano, heterosexual), est realmente en crisis?

Es difcil hablar de una nica masculinidad hegemnica, porque las relaciones de poder son complejas. Hay muchas masculinidades hegemnicas operando a distintos niveles y segn variables de clase, raciales, geogrficas, urbanas o rurales. Las masculinidades tambin incluyen entre s relaciones de poder, unas dominan sobre otras, unas se presentan como legtimas y otras podramos llamarlas subordinadas o marginales. Yo creo que s estn en marcha crisis positivas de las masculinidades hegemnicas en la medida en que van acompaadas de unas feminidades que alcanzan mayores cuotas de libertad, autonoma y autoestima. Y que hacen que las sociedades proyecten sobre los hombres otras expectativas, pues es imposible entender los cambios en la masculinidad sin comprender paralelamente los cambios en la feminidad. Pero tampoco tenemos que tener una confianza ilusoria en que todos los cambios que resulten de estas crisis sern irremediablemente mejoras.

Un ejemplo sera el ascenso de un hombre blanco xenfobo y misgino como Donald Trump en Estados Unidos, con lo que eso implica a nivel mundial. Lo ve como un retroceso, una reaccin, un sntoma de la crisis?


Las elecciones en Estados Unidos permiten muchas lecturas, y una es de gnero. El modelo de hombre de Trump nos lleva a las cavernas. Es decepcionante que un porcentaje de mujeres estadounidenses lo haya votado. Pero creo que otras muchas mujeres han ledo estas elecciones en trminos de gnero, y de no aceptar el modelo de masculinidad que promueve Trump. Es una batalla que est ah. La batalla en s misma es un dato que debe tenerse en cuenta, ms all de cmo se sald, porque creo que Trump no pas indiferente en trminos de gnero.

Pes que su contendiente haya sido una mujer? O las razones profundas de su triunfo pasan por otro lado?

(Hilary) Clinton era una mujer cuestionada desde muchos puntos de vista Creo que hubo una combinacin de desconfianza hacia una figura del establishment con una desconfianza de algunos sectores sobre la capacidad de las mujeres para gobernar un pas. No siempre en nuestras democracias estn sobre la mesa todas las opciones que cabra tener. El drama es que no hubo una alternativa de izquierdas. Ese fue el verdadero drama.

Los gobiernos de izquierda son siempre una oportunidad para los feminismos o pueden convertirse tambin en una trampa cuando el Estado los termina cooptando hasta el punto de despotenciarlos?

Entiendo lo que planteas. Cuando algunas demandas feministas son asumidas por el Estado y se institucionalizan podra pensarse que se le arrebata sentido de existencia al feminismo, y que esto tendra un efecto desactivador o desmovilizador. Pero creo que el feminismo no pierde su razn de existir por esto. Al contrario, nos debera situar en una mejor posicin para plantear demandas ms profundas, radicales y avanzadas. Los gobiernos de izquierda tienen que verse como situaciones de oportunidad, porque obviamente son ms receptivos que los gobiernos de derecha. Y eso debe ser aprovechado. No creo que para el feminismo sea til pensar que cuanto peor, mejor. Pero s hay que tomar conciencia de los efectos que produce la institucionalizacin, pues puede desmovilizar. Para evitar eso hay que mantener siempre la tensin en las calles y en las organizaciones populares y feministas.

Qu riesgos observa en la institucionalizacin de las luchas feministas?

Por mi experiencia en Espaa, en relacin con el proceso de institucionalizacin del feminismo durante la transicin (a la democracia), he llegado a una conclusin que tal vez pueda ser aplicada a otros contextos, no a todos, lgicamente. Y es la idea de que cuando un movimiento social, o un movimiento feminista en particular, tiene vitalidad, cuando verdaderamente tiene debate interno que se materializa en la prctica y en la lucha concreta, es cuando ms se vuelve extremadamente creativo y sofisticado desde el punto de vista de la creacin de teora. Pero cuando esa vitalidad se va perdiendo, tambin se empobrece la capacidad para generar teora y pensamiento crtico. Y es entonces cuando la academia ocupa un lugar mayor, porque parcialmente va a estar influenciada por este pensamiento feminista creado en la calle. Incluso integrada por las mismas personas que han sido feministas. Ver ms vitalidad en el mbito acadmico que en los movimientos sociales me crea una sensacin de pesimismo sobre el futuro del feminismo, pues solamente el mbito acadmico es insuficiente.

Eso lo est viendo actualmente en Espaa?


Lo veo ahora en Espaa, aunque tambin veo cierta revitalizacin. Pero desde luego que ha habido procesos de academizacin del pensamiento feminista y de institucionalizacin de la prctica feminista que tienen resultados empobrecedores a largo plazo, tanto de la teora como de la prctica. En general, cuando la poltica slo sucede desde las instituciones genera un efecto empobrecedor.

Qu rol debera asumir el Estado en el sistema educativo en cuanto a cuestiones de gnero? En Uruguay, por ejemplo, una gua para docentes sobre gnero y diversidad sexual gener una fuerte reaccin de la Iglesia Catlica y de referentes polticos y sociales (incluso de izquierda). Argumentaban que atacaba a la familia heterosexual y violaba la laicidad porque se entrometa en la vida privada con una ideologa de gnero importada de Estados Unidos
.

La Iglesia Catlica siempre ha tenido esta rivalidad de jurisdiccin con el Estado, ha reclamado para s el dominio privado y el terreno de la educacin. Esto ha sucedido en Espaa y ha sido grave en Francia. Es una lucha vieja en un nuevo contexto: ahora dicen que la destructora de la familia es la ideologa de gnero. Estn ah, otra vez a la carga, para recuperar o no dejar avanzar determinadas polticas estatales en el sistema educativo que son fundamentales para un futuro ms igualitario. El Estado tiene una enorme responsabilidad en materia educativa, porque la construccin de las identidades masculinas y femeninas tiene un componente educacional muy importante. Esto debe ser incorporado en el currculo escolar y reflejarse en todos los niveles educativos.

Y con respecto al lenguaje inclusivo?

Llevado al extremo absoluto podemos caer en un uso del lenguaje torpe, lento, que nos obliga a maniobras que incluso crean rechazo en quienes te estn escuchando. Quizs en ciertos momentos se pueden elegir frmulas que no sean excesivamente pesadas. Pero s creo que el lenguaje construye realidad. El lenguaje es un instrumento poltico. Hay trminos que debemos eliminar de nuestro lenguaje porque son de fcil sustitucin por otros que no tienen efecto de menosprecio o discriminacin. Por lo tanto, soy partidaria de que el lenguaje sea lo menos ofensivo posible sin llegar a extremos ridculos, porque cuando se convierte en un clich pierde todo efecto y operatividad. Pero tambin creo que el lenguaje polticamente correcto no sustituye a las prcticas polticamente correctas.

Entre esas prcticas podramos ubicar a la nueva agenda de derechos (matrimonio igualitario, aborto, identidad de gnero, adopcin monoparental). Hasta dnde socavan realmente las bases del patriarcado?


Muchos cambios legislativos siempre tienen dos caras: mientras una permite avanzar en igualdad, caso del matrimonio entre gays y lesbianas; la otra reafirma valores normativos o instituciones como el matrimonio. Eso no nos debe llevar a la parlisis, a no protestar, a no reivindicar lo que creemos justo. Por ejemplo, para quien tiene una visin antimilitarista de la sociedad, la incorporacin de las mujeres al ejrcito no es una reivindicacin central. Pero se trata de una demanda de derechos, con independencia de que se produzca una reafirmacin normativa. A veces merecer la pena luchar por estas cuestiones, y a veces no; pero exigir derechos siempre me parecer legtimo.

Cmo ve la tensin entre quienes reivindican la libertad de expresin frente a lo que llaman la polica del pensamiento o lo polticamente correcto y quienes abogan por limitar la difusin de contenidos misginos o racistas? Aqu se reaviv ese debate con una telenovela turca que emite un canal privado uruguayo.

Es un debate de la izquierda que tenemos planteado a nivel internacional. No hay una respuesta absoluta. En principio soy partidaria de la defensa de la libertad de expresin en el sentido ms amplio posible, aunque soy consciente de que cuando se tocan lmites que afectan el menosprecio o hay un efecto directo sobre la violencia hacia las mujeres puede ser altamente problemtico. Depende tambin del medio de comunicacin. No es lo mismo que esto se difunda en una obra de teatro donde irn personas adultas en cierto marco cultural, que ofrecerlo en un canal de televisin abierta donde la audiencia puede incluir a menores de edad y servir como referencia para amplios sectores de la sociedad. En ese sentido s hay que mirar en detalle dnde, cmo y qu ideas se trasmiten. Pero no creo que se pueda dar una respuesta universal. En Espaa se encarcel este ao a dos jvenes titiriteros que actuaban en una plaza de Madrid con el argumento de que parte de su parlamento enalteca el terrorismo. Eso es usar lo polticamente correcto como una ley mordaza. Desde la izquierda tenemos que estar atentos a salvaguardar la libertad de expresin, porque lo polticamente correcto tambin puede ser utilizado como mecanismo de censura.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter