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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2017

En respuesta a Pilar Luca Lpez y Agustn Moreno
Elogio de la crtica de la pedagoga

Jess Garca de las Bayonas Delgado
Rebelin


Dicen los autores de un reciente artculo titulado Elogio de la pedagoga que hay o existe una suerte de conjura de los rancios, parece que en referencia a unas declaraciones que alguien hizo en la radio pblica (RNE), las cuales desconozco completamente porque no se citan o recogen en ningn momento. Pero de ah los autores predican que la crtica a la pedagoga se hace desde el alejamiento de la realidad docente, el cual no dara mucha autoridad segn dicen en l. Sin embargo, el problema podra venir no solamente por tener ms o menos contacto con dicha realidad, sino tambin y en la misma media por no fracasar a la hora de referirse a las causas que tienen incidencia en dicha realidad de la Educacin. De hecho todo el mundo est en contacto con la realidad del mundo fsico y natural; pero no por ello conoce el mundo como pueda hacerlo un fsico o un cientfico.

En contra de los que sostienen los autores, el ser antipedaggicos no quiere decir necesariamente que se est en contra de la universalizacin del derecho a la educacin sin distinciones, ni tampoco que se sea partidario del sistema educativo que en nuestra historia ms reciente reprodujo la ausencia de tal derecho fundamental de modo universal: el franquismo educativo. La crtica de la pedagoga tampoco incurre de forma necesaria en despreciar los recortes, la LOMCE y el abandono de la Escuela Pblica por parte de Gobiernos y Administraciones. No, lo que ocurre es que hay que distinguir entre las diversas causas en juego, para as dar con la justa medida de lo que corresponde a cada cosa o sujeto agente en el escenario educativo.

La ahora denominada como pedagoga y su primera mayor reforma educativa, la LOGSE, tuvo como primer efecto consustancial el comienzo de la devaluacin de los contenidos en favor de una suerte de metodologas docentes y dinmicas grupales muy participativas que se expandieron por los temarios docentes y educativos, dando con ello lugar a que lo que primara fueran una suerte de habilidades, destrezas y competencias frente a los conocimientos sustantivos y en sentido propio. De forma que el objetivo y objetivo ltimo del sistema educativo empez a ser que se aprendiera a aprender y que el alumno tuviera lo que se denomina como competencias transversales a las distintas materias o asignaturas.

Pero el problema era que sin conocimientos especficos no se aprende absolutamente nada y, por consiguiente, ni siquiera se aprende a aprender: porque no hay nada que aprender (y menos an, con ello se aprende a aprender) si no se aprende algo, si no se aprende nada. Porque efectivamente la nica manera de hacer lo anterior, es decir, de aprender a aprender era aprendiendo sea lo que sea o fuera lo que fuera: Matemticas, Fsica o Geografa e Historia.

Sostienen los autores, adems, que hay una ausencia de toda base epistemolgica de la crtica de la pedagoga en base a nuevos conocimientos de la psicologa y la neurociencia que coinciden con las teoras y metodologas que venan proponiendo los grandes pedagogos desde los siglos XIX y XX. Los cuales habran sostenido, segn dicen, que el centro del aprendizaje era la emocin y de la motivacin que se desprende de ella, por lo que el aprendizaje deba de ser integral. Pero el problema ha venido en realidad cuando la erosin del tejido social y familiar provocado por la desregulacin y liberalizacin laboral hizo que la Escuela tuviera que hacer tambin lo que le corresponda a la familia y a la sociedad, o en su defecto los servicios sociales. Haciendo o convirtiendo a la Escuela en asistente socio-familiar-emocional, cuando a las escuelas y colegios se iba o se deba de ir para aprender conocimientos y no cualquier otra cosa que fuera tan distinta de aqullos.

El resultado fue que desde las primeras reformas educativas comenzando por la LOGSE, all por los aos 90, se comenz a socavar la funcin de la Escuela Pblica otorgndole una serie de funciones que no le eran propias, entre ellas el bienestar emocional, ms all de que en las escuelas no se produjera ninguna situacin denigrante, de abusos o de maltrato, tanto como por parte del resto del alumnado como del profesorado (de los que, por cierto, tanto de unos como de otros fue vctima el que escribe). El resultado ha sido que se ha multiplicado exponencialmente el absoluto desastre y crisis educativa, con lo que se ha agravado la crisis social y civil a la que conduce.

Nadie est sosteniendo, por el contrario, que los conocimientos, la verdad y la ciencia no deban de modularse para alcanzar sucesivos estadios en el alumnado de progreso intelectual en funcin del grado oportuno para el nivel o la particular situacin de la que se parte por parte del alumno/a. No, nadie dice ni est diciendo eso: porque una cosa es adaptar o modular, y otra bien distinta es moderar y degradar la carga lectiva, o de saberes y conocimientos hasta lmites insospechados, como ha hecho la pedagoga siempre que ha contado con la oportunidad de hacerlo.

Solamente digo y se dice desde la crtica de la pedagoga que hacer depender todo en educacin de la mera y simple metodologa (desprendida por tanto de la necesaria relacin con los distintos y, al mismo tiempo, especiales tipos de saberes) es un sinsentido que conduce al fracaso, adems de al colapso educativo. No se puede ignorar lo que le es propio a cada rama del conocimiento desde la Matemtica a la Geografa e Historia, que es lo que ha terminado por pasar y lo que nos ha conducido a la actual situacin en la que cada vez la situacin y los resultados educativos son ms malogrados y peores.

En cambio, la didctica especfica a la materia o especialidad podra muy bien hacer lo que se propone sin xito alguno la pedagoga (o lo que se tiene por pedagoga actualmente), es decir, que fuera el buen profesor de Matemticas el que enseara a ensear Matemticas a los titulados en dicha materia. Para que as, el alumno tuviera o contara con una enseanza que, al mismo tiempo, se adaptara a su nivel y que no perdiera, por ello, su razn de ser: la de ser vehculo de conocimientos sustantivos en lugar de metodologas lquidas, que lejos de tener como fin e incluso como resultado transmitir conocimientos, lo que hagan sea insuflar un halo relativista pretendidamente democrtico, en el que todo depende y en el que todo es de todos los colores y para todos los gustos. Pero que no contara con respeto por el hecho de que hay cosas que, aunque no tengan la verdad ltima y absoluta sobre las cosas, al corresponderse de modo ms acertado con las cosas o la realidad, s tengan o cuenten, por el contrario, como unas verdades provisorias y provisionales que son ante todo incomparablemente mejor que el que la cuestin del conocimiento de las cosas sea liquidada y/o saldada de cualquier forma o manera.

De forma que los nuevos retos de la Escuela Pblica no deberan pasar porque el profesorado hiciera al mismo tiempo de terapeuta educativo-socio-familiar-emocional, sino que cada instancia de la sociedad hiciera o se ocupara de lo que fuera su funcin. De forma que si la familia y la sociedad no llegan a donde deben de hacerlo, lo hagan los servicios sociales. De forma que no se haga responder a la Escuela Pblica por no haber sabido llegar a donde no poda hacerlo, porque no era de su competencia, ni su funcin. Porque nos encontramos en un contexto social en crisis circular creciente que, junto a la revolucin educativa de la pedagoga, han hecho que la Escuela privada y concertada mucho ms resguardada de la pedagoga (todo hay que decirlo) sea, al mismo tiempo, la tabla de salvacin para salvar a los/as hijos/as de las lites de la devaluacin educativa a la que se sometan a las clases populares, y apuntar con ello una falsa razn para promover su privatizacin ante sus cada vez peores resultados.

Alguien dijo una vez, que Revolucin es cambiar lo que debe de ser cambiado. Pues bien, parece como si la pedagoga, o lo que se entiende y entendemos actualmente por este trmino, hubiese tomado la parte (de lo que estaba mal en Educacin) por el todo, equivocando por completo los papeles y hubiera empezado por cambiar precisamente lo que deba permanecer ante todo porque era digno de conservarse y permanecer instituido en el tiempo: la Escuela Pblica como servicio pblico y, al mismo tiempo, como instrumento para la transmisin del saber y los conocimientos de manera universal y sin distinciones para los alumnos y alumnas de nuestra sociedad. La cuestin est en ver quin es el o la que en esta situacin aprender ms conocimientos propiamente dichos en la situacin mencionada: si un profesor/a que asiste de saber y de conocimientos o si otro que asiste de metodologas educativas y emocionales, y que en la misma medida tiene que hacer de terapeuta socio-familiar-emocional.

Son dos modos de ver la realidad diferentes, y representan modelos claramente contrapuestos, s. Pero pretender, como hacen los autores del artculo, hacer pasar la tensin representada por ambos modelos como la tensin entre un modelo educativo de corte neoliberal y otro de corte democrtico al servicio de toda la sociedad, en el que los malos y anti-democrticos son siempre los crticos de la pedagoga es indicativo de que la cuestin educativa no ofrece para ellos ni ellas vuelta de hoja ni otras miradas posibles, porque cuentan de antemano con la razn y la verdad.

Jess Garca de las Bayonas Delgado es filsofo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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