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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2017

Egipto, mal ao para Sisi
Por qu se hundir Sisi en 2017

Amr Khalifa
Middle East Eye

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca.




El presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi saluda desde un yate el paso de una flotilla naval durante la ceremonia de inauguracin, el 6 de agosto de 2015, de una nueva va navegable del Canal de Suez, en la ciudad portuaria de Ismaila.


Despus de haber aplastado a todos sus rivales y amordazado los medios, Sisi ya no tiene a quin culpar por la miseria en que ha sumido a los egipcios.

Tradicionalmente, un ao nuevo empieza con esperanza. Pero desde que Abdel Fattah al-Sisi se hizo con el poder en Egipto, la esperanza es muy difcil de conseguir.

Hace un par de das* estaba hablando con un conocido mo en Nueva York. Haca poco tiempo que l haba llegado procedente de Egipto; pronto qued claro que esta falta de esperanza y creciente irritacin es la nueva normalidad egipcia.

Debido a la hiperinflacin en Egipto, el salario de mi amigo ya no tiene valor en Nueva York. Hace tres aos compr una lavadora por 3.500 libras egipcias (195 dlares). Ayer, la misma lavadora me habra costado 17.000 libras (945 dlares), me dijo.

Aun as, l est en una posicin econmica mucho menor que muchos egipcios de clase media y media baja. A no ser que uno est ahogndose, como ellos lo estn, se est obligado a entender este grave pronstico: sin un importante y prcticamente inmediato cambio en lo poltico y en lo econmico, es improbable que Sisi pueda acabar este ao en el cargo.

Esta semana, en la misma cafetera de Nueva York cuyos dueos eran en un 99 por ciento partidarios de Sisi y en el pasado utilizaban la fuerza fsica con quienes se expresaran contra l, hubo una sorprendente conversacin: quin puede reemplazar a Sisi?

Para muchos, la cuestin ya no es que Sisi debe marcharse, sino cundo y quin le reemplazar. Entonces, la pregunta decisiva es: se dan conversaciones similares en los crculos de poder?

Un martillo en busca de clavos

Si dividiramos la era Sisi en dos mitades, podramos decir tranquilamente que los primeros fracasos fueron la consecuencia de una mentalidad militar que ve cualquier situacin como si fuera un clavo que debe hincarse a golpes.

Que esos clavos sean pacficos egipcios de creencia islamista o activistas con inclinacin revolucionaria, intelectuales, periodistas u otros; aparentemente, Sisi asumi el cargo habiendo decidido que su voz deba ser la nica que oyeran los egipcios.

Algunos pensaban que l se vea a s mismo como la reencarnacin de Gamal Abdel Nasser, un autcrata nacionalista que salvara a Egipto de la declinacin econmica y poltica, pero lo hara con un enfoque as: Es mi camino o la va pblica.

A pesar de que es bien sabido que Sisi fue uno de los integrantes del puado de oficiales que produjeron la masacre de Rabaa que mat a ms de mil egipcios, aun as no tuvo ningn problema para convertirse en presidente porque la percepcin general era que l iba a limpiar Egipto de los Hermanos Musulmanes y que eso sera suficiente para garantizar su intento presidencial.

Pero castigar impiadosamente a un grupo que cometi el pecado capital de implementar soluciones polticas utilizando la va intravenosa religiosa es una cosa. Resolver el rompecabezas de una nacin en cada libre es otra completamente distinta.

Silenciar toda crtica

Poco tiempo despus del sistemtico encarcelamiento de ms de 60.000 egipcios cuya opinin poltica el rgimen considera molesta, se hizo evidente que el silenciamiento de los ciudadanos se extendera a las ONG y a los medios en general.

Algunos partidarios de Sisi han sugerido que en los ms altos niveles del universo Sisi hay una minora corrupta que utiliza las tcticas de mano dura. Por su parte, el mismo Sisi contina insistiendo en que los periodistas egipcios gozan de una libertad sin precedentes. No quiero exagerar, observ Sisi en septiembre de 2015 mientras haca exactamente eso. Pero tenemos una libertad de expresin como nunca antes haba habido en Egipto.

Pero la realidad de los hechos es muy distinta de lo que sostiene Sisi; hace algunos meses, Periodistas sin Fronteras (RWB, por sus siglas en ingls) le llam predador de la libertad de prensa.

Las consecuencias son negativas por partida doble. Si los periodistas no pueden informar libremente, el sistema de control y equilibrio de poderes no funciona desde el vanos y no reconoce el papel decisivo del Quinto Poder. A los egipcios se les niega el derecho a la informacin y el anlisis que es de primordial importancia cuando el relato gubernamental va continuamente en direccin contraria a la realidad.

La horrorosa inversin en el Canal de Suez es un ejemplo perfecto. El costo del proyecto ha llegado a los 8.500 millones de dlares; sin embargo, solo el 0,0033 por ciento de los barcos que pagan el suplemento de tarifa han utilizado la nueva va navegable.

Si los periodistas hubiesen tenido la libertad de informar a sus lectores acerca del proyecto del Canal antes de su realizacin, acaso no tendramos hoy una extremadamente til reserva extra de 8.500 millones de dlares?

Autoexclusin

La segunda mitad de la era Sisi est marcada por el total fracaso de la economa y por la mala gestin de las relaciones exteriores, particularmente con los ms importantes pases del Golfo que han ido perdiendo progresivamente la fe en su evidentemente desfasado liderazgo.

Como consecuencia de la prdida de influencia poltica y de antiguos partidarios en esos dos campos decisivos, Sisi solo ha conseguido aumentar la presin a la que se ve l mismo sometido. Muchos de aquellos que una vez lo apoyaron en los Emiratos rabes Unidos, en Arabia Saud y en el interior de la elite empresarial egipcia y la clase media alta aun as, no minimicemos la importancia de los 27 millones de egipcios empobrecidos, entre ellos muchos pertenecientes a la comunidad cristiana tienen la impresin de que Sisi no los ha ayudado, y han abandonado el barco sin dilacin.

No s cmo ha sido el 2016 para ti, pero para m ha sido atroz, tuite el multimillonario egipcio Nabil Sawiris el mes pasado. Si las cosas estn tan inestables en lo poltico y en lo econmico que un hombre que se ve a s mismo como de las altas esferas est quejndose, cmo percibir el pasado ao la vasta mayora de los 90 millones de egipcios que estn soportando el autoritarismo de Sisi?

S Sisi ha de pasar el 2018 como un ciudadano ms o correr la misma suerte que sus predecesores, ser la economa la que decida. Desde la muy discutida devaluacin de la libra egipcia en la que el FMI insisti tanto como prerrequisito para la concesin de 12.000 millones de dlares, el costo del crdito se ha disparado.

Cuando convers en noviembre con varios analistas se expresaron dos pronsticos de aceptacin generalizada: la inflacin en Egipto junto con los precios al por menor se disparara y, consecuentemente las redes de seguridad social adquiriran una enorme importancia. Lamentablemente para el pas, y posiblemente para disgusto de Sisi, el primer vaticinio se ha cumplido: la inflacin ha crecido hasta el 20 por ciento y ms, pero no as las redes de seguridad de las se hablaba, que no sen tendido.

Las cosas se han deteriorado tan rpidamente que hace pocos das en una videoconferencia por Skype me di cuanta de que la persona en el otro extremo de la lnea se abrigaba con una grueso jersey y una manta. Yo saba que estaba haciendo fro en El Cairo, por eso le pregunt por qu no usaba la calefaccin. Su respuesta fue reveladora: Sabes cunto ha subido el precio de la electricidad y cunto me costara encender la calefaccin?.

Bajo el gobierno de Sisi, los egipcios se ven obligados a renunciar a algunos gastos, una eleccin que ningn ser humano tendra que hacer. Cuando haya bastantes egipcios que pasen fro y hambre, y estn enfadados, ningn clculo poltico o de seguridad podr impedir la imparable riada.

Abundancia de armas mientras la gente tiene hambre

Para acelerar todava ms su final poltico est la incapacidad de Sisi un militar con mentalidad militar para conducir un pas. Sisi, en 2015, sabiendo muy bien que su pas se estaba hundiendo hacia mnimos econmicos nunca vistos, se las arregl para convertirse en el segundo comprador internacional de armas, despus de Qatar, gastando cerca de 12.000 millones de dlares.

En momento en el que todos los egipcios, no importa de qu clase sean, tienen dificultades para comprar arroz, azcar, t o aceite de cocina debido a la explosin de los precios y a la escasez de los productos de primera necesidad, cmo es posible esperar que no aumente la ira cuando es sabido que se gastan miles de millones en armas que lo ms probable es que se utilicen para la represin que no en una guerra?

Esta dinmica no es desconocida entre los dictadores de todo el mundo; adems es una que a menudo conduce a un final de historia por todos sabido.

Cuando se piensa en la historia de Sisi, debe recordarse que la poltica y el mantener el poder a cualquier costo son como un cubo de Rubik de construccin de alianzas y relaciones. Morsi, antes que l, suscit el antagonismo de muchos factores de poder y debi pagar por ello.

Sisi se olvida de esto. El ao que tiene por delante se lo recordar. En el momento que las personas equivocadas en la jerarqua de la polica o las fuerzas armadas empiecen a entender que su presidente avanza en sentido contrario a sus intereses, Sisi se convertir en una nota al pie en los libros de historia.

Nadie en sus cabales puede predecir la fecha en que Sisi ser despojado del poder; los tiempos, las formas y los protagonistas de este acontecimiento estn en el campo de lo desconocido.

Pero hay algo muy cierto: en lugar de tratar de corregir los innumerables errores del gobierno, Sisi contina su marcha hacia el abismo con su propio y tragicmico estilo. Si lo mantiene, este presagio de Ao Nuevo ser una realidad antes de que acabe 2017.


* El original en ingls de esta nota fue publicado el 5 de enero de 2017. (N. del T.)

Amr Khalifa es periodista freelance y analista que ha publicado recientemente en Ahram Online, Mada Masr, The New Arab, Muftah and Daily News Egypt.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/why-2017-year-sisi-will-sink-1419424018

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.




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