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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2017

Fidel Castro, la revolucin cubana y sus lecciones para Amrica Latina

Rodrigo Acua
Alborada


Los nueve das de duelo nacional en Cuba por el ex lder y fundador de la Revolucin cubana, Fidel Castro Ruz, terminaron recientemente. Como era de esperar, alrededor del mundo se sintieron los aplausos al conocerse la noticita de la muerte de Castro a los 90 aos. En Miami, Florida, sali a las calles la vieja guardia de los cubanos derechistas cuyos padres, en muchos casos, trabajaron para Fulgencio Batista, el dictador que fue respaldado por los Estados Unidos y a quien Castro derroc en 1959.

En Australia, Julie Bishop, Ministra de Relaciones Exteriores, declar que mientras aplauda el reciente acercamiento entre Cuba y los EE.UU., el antagonismo de Castro hacia el Occidente y los Estados Unidos en particular caus miserias al pueblo de Cuba durante dcadas. El ex-primer ministro Tony Abbott fue an ms categrico al afirmar que Castro era un dictador brutal. Mat a miles de personas.

Tales declaraciones fueron lanzadas con facilidad despus de la muerte del cubano. Despus de todo, la isla caribea que Castro dirigi tiene slo un partido poltico, lo cual significa que ms evidencia de su brutalidad no es necesaria. Para los que realmente estn interesados en la historia poltica del pas, la evidencia disponible presenta un retrato ms complejo.

Mientras algunas secciones de los medios de comunicacin estadounidenses hicieron mucha bulla por las ejecuciones de los secuaces de Batista despus del triunfo de la revolucin, alrededor de 550 segn el mismo Castro, el periodista liberal John Lee Anderson ha escrito que la mayora de los condenados a muerte fueron: condenados en condiciones ... transparentes, tal vez apresuradas pero con abogados de defensa, testigos, fiscales y un pblico asistente. Tad Szulc, que escribi para el New York Times por casi veinte aos, en su biografa de Castro coment que los juicios revolucionarios cubanos ... no se parecan a los verdaderos baos de sangre que siguieron a las revoluciones sociales mexicanas, rusas y chinas en el siglo XX.

Antes de esos juicios, por supuesto, el rcord de Batista pocas veces se discute. En un reconocimiento poco usual de culpa, en 1960 en una cena del Partido Demcrata, John F. Kennedy como Senador observ que en 1953, el ingreso promedio de una familia era de US $ 6 al da mientras que el pas, cuya economa estaba controlada desproporcionadamente por corporaciones estadounidenses, tena quince a veinte por ciento de su fuerza laboral crnicamente desempleada. Observando cmo Washington suministr armas al dictador a travs de su gobierno, Kennedy declar que Fulgencio Batista asesin a 20.000 cubanos en 7 aos.

Dcadas ms tarde, acadmicos conservadores cubano-estadounidenses han tratado de mejorar el rcord de Batista. Lillian Guerra, en su libro Visiones de Poder en Cuba (2013), afirma que la dictadura fue realmente responsable del asesinato de tres a cuatro mil personas. Si aceptamos estas cifras, y tomamos en cuenta los reales abusos que ocurrieron contra algunos disidentes y la comunidad homosexual y lesbiana en los aos sesenta y setenta, los problemas de derechos humanos de la revolucin se disminuyen enormemente en comparacin con los crmenes de Batista, o las de las juntas psicpatas respaldadas por los EE.UU. en Amrica Latina durante la Guerra Fra.

De manera similar al rcord de Batista, el nivel de agresin de los Estados Unidos contra Cuba despus de la revolucin de 1959 rara vez se discute seriamente, a pesar de que ayude a explicar por qu el liderazgo de la isla desarroll una mentalidad de asedio y por qu el pas se aline con el bloque sovitico durante la guerra fra. De hecho, incluso antes de la revolucin, el lder rebelde Ernesto Che Guevara haba estado en Guatemala. All fue testigo del derrocamiento en 1954 del gobierno reformista moderado de Jacobo rbenz, gracias a la ayuda de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y una prensa local cuyos relatos de una amenaza roja no tenan base en la realidad.

Volviendo a Cuba, una vez que Batista y sus lacayos huyeron de la capital, la tesorera nacional de la Repblica qued casi en bancarrota con slo US $424 millones. Sin querer devolver los fondos robados, Roy Rubboton, Secretario de Estado Auxiliar del Departamento de Estado para Asuntos Interamericanos, en una reunin del Consejo de Seguridad Nacional en enero de 1960, seal que a mediados de 1959, la administracin Eisenhower concluy que trabajar con los nuevos lderes en La Habana era insostenible: por lo tanto Castro tena que irse.

La CIA, los exiliados cubanos, e incluso miembros descontentos de la mafia hicieron todo lo posible para asesinar a El Comandante a travs de 634 complots, algunos de los cuales rayan en lo cmico, con ex amantes, bolgrafos venenosos, puros con explosivos y una concha marina. Menos humorsticas por supuesto fueron las acciones de mercenarios cubanos entrenados en Miami que aterrorizaron la isla a travs de la quema de caaverales, bombardeando fbricas, centros tursticos, puertos y (dentro de una larga lista) asesinando a maestros que participaron en la campaa de alfabetizacin de la revolucin. En 1976, una bomba terrorista mat a 73 pasajeros a bordo del vuelo Cubano 455, mientras que, en mayo de 1981, las autoridades cubanas acusaron a los Estados Unidos de introducir a la isla un tipo de virus dengue que afect a 350.000 civiles y mat a 158 personas (incluyendo 101 nios).

En mayo de 1999, despus de 40 aos de acciones encubiertas por parte de los EE.UU., el pueblo de Cuba puso una demanda en un tribunal en La Habana contra el Gobierno de los Estados Unidos, acusando que sus actos de subversin y terrorismo haban dejado 3.478 civiles muertos y 2.099 heridos. Un ao ms tarde, en Panam, un viejo grupo de Miami volvi a intentar asesinar a Fidel Castro. Sin embargo, para ese entonces las agencias de inteligencia de Cuba tenan dcadas de experiencia mientras que en la isla cada barrio haba establecido Comits de Defensa de la Revolucin (CDR).

En trminos del bloqueo econmico estadounidense impuesto sobre la isla desde el comienzo de la dcada de 1960, a pesar de un mejoramiento en las relaciones, en septiembre de este ao la administracin de Obama renov una vez ms las restricciones comerciales hasta septiembre de 2017. Al presentar un informe a la Asamblea General de las Naciones Unidas, La Habana afirm que el bloqueo le ha costado a Cuba US $4.700 millones en el ltimo ao y US $753.700 millones en las ltimas seis dcadas.

En el multitudinario acto con motivo de las honras fnebres de Fidel Castro en La Habana, gran parte de la historia planteada en este artculo fue recordada por numerosos lderes progresistas de Amrica Latina y el Caribe. Rafael Correa, Presidente de Ecuador, seal que para evaluar Cuba hay que entender que ha vivido una guerra permanente.

En su opinin: Evaluar el xito o el fracaso del modelo econmico cubano, haciendo abstraccin de un bloqueo criminal de ms de 50 aos, es pura hipocresa. Cualquier pas capitalista de Amrica Latina colapsara a los pocos meses de un bloqueo similar.

Correa tambin seal que: [e]n el continente ms desigual del planeta el dirigente cubano de todos modos nos dej el nico pas con cero desnutricin infantil, con la esperanza de vida ms alta, con una escolarizacin del ciento por ciento, sin ningn nio viviendo en la calle.

A medida que Amrica Latina vuelve a ver el retorno de la derecha poltica debido a una serie de elecciones fraudulentas, presin econmica, guerras mediticas y golpes de estado suaves, y s, la narrativa comn de la cada de los precios de las materias primas (commodities), las generaciones actuales y futuras analizarn por mucho tiempo el legado de Fidel Castro y de la revolucin cubana. Una pregunta persistente en sus mentes ser: cmo se negocia con las lites recalcitrantes locales y su patrn norteo que han bloqueado durante mucho tiempo la mayor parte de acciones polticas para establecer sociedades ms equitativas y con una autntica soberana nacional? El cubano barbudo, les guste o no, podr tener algunas respuestas.

Este articulo orignalmente fue publicado en Progress in Political Economy (PPE) - Blog of the Department of Political Economy at the University of Sydney.

El Dr. Rodrigo Acua es Profesor Asociado en Estudios de Espaol y Latinoamrica en el Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad de Macquarie. Se le puede seguir en Twitter @rodrigoac7

Fuente: http://alborada.net/acuna-castro-0117

Traducido por Rebekah Carroll



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