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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2005

Mercenarismo: Gatillo Alegre S.A.

Nstor Nez
InSurGente


No menos de dos mil millones de dlares amasan anualmente las empresas britnicas y norteamericanas que en Iraq se dedican al negocio de la seguridad.

Hay casi cuarenta de ellas operando en la aeja Mesopotamia desde la invasin norteamericana, y su personal representa uno de cada diez combatientes forneos llegados al pas bajo el ala de la coalicin anti rgimen de Bagdad.

De esa forma, el mercenarismo corporativo ha encontrado en la titulada guerra antiterrorista de George W. Bush el terreno ideal para amplificar todo lo conocido hasta el presente sobre el uso de tropas pagadas, independientes de los mandos blicos oficiales y susceptibles de enfrentar cualquier tipo de misin, desde la custodia hasta la tortura.

En su artculo Los mercenarios sueltos en Iraq, el periodista Eduardo Febbro asegura que suman entre 15 mil y 20 mil los empleados de esta atpicas empresas, insistimos, en su mayora britnicas y norteamericanas, encargadas de asumir las tareas que el desbordado ocupante ya no es capaz de enfrentar.

Entre los trabajadores, que cobran entre 6 mil y 9 mil dlares mensuales por su especial tarea, los hay estadounidenses, sudafricanos, israeles, franceses, italianos, chilenos, colombianos, hindes, irlandeses, australianos, britnicos y hasta gurkas trados de Nepal. Ellos pululan en los hoteles de Bagdad y se les ve custodiando a funcionarios, empresarios, instalaciones petroleras, aeropuertos, y hasta en carros de combate y centros de interrogatorio.

Dos de los implicados en los vejmenes y el uso de la violencia contra los presos iraques en Abu Ghraib eran los estadounidenses Steven Stephanowiz y John Israel, contratados por la empresa California Analysis Center Inc. (CACI), para tareas de inteligencia en Bagdad.

De igual forma, los cuatro norteamericanos que en marzo de 2004 murieron a bordo de un transporte militar y cuyos restos fueron colgados y arrastrados por la muchedumbre en Faluya eran mercenarios al servicio de la Blackwater Security Consulting Company, un holding de cinco empresas con campos de entrenamiento en Mayock, Carolina del Norte. Su presidente, Gary Jackson, se precia de los servicios personalizados que ofrece, y de que por sus instalaciones hayan pasado no menos de 50 mil hombres. Ese empresa garantizaba la seguridad de Paul Bremer, ex pro cnsul yanqui en Bagdad, mediante un contrato de 21 millones de dlares otorgado por la Casa Blanca.

Flagelo universal

En diciembre de 1998, la Asamblea general de la ONU determin examinar la utilizacin de mercenarios a escala global como instrumento para la violacin de los derechos humanos y obstaculizar la prerrogativa de los pueblos a la libre autodeterminacin. Entonces fue designado un relator especial que ejerci investigaciones sobre el tema en El Salvador, Colombia, Gran Bretaa, y un estudio muy particular en la regin africana. En septiembre de 1999, el informe ya circulaba entre los miembros de Naciones Unidas.

El relator, el peruano Enrique Ballesteros, conclua entonces que el mercenario suele cometer atentados, sabotajes, actos de terror y torturas. Cualquiera de esas acciones son consideradas como netas violaciones de los derechos humanos por los tratados internacionales sobre la materia. Pero la trasgresin es mucho ms grave si es cometida por un mercenario, porque el mercenarismo est en el origen de las violaciones mismas, tiene conexin con polticas de Estado que intervienen en los asuntos de otras naciones, con gobiernos corruptos que intenta imponer una dominacin feroz e ilegtima, y con empresas multinacionales que quieren controlar y hacer negocios lucrativos con los recursos naturales de los pases pobres.

Explicaba el documento que el mercenario suele ser reclutado por empresas privadas de pretendidos servicios de seguridad y asistencia militar. Pueden los reclutadores valerse de extranjeros, pero tambin de los nacionales del pas objeto de la agresin.

En esa perspectiva, resulta condenable por la ONU una poltica que permita la formacin de ejrcitos privados, la transferencia de responsabilidades militares a esos grupos, y la privatizacin de los conflictos blicos, donde de entrada no rigen ni son respetadas las normas que se supone deben asumir los ejrcitos regulares.

Entre bandidos

En sus conversaciones con las autoridades salvadoreas de entonces, el relator especial de la ONU contra el mercenarismo solo obtuvo una referencia ligera al caso de los ciudadanos de ese pas Ral Ernesto Cruz Len y Otto Ren Rodrguez Llerena, detenidos por esas fechas en La Habana por la comisin a actos terroristas.

El primero de ellos coloc explosivos en instalaciones tursticas, uno de los cuales caus la muerte a un joven empresario italiano. El segundo tena entre sus criminales planes hacer saltar en pedazos el memorial Ernesto Guevara, en la ciudad de Santa Clara. Desde luego, el gobierno salvadoreo no mencion a su protegido de siempre, el mercenario mayor Luis Posada Carriles, quien instruy y pag a ambos agentes.

Y es que el identificado como uno de los autores del atentado dinamitero contra una nave area cubana con 73 personas a bordo frente a las costas de Barbados en octubre de 1976, y actualmente enjuiciado con pinzas en los Estados Unidos por simplezas migratorias, clasifica de lleno como un burdo y contumaz mercenario.

Entre otros mritos Posada Carriles integr la fuerza contrarrevolucionaria que atac a Cuba por Playa Girn, en 1961, fue entrenado por el ejrcito de los Estados Unidos para cometer sabotajes y atentados, sirvi a la CIA en tales menesteres, como torturador policial en Venezuela y como cambista de drogas por armas para la contra nicaragense. Colabor con los regmenes militares latinoamericanos, y ha organizado ms de un magnicidio contra el presidente Fidel Castro. Todo un ejemplo como para ser citado de forma privilegiada en la historia del crimen pagado y de la agresividad contra su patria a cuenta de una potencia fornea.

Sobre Colombia

Las averiguaciones de Ballesteros en Bogot fueron un tanto ms reveladoras. Segn las informaciones, mercenarios con equipos blicos sofisticados, y contratados por la empresa norteamericana Defense Systems Limited, actuaban y actan todava hoy a cuenta del gigante petrolero British Petroleum en regiones como Casanare, Arauca, Tauramena y Segovia. Su funcin es proteger las instalaciones de ese consorcio de posibles ataques guerrilleros, pero se les ha visto en operaciones militares, ligados al trfico y consumo de cocana, y en la represin a pobladores locales.

Las autoridades gubernamentales indicaron que esos grupos forneos actan a travs de la subsidiaria Defense Systems Colombia, en tanto la estatal Empresa Colombiana de Petrleos asegur entonces que, en efecto, la Defense Systems prestaba asesora a la British Petroleum dada la importancia de los yacimientos de Casanare y su alta vulnerabilidad, pero que no poda confirmar el involucramiento de mercenarios en acciones militares o atropellos a la poblacin de la zona.

De hecho, se supo tambin que empresas petroleras forneas pagaban al ejrcito y a la polica nacionales para que protegiesen sus instalaciones, e incluso les suministraban material de guerra, y trasporte areo y terrestre.

Bruma londinense

La visita a Gran Bretaa, uno de los mayores centros de reclutamiento de mercenarios a escala internacional, brind elementos sobre la vulnerabilidad legal en ese pas en torno a tan nocivo fenmeno.

Funcionarios del ministerio de exteriores britnico indicaron en aquella fecha que la diferencia entre las llamadas agencias de seguridad y las encargadas de formar ejrcitos privados es mnima, e incluso admitieron que Londres acuda y acude a esas reclutadoras para proteger sus locales en el exterior. Por dems, indicaban las entidades oficiales de marras, si existen tales negocios, es porque hay demanda, y, evidentemente, no es ms que un asunto de mercado.

El sistema jurdico britnico requiere, para imponer sanciones, que se demuestre mediante una conducta objetiva que el inculpado es un mercenario, por tanto no es punible ni la intencin ni la condicin de los posibles involucrados. Adems, las regulaciones locales sobre trfico de armas no coartan las ventas que puedan realizar las empresas nacionales desde terceros pases, de ah que cuantiosos embarques dedicados a acciones mercenarias fuesen despachados desde estados africanos o del Oriente Medio.

Los predios tropicales

Si bien el mercenarismo rueda a lo largo y ancho del planeta, sin dudas frica ha sido uno de sus patios preferidos. En Sierra Leona, pretendidas empresas de seguridad actuaron armas en mano durante ocho largos aos de guerra interna entre los autoridades gubernamentales y el llamado Frente Unido Revolucionario.

En la Repblica del Congo y la Repblica Democrtica del Congo, signadas la primera por luchas internas, y la segunda por enfrentamientos con la participacin de ejrcitos de naciones vecinas, tambin fue detectada la presencia de mercenarios. Las riquezas naturales y las apetencias de las transnacionales europeas y norteamericanas vinculadas a la minera y el petrleo, han sido las impulsoras de la presencia de soldados de fortuna en ambas naciones.

No menos importante result la accin de mercenarios en Angola durante el largo conflicto con la UNITA, encabezada por el extinto Jonas Savimbi. El robo y trfico de diamantes proporcion a ese grupo contrarrevolucionario ingresos superiores a los cuatro mil millones de dlares, lo que le permiti pagar embarques clandestinos de armas y establecer contratos con reclutadoras de mercenarios que participaron en masacres, ataques a ciudades y otros deleznables actos.

Para los expertos en el tema, el mercenarismo no constituye, como sostienen algunos, un fenmeno de orden marginal y que no amerita la accin de la comunidad internacional. Tampoco es cierto que no se relaciona con los intentos de coartar el derecho de los pueblos a la autodeterminacin y supeditarlos a la voluntad de los poderosos. No hay un solo caso que confirme tales retorcidas aseveraciones en la larga historia del uso de ejrcitos privados.

Hoy, con mayor volumen destructivo y un alcance global, el mercenarismo es un negocio redondo que posibilita a los agresores hacerse de fuerzas no limitadas por tratados ni principios legales, sobre las cuales la responsabilidad oficial flota como la bruma y se hace intangible.

No pocas personas en el mundo advierten sobre el enorme peligro que supone la privatizacin de los conflictos armados, porque entonces no habr control posible sobre ellos ni existir la posibilidad real de enfrentar arreglos por otras vas, toda vez que las fuerzas en litigio no estarn supeditadas a los poderes nacionales.

El alquiler de guerreros muestra adems a los extremos a qu puede llegar la absurda y aberrante aplicacin de las leyes del mercado, para las cuales la vida y la muerte son simples mercancas expuestas en tarimas al mejor postor.



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