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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-11-2005

Cabos por atar tras la venganza de Pinochet

Jorge Escalante
La Nacin


La sangre que cay en Santiago las madrugadas del 8 y 9 de septiembre tambin podra manchar el cuestionado prestigio de civiles que avalaron, defendieron y trabajaron para el rgimen militar.

La investigacin del ministro Hugo Dolmetsch sobre la criminal venganza del atentado contra Augusto Pinochet en septiembre de 1986 se encuentra muy avanzada, pero an quedan algunos cabos por atar.

Algunas respuestas el juez puede encontrarlas en los interrogatorios al ex secretario general de Gobierno, Francisco Javier Cuadra -actual rector de la Universidad Diego Portales (UDP)- y todos aquellos que conformaban el comit poltico que en esa poca asesoraba a Pinochet.

Cuadra podra aclarar el rol que jug el ex dictador an furioso por el intento de magnicidio. Es efectivo que, de acuerdo a los antecedentes reservados que maneja Dolmetsch, Pinochet orden la vendetta al jefe de la CNI, general Humberto Gordon?

El ex ministro del Interior, Ricardo Garca, debera revelar de dnde y con que objetivo surgi la instruccin a la Polica de Investigaciones de realizar detenciones a dirigentes de la oposicin en forma paralela a los secuestros de la CNI que culminaron con cuatro vctimas fatales: Jos Carrasco, Felipe Rivera, Gastn Vidaurrzaga y Abraham Muskatblit.

Del proceso se desprende que la orden de detener a dirigentes como Ricardo Lagos, Patricio Hales, Germn Correa, Eduardo Loyola, y el sacerdote Rafael Maroto, no inclua darles muerte.

Cuadra y Garca tambin podra aclarar por qu la CNI no cumpli con la orden de Gordn de asesinar a dos opositores por cada escolta muerto, como qued establecido en el auto de procesamiento que dict Dolmetsch.

PLATO FRIO


De acuerdo a las confesiones de los ex agentes partcipes de los crmenes -y que el juez maneja en un cuaderno reservado- esa noche el mayor lvaro Corbaln, jefe de la Divisin Antisubversiva, lleg con la orden de matar al cuartel de Borgoo donde haba una catica asamblea de agentes.

Corbaln orden a los jefes de grupos traer las carpetas de opositores que estuvieran ms a mano y escogi las victimas casi al azar.

El coronel Manuel Provis Carrasco jefe de la Divisin Poltica Metropolitana de la CNI, evadi la criminal orden de Gordn aduciendo que la tarea de su gente era estrictamente en el plano del espionaje y no en el terreno operativo.

Por ello los grupos que salieron -ms de cuatro- estaban conformados con personal de Corbaln, y sin embargo, no todos cumplieron la siniestra tarea y regresaron a Borgoo con las manos limpias. Algunos comandos habran optado por no matar en medio del caos existente. El jefe de un equipo declar en el cuaderno reservado que liber al dirigente poblacional comunista que deba asesinar porque era un pobre viejo. Hoy lo busca para que atestige pero no recuerdo su nombre, slo s que era de Cerro Navia afirm.

Otros grupos operativos de la CNI recibieron la orden de abortar su tarea.

Los abogados querellantes en la causa tienen la conviccin que tras las primeras cuatro ejecuciones (en las madrugadas del 8 y 9 de septiembre) se produjo una controversia en La Moneda y se opt por suspender la matanza para efectuarla en forma menos visceral.

La Operacin Albania, un ao despus, donde murieron 12 miembros del Frente Patritico Manuel Rodrguez (FPMR) -organizacin que planific y efectu el fallido tiranicidio- fue el plato fuerte del fro men vengativo. Al mismo Dolmetsch le toc investigar el caso y estableci que el propio Pinochet reunido en La Moneda con Hugo Salas Wenzel -que reemplaz a Gordn al mando de la CNI- dio el visto bueno a esos crmenes tambin conocidos como la matanza de Corpus Christi.



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