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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2017

Donald Trump, Mxico y la tormenta perfecta

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


El da del miedo ha llegado. La decisin, no de los ciudadanos estadounidenses sino de su imperfecto y falible sistema poltico, se concreta con la toma de posesin de Donald Trump y su demoniaca oferta de cruzado contra todo lo que no se asemeje a su idea de lo que Amrica debe ser. No es el infierno; pero se le asemeja para muchos. No es el apocalipsis; pero quiz se le aproxime.

Con su visin maniquea, con la simplicidad de su pensamiento, con sus antecedentes de racismo, clasismo y menosprecio a los dems (Youre fired, Ests despedido, la frase que lo hizo famoso en sus teleshows), afincados slidamente en su militancia familiar y personal en el Ku Kux Klan, el multimillonario arriba a la cima del poder no slo econmico sino poltico mundial con la gracia de un rinoceronte en una cristalera. Llega para, segn lo ha prometido, hacer grande otra vez a la nacin estadounidense, ignorando de sta su naturaleza y su historia.

Porque si algo de grandiosidad hay en los Estados Unidos no est en su podero militar y su capacidad de intervencin en otras geografas; tampoco en su fortaleza econmica como centro financiero mundial, sino en haberse constituido histricamente en un crisol de nacionalidades y culturas que tuvieron siempre en comn la lucha por alcanzar mayores libertades para los individuos y para los muy diversos grupos raciales, nacionales o religiosos. Trabajosamente, y no sin puntos de oclusin como el que ahora representa Trump, se han ido ampliando en ese pas esas libertades y un ambiente de tolerancia que permitieron, desde hace ocho aos, que un afrodescendiente como Barak Obama ocupara la Presidencia y que ste la deje ahora con asombrosos ndices de aprobacin social, superiores al 80 por ciento.

Lo que Trump actualiza, en cambio, son los prejuicios tnicos y el combate al otro como enemigo identificado, que le permitieron encaramarse a la cspide del imperio. El otro es, en este tiempo posguerra fra y de extincin del ex socialismo sovitico, el mundo islmico rabe, pero tambin China y, por supuesto, Mxico. El primero, como amenaza de terrorismo; los segundos como causantes del deterioro de la industria estadounidense y de arrebatar empleos mediante la inmigracin o la competencia a los trabajadores de ese pas.

La demagogia colma en ambos temas el discurso trumpista con el que muchos votantes fueron enganchados. Muchos ms actos de terrorismo se deben a los nativos estadounidenses que a la amenaza rabe, y aun en los atentados del 11 de septiembre de 2001 subsiste la duda de su verdadero origen. Y engaa Trump a su pueblo cuando afirma que el retorno de las empresas estadounidenses a su pas de origen generar automticamente empleos para la clase trabajadora, cuando los salarios que ah se pagan no son competitivos con los del extremo Oriente o con los que atraen al capital al sur de su frontera. No preferirn las empresas del automvil la automatizacin y la robotizacin en sus lneas de ensamblaje antes que pagar sueldos 20 veces mayores que los que ahora desembolsan en Mxico?

Pero para Mxico, este enemigo declarado llega en el peor momento. Aun un errtico e improvisado proyecto econmico como el que Donald Trump representa, se convierte en una amenaza para la enclenque y vulnerable situacin mexicana. Con un pronstico de crecimiento real del PIB del 1.8 por ciento para 2017 y precios petroleros an deprimidos pese a su relativa recuperacin en los mercados internacionales, el retiro de algunos capitales o proyectos de inversin de nuestro pas, o el freno a las remesas de nuestros connacionales en el pas del Norte y, en el caso ms grave, la posible deportacin de millones de ellos, se convierten en verdaderas amenazas para la estabilidad del pas.

Para mayor tragedia, Trump arriba al poder cuando en Mxico el gobierno de Enrique Pea Nieto pisa la sima de su popularidad, con un raqutico 12 por ciento de aprobacin entre los ciudadanos mexicanos, segn el sondeo del diario Reforma publicado el mircoles 18 de enero. Una administracin sin respaldo social ni credibilidad, sin proyecto ni fortaleza para enfrentar la anunciada embestida del imperio bajo el renovado mando del gran capital financiero que ha capturado hasta de manera personal el poder poltico, unida a una crisis no declarada o que no se atreve a decir su nombre, hacen de la situacin mexicana una tormenta perfecta. En sta se encuentran y se combinan, como en un sistema de vectores, fuerzas provenientes de diferentes direcciones pero que coinciden en un mismo punto para devastar lo que a su paso encuentren.

Nada augura, hasta ahora, una relacin tersa o amable de nuestro pas y los vecinos del norte. En el demaggico discurso del nuevo presidente yanqui, si en alguna medida ha de traducirse en polticas reales, predominan el odio y la exclusin, la simpleza y la amenaza contra lo que no se amolde a su, al parecer compartida por muchos, visin de la nacin norteamericana y su futuro. Lejos el llamado Espritu de Houston que en su momento cultivaron Carlos Salinas y George Bush como un pacto de dependencia negociada que abri paso a la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canad. Distantes de constituirse como un espacio de entendimiento, las relaciones bilaterales se anuncian como un campo de confrontacin permanente durante la era Trump en los temas migratorio, comercial, de cooperacin antidrogas y hasta de seguridad regional. El anunciado muro fronterizo, su emblema y su impronta.

Acaso las anunciadas medidas antimexicanas sean contraproducentes para el imperio, como muchas cabezas pensantes lo han avizorado. Acaso el cierre de la frontera, las deportaciones y el muro generen una escasez de trabajadores que presione al alza los salarios; acaso el retorno de empresas a territorio estadounidense no genere los prometidos empleos. Acaso tambin, las barreras arancelarias y la contraccin del comercio con nuestro pas traigan la ruina para muchas empresas en su frontera sur y en el pas entero. Quizs los controles fronterizos y costeros produzcan un alza en los estupefacientes que haga a los crteles ms rentable y apetecible su trasiego al ms grande mercado consumidor del mundo.

Pero para Mxico, la concrecin de esas medidas no se traducir en posibilidades de retroceso econmico y social sino en la seguridad de ste. Desplome de las reservas de divisas, devaluacin, desempleo incontrolable, mayor inseguridad, se anuncian como los efectos inmediatos de la nueva poltica exterior yanqui para nuestro pas, aunque en lo mediato sta pueda servir para replantear los trminos de nuestra dependencia econmica y de nuestro alineamiento poltico. Y lo hacen en un contexto poltico delicado, con un gobierno sin respaldo social, al borde de la ruptura y un inoperante sistema de partidos del que la poblacin en general desconfa o al que abiertamente rechaza.

Para evitar la catstrofe, los mejores aliados de los mexicanos no estn, pues, en el propio sistema poltico ni entre sus ineptos gobernantes, como el, a confesin propia, bisoo canciller Videgaray. Se encuentran ms bien en la misma sociedad estadounidense que, en un 53 por ciento, tampoco est aprobando la anunciada poltica de su nuevo gobernante. Hay en ella grupos no slo de origen mexicano o hispanoamericano que se sienten amenazados y se opondrn con los medios a su alcance a lo que Trump representa. Casi nadie se resignar a pronunciar el Ave Caesar morituri te salutant con que los gladiadores en el Imperio Romano ofrecan sus mortales combates y su vida al emperador; muchos en cambio estarn dispuestos a resistirlo. Y es con ellos que los mexicanos pueden y deben ligar su suerte para dominar la tormenta.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc16836

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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