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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2017

2017: Ao para vencer la guerra econmica

Luis Salas Rodrguez
Rebelin


Por lo general, en la vida diaria y las ciencias sociales, las metforas cumplen la funcin de ayudar a explicar algo a travs de la figuracin. Sin embargo, en economa, suelen cumplir una funcin ms bien contraria: lejos de explicar sirven para complicar, antes que ayudar a entender algo, son usadas para obscurecerlo cuando no directamente para encubrirlo.

En los aos 80 y 90 la metfora favorita de los neoliberales fue: ajustar la economa. Fue la frmula que encontraron para hacer potable la conflictiva tarea de despedir trabajadores, rebajar sueldos, eliminar beneficios laborales, subir precios, privatizar servicios, etc., explcita en todos las recetas de medidas (otra metfora) del FMI. Y es que no resultaba igual decir que botar trabajadores era bueno para la economa, cuando se poda decir que lo que se estaba era ajustando.

Es exactamente lo mismo que pasa hoy da en Europa con el trmino austeridad. No se trata, por caso, que los gobiernos por designio de la troika estn aumentando la edad de jubilacin para que los trabajadores se mueran antes de recibir el beneficio. Dicho as, suena muy feo. Se trata ms de ser austeros con los recursos pblicos (o sea: no malgastarlos en viejos improductivos), as esto suponga negarle a los ciudadanos y las ciudadanas de la tercera edad sus jubilaciones posponindolas indefinidamente.

Y esto es justo lo que ha estado pasando en Venezuela al menos desde 2012 con la expresin sincerar la economa. Y es que, dado el mal recuerdo que en el imaginario venezolano dejaron los ajustes fondomonetaristas, los economistas del mainstream encontraron en el vocablo sincerar una expresin polticamente competitiva y mediticamente potable para vendernos lo mismo que nos vendieron en el 89 y en el 96 con tan desastrosos resultados, pero presentado como novedad y hasta como perentoria necesidad.

Cmo fue posible esto? En principio, tras la puesta en marcha una muy bien orquestada campaa dirigida a convencer a propios y extraos de la urgencia impostergable de sincerar la economa. Y en paralelo, una serie muy bien diseada de ataques especulativos que tuvieron y tienen como propsito, crear las condiciones objetivo-materiales sobre las cuales la especulacin ideolgico comunicacional, fue montada y aplicada. La debilidad institucional y ambigedad de la poltica econmica haran el resto. El resultado: una gigantesca corrida especulativa que ha ajustado la economa por la va de hecho y del desacato hasta llevar las cosas al nivel que tenemos hoy.

Veamos:

En 2012, el tipo de cambio usado para prcticamente la totalidad de las importaciones estaba fijado en 4,30 bolvares por dlar. Hoy da, cuatro aos despus, si tomamos como referencia el DIPRO (tipo de cambio protegido), destinado a la mayora de las importaciones sobre todo las esenciales (alimentos y medicinas), su valor est en Bs. 10 por dlar. Es decir, el tipo de cambio se ha devaluado en el principal de sus tramos oficiales un 130%.

Pero si tomamos en cuenta el DICOM (tipo de cambio complementario), cuyo valor actual es de Bs. 660 por dlar, eso nos deja una devaluacin mucho ms elevada. Y si nos vamos al paralelo (que pese a ser ilegal, resulta el favorito de los comerciantes y los expertos econmicos a la hora de determinar el tipo de cambio real as como para marcar los precios relativos internos) lo tenemos redondendolo a Bs. 2.500 por dlar (al momento que se escribe esta nota, pues sube diariamente), eso quiere decir que los comerciantes especuladores han operado una devaluacin por la va de facto de ms de 46 mil por ciento.

En cuanto al tema de los precios la cuenta es an ms escalofriante. Segn el seguimiento de precios que realizamos desde el Centro de Estudios de Economa Poltica de la Universidad Bolivariana de Venezuela, dentro de los 12 productos regulados (cuyo precio es fijado por el Estado) en la Canasta Bsica Alimentaria (CBA), el promedio de ajuste autorizado por la SUNDDE (Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconmicos) ha sido de 1.504%, entre 2012 y lo que va de 2016. Sin embargo, cuando se toman en cuenta los precios observados en anaqueles (precios no oficiales ajustados ilegalmente por los productores y comerciantes va desacato), la variacin asciende a 17 mil % en el mismo lapso.

El ajuste especulativo para los restantes 8 productos que forman la CBA y que no estn regulados por el gobierno (es decir, se rigen por la ley de oferta y demanda), gira en torno al 11 mil %, lo que hace un promedio aproximado de ajuste de la CBA de 14 mil % entre 2012 y 2016. Destaca el caso de la mortadela, un producto cuyo precio no est regulado: antes, una cenicienta de la mesa y ahora toda una princesa gracias a la magia de los especuladores, el kilo hoy vale 27 mil % ms que en 2012.

El venezolano reciente quedar para la historia como el caso tal vez nico donde los sectores econmicos dominantes de la economa aplicaron un ajuste encubierto como sinceramiento sin el consentimiento del Estado sino por la va del hecho. Lo interesante, sin embargo, no es tan solo esto, sino que se hizo atentando contra una economa que a fines de 2012 y principios de 2013 es decir, entre el momento del ltimo triunfo electoral de Hugo Chvez contra la propuesta neoliberal de Capriles Radonski, el de su posterior muerte y ascenso a la presidencia de Nicols Maduro (derrotando por la misma va electoral al mismo candidato de la derecha neoliberal) mostraba uno de los mejores desempeos del mundo.

Veamos:

A finales de 2012, la tasa de crecimiento de la economa mundial fue de 2,4%.

Aproximadamente, un punto menos que en 2011 y casi el doble menos que en el 2010, cifra que sin embargo resulta mentirosa, pues estaba jaloneada por el 7,7% de China. Alemania, la llamada locomotora europea, solo creci 0,4% durante 2012, mientras que los EE.UU. ascendieron 2,2%. En promedio, los pases llamados desarrollados no crecieron, o lo hicieron en torno al 1%.

En medio de este contexto, Venezuela alcanz una tasa de crecimiento del PIB de 5,6%. Como se puede ver, ms del doble del promedio mundial. Y varias veces ms que el de los pases desarrollados con modelos exitosos. Pero adems, al contrario tambin de la tendencia de estos pases, se trat de su segundo ao consecutivo de crecimiento, siendo que en 2011 alcanz una tasa de 4,1. Luego de la cada generalizada de toda la economa mundial, entre 2008 y 2009, el nuestro era uno de los poqusimos pases que poda presumir de eso. El PIB per cpita result para este ao 2012, 3,2 veces ms grande que el de una dcada atrs.

Al mismo tiempo, el desempleo, la informalidad y la pobreza, exhiban niveles mnimos histricos. E inclusive, en materia de precios, la poltica econmica poda alardear de sus logros. La variacin interanual del ndice nacional de precios al consumidor (INPC), se ubic en 20,1% al cierre de 2012: una disminucin de 7,5 puntos porcentuales con respecto al ao anterior.

A este respecto, comparado con la de los gobiernos anteriores, de la poltica antiinflacionaria del chavismo poda decirse que resultaba todo un xito. Pues si bien era verdad que la inflacin promediaba los dos dgitos (22% interanual), resultaba 37 puntos menos que la alcanzada por el gobierno inmediato anterior (59%). Y 30 menos que el promedio interanual de los dos gobiernos anteriores juntos. Y valga decir que se hizo con controles de precios y cambio.

De hecho, en menos de una dcada, la poltica econmica de Venezuela ya contaba con varias marcas mundiales. Una de las cuales la de la lucha contra el hambre le vali que la ONU diera a su programa para la erradicacin de este flagelo el nombre que an llevadel Presidente Hugo Chvez

Cmo se hizo esto? A travs de una combinacin heterodoxa de medidas con la virtud de ir a contramano de la tendencia mundial, particularmente en un aspecto: mientras todos recomendaban que haba que crecer econmicamente y generar riqueza para luego repartirla la clebre teora del derrame Chvez se plante lo inverso: primero haba que repartir mejor la riqueza para solo as garantizar crecer.

De tal suerte, el proceso de inclusin masiva de la poblacin al ejercicio efectivo de sus derechos socio-econmicos (traducido en el acceso a la educacin, la salud y la seguridad social, y por esa va, a la tenencia de empleos y, por tanto, de adquisicin y/o mejora del poder adquisitivo), de ser una prctica o meta de justicia social, termin transformando estructuralmente a esta economa en al menos uno de sus aspectos: el de la superacin parcial de la restriccin interna causada por la existencia de mercados pequeos, condicin que no derivaba de un hecho demogrfico (tener una poblacin pequea) sino de economa poltica: la exclusin social, la existencia de altas tasas de empleo precario y de desigual distribucin del ingreso.

Y conste que contrario a lo que dice el mito esto no fue posible solo porque Chvez tuvo el petrleo a 100 dlares el barril. Pues, si bien es verdad que la tendencia del precio del barril petrolero en tiempos de Hugo Chvez fue al alza (exceptuando el intervalo de 2008-2009, como consecuencia del crack financiero internacional en dichos aos), no lo es, sin embargo, que durante dicho perodo el barril haya estado siempre ni siquiera mayormente por encima de los 100 dlares. De hecho, el barril por encima de los 100 dlares en promedio anual es un fenmeno ms bien excepcional, que ocup la ltima etapa del ltimo gobierno del Presidente Chvez, esto es, entre 2010 y 2012, siendo que el promedio del perodo completo (1999-2012) es la mitad: 55 dlares.

Segn las cifras oficiales, las polticas de redistribucin del ingreso, inclusin social, ampliacin de la seguridad social y defensa del derecho al trabajo, el salario digno y los precios justos, supuso que la razn entre el porcentaje de ingresos del 20% ms rico y el 20% ms pobre que era de 13 veces en 1998, se ubicar en 7,3 veces al cierre de 2014, siendo por tanto que la brecha de ingresos se redujo 5,7 veces en dicho lapso de tiempo. El desempleo pas de 10,6% a 5,5% en el mismo perodo. Los ocupados en el sector formal pasaron a representar el 60% de la masa trabajadora, cuando antes representaban menos del 50%. Los beneficiarios de la seguridad social prcticamente se quintuplicaron, sin contar madres en condiciones especiales, discapacitados y otras categoras vulnerables que tambin pasaron a ser objeto de proteccin social por parte del Estado. Por esta va, la pobreza se redujo del 44% segn lnea de ingresos a 19% en 2014, mientras la extrema pas de 17% a 6%. Esto trajo como consecuencia que el consumo por hogar se duplicara. Entre 1999 y el 2013, la demanda global creci 118%.

Informes no oficiales de carcter privado tambin reconocen esta transformacin. Destaca el caso de los generados por CANIA, una fundacin perteneciente al grupo POLAR para la atencin en materia de desnutricin.

Todo esto contrasta con la informacin estadstica que sobre la IV Repblica se dispone. Y es que durante la ltima mitad del siglo XX venezolano que es el mejor perodo de la Cuarta en promedio, menos de la tercera parte de la poblacin era perceptora de ingresos fijos: en rigor, slo la cuarta parte aparece percibiendo ingresos, lo que significa que el 75% restante de los venezolanos dependa de aquel 25%. Sin embargo, incluso dentro de esta reducida proporcin de perceptores de ingresos, resaltaban notables disparidades. As, el 45% de los perceptores reciban el 9% del ingreso, mientras que el 49% se concentraba en el 12% de los receptores. Y el 88% del total de perceptores reciban la mitad del ingreso total, mientras que slo 250.000 perceptores, el 12%, concentraban la otra mitad.

Esto es lo que explica las cifras de desnutricin, desempleo, informalidad y pobreza de finales de las dos ltimas dcadas del siglo XX, cuando a las distorsiones propias de nuestra estructura socioeconmica se sum el impacto de las medidas neoliberales ms los de la decadencia poltica bajo la cual colapso la Repblica fundada en 1830.

En en una entrevista reciente, el embajador venezolano Roy Chaderton comentaba que la nostalgia actual de la gente no es por la Cuarta, que la normalidad que aora no es la de esa Repblica bananera. La normalidad que la mayora de la gente desea y reclama, la nostalgia que siente hoy da, es por el bienestar alcanzado en los mejores momentos la dcada ganada que comenz en 1999.

Por esta normalidad anormal dentro de un mundo precarizado fue que la gran mayora de los venezolanos y las venezolanas votamos por Chvez en 2012 y no por la propuesta neoliberal y restauradora del candidato de la derecha. Lo que evidencia que era esa la apuesta colectiva mayoritaria, en el sentido de querer que el futuro profundizara en esa direccin. Solo que los neoliberales y restauradores tenan otros planes. Y decidieron que lo que no pudieron impulsar por la va del derecho (electoralmente), podan imponerlo por la va del hecho o de facto. Haba que sincerar las cosas: volverlas a la normalidad de la exclusin y la precariedad. Esto ltimo es exactamente la guerra econmica: la agenda neoliberal por otros medios, por la va de torcerle el brazo a la mayora, de castigarla por no someterse a la pauta de los poderes hegemnicos.

Claro que nada de esto se logr sin dejar de suponer tensiones o efectos secundarios. Y uno fue el de las tensiones generadas en el frente externo, tanto al utilizar el tipo de cambio como ancla para evitar el contagio de la crisis global de 2008, como por efecto de la cada de las reservas internacionales en divisas. Cada generada en primer lugar por la virtual paralizacin del comercio mundial, pero tambin por la aplicacin salvaje de precios de transferencia por parte de las multinacionales importadoras. Solo ms tarde vendra la violenta cada de los precios petroleros. La fuga de capitales privados ms la corrupcin en las instancias de control, haran el resto.

Es toda una discusin, aos despus, si tales tensiones o efectos secundarios se podan haber evitado. Es un largo debate, pero en el fondo lo que parece cierto es que, como pasa en la medicina, los riesgos de esta terapia alternativa resultaban preferibles a los males evidentes de las recetas convencionales. Quizs se pudieron haber suavizado con medidas complementarias o alternativas, y de hecho, hubiera sido mejor que as se hiciera, dado que la persistencia de esos efectos secundarios poda terminar minando el objetivo principal de mantener el nivel de actividad, empleo y bienestar, o como vemos hoy, ser manipulados para desandar lo andado. Una medida complementaria que se pudo haber tomado, por ejemplo, era promover el ahorro en moneda nacional y no en divisas como optaron hacerlo PDVSA y el BCV lo cual puso ms tensin en el frente externo. Y alguna vez quedar claro para las mayoras nacionales que el problema real del control cambiario, paradjicamente, no fue su rigidez sino su laxitud y no adaptacin a los mtodos de desfalco siempre innovadores del capital especulativo parasitario.

Como quiera que sea, lo cierto es que hoy a fines de 2016 y en vsperas de 2017, cuando la Revolucin Bolivariana no atraviesa su mejor momento y acusa severamente los golpes de la guerra econmica y del sinceramiento de los sectores econmicos dominantes, la doble pregunta que todo el mundo se hace es hasta dnde resistir, y an ms, si lograr salir del torbellino actual. Es difcil saberlo. El optimismo de la militancia espera que s. Pero la objetividad de la teora nos hace ser ms cautelosos, en especial si se considera que las tendencias retrgradas parecen proliferar por todo el continente. Ahora bien, incluso esto ltimo no es definitivo, pues tambin es cierto que en 1999, cuando Chvez lleg, y durante muchos aos, tuvo que nadar solo a contracorriente cuando el neoliberalismo era arrogantemente ms dominante. Marx dijo en alguna parte que los hombres, y por tanto los pueblos, no eligen las condiciones en las cuales les toca hacer la historia. Pero tal vez se le olvid decir que s pueden en cambio elegir qu hacer con ellas: si aceptarlas como una fatalidad o intentar cambiarlas. El pueblo venezolano y el chavismo ya han demostrado estar hechos para esto. Derrotaron un golpe de Estado consumado cuando nadie daba nada por ellos, un sabotaje petrolero que hundi la economa en -27 puntos durante el primer trimestre de 2003 y cuatro aos de una extenuante guerra econmica. El 2017 ser definitivo, y por ms bemoles que haya en el camino, tiene muchas herramientas y opciones a su favor. 2017 debe ser el ao de vencer la guerra econmica o no ser. Amanecer y veremos.



* Luis Salas Rodrguez es socilogo y Director del Centro de Estudios de Economa Poltica de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

*Artculo publicado en Correo del Alba No. 59, noviembre-diciembre de 2016. www.correodelalba.com


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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