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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2017

Trump o el fin del neoliberalismo progresista

Nancy Fraser
Dissent Magazine / Socialismo21


La eleccin de Donald Trump es una ms de una serie de insubordinaciones polticas espectaculares que, en conjunto, apuntan a un colapso de la hegemona neoliberal. Entre esas insubordinaciones, podemos mencionar entre otras, el voto del Brexit en el Reino Unido, el rechazo de las reformas de Renzi en Italia, la campaa de Bernie Sanders para la nominacin Demcrata en los EEUU y el apoyo creciente cosechado por el Frente Nacional en Francia.

Aun cuando difieren en ideologa y objetivos, esos motines electorales comparten un blanco comn: rechazan la globalizacin de las grandes corporaciones, el neoliberalismo y el establishment poltico que los respalda. En todos los casos, los votantes dicen No! a la combinacin letal de austeridad, libre comercio, deuda predatoria y trabajo precario y mal pagado que caracteriza al actual capitalismo financiarizado. Sus votos son una respuesta a la crisis estructural de esta forma de capitalismo, crisis que qued expuesta por primera vez con el casi colapso del orden financiero global en 2008.

Sin embargo, hasta hace poco, la repuesta ms comn a esta crisis era la protesta social: espectacular y vvida, desde luego, pero de carcter harto efmero. Los sistemas polticos, en cambio, parecan relativamente inmunes, todava controlados por funcionarios de partido y elites del establishment, al menos en los estados capitalistas poderosos como los EEUU, el Reino Unido y Alemania. Pero ahora las ondas de choque de las elecciones reverberan por todo el planeta, incluidas las ciudadelas de las finanzas globales.

Quienes votaron por Trump, como quienes votaron por el Brexit o contra las reformas italianas, se han levantado contra sus amos polticos. Burlndose de las direcciones de los partidos, han repudiado el sistema que ha erosionado sus condiciones de vida en los ltimos treinta aos. Lo sorprendente no es que lo hayan hecho, sino que hayan tardado tanto.

No obstante, la victoria de Trump no es solamente una revuelta contra las finanzas globales. Lo que sus votantes rechazaron no fue el neoliberalismo sin ms, sino el neoliberalismo progresista. Esto puede sonar como un oxmoron, pero se trata de un alineamiento, aunque perverso, muy real: es la clave para entender los resultados electorales en los EEUU y acaso tambin para comprender la evolucin de los acontecimientos en otras partes.

En la forma que ha cobrado en los EEUU, el neoliberalismo progresista es una alianza de las corrientes dominantes de los nuevos movimientos sociales (feminismo, antirracismo, multiculturalismo y derechos LGBTQ) por un lado y, por el otro, el ms alto nivel de sectores de negocios simblicos y de servicios (Wall Street, Silicon Valley y Hollywood). En esta alianza, las fuerzas progresistas se han unido efectivamente con las fuerzas del capitalismo cognitivo, especialmente la financiarizacin. Aun sin quererlo, lo cierto es que las primeras le han aportado su carisma a las ltimas. Ideales como la diversidad y el empoderamiento, que en principio podran servir a diferentes propsitos, ahora dan lustre a polticas que han resultado devastadoras para la industria manufacturera y y para lo que antes era la clase media.

El neoliberalismo progresista se desarroll en los EEUU durante estas tres ltimas dcadas y fue ratificado por el triunfo electoral de Bill Clinton en 1992. Clinton fue el principal organizador y abanderado de los Nuevos Demcratas, el equivalente estadounidense del Nuevo Laborismo de Tony Blair.

En vez de la coalicin del New Deal entre obreros industriales sindicalizados, afroamericanos y clases medias urbanas, Clinton forj una nueva alianza de empresarios, residentes de los suburbios*, nuevos movimientos sociales y juventud: todos proclamando orgullosos la honestidad de sus intenciones modernas y progresistas, a favor de la diversidad, el multiculturalismo y los derechos de las mujeres.

Aun cuando el gobierno de Clinton respald esas ideas progresistas, tambin cortej a Wall Street. Pasando el mando de la economa a Goldman Sachs, desregul el sistema bancario y negoci tratados de libre comercio que aceleraron la desindustrializacin. Lo que se perdi por el camino fue el Rust Belt (Cinturn del xido), otrora bastin de la democracia social del New Deal y ahora la regin que ha entregado el Colegio Electoral a Donald Trump. Esa regin, junto con nuevos centros industriales en el Sur, recibi un duro revs con el despliegue de la financiarizacin ms desenfrenada durante las ltimas dos dcadas. Las polticas de Clinton -que fueron continuadas por sus sucesores, incluido Barak Obama- degradaron las condiciones de vida de todo el pueblo trabajador, pero especialmente de los trabajadores industriales.

Para decirlo sumariamente: Clinton tiene una pesada responsabilidad en el debilitamiento de las uniones sindicales, en el declive de los salarios reales, en el aumento de la precariedad laboral y en el auge de las familias con dos ingresos que vino a substituir al difunto salario familiar.

Como sugiere esto ltimo, cubrieron el asalto a la seguridad social con un barniz de carisma emancipatorio, tomado prestado de los nuevos movimientos sociales. Durante todos estos aos en los que se devastaba la industria manufacturera, el pas estaba animado y entretenido por una faramalla de diversidad, empoderamiento y no-discriminacin. Al identificar progreso con meritocracia -en lugar de igualdad-, se equiparaba la emancipacin con el ascenso de una pequea elite de mujeres, minoras y gays con talento en la jerarqua empresarial basada en la nocin de "quien-gana-se-queda-con-todo" (validando la jerarqua en lugar de abolirla).

Esa nocin liberal e individualista del progreso fue reemplazando gradualmente a la nocin emancipadora, anticapitalista, abarcadora, antijerrquica, igualitaria y sensible al concepto de clase social que haba florecido en los aos 60 y 70. Con la decadencia de la Nueva Izquierda, su crtica estructural de la sociedad capitalista se debilit, y el esquema mental liberal-individualista tradicional del pas se reafirm a s mismo al tiempo que se contraan las aspiraciones de los progresistas y de los autodenominados "izquierdistas". Pero lo que sell el acuerdo fue la coincidencia de esta evolucin con el auge del neoliberalismo. Un partido inclinado a liberalizar la economa capitalista encontr a su compaero perfecto en un feminismo empresarial centrado en la voluntad de dirigir del "leaning in"** o en romper el techo de cristal.

El resultado fue un neoliberalismo progresista, amalgama de truncados ideales de emancipacin y formas letales de financiarizacin. Esa amalgama fue desechada en su totalidad por los votantes de Trump. Entre los marginados por este bravo mundo cosmopolita tienen un lugar prominente los obreros industriales, sin duda, pero tambin hay ejecutivos, pequeos empresarios y todos quienes dependan de la industria en el Rust Belt (Cinturn Oxidado) y en el Sur, as como las poblaciones rurales devastadas por el desempleo y la droga. Para esas poblaciones, al dao de la desindustrializacin se aadi el insulto del moralismo progresista, que estaba acostumbrado a considerarlos culturalmente atrasados. Los votantes de Trump no solo rechazaron la globalizacin sino tambin el liberalismo cosmopolita identificado con ella. Algunos no, desde luego, todos, ni mucho menos quedaron a un paso muy corto de culpar del empeoramiento de sus condiciones de vida a la correccin poltica, a las gentes de color, a los inmigrantes y los musulmanes. Ante sus ojos, las feministas y Wall Street eran aves de un mismo plumaje, perfectamente unidas en la persona de Hillary Clinton.

Esa combinacin de ideas fue posible debido a la ausencia de una izquierda genuina. A pesar de estallidos como Occupy Wall Street, que fue efmero, no ha habido una presencia sostenida de la izquierda en los EEUU desde hace varias dcadas. Ni se ha dado aqu una narrativa abarcadora de izquierda que pudiera vincular los legtimos agravios de los votantes de Trump con una crtica efectiva de la financiarizacin, por un lado, y con una visin emancipadora antirracista, antisexista y antijerrquica, por el otro. Igualmente devastador result que se dejaran languidecer los potenciales vnculos entre el mundo del trabajo y los nuevos movimientos sociales. Separados el uno del otro, estos polos indispensables para cualquier izquierda viable se alejaron indefinidamente hasta llegar a parecer antitticos.

Al menos hasta la notable campaa de Bernie Sanders en las primarias, que breg por unirlos despus de recibir algunas crticas del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan). Haciendo estallar el sentido comn neoliberal reinante, la revuelta de Sanders fue, en el lado Demcrata, el paralelo de Trump. As como Trump logr dar el vuelco al establishment Republicano, Sanders estuvo a un pelo de derrotar a la sucesora ungida por Obama, cuyos apparatchiks controlaban todos y cada uno de los resortes del poder en el Partido Demcrata. Entre ambos, Sanders y Trump, galvanizaron una enorme mayora del voto norteamericano.

Pero slo el populismo reaccionario de Trump sobrevivi. Mientras que l consigui deshacerse fcilmente de sus rivales Republicanos, incluidos los predilectos de los grandes donantes de campaa y de los jefes del Partido, la insurreccin de Sanders fue frenada eficazmente por un Partido Demcrata, mucho menos democrtico. En el momento de la eleccin general, la alternativa de izquierda ya haba sido suprimida. Lo nico que quedaba era la eleccin de Hobson ("tmalo o djalo"): elegir entre el populismo reaccionario y el neoliberalismo progresista. Cuando la autodenominada izquierda cerr filas con Hillary, la suerte qued echada.

Sin embargo, y de ahora en ms, este es un dilema que la izquierda debera rechazar. En vez de aceptar los trminos en que las clases polticas nos presentan el dilema que opone emancipacin a proteccin social, lo que deberamos hacer es trabajar para redefinir esos trminos partiendo del vasto y creciente fondo de rechazo social contra el presente orden. En vez de ponernos del lado de la financiarizacin-cum-emancipacin contra la proteccin social, lo que deberamos hacer es construir una nueva alianza de emancipacin y proteccin social contra la finaciarizacin. En ese proyecto, que se desarrollara sobre el terreno preparado por Sanders, emancipacin no significa diversificar la jerarqua empresarial, sino abolirla. Y prosperidad no significa incrementar el valor de las acciones o los beneficios empresariales, sino mejorar los requisitos materiales de una buena vida para todos. Esa combinacin sigue siendo la nica respuesta victoriosa y de principios para la presente coyuntura.

A nivel personal, no derram ninguna lgrima por la derrota del neoliberalismo progresista. Es verdad: hay mucho que temer de una administracin Trump racista, antiinmigrante y antiecolgica. Pero no deberamos lamentar ni la implosin de la hegemona neoliberal ni la demolicin del clintonismo y su tenaza de hierro sobre el Partido Demcrata. La victoria de Trump significa una derrota de la alianza entre emancipacin y financiarizacin. Pero esta presidencia no ofrece solucin alguna a la presente crisis, no trae consigo la promesa de un nuevo rgimen ni de una hegemona segura. A lo que nos enfrentamos ms bien es a un interregno, a una situacin abierta e inestable en la que los corazones y las mentes estn en juego. En esta situacin, no slo hay peligros, tambin hay oportunidades: la posibilidad de construir una nueva Nueva Izquierda.

De que ello suceda depender en parte de que los progresistas que apoyaron la campaa de Hillary sean capaces de hacer un serio examen de conciencia. Necesitarn librarse del mito, confortable pero falso, de que perdieron contra una banda de deplorables (racistas, misginos, islamfobos y homfobos) ayudados por Vladimir Putin y el FBI. Necesitarn reconocer su propia parte de culpa al sacrificar la proteccin social, el bienestar material y la dignidad de la clase obrera a una falsa interpretacin de la emancipacin entendida en trminos de meritocracia, diversidad y empoderamiento. Necesitarn pensar a fondo en cmo podemos transformar la economa poltica del capitalismo financiarizado reviviendo el lema de campaa de Sanders socialismo democrtico e imaginando qu podra significar ese lema en el siglo XXI. Necesitarn, sobre todo, llegar a la masa de votantes de Trump que no son racistas ni prximos a la ultraderecha, sino vctimas de un sistema fraudulento que pueden y deben ser reclutadas para el proyecto antineoliberal de una izquierda rejuvenecida.

Eso no quiere decir olvidarse de preocupaciones acuciantes sobre el racismo y el sexismo. Quiere decir demostrar de qu modo esas antiguas opresiones histricas hallan nuevas expresiones y nuevos fundamentos en el capitalismo financiarizado de nuestros das. Se debe rechazar la idea falsa, de suma cero, que domin la campaa electoral, y vincular los daos sufridos por las mujeres y las gentes de color con los experimentados por los muchos que votaron a Trump. Por esa senda, una izquierda revitalizada podra sentar los fundamentos de una nueva y potente coalicin comprometida a luchar por todos.

Nancy Fraser es una intelectual feminista; profesora de filosofa y poltica en la New School for Social Research de Nueva York. Su ltimo libro se titula Fortunes of Feminism: From State-Managed Capitalism to Neoliberal Crisis (Londres, Verso, 2013).

Notas de la editora:

* En el original "suburbanite"; se refiere a los habitantes de los suburbios de Estados Unidos, que son reas residenciales en las que vive mayoritariamente gente blanca, con niveles de ingreso medios o altos.

** La frase "leaning in" procede del lxico empresarial y significa literalmente "inclinarse"; se refiere al gesto de enfatizar lo que se dice inclinando el cuerpo hacia adelante, al dirigirse a las personas sentadas alrededor de una mesa en una reunin de negocios. Surgi en 2013 y proviene del ttulo de un libro de consejos para mujeres de negocios: Lean In: Women, Work, and the Will to Lead, escrito por Sheryl Sandberg, Jefa de Operaciones de Facebook, en colaboracin con Nell Scovell.

Traduccin de Mara Julia Bertomeu
Edicin para Rebelin de Silvia Arana


Artculo original en ingls: Disssent Magazine -The End of Progressive Neoliberalism:
 https://www.dissentmagazine.org/online_articles/progressive-neoliberalism-reactionary-populism-nancy-fraser
Fuente: http://socialismo21.net/trump-o-el-final-del-neoliberalismo-progresista/ 


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