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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2017

El precio de la rendicin: los crditos fiscales de la banca

Ricardo Rodrguez
Rebelin


La ley de Impuesto sobre Sociedades actualmente en vigor, la de 2014, introdujo una rebaja del tipo de gravamen general del 30 al 25% para casi todas las empresas. Sin embargo, para las entidades financieras se mantuvo el tipo ms alto del 30%.

Cuando se present ante los medios la reforma fiscal, el entonces secretario de Estado de Hacienda, don Miguel Ferre, quien hasta el acceso a su cargo poltico haba sido, seguramente que no por casualidad, socio de la potente consultora internacional Pricewaterhouse Coopers (PwC), acompaado para tan feliz ocasin por el ministro Montoro, asegur que era razonable exigirles a las entidades financieras que restituyeran a la sociedad, en forma de mayor contribucin fiscal, parte del esfuerzo que la sociedad haba hecho para reflotarlas.

Cierto es que tal explicacin resultaba extraamente contradictoria con el discurso hasta entonces sostenido de la manera ms paladina por el Banco de Espaa y por el propio Gobierno, segn el cual nicamente haba sido necesario socorrer a algunas cajas de ahorros, mientras que la mayor parte del resto de la banca patria gozaba de una envidiable salud, mrito de la magnfica y muy profesional gestin de sus probos directivos. Si era esto as, deba habrseles antojado una manifiesta injusticia que todo el sector financiero pagase con impuestos incrementados los desmanes de unos pocos chicos descarriados.

A pesar de esta paradoja, casi toda la prensa (cierto que con honrosas excepciones) se trag y reprodujo la explicacin dada, lo que sin duda se deba a que los dueos de nuestros grandes medios de comunicacin son gente ingenua pero de buen corazn, incapaz de ver intenciones aviesas en sus semejantes.

Pero la verdad era otra, y el fundamento del mantenimiento de un tipo impositivo ms alto se hallaba en el extraordinario volumen de crditos fiscales acumulados por la banca espaola. Estos crditos procedan de millonarios planes de pensiones para jubilaciones anticipadas, de bases imponibles negativas (es decir, de ejercicios pasados con resultado de prdidas) que quedaban pendientes de compensarse en el futuro y, sobre todo, de diferencias entre contabilidad y fiscalidad, gastos temporalmente no deducibles. La banca espaola se haba visto forzada a dotar provisiones para hacer frente al riesgo de futuras prdidas por falta de cobro de crditos, esencialmente debido a su enorme dependencia del sector inmobiliario. Esas provisiones constituyen en la prctica una inmovilizacin de recursos que no se pueden deducir en el impuesto hasta que no se verifica de manera efectiva la prdida.

Por real decreto, el Gobierno permiti que esas provisiones se incorporasen como activos por impuesto diferido en sus balances, engrosando as su capital y su imagen de solvencia ante el examen a que toda la banca europea estaba siendo sometida. Dadas las exigencias de transparencia y restriccin de los Acuerdos de Basilea III, la Comisin Europea cuestion la medida. En primer lugar, porque falseaba la realidad econmica de nuestra banca y, en segundo lugar, porque para que las entidades financieras recuperasen esos crditos fiscales necesitaban acumular en un periodo mximo de 18 aos suficientes beneficios como para absorber las prdidas anteriores y, en ltima instancia, si no lo lograban, la prdida la cubrira el Estado, lo que en una u otra proporcin constitua una nueva ayuda encubierta al sector. La disputa no slo fue con nuestro pas, sino tambin con otros como Portugal e Italia, que haban adoptado similares medidas de respaldo a su banca. El Gobierno espaol se defendi alegando que en otros pases se permita monetizar estas prdidas fiscalmente desde el primer ejercicio, mientras en el nuestro la legislacin tributaria era enormemente cicatera en el tratamiento de las deducciones de las empresas (otra nueva contradiccin, porque se nos prometi que la rebaja general de tipos en Impuesto sobre Sociedades no iba a suponer gran prdida de ingresos pblicos porque se iba a recortar el excesivo nmero de deducciones de que disfrutaban las grandes empresas).

La disputa puso sobre la cuerda floja ms de 40.000 millones de euros de crditos fiscales, con un grueso muy significativo acumulado en solitario por Bankia, y hubiese podido suponer un terremoto descomunal. Al final, las aguas se recondujeron, el Banco Central Europeo y la Comisin Europea hicieron como que se lo crean, y todos tan felices.

En esta tesitura se explica la no reduccin de tipo impositivo a las entidades financieras, porque si se les hubiese rebajado como a las dems empresas, se hubiera recortado simultneamente el importe de los crditos fiscales a recuperar y la banca hubiera perdido de esta manera, de un plumazo, ms de 12.000 millones de euros, que adems habran tenido que aflorar de inmediato en sus balances. De manera muy significativa, en la misma ley en la que se decida no bajar a 25% el tipo del Impuesto sobre Sociedades para las entidades financieras, se suprima el lmite de 18 aos para la absorcin de las bases imponibles negativas acumuladas, dejando y as queda en la actualidad- que esas bases puedan recobrarse sin lmite de tiempo, lo que incluso a efectos de control por parte de la Hacienda Pblica constituye un autntico disparate. Es decir, que esa fantstica explicacin ofrecida por Miguel Ferre, segn la cual nuestro justiciero Gobierno obligaba a la banca a devolver los favores prestados a la sociedad en forma de mayores impuestos, ocultaba una nueva operacin de salvamento del sector. Y es muy dudoso que una persona de la dilatada experiencia en materia fiscal del seor Ferre ignorase tal cosa.

Y as llegamos al otoo de 2016, y Moodys, entre otras agencias internacionales de calificacin, vuelve a la carga y dice que no se cree ms del 40% de los crditos fiscales de la banca. Aade a ese peligro la eventualidad de que los bancos tuviesen que devolver las cantidades cobradas en exceso por nulidad de las clusulas suelo. Era el momento crucial de negociaciones para formar un nuevo Gobierno. La agencia de calificacin vena a poner el dedo en una llaga conocida y supurante; era evidente a dnde apuntaba: si no haba un nuevo Gobierno que mantuviese los compromisos de aval al sector financiero, la banca no iba a ser capaz de generar beneficio suficiente para recuperar gran parte de los crditos fiscales, y una porcin no pequea del sector tal vez no lo resistiera.

A que ahora se entiende que estuviesen dispuestos a hacer cualquier cosa y a cortar cualquier cabeza para que el acuerdo de Gobierno se alcanzara?

Tan previsible como esto era el acuerdo de resolucin extrajudicial para las cantidades cobradas de ms en clusulas suelo, un acuerdo que se concreta en un real decreto en el que, si mis escasos conocimientos jurdicos no me engaan, no se contiene ni una sola obligacin para la banca que no pudiera derivarse de la legislacin ya existente.

Se da hasta la casi cmica circunstancia de que el Real Decreto-ley 1/2017, publicado este sbado en el Boletn Oficial del Estado, aada una disposicin adicional cuadragsima a la Ley 35/2006, del IRPF, en la que se explica cmo han de tributar las cantidades que reciban los afectados. Resulta muy llamativo que se ofrezca como novedad una disposicin que no hace ms que reproducir lo que ya viene en la propia ley de renta y que haba sido confirmado en diversas consultas vinculantes de la Direccin General de Tributos, como la V2430-16 y la V2431-16, ambas de junio del ao pasado.

Para ese viaje no hacan falta alforjas.

sta es, me parece a m, la realidad que habramos de afrontar. Tal vez si la izquierda abandonara, por un tiempo al menos, su aficin a degollarse a s misma una vez tras otra, tendra ms tiempo para ocuparse de ello.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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