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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2017

Constantino en la Roma americana

Atilio A. Boron
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Entre el 7 y 8 de julio prximos tendr lugar en Hamburgo una nueva cumbre de jefes y jefas de estado y del G-20, entre los cuales se encuentra la Argentina. El cnclave ser presidido por Angela Merkel, y muchos participantes seguramente recordarn que en numerosas cumbres previas Cristina Fernndez de Kirchner adverta sobre el rumbo equivocado de la economa mundial, los estragos del neoliberalismo, las trampas del libre cambio y los malhadados tratados de libre comercio. Cuando deca esas cosas los plumferos de la derecha, dentro y fuera de la Argentina en realidad, una impresentable coleccin de relacionadores pblicos de las grandes transnacionales disfrazados de economistas serios o de periodistas independientes se burlaban de lo atrasado de sus concepciones econmicas, la acusaban estpidamente de setentista y no cejaban de reprocharle por el anacronismo de sus crticas al orden econmico internacional, responsable de que la Argentina se encontrase aislada del mundo.

Quisiera ver qu dirn en ese momento los secuaces de Washington y sus paniaguados en los medios cuando escuchen a Trump pronunciar un discurso muy semejante al de Cristina, porque los desastres que el Consenso de Washington hizo en todo el mundo no exceptuaron a Estados Unidos. Qu van a decir? Trump, para nada santo de mi devocin (como cualquier otro presidente de los Estados Unidos) comprendi que para reconstruir a su pas tena que arrojar por la borda las ideas que haban presidido las polticas econmicas de la Casa Blanca desde comienzos de los ochenta. En su iconoclstico discurso inaugural proclam el regreso al proteccionismo de los padres fundadores de la sociedad norteamericana (Alexander Hamilton, primer Secretario del Tesoro fue un contumaz proteccionista), denunci a la clase poltica tradicional apaada y financiada por los agentes empresariales del neoliberalismo de enriquecerse mientras la gran mayora del pas se empobreca y las empresas y los empleos emigraban a otras latitudes y el Sueo Americano se converta en una intolerable pesadilla.

Trump pretende dispararle el tiro de gracia al neoliberalismo porque su virus para usar la expresin de Samir Amin contagi a la potencia integradora del sistema imperialista y sus efectos son letales. Habr que ver si lo que en una nota anterior llambamos estado profundo, o el gobierno invisible de EEUU. le permite concretar su propsito. En todo caso, el discurso de Washington gir ciento ochenta grados y lo que antes era virtud ahora es un vicio a combatir sin cuartel. Ante este giro casi todos los gobiernos de Amrica Latina, comenzando por el de Argentina, se quedaron pedaleando en el aire.

Al hablar de EEUU Jos Mart sola usar la expresin Roma Americana. Siguiendo con esa sugerente analoga podra decirse que el viraje antineoliberal de Trump guarda semejanza con lo ocurrido cuando el emperador Constantino, acosado por rebeliones que conmovan la inmensidad del imperio romano y en las cuales los cristianos eran la punta de lanza, dio a conocer, en el ao 313, el Edicto de Miln que converta al cristianismo en la religin oficial del imperio y declaraba herticas las dems religiones. No hay que exagerar demasiado esta analoga pero, como se dice en italiano, se non vero ben trovato. Va de suyo que este giro hacia el populismo econmico no lo hace Trump por simpatas con el socialismo del siglo veintiuno o las luchas emancipatorias de los pases de la periferia. Menos todava, como piensan algunos, para ensayar un peronismo a la americana porque al magnate neoyorquino ni remotamente se le pasa por la cabeza nacionalizar el comercio exterior, los depsitos bancarios, la Reserva Federal (un ente privado) o los medios de transporte, como hiciera Pern en la Argentina de la posguerra. Lo hace porque cay en la cuenta de que el neoliberalismo est silenciosamente destruyendo a Estados Unidos. Como sea, los que antes, en el G-20 apostrofaban a Cristina, ahora escucharn un discurso casi idntico de labios del nuevo Constantino. Seguramente antes de lo que ella hubiera pensado la ex presidenta experimentar el ntimo regocijo de la reivindicacin de sus justas crticas al orden econmico internacional. Y nada menos que de labios del nuevo emperador!

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/15738-constantino-en-la-roma-americana


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