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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2017

Cruzando el abismo

Manuel Ruiz Robles
Rebelin


La represin de la disidencia

Este martes 24 de enero sern juzgados cuatro ciudadanos republicanos con motivo de la manifestacin en la Puerta del Sol de Madrid el da de la coronacin del Borbn Felipe VI. El origen del incidente: portar la bandera republicana. Sin embargo, la bandera tricolor est presente en actos pblicos en la capital de Francia y en otros lugares del mundo.

La Fiscala pide severas penas que suman ms de seis aos de crcel para los tres procesados: Jorge Vestringe (tres aos y medio), Ivan Torrico (dos aos), Manuel Prada (ocho meses).

El colectivo de militares ANEMOI, al que me honro en representar, se solidariza con los compaeros republicanos represaliados y condena todo intento de violentar la libertad de manifestacin, cuya finalidad no es otra que meter miedo para que no se salga a la calle.

Los colores de la dictadura

Como todo el mundo sabe, la bandera bicolor de la monarqua trae recuerdos lgubres para todo demcrata. Fue adems un smbolo impuesto durante la Transicin por una jerarqua militar corrupta, brazo armado de una oligarqua que asent su dominio mediante una dictadura genocida. La misma oligarqua de banqueros, terratenientes y clrigos que dobleg a los pueblos de Espaa a tiro limpio, apoyados militarmente por Adolf Hitler y Benito Mussolini, primera fase de la agresin nazi-fascista a los pueblos de Europa.

Siguen estando ah, son los que mandan, pero no se presentan a las elecciones. Menuda legitimidad la de este Rgimen!

Ambos, el rey Borbn y su bandera bicolor, son smbolos anclados en un pasado cruel que es necesario superar. Cuatro largas dcadas que dejaron un saldo aterrador: ms de cien mil desaparecidos forzosos, cuyos restos emergen hoy reclamando justicia. De ah su burdo intento de acallar el clamor de las vctimas: Nada de memoria histrica, que reabre las heridas! Frente a esta indecente pretensin sigamos ondeando nuestra honrosa bandera tricolor, smbolo de memoria, libertad y progreso.

La situacin que afrontamos

La situacin por la que atravesamos requiere de un esfuerzo conjunto civil y militar, de todos los ciudadanos desde sus diversos mbitos y estamentos.

La situacin que afrontamos es fruto de la herencia franquista-dictatorial. Implica, entre otras cosas, a da de hoy:

- Monarqua ilegtima.

- Corrupcin-delito.

- Empobrecimiento de la poblacin.

- Recorte de derechos sociales y libertades; en general, derechos humanos.

- Represin.

- Abusos, castigos, penas, expulsin fsica del pas de miles de ciudadanos, exclusin social.

La situacin que rechazamos requiere -para su comprensin, esclarecimiento y superacin- de la denominada memoria histrica, claramente actual, ya que continan:

- El delito y la impunidad.

- La represin de los pueblos de Espaa y de sus ciudadanos no conformes con el golpe de estado, el rgimen dictatorial y los pactos reformadores y no rupturistas con el rgimen, que se cerraron de manera entreguista durante la Transicin (por la puerta trasera, con amenazas y engaos y sin el consentimiento y consenso del conjunto del pueblo espaol). Dichos pactos no pueden hipotecar nuestro futuro ni comprometer a las presentes y futuras generaciones.

- La dependencia del poder judicial del poder poltico bipartidista domesticado y de los lobbies enraizados en el franquismo.

- La represin de libertades, incluidas la de expresin.

- La represin y castigo de los denunciantes de la corrupcin con su muerte civil y hasta fsica: estigmatizacin, culpabilizacin, exclusin laboral, etc.

- La propia corrupcin.

- Los crmenes del franquismo y posfranquismo sin juzgar. Se siguen cometiendo delitos en los descendientes y luchadores antifranquistas.

- La culpabilizacin de las vctimas del franquismo, su maltrato, ninguneo, burla, falta de respeto, revisionismo, etc. Gravsimo, sobre todo si se sigue alentado desde la Jefatura del Estado y desde sectores de la extrema derecha militar y del clero.

- Los modos de operar franquistas -que impregnan y conforman la cultura, sociedad, mundo laboral, etc.- suponen: control de la poblacin, castigo y represin, maltrato de gnero, conductismo, intentos de reeducacin mediante los medios de comunicacin de masas, mayoritariamente al servicio de la ideologa franquista y/o de los intereses surgidos a raz de los pactos de Transicin, que a su vez han implicado silencio e impunidad...

Superacin del franquismo y su monarqua

La situacin que hay que superar y revertir requiere:

- Ruptura con el franquismo y su herencia, incluida la monarqua.

- Anulacin de leyes impuestas en un momento de mximo peligro y falta de libertades y amenazas directas, asesinatos, 23-F, etc. urdidos por el poder para perpetuar el rgimen en su esencia. En particular anulacin de la ley de amnista, que es una ley de punto final.

- Anulacin, mediante ley, de las sentencias franquistas.

- Fin de la impunidad.

- Proceso constituyente republicano.

- Construccin de una sociedad, igualitaria, laica y de Derecho, con Justicia, Verdad y Reparacin e inclusin de todos los ciudadanos con igualdad de oportunidades real.

- Configuracin del nuevo modelo de convivencia de acuerdo y con el respeto a la diversidad de los pueblos.

- Repblica de pueblos, acogedora y fraterna. 

- Separacin real de poderes.

En definitiva:

- Revertir el sistema corrupto.

- Restauracin de la legitimidad republicana. Salida de la Monarqua ilegtima. Y todo lo nombrado e instalado por el antiguo rgimen.

A nuestro juicio, es importante tener en cuenta que:

Cualquier proceso que eluda el franquismo vivo y sus crmenes pasados y presentes es una aparente normalidad y solo contribuye a un continuismo de una situacin a la que se pone parches.

Cualquier paso adelante sin memoria y ruptura, sin una clarificacin de la historia y del presente, es un paso en falso.

Cualquier futuro con monarqua, delito y sin respeto a la libre decisin de sus ciudadanos nos condena a un estado fallido, a la regresin que intentan imponernos y nos aboca a un conflicto social y poltico, a una regresin en la historia, a un empobrecimiento, a una nueva forma de dictadura econmica, cultural y a un paso atrs de civilizacin. Supone cerrar los ojos a crmenes de lesa humanidad, a la explotacin actual, a la mafia, a la violencia de gnero y marginacin de la mujer, a la desigualdad.

Cualquier caso aparentemente particular no lo es, hay muchas personas afectadas por lo que ocurre, son una mayora. Hay que contrarrestar la atomizacin que pretende lograrse. Est en relacin con la culpabilizacin de las vctimas, o de quienes han dado un paso al frente. La represin y persecucin por la lucha contra el delito debe rechazarse conjuntamente, es lucha colectiva y no particular. No hay que poner el acento en la victimizacin, pretendida por los que estn sealados por la corrupcin y ven as -haciendo sufrir a su denunciante- cumplido en parte su objetivo de castigo. No facilitemos su estrategia indecente de amedrentar a posibles denunciantes.

Cualquier intento loable de dulcificar lenguajes y modos, no lleva a ningn sitio al final. No hablar de Repblica y eludir lo principal sera versin dos de transicin sin sustancia y con los errores repetidos. Acabara provocando un nuevo desencanto que abrira las puertas al fascismo: el viejo fantasma que recorre Europa.

Cualquier futuro sobre bases slidas y progresistas no es posible sin Repblica.

Cruzando el abismo

Por todo ello, compaeros y compaeras, os pido que crucemos decididamente -junto a nuestros hermanos catalanes, unidos al conjunto de pueblos de nuestra patria- el abismo que nos separa de un tiempo nuevo lleno de esperanza.

Sin miedo, pues no hay vuelta atrs.

Manuel Ruiz Robles es Capitn de Navo de la Armada, coordinador del colectivo Anemoi.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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