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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2017

La sustitucin de cultivos de uso ilcito: mitomana vs. realidad
A propsito de la gran preocupacin que le genera COCCAM al jefe de sustitucin del gobierno colombiano

Felipe Tascn
Rebelin


En una entrevista del 20 de enero en El Tiempo [i], el director de la Agencia de sustitucin de cultivos ilcitos, Eduardo Daz Uribe manifest una gran preocupacin en el gobierno por el debut de una organizacin nacional que agrupa las familias campesinas hasta hoy dedicadas a los cultivos declarados ilcitos. Esto por el anuncio que la Coordinadora de Organizaciones de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana COCCAM, realizar su lanzamiento pblico el 27 y 28 en Popayn.

Error craso esto que el gobierno, se niegue a ver la posibilidad que brinda un campesinado organizado, cuando el Acuerdo Final de Paz reivindica la participacin en la solucin de las comunidades involucradas, para planear conjuntamente con ellas la sustitucin en todos los territorios, y define que de la sumatoria de estos planes comunales, ser el Programa Nacional Integral de Sustitucin de Cultivos de Uso Ilcito PNIS.

 Gnesis de la COCCAM

Antes de referirnos al susto que esta aparicin le provoca a quien solo parece sentirse bien en el rol de erradicador en jefe, hablemos un poco de la gnesis de esta organizacin, remontmonos al 2013. Concretamente entre septiembre y octubre de ese ao, se sucedieron en Bogot y el Guaviare, las dos fases del Foro Nacional Solucin al Problema de las Drogas Ilcitas, que gestionadas por la Universidad Nacional y las Naciones Unidas, crearon un marco de participacin ciudadana para aportar a la negociacin de ese punto, que apenas se iniciaba en La Habana.

Entonces fue claro que en toda la geografa colombiana, se repetan las causas y caractersticas de estos cultivos, y existan incipientes organizaciones de resistencia contra la aspersin area de glifosato y la erradicacin forzada, pero 1 a estas les faltaba una coordinacin nacional, y; 2 ante la eventualidad del Acuerdo de Paz, les faltaba reinventarse para pasar de la resistencia a la solucin del problema.

Un primer intento de superacin de estas dos falencias se dio en diciembre del 2013 en la plaza de los artesanos de Bogot, donde con una representacin parcial se realiz un Encuentro nacional de cultivadores, que concluy en la necesidad de gestar una organizacin nacional, a la que ya nombramos COCCAM, sin embargo est era entonces una intencin con ms sigla que races. De la hiptesis COCCAM se sigui hablando, por ejemplo en la Constituyente de Cultivadores de Plantas Declaradas Ilcitas, realizada en Mocoa en julio del 2015, donde entre otras cosas- las delegaciones de 15 regiones productoras, conocieron las experiencias similares de organizacin nacional de los cocaleros en Bolivia y Per [ii] respectivamente.

Podramos resumir que mientras avanzaban las negociaciones de La Habana, la hiptesis COCCAM se mantuvo en el congelador. Cuando se vislumbraba la firma del Acuerdo Final, una reunin de lderes -en la ltima semana de abril del 2016- traz el cronograma para llevar la hiptesis a la realidad que ser lanzada este fin de semana en el Cauca.

 Expectativas erradas del gobierno

Vale la pena confrontar algunas de sus afirmaciones de Eduardo Daz con el texto del Acuerdo Final:

A l inicio de la entrevista Daz plantea textualmente que la asociacin tendr que desaparecer, es probable que esto sea cierto a futuros, en una realidad en la cual el gobierno haya cumplido con el Acuerdo, es decir cuando haya fluido el financiamiento para todos los proyectos de sustitucin y estos se encuentren operando. Pero precisamente para garantizar que la implementacin del PNIS sea realmente participativa y gestada desde abajo hacia arriba, es decir con las organizaciones comunales como punto de partida tal como se acord- es necesaria e imprescindible una organizacin como la COCCAM, la cual no surge para resistir en el uso ilcito como lo entiende Daz- sino para conseguir la sustitucin digna de los ingresos de las familias campesinas, es decir para garantizar que los proyectos lcitos de sustitucin generen como mnimo, niveles de vida similares a los actuales.

En la entrevista Daz repite algo que le ha generado rechazo en los territorios cocaleros desde el 2015, para l cualquier tiempo de trnsito, lo considera demora campesina a la sustitucin que beneficiara a las redes de narcotraficantes (en terreno ha hablado explcitamente del Clan suga). En contraste uno de los componentes del Acuerdo el 4.1.3.6. f.- se titula Cronogramas, metas e indicadores [iii], lo que necesariamente implica se est considerando un proceso que se desarrolla en el tiempo, la nica forma realmente posible de realizar la sustitucin. Subrayando que los cronogramas seran para planear tiempos de cumplimiento para ambos lados: gobierno y comunidades, por lo cual a las demoras en la financiacin gubernamental de la sustitucin se le podra aplicar el mismo rasero.

Pareciera que el funcionario busca que del cielo le caiga un interruptor, con el que pueda apagar el mismo da y en todo el territorio nacional, todos los cultivos de uso ilcito. Considero que este error es resultado de la combinacin de otros dos: 1 la mitomana al creer la mentira original de Lewis Tambs: FARC=Droga, entonces al momento de bajar el letrero de la guerrilla, automticamente -cual interruptor celestial- desapareceran los cultivos para l ilcitos; y 2 el pavor del gobierno respecto a la publicacin de estadsticas de rea sembrada, con la que Washington y la ONUDC peridicamente los alinean con sus intereses en la guerra antidrogas, que solo busca reducir la oferta para mantener alto el precio, sin importar la suerte de los campesinos.

Con la estigmatizacin citada de los tiempos como demoras campesinas que benefician al narcotrfico, resulta peligroso la individualizacin que hace Daz al final de la entrevista de la comunidad de Cao Indio en el Catatumbo, porque aquella ha reclamado asistencia alimentaria de 36 meses, mientras el acuerdo la prev hasta por 1 ao, lo que aparece en el tem a del numeral 4.1.3.6. Componentes de los planes integrales de sustitucin [iv], es esto lo que explica la diferencia entre los firmantes que se mantuvo hasta el Acuerdo definitivo y que ahora Daz repite en la entrevista: el Estado no renuncia a la erradicacin forzosa, mientras es claro que las FARC-EP se opone a esto.

Sin embargo antes en el numeral 4.1.3.2. Acuerdos con las comunidades [v], se argumenta que Un fundamento indiscutible de la solucin definitiva al problema de los cultivos de uso ilcito se encuentra en el carcter voluntario y concertado y, por tanto, en la manifiesta voluntad de las comunidades hombres y mujeres de transitar caminos alternativos a los cultivos de uso ilcito, y el compromiso del Gobierno de generar y garantizar condiciones dignas de vida y de trabajo para el bienestar y buen vivir. La contradiccin entre ambos numerales evidencia la intencin gubernamental de sacarla barata, pero ahora con el peligro de una celeridad que puede estar emparentada con la improvisacin.

En otro aparte de la entrevista Daz contradice al Acuerdo cuando afirma que que el cultivo de coca es una actividad ilcita , tambin lo hace el ttulo de su oficina que retoma el calificativo de cultivos ilcitos. Pareciera que olmpicamente no ha ledo ni el ndice del Acuerdo, porque ah su oficio se llama sustitucin de cultivos de uso ilcito [vi], porque en lo acordado es claro que lo ilcito es el uso que se le da a los cultivos, y por ende existen usos lcitos (por ejemplo los medicinales). Mantener el discurso de los cultivos ilcitos, equivale a judicializar a la naturaleza, o sea a repetir aquello de la mata que mata que AUV tuvo que retirar de las emisoras, por la demanda que le gan CocaNasa. En ambos casos se busca mantener latente la herramienta de criminalizacin de los campesinos, aunque -arrogante y magnnimo- el funcionario les conceda tratamiento de ciudadanos.

Adems detrs del calificativo de ilcitos para los cultivos, siempre ha estado la intencin de ocultar las causas reales que generaron en Colombia el problema [vii]: 1 el latifundio que expulsa campesinos de los valles frtiles de la frontera agrcola; 2 la falta de vas e infraestructura pblica en las reas de colonizacin; 3 la baja calidad o la vocacin agrcola diversa de las tierras de bosque hmedo donde se coloniz, y; 4 la competencia desleal de cultivos lcitos subsidiados y forneos, que el libre comercio le impone al pas. Dado que reconocer estas causas, implicara que para solucionar el asunto drogas se necesita revertir aquellas, el establecimiento mejor opta otra vez por algo ms barato: la criminalizacin.

 Conclusiones

Con la decisin campesina que el Acuerdo nombra como caminos alternativos, y el citado compromiso del Gobierno, pueden aparecer proyectos coherentes que realmente logren el objetivo. Pero esto solo se dar si la situacin es de gana-gana para las dos partes. Si el gobierno prioriza solo los dictados de Washington y la ONUDC, y se olvida del bienestar de estos ciudadanos campesinos, todo estar condenado al fracaso. Para que el PNIS y sus componentes comunales y municipales sean exitosos, el gobierno tiene que partir por reconocer las causas citadas, y adems tambin reconocer que estos cultivos son eficientes si se les evala con un rasero netamente capitalista.

Las caractersticas econmicas de eficiencia de estos cultivos se pueden resumir en [viii]: 1 por la cercana al Ecuador geogrfico, Colombia es el pas con mayor rotacin de los cultivos, 6 cosechas anuales se logran en muchas zonas; 2 en el campo se queda parte del valor agregado de la economa ilegal, por ejemplo el procesamiento rural de la pasta bsica de cocana, corresponde a lo que Marx llamaba   trabajos agrcolas accesorios [ix]; 3 en este inicio de proceso industrial la reduccin de peso y volumen es muy alta, por ejemplo una arroba de hoja de coca se transforma en promedio a 22 gramos de pasta, por lo que el producto sale por donde no hay vas; 4 aunque al productor no le salpica el exorbitante precio de la cocana en los mercados terminales, el precio del PBC si ha sido estable, y en el ltimo cuarto de siglo en los 3 pases productores ha oscilado en torno a los 700 dlares. Al igual que las causas estas caractersticas deben considerarse a la hora de disear e implementar proyectos sustitutos, solo si los caminos alternativos son competitivos el programa tendr xito.

Cuando en la entrevista a Daz le preguntan, si Hay grupos ilegales detrs de estas asociaciones?, el funcionario responde La presencia de cultivos ilcitos pone en riesgo el proceso de paz en la medida en que los grupos ilegales traten de copar estos territorios. En un corregimiento del suroccidente de cuyo nombre no quiero acordarme- a finales del 2016 me narraron una historia que evidencia el desconocimiento de entrevistador y entrevistado. Cuando por el cese bilateral de fuegos, las FARC-EP se repleg, lleg a aquel territorio cocalero un grupo ilegal (no el Clan suga) afirmando que ellos eran los que ahora cobraran el impuesto, la comunidad se organiz y 3 das despus 2,000 campesinos visitaron el campamento de los nuevos, y armados solo con la palabra les notificaron que no les interesaban sus servicios, evidencia de su decisin en pro de los caminos alternativos . A diferencias de las sospechas y prejuicios del gobierno y de Daz, estas son las cosas que pueden hacer las comunidades organizadas en COCCAM.  

Ironas de la sangre esto que el hijo de uno de los integrantes de la Junta Revolucionaria de Gobierno de Barrancabermeja de 1948 [x], hoy se asuste con la organizacin popular. Ojala llegue el da en que ms que tolerar, respete la ciudadana de quienes las desigualdades han convertido en productores de cultivos declarados ilcitos, solo el da que esto ocurra, y el funcionario de sustitucin los trate como interlocutores iguales, tendr xito en la tarea. Quisiera equivocarme, pero por ahora la evidencia indica que va por el camino errado.


Notas

[i] El Tiempo (2017): Asociaciones de cultivadores ilcitos deben desaparecer: Eduardo Daz , disponible en http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/entrevista-con-el-director-de-la-agencia-para-la-sustitucion-de-cultivos-ilicitos/16796510

[ii] Por Bolivia: Segundina Orellana y Dionicio Nez, y por Per: Serafn Lujn y Hugo Cabieses.

[iii] Acuerdo Final para la terminacin del conflicto y la construccin de una paz estable y duradera, 12/11/2016, pg. 115 de 310.

[iv] Ibd. pg. 111 de 310.

[v] Ibd. pg. 107 de 310.

[vi] Ibd. pg. 102 de 310.

[vii] Tascn, Felipe (2016): Al sustituir la eficiencia cocalera , disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=214312

[viii] Ibd.

[ix] Marx, Karl (1973): El Capital, Tomo III, pg. 644, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales.

[x] Daz Callejas, Apolinar (1988): Diez das de poder popular , Bogot, Editorial El Labrador

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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