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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2017

Tnez
La prdida de la nacionalidad: una consigna que huele muy, muy mal

Sadri Khiari
Nawaat.org

Traducido del francs para Rebelin por Francisco Fernndez Caparrs.


Sin duda hay muchas cosas que retener y analizar en la larga polmica que, durante varias semanas, ha mantenido ocupados a politlogos y medios de comunicacin con respecto a la perspectiva anunciada del retorno de yihadistas a Tnez. Se han formulado numerosas proposiciones de entre las cuales la prdida de la nacionalidad de los yihadistas merecera una reflexin en profundidad no por su pertinencia de cara al problema que pretende resolver, sino en tanto que es la expresin caricaturesta de un discurso poltico que inerva la escena poltica tunecina desde la revolucin.

Recordemos que la revocacin de la nacionalidad, que implica necesariamente una reforma de la Constitucin, se ha presentado por sus partidarios como un medio legal para prohibir a los yihadistas tunecinos la entrada en el territorio nacional. No voy a discutir la estupidez tcnica en trminos de viabilidad y eficacia en tal medida que supongo que los responsables polticos que la defienden son conscientes de la misma. Prefiero antes la mala fe a la estupidez; evidentemente lo peor sera la combinacin de ambas, pero no es eso lo que pretendo discutir.

Todo indica que la privacin de la nacionalidad a los yihadistas no se ha puesto de relieve por ciertas fuerzas polticas tunecinas -incluida una izquierda que lo nico que tiene de radical es su oportunismo- con el fin de defender las conquistas de la revolucin y la unidad nacional y, sobre todo, como un instrumento de posicionamiento y de demarcacin poltica. La finalidad real de esta propuesta es adular a una opinin pblica particularmente receptiva a los discursos securitarios tanto por los hechos probados como por la proliferacin de noticias indemostrables lo que ha permitido, con frecuencia, dudar de la verdad.

Esta consigna, porque en realidad la prdida de la nacionalidad es ms una consigna que una propuesta, tiene un objetivo distinto que nada tiene que ver con la amenaza que representaran los yihadistas que regresan a Tnez. En este caso, de nuevo se trata de poner en tela de juicio al partido Ennahda y al movimiento marzoukista, responsables directos de la expansin del yihadismo tunecino. En menor o mayor medida, tanto Ennahda, a la que habra otras muchas cosas que reprochar, como todas las corrientes de la poltica islmica, son denunciadas como cmplices del yihadismo cuando no sencillamente confundidos con ellos.

Sin embargo, an ms problemtica resulta la retrica que acompaa a esta consigna al reactivar, bajo una forma extrema, un discurso particularmente peligroso, constantemente utilizado desde la revolucin: hay tunecinos que no lo son o que no merecen serlo. Este tipo de observaciones -en verdad, perfectamente absurdas- no las he escuchado formuladas con respecto a grandes criminales que habran cometido actos monstruosos; tampoco las he escuchado con respecto a Ben Al y su entorno ms cercano, ni de los grandes ladrones de la economa, ni de los peores torturadores. Por cierto, si no recuerdo mal uno de los argumentos -igualmente ridculo- que se opuso a la privacin de ciertos derechos polticos de los responsables RCDistas [1] fue que esos hombres y mujeres que haban participado activamente en el sistema de la dictadura eran tan tunecinos como los otros.

En cambio, la retrica hoy empleada para justificar la prdida de la nacionalidad de los yihadistas tambin ha sido utilizada para deslegitimar a Ennahda. Desde la revolucin, la poltica islmica y aquellos que la han apoyado han sido sistemticamente denunciados como extranjeros: como expresin de otra historia, de otra identidad, de otra cultura y a veces de otros Estados, un cuerpo extrao que ha crecido inadvertidamente dentro del cuerpo nacional. Medievales, seran incluso extranjeros con respecto al tiempo de nuestro pas; ni siquiera seran traidores puesto que, por definicin, los traidores traicionan aquello de lo que forman parte. No, ellos seran una suerte de invasores del interior, invasores de aqu y de all.

Podramos juzgar que es una manera polticamente estpida y no muy honesta de considerar un adversario, pero tampoco demasiado grave. Sin embargo, creo que no es as. Porque esta misma retrica de la extranjerizacin de una parte de los tunecinos, fundada sobre argumentos idnticos o similares, ha sido igualmente ampliada, de una forma eufemstica, no para denigrar a tal o cual fuerza poltica organizada sino para englobar a los tunecinos de las regiones del interior o de los barrios ms pobres de la capital, considerados como tunecinos, pero, malos tunecinos, subtunecinos, tunecinos que no estn maduros para la tunicidad, que no han sido asimilados a la sustancia. Precisamente es este vnculo probable -y qu prudente soy hoy!-, entre este discurso que se refiere a la poltica islmica y el destierro simblico de los grupos sociales ms oprimidos y estigmatizados del pas, lo que me parece indispensable descifrar.


Notas del traductor

[1] La RCD (Agrupacin Constitucional Democrtica) fue el partido poltico que fund Ben Al en el mes de febrero de 1988 y que gobern el pas hasta el cada del rgimen en 2011.

Fuente original: http://nawaat.org/portail/2017/01/16/decheance-de-nationalite-un-slogan-qui-sent-tres-tres-mauvais/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la traduccin.


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