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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2017

9.000 familias indgenas resisten en Argentina la presin de los terratenientes de la soja

Eduardo Bayona
Pblico


Deolinda Carrizo, miembro de Mocase, denunci cmo los terratenientes amedrentan a los indgenas fumigando zonas habitadas y contratando paramilitares.

ZARAGOZA.Para nosotros es dificultoso disponer de un papel [de propiedad], pero un papel no da derecho a destruir un ecosistema. Deolinda Carrizo, del Mocase (Movimiento Campesino Santiago del Estero), explic este lunes en Zaragoza, en un acto convocado por el Comit de Solidaridad Internacionalista, la lucha que desde hace ms de 25 aos mantienen las 9.000 familias agrupadas en este colectivo contra el desalojo silencioso al que vienen siendo sometidos por terratenientes y grandes empresas que estn extendiendo por esta provincia del norte de Argentina el monocultivo de la soja transgnica.

Santiago del Estero es una semidesrtica provincia del noreste de Argentina su superficie equivale a la de Castilla y Len y Extremadura juntas, con 20.000 habitantes ms que Guadalajara- que forma parte del Gran Chaco y a la que a principios de los 90 comenzaron a llegar propietarios de grandes extensiones de los que hasta entonces nadie haba odo hablar.

Intensificaron el proceso de ocupacin de tierras iniciado en la dictadura ahora para implantar el monocultivo de la sojay el desalojo de comunidades, muchas de ellas de pueblos originarios anteriores a la colonizacin. No sabemos de dnde salan esos ttulos, algunos eran prendas de deudas que haban acabado en el juzgado, seala Carrizo.

Lugares despreciados para el progreso

El proceso, impulsado por la necesidad de ocupar los lugares del pas que haban sido despreciados para el progreso, se intensific en 1996, con la autorizacin para cultivar en Argentina soja transgnica, que hoy es prcticamente un monocultivo en la zona.
Y que lleva camino de agravarse con las polticas de Mauricio Macri, cuyo Gobierno ha eliminado los impuestos que gravaban la exportacin de ese cultivo tambin los del maz y los productos mineros y ha abolido el lmite del 20% de la propiedad de la tierra al que poda acceder el capital extranjero.

El avance de las toperas, las mquinas que allanan lomas y deforestan llanuras, y de las vallas que agrandan las propiedades de terratenientes y empresas al tiempo que achican el espacio de las comunidades, se ve apoyada por dos estrategias cuyo objetivo es amedrentar a los indgenas, explica Carrizo: las fumigaciones indiscriminadas, incluso sobre los pequeos ncleos de poblacin y sus escuelas, y la aparicin de escuadrones de la muerte.

Contratan paramilitares para expulsar a las familias

Estn contratando a grupos armados paramilitares para expulsar a las familias. Se est reactivando la criminalizacin en la lucha por la tierra, como en los aos 90, indica, en una estrategia del terror que hace unos aos se cobr la vida de dos activistas. Esas decisiones de Macri, anota, estn reactivando muchos conflictos tanto en el norte como en el sur de Argentina, en la zona de los mapuches, como consecuencia de los procesos de acaparamiento de tierra.

El inicio de las hostilidades hizo que las comunidades indgenas de Santiago del Estero comenzaran a organizarse. Normalmente, cada familia combina la crianza de cabras, vacas y chanchos (cerdos) con el cultivo de parcelas de 10 a 30 hectreas de secano, ms extensiones secas de varios miles con otros grupos, con cuya produccin subsisten y suministran a los mercados locales.

Muchas familias llevan siete, diez y ms generaciones en esas tierras, y la ley ampara tanto a las comunidades histricas como a las familias que cultivan durante veinte aos de manera pacfica un terreno, explica Deolinda Carrizo, que sostiene que logramos resistir de manera conectiva difundiendo el conflicto cuando comenzaron a ser expulsadas y a perder sus tierras a principios de los 90. No les interesa la soberana de los pueblos, solo les interesa la soberana de las corporaciones que vienen a romper nuestra forma de vida, sostiene.

Fbricas y una escuela de agroecologa

Mocase, integrado en Coloc (Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo) y en Va Campesina representa a ms de 200 millones de campesinos de 164 organizaciones de 73 pases, ha apostado por dos lneas de trabajo para mejorar la situacin de las comunidades de Santiago del Estero: fomentar la puesta en marcha de fbricas de transformacin agroalimentaria y promover una Escuela de Tecnicatura Agroecolgica en la que, desde hace ya diez aos, la enseanza de tcnicas acadmicas se combina con la de las tradicionales.

El centro incluye estudios de disciplinas no agrarias, como arquitectura, medicina y comunicacin, y sus planes de estudio combinan las estancias de los alumnos en universidades pblicas con las que mantienen convenios con la realizacin de prcticas en las comunidades.

El reto de Va Campesina seala Carrizo es poner en marcha el Instituto de Agroecologa latinoamericano, una especie de universidad popular de esta disciplina que cuenta con el apoyo de centros de Argentina, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Per, Uruguay, Paraguay y Brasil.

@e_bayona

Fuente: http://www.publico.es/sociedad/indigenas-resisten-argentina-presion-terratenientes.html



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