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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2017

El euro y la implantacin del neoliberalismo

Juan Garca Ballesteros
Rebelin


El Tratado de Maastricht (1992), concebido para fortalecer los procesos democrticos, promover la cohesin y el desarrollo social y llegar a una unin poltica de los pases miembros de la Unin Europea (UE), acab como fin primordial imponiendo una unin monetaria (el euro) y un mercado comn para facilitar el intercambio de productos.

La implantacin del euro en 2002 en pases con una gran desigualdad econmica, sin llegar a una previa convergencia, ha establecido grandes desequilibrios y la ampliacin de la brecha econmica entre pases ricos y pobres.

Junto a la moneda nica, la Unin Econmica y Monetaria que Maastricht impuso, traera para los pases miembros una prdida de autonoma poltica y econmica. Ser la Troika, mediante sus polticas de austeridad, la que asuma el control e imponga sus dictmenes para el desarrollo de un rgimen salvaje (neoliberalismo) que potencie los poderes econmicos y financieros (mercados) en contra del desarrollo social de los pueblos. Todas las competencias monetarias pasan al Banco Central Europeo (BCE), institucin autnoma, sin control democrtico, que fiscaliza todo el sistema financiero y bancario de la eurozona. Su gran objetivo es controlar la inflacin y el nivel de precios. Para ello, impone multas a los pases que incumplan, por lo que el refugio de la derecha y socialdemocracia europea es aplicar recortes en derechos sociales (sanidad, educacin, dependencia, pensiones,), vender empresas pblicas, reformar del mercado laboral (abaratar despidos, perder derechos, bajar salarios) y abandonar la inversin pblica.

La moneda nica ha supuesto para los pases con economas ms dbiles, como Espaa, una subida generalizada de precios y una caresta de la vida. Con la llegada de la crisis (2008) esta armonizacin de los precios, junto a la prdida de poder adquisitivo (bajada de salarios), al aumento del paro (hasta el 25 %), prdida de derechos laborales y sociales (subsidio por desempleo, bajada de das por despido, contratos basura,), han supuesto un grave problema para la gran mayora de los trabajadores y clase media de todos los pases, pero en especial de los ms dbiles econmicamente (Sur de Europa) cuya poblacin, en un porcentaje muy elevado, ha sufrido y est sufriendo desahucios, desigualdad, pobreza y exclusin social.

Segn Maastricht, el BCE no puede ofrecer dinero directamente a los estados. Casi se lo regala a la banca privada y sta se lo presta a los pases a altos intereses. Negocio redondo, con fondos pblicos, la banca privada europea (sobre todo la alemana) obtiene enormes beneficios. En los ltimos ocho aos, Espaa ha tenido que pagar ms de 200.000 millones de euros en intereses. Si nuestro pas recibiera directamente prstamos del BCE o el Banco de Espaa pudiera emitir la moneda nos hubiramos ahorrado esa deuda y se podra haber utilizado para el mantenimiento y desarrollo de nuestro pas sin tener que recortar el estado del bienestar, ni servicios pblicos, ni pensiones.

En nuestro pas, la suspensin, en un porcentaje elevado, de los prstamos bancarios y la prdida del poder adquisitivo de una gran mayora de poblacin (incluidos clase trabajadora, clase media, funcionarios y autnomos) ha llevado a una enorme bajada del consumo con el consiguiente hundimiento de muchas pequeas y medianas empresas que se han visto abocadas al cierre.

Es indudable que la estructuracin del rgimen econmico en la UE est perjudicando seriamente el desarrollo poltico, social y econmico de Espaa. Para mantener el estatus, con enormes beneficios para la banca y grandes empresas, el sistema financiero dispone de voceros y lacayos fieles que difunden las bondades del sistema. Son los medios de comunicacin que juegan un papel clave en ocultacin y manipulacin de la verdad sobre lo que realmente ha significado de negativo la implantacin del euro para nuestro pas y los partidos polticos (en Espaa PPSOE) que comulgan con el rgimen y obedecen ciegamente (modificacin del art. 135).

Hay partidos y sindicatos, as como analistas polticos y econmicos que defienden la salida del euro, pero esta posibilidad slo ser posible si las naciones y los pueblos ms perjudicados se organizan y actan conjuntamente. Mientras tanto, los partidos polticos, sindicatos y colectivos sociales que estn en contra de las polticas de austeridad, deben exigir y poner en prctica medidas tendentes a mejorar las condiciones de vida de la mayora de los ciudadanos. Es necesario romper con las polticas de recortes que nos imponen desde los poderes econmicos europeos, lo que supone: promover la inversin pblica, restablecer los derechos sociales y laborales sustrados, aumentar el salario mnimo y garantizar un mnimo econmico que acabe con la precariedad alimentaria y energtica, auditar la deuda pblica, recuperar los salarios, establecer un sistema fiscal progresivo, acabar con el fraude fiscal y exigir a la banca prstamos a bajo inters que benefie a las familias, a los autnomos y que posibilite el desarrollo y creacin de PYMES.

Juan Garca Ballesteros. Presidente del Colectivo Prometeo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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