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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2017

2017, el ao en que el mundo acelera su cambio

Andrs Piqueras
Rebelin


Cuando se vive el declive de un modo de produccin y adems un cambio civilizatorio, como es nuestro caso, cualquier ao depara un volcn de sucesos. Casi nada permanece estable.

Este nuevo ao no decepcionar en ese sentido. Las capas tectnicas que tienden a romper la unipolaridad poltico-econmica mundial van a moverse lo suyo.

El sostenido revs al impulso globalizador, por ejemplo, est teniendo notables episodios. Hasta ahora, llevar a cabo la globalizacin desde la unipolaridad ha significado poner todos los instrumentos globales (FMI, Banco Mundial, OMC, Foro de Davos, G7-20) al servicio de EE.UU. y de sus adlteres (UE, Japn, Canad, Australia). Es decir, se trataba simplemente de una forma postmoderna de practicar el imperialismo.

Pero la irrupcin econmica y poltica de China ha hecho cambiar las cosas. Tanto que la superpotencia norteamericana ha reculado en su proyecto expansivo, globalizador. Ya hizo abortar la Ronda de Doha tocando de gravedad a la propia OMC. Ahora comienza a retirarse de los Tratados con los que tena atado a buena parte del mundo para que sus transnacionales (y en segundo plano, las de sus adlteres) pudieran exprimir la riqueza del planeta sin obstculos. Ya se sabe, no es lo mismo practicar el libre mercado con quienes no pueden competir contigo que con quien te supera. Entonces los poderosos prefieren sin disimulos el proteccionismo.

Y es que la historia moderna nos muestra que dentro del sistema mundial dominado por el Eje Anglosajn desde 1700, la multipolaridad slo se ha manejado a travs de la confrontacin poltico-econmica y, al fin, militar.

Por ahora, el sistema financiero ha empezado a compartir la importancia del yuan, que se aprecia en la misma proporcin en que China ha comenzado a deshacerse de las reservas de moneda extranjera y de bonos estadounidenses. Dado el actual estado de cosas, la lgica sistmica llevara a levantar un nuevo entramado financiero internacional apoyado en una bolsa de monedas en la que el dlar perdiera parte de su peso. A esto puede la superpotencia resistirse ms o menos tiempo, pero tarde o temprano la tendencia lgica es a que primen las monedas ancladas a la energa y a la economa productiva.

Tanto la una como la otra ya no estn en el Eje Anglosajn. Sino en Asia, y sobre todo en el Eje chino-ruso.

ste est intentando construir otra   globalizacin, que en vez de estar basada en el desenfreno financiero, la especulacin, la rapia de recursos mundiales, la multiplicacin de recortes sociales y planes de ajuste, parasos fiscales y capital ficticio, proporcione un entramado energtico-productivo, multipolar. Toda un rea transcontinental integrada econmicamente mediante una nueva Ruta de la Seda. E n ella se incluye la Unin Econmica Euroasitica, con India y su zona de influencia, pero tambin Brasil-Argentina y la Unasur-Celac, Sudfrica y la Unin Africana. Una red con moneda internacional centrada en el yuan y la canasta de monedas BRICS, con un Banco de Infraestructura y Desarrollo, un Fondo de Fomento, un sistema propio de compensacin de intercambio, un plan de infraestructura y desarrollo que muy pronto llegar a Inglaterra con un tren de mercancas de alta velocidad.

La resistencia a ese escenario puede acarrear el intento de implantacin de un nuevo teln de acero por parte de EE.UU. contra China. Hasta ahora la faccin globalista financiera del poder estadounidense ha mantenido una entente cordiale con China debido precisamente al entramado financiero que le une a ella. Mientras que enfrentaba a Rusia para arrebatarla su podero energtico. De hecho, no contento con la implosin de la URSS, ha intentado disgregar y desestabilizar tambin a ese pas por diferentes lugares (Chechenia, Georgia, Osetia, Ucrania, Azerbaiyn), asedindola econmicamente y empujando a la OTAN a las mismas puertas de su casa.

Pero la subida de Trump significa que la faccin nacionalista, de imperialismo clsico, ha asumido temporal y parcialmente el relevo de poder, para intentar volver a cierta economa productiva. La cual requiere, entre otras medidas, la re-institucionalizacin de la Ley Glass Steagall para debilitar estructuralmente a la faccin financiera global, al impedir que la banca financiera de inversin pueda existir y sustentar a las redes financieras globales.

Sin embargo, las cosas no se le presentan fciles a este bloque de poder. Un aumento del gasto pblico en infraestructura y en revertir la deslocalizacin empresarial, requerir una mayor demanda de materias primas y la competencia con China por su procura. Lo cual provocar la subida de los precios de las materias primas y la energa. Esto, a su vez, pondr en serios aprietos a la economa estadounidense, dado que sus reservas de oro parecen ser muy escasas (aunque hace tiempo que contraviniendo todos los acuerdos internacionales, la FED no da noticia de las mismas) y la credibilidad del dlar puede caer en picado. En ese conflicto por las materias primas es evidente que la doctrina Monroe se va a reintroducir con fuerza, pues EE.UU. siempre ha considerado suyos los recursos del conjunto del continente americano. Malos tiempos, por ello, para esa otra Amrica que alguien graciosamente llam latina.

Con respecto a la credibilidad del dlar, la economa estadounidense est en una coyuntura de doble negatividad. El proyecto reindustrializador requiere de aumentos de la tasa de inters del dinero para atraer las inversiones extranjeras. Eso hara subir el dlar. Pero rompe la economa domstica (en un pas en el que las hipotecas afectan al 80% del valor de las propiedades): la deuda de los hogares y la deuda pblica se hacen impagables. Un dlar fuerte permitira disponer de dinero para inversiones, pero no para exportarlas. Significara esto mayor aislamiento norteamericano? Pero sin EE.UU. como principal comprador planetario, el sistema mundial capitalista queda gravemente herido.

Por otra parte, un dlar dbil implica en alguna medida el desinflamiento del complejo Wall-Street y la prdida del papel global de esta moneda. Y si el dlar deja de hacer las veces de moneda mundial y pierde su ventaja de seoreaje, la economa estadounidense quedar a medio plazo convertida en una economa de medio rango. De hecho, los monstruosos niveles de deuda que mantiene slo son posibles dado aquel papel del dlar, el cual a su vez slo es viable por el podero militar estadounidense.

Dlar fuerte dlar dbil. Ah se juega la partida, en suma. Y la lnea de equilibrio para la economa norteamericana es extremadamente delgada (de rebote lo es para la economa capitalista en su conjunto, que mantiene un parecido atolladero).

Su dilema entre solventar la guerra social interna o la guerra econmica contra el Eje chino-ruso, no parece tener una solucin clara. Las facciones de poder estadounidenses estn librando una feroz batalla en torno a ello.

De momento, el giro hacia Rusia propuesto por Trump quiere decir que su faccin de poder busca atraer a ese pas para romper el eje chino-ruso, aprovechando que Rusia tiene energa y no compite con EE.UU. en el mbito productivo. Adems, empresas como Exxon-Mobil mantienen fuertes inversiones en la Federacin Rusa e intereses comunes para explorar el rtico (s, el capitalismo no se va a detener en su pulsin destructiva planetaria est quien est al frente).

De esta forma, los cambios telricos en curso nos estn haciendo asistir a la gran paradoja de ver a un presidente norteamericano enarbolando el proteccionismo, al tiempo que el primer lder chino (de un pas que es regido por el mayor partido comunista del mundo) defiende el libre mercado en Davos.

En este juego al revs hay dos focos claves para calibrar la basculacin del peso mundial: la India (que pronto se convertir en un nuevo gigante econmico) y la UE, que en su decadencia ya no puede liderar nada pero cuyo peso sigue siendo decisivo para el balance de poder mundial. La adscripcin al Eje Anglosajn (la que han mantenido hasta ahora sumisamente los mandatarios europeos), significar a buen seguro la definitiva implosin de la UE. Vincularse, por contra, al mundo energtico-productivo de una Eurasia fuerte, es la ltima posibilidad que tiene Europa de realizar un aterrizaje algo ms suave en la era post-crecimiento. India tambin ha comenzado a percatarse de ello.

En adelante, la capacidad y habilidad de controlar la oferta y demanda de la energa ser el principal juego de poder. Los perdedores en ese juego, el Eje Anglosajn (Trump quiere volver al carbn), son los interesados en desatar la opcin blica para el mundo.

Por eso, quienes hablan de imperialismos encontrados, y llaman a combatir por igual a unos y otros poderes, no hacen un adecuado anlisis de la realidad mundial ni parecen tener en cuenta, tampoco, algunos datos bien patentes.

EE.UU. tiene alrededor de un cuarto de milln de efectivos del Ejrcito, la Marina y las Fuerzas Areas, en el 70% de los pases del mundo, con ms de 450 bases militares extraterritoriales. Rusia cuenta con 18 instalaciones militares fuera de su actual territorio, de las cuales 15 estn las antiguas repblicas soviticas, porque no se cerraron las que eran de la URSS, no porque se instalaran nuevas. China hoy por hoy no tiene ninguna base militar extrafronteriza (aunque est construyendo la primera en Djibuti).

EE.UU., con casi 600.000 millones de $ de presupuesto militar declarado, suma ms que el gasto militar de todo el resto del mundo junto. Ha sido EE.UU. quien ha lanzado la guerra contra el terrorismo   desde hace ms de dos dcadas, y con ella ha arruinado pases y destrozado sociedades enteras: Afganistn, Somalia, Irak, Libia, Siria Adems, esa especial guerra perdura y se extiende hoy por ms de 60 pases, principalmente a travs de operaciones secretas. De hecho, se ha convertido en la forma en que la principal potencia tiende a implantar un dominio total (Full-spectrum dominance, como fue definido en el clave informe del Pentgono titulado Joint Vision 2020 ). Es su estrategia para devastar territorios, hacerlos ingobernables, y as parar la construccin del entramado energtico-productivo que pretende China (con el apoyo ruso).

Porque el gigante asitico est intentando lanzar una suerte de keynesianismo global, va grandes inversiones, para proveer de las herramientas infraestructurales adecuadas a las redes comerciales globales o regionales que necesita para prosperar. S, no por principios altruistas, sino porque sus condiciones econmicas se lo permiten y lo requieren; es decir, que para prosperar necesita que otros tambin lo hagan. Para qu querran China o Rusia, en estas condiciones, destruir territorios, sobre qu bases se sustentara su inters por la guerra, si lo que precisan son mercados e integraciones regionales? Lo que est haciendo EE.UU., hasta ahora, en cambio, es prueba evidente de lo contrario.

De hecho, la faccin que apoy a Clinton, la ms guerrerista contra Rusia, puede preparar un acontecimiento de dimensiones globales, irreversibles, (un macro-atentado, un nuevo frente de guerra?), para obligar a Trump a no disminuir su presencia en Asia ni a desmantelar la OTAN.

Otro asunto es que la expansin china sea energticamente sostenible, y otra cosa es que debamos aceptar unos poderes por otros. Pero ante la devastacin, corrupcin y desposesin generalizada que promueve el Eje Anglosajn unipolar, la multipolaridad abre perspectivas de cambios econmicos y sociales, y nos proporciona tiempo e intersticios en la malla de dominacin para comenzar la Gran Transformacin hacia el post-capitalismo y el post-crecimiento.

Puede que despus de todo, 2017 ofrezca su pequeo homenaje al centenario de la revolucin sovitica, dando al traste con la globalizacin unilateral de eso que se autodenomin Occidente. Es fcil que la descomposicin del capitalismo realmente existente se haga an ms visible.

Andrs Piqueras. UJI Observatorio Internacional de la Crisis

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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