Portada :: EE.UU.
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2017

Obama: De Presidente a Asesino en jefe

Renn Vega Cantor
Periferia (Medelln)


El 21 de enero de 2017 se terminaron los ocho aos de mandato presidencial de Barak Obama en los Estados Unidos, con un balance absolutamente negativo para este personaje, si se consideran las grandes expectativas que se generaron luego de su primera eleccin en noviembre de 2008. En ese momento se anunci que en Estados Unidos haba comenzado un nuevo ciclo histrico, que traera resultados benficos para el resto del mundo, en razn de que haba sido elegido un individuo de piel negra y profesor universitario. En forma alegre se crea que por el solo hecho de ser el primer presidente negro de los Estados Unidos se estaba dando paso a un nuevo tipo de gobierno en esa potencia, que dejara atrs las acciones imperialistas, agresivas y criminales contra el resto del planeta. Se supona que con Obama se inauguraba un perodo de humanitarismo, de paz y de concordia en las relaciones internacionales. Los clculos fueron demasiado optimistas, y en verdad poco realistas, ya que es muy cndido suponer que por cuestiones circunstanciales de raza o de gnero (como lo plante la candidatura reciente de Hilary Clinton) se va a modificar un sistema imperialista.

La poltica de Obama en nada ha modificado ese proyecto de dominacin mundial de los Estados Unidos y, antes por el contrario, ha acentuado las acciones criminales y terroristas en el mbito internacional por parte de ese pas. Uno de los mejores ejemplos al respecto es el de la institucionalizacin de los llamados martes de la muerte, como se examina en este artculo.

Lista en mano

Durante su nefasto gobierno, Barack Obama instaur una novedosa prctica criminal, una nueva forma de terrorismo de Estado, con alcances mundiales, poltica que de seguro va a ser mantenida por sus sucesores. Cada martes en las primeras horas del da Obama se reuna con sus asesores de seguridad con el fin de confeccionar y actualizar una lista con los nombres de aquellos considerados como enemigos de los Estados Unidos y determinar, con nombre y apellido, a aquellos que deban ser asesinados durante esa semana. As como suena, sin eufemismos, el individuo que funga como Presidente de la primera potencia mundial decida a quienes se iba a asesinar, porque estaba claro que no se iban a capturar vivos.

Desde la Casa Blanca se planeaba, con ayuda de sofisticada tecnologa, la ubicacin de los enemigos que se deban matar. Recurriendo a informacin satelital se detectaba el lugar a donde se encontraba el blanco elegido y se daban las rdenes, que permanecan en secreto, para que desde alguna base militar de los Estados Unidos, dentro o fuera del pas, a control remoto se maniobrara un dron provisto de armas inteligentes que descargara sus bombas letales sobre el objetivo escogido. Una informacin de prensa que coment este tipo de acciones afirmaba, con un tono de reproche y de admiracin, La muerte en las montaas del norte de Pakistn viene de arriba. Discreta y perniciosa, se abate de repente como un aguacero.

Guerra preventiva al extremo

La innovacin perversa de Barack Obama, acaso producto de su formacin acadmica como abogado experto en derechos civiles, consisti en que esas muertes planificadas se convirtieron en una rutina de cada semana, planeadas en lo que se conoce como los martes del terror. Esos asesinatos se realizaban en cualquier lugar, sin importar si eran pases con los que Estados Unidos estuviera oficialmente en guerra. En otras palabras, no solamente se acuda a este tipo de asesinato de estado en Irak, Afganistn o Libia, sino en Yemen, Siria, Somalia, Pakistn, Filipinas o en cualquier lugar en donde el gobierno de Obama ubicara a alguien que catalogara como terrorista y como enemigo. La estrategia se basa en el principio de hacer la guerra sin dejar rastro, entendiendo como tal no el rastro de muerte y destruccin (que es evidente), sino en que los Estados Unidos nadie se d cuenta ni reclame por los muertos que se ocasionan en el exterior, que incluso llevo a que se asesinaran a ciudadanos de los mismos Estados Unidos, radicados en algn pas musulmn y vistos como fundamentalistas. No dejan rastro, sobre todo porque no produce muertos del lado del pas agresor, no importa que en el lado de los agredidos queden decenas o centenas de muertos.

Obama termin siendo peor que Bush, al llevar la guerra preventiva al paroxismo absoluto, puesto que se trata de matar a quien se supone enemigo de los Estados Unidos, antes que estos pudieran actuar contra esa potencia. Un directivo de la CIA se lo dijo sin ambages al Washington Post: "Estamos matando a esos hijos de puta ms rpido de lo que pueden crecer".

Terrorismo de Estado inteligente

Para que se vea que no falta la sofisticacin en la forma de matar por parte de los gobernantes de los Estados Unidos, Obama y sus asesores distinguan dos tipos de ataques: los personalizados y los especficos. Los primeros matan a personas, los segundos a grupos, principalmente de jvenes. Ms exactamente, como lo ha dicho el peridista Jeremy scahill: el presidente Obama ha dado autorizacin para que se realicen ataques incluso sin conocer la identidad de las personas atacadas, la poltica conocida como signature strikes, ataques contra grupos sospechosos. La idea es que ser un hombre en edad militar, de cierta regin de un determinado pas del mundo, es suficiente para ser considerado un blanco legtimo, slo basndose en su gnero, su edad y su presencia geogrfica.

Alegando que se programa una muerte inteligente en que solo se matan a los sospechosos-culpables (con una edad entre 20 y 40 aos), se supone que solo mueren los objetivos a liquidar, pero no se suele mencionar que los drones matan en forma indiscriminada, generando lo que se llama en el lenguaje orweliano daos colaterales. Un ejemplo terrorfico: El 17 de marzo de 2011, cuatro misiles Hellfire, disparados desde un avin no tripulado estadounidense, se estrell contra una estacin de autobuses en la ciudad de Datta Khel, en la regin fronteriza de Waziristn de Pakistn. Se estima que 42 personas perdieron la vida.

Con este procedimiento se buscan solo muertes, nada de vivos para capturar, porque eso evoca los problemas de Guantnamo y Abu Ghraib y las consecuencias que se pueden derivar. Se basa en una lgica implacable de leguleyo: es mejor matar a un sospechoso que capturarlo y luego tener que enfrentar problemas judiciales o de denuncias internacionales. En sntesis, bajo el rgimen de Obama el terrorismo de Estado, y las muertes que genera, se ha hecho legal, legtimo e incluso destila una tica mortfera, la de arrogarse el derecho de asesinar a quien se le venga en gana, sin que sea sometido a juicio, sin que se le haya declarado culpable, sin que tenga derecho a defenderse. La Casa Blanca opera como juez, jurado y verdugo. Como lo record Fidel Castro, en el 2012, Obama no solo era un presidente de los Estados Unidos, sino su asesino en jefe.

Publicado en papel en Periferia (Medelln), enero de 2017.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter