Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2017

Oposicin venezolana sin salida

Luis Bilbao
Amrica XXI


El pattico fracaso de la marcha del 23E lleva a preguntarse qu rumbo tomar quien se haga con los restos de la MUD. O acaso nadie lo har y la disgregacin actual ser irreversible? Cuatro nfimas marchas reemplazaron la movilizacin de masas pretendida por las fracciones opositoras. Divisin y debilidad extremas mostradas a los ojos de bases antichavistas ms que desmovilizadas, desmoralizadas.

Ms elocuente an es el contraste de la flaqueza opositora con dos respuestas masivas al llamado del gobierno: las maniobras cvico-militares denominadas Ejercicio de Accin Integral Antimperialista Zamora 200, el 14 de enero, y el fervoroso acompaamiento de los restos de Fabricio Ojeda para ser sepultados en el Panten. Fabricio Ojeda fue lder revolucionario del derrocamiento de la dictadura de Prez Jimnez en 1958. Precisamente el hito histrico que la oposicin intent sin suerte apropiarse este 23E.

Como testimonio inocultable de esa suma demasiado prolongada de fracasos golpistas est el presidente Nicols Maduro. En su cargo, en gradual resolucin de los gravsimos problemas que azotaron a Venezuela. Todos los lmites puestos por la oposicin desde abril de 2013 fueron cayendo uno tras otro.

Algunos de los nombres ms reconocidos de la oposicin parecen resueltos a huir hacia delante, pese a que ya no son reconocidos como dirigentes. Y es claro que colocar a la Asamblea Nacional (AN) al margen y en contra de la institucionalidad, a la vez que se rechaza la mesa de negociacin, indicara la opcin por la va insurreccional y el doble poder. Otros vacilan y un tercer bloque se opone a declarar una guerra que, a la luz de los hechos, evalan imposible de ganar.

Los primeros tienen una nica expectativa para llevar adelante sus planes: ellos toman la iniciativa, disuelven la AN o la colocan frontalmente como poder alternativo, y luego llegan los mercenarios pagados, armados y conducidos por la Casa Blanca. Los dems, sencillamente se dan por derrotados. Basta escuchar sus lamentos para comprobarlo.

Cuando la MUD gan la mayora en la AN, en diciembre de 2015, hubo un intento de las fuerzas revolucionarias por afirmar un Poder Legislativo alternativo dentro mismo de la AN, a travs de un Parlamento Comunal, que deba funcionar en el antiguo recinto del Senado. No prosper. Ahora toca a la oposicin abroquelarse en la nica instancia institucional que domina y desde all intentar romper el marco constitucional tras el objetivo de derrocar a Maduro. Fuerzas todava poderosas (entre ellas la jerarqua eclesistica local y ciertos burgueses) atisban esa salida. Pero son precisamente las que hasta el momento se muestran irresueltas, vacilantes, a la espera de que una voz ms potente les confirme desde Washington que pueden dar el salto.

No obstante, la imponente prueba de unidad de la Fuerza Armada, el Gobierno, el Psuv y la masa popular el 14 de enero, tiene la capacidad de disuadir no slo a la esculida contrarrevolucin interna. En todo el hemisferio se tom nota del informe corroborado por la prensa mundial dado por el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino Lpez, quien seal que participaron 76 mil efectivos de la Fanb, 102 mil milicianos y 400 mil hombres y mujeres del pueblo organizado. En total se movilizaron 578.230 personas entre profesionales de la Fuerza Armada, milicianos y movimientos sociales.

Mesa de negociacin

Sin conduccin ni orientacin, la MUD se fragment tambin respecto de la participacin en la mesa de dilogo, auspiciada por Unasur, el Vaticano y franjas de la socialdemocracia internacional. Portales opositores publican decenas de pronunciamientos furiosamente contrarios a cualquier negociacin. De su lado el Gobierno ratifica esa lnea de accin, calificada como trampa, traicin y capitulacin por sus oponentes.

Puede parecer paradojal: incapaz de ganar la calle o utilizar la AN como ariete eficiente contra la estabilidad de Maduro, la mayora de las tendencias componentes de la MUD rechazan el dilogo. A la inversa, con toda la fuerza material de su lado, el Gobierno se muestra dispuesto a hacer concesiones. Pero en esa misma contradiccin reside el meollo de la situacin venezolana: largamente hegemnica en la sociedad, pese a las inmensas dificultades que afronta, la Revolucin Bolivariana necesita de la paz y la concordia para continuar desarrollndose e intentar cortar los lazos que la asfixian. A la inversa, atrapada en un callejn sin salida la oposicin slo puede justificarse en medio del caos. Por eso lo ha fomentado de manera organizada y sistemtica, aun al costo de provocar escasez, caresta y zozobra que afectan a millones de ciudadanos.

Esto lo ha comprendido el grueso de la sociedad, incluso en franjas opositoras o partidarias de la Revolucin igualmente indignadas con las autoridades por efecto de la retraccin econmica, la inflacin, la inseguridad y la corrupcin. En el vaciamiento de la MUD se expresa la conciencia de que su dirigencia apost al caos y la desesperacin de las mayoras, sin excluir perjuicios graves para sus propios partidarios.

Hay, por tanto, una tendencia objetiva a la continuidad de la mesa de negociacin y otra, igualmente enraizada en poderosos intereses, que empuja hacia su disolucin. Mientras estos ltimos no tengan la fuerza suficiente para reemplazar esa instancia dialoguista por otra de efectiva colisin frontal con el Gobierno, el parntesis no se cerrar y habr espacio para resolver los problemas de la produccin y distribucin de bienes, para ordenar el sistema financiero e incluso para tomar medidas drsticas contra especuladores, saboteadores y corruptos que traban el funcionamiento de la economa, incluso ahora que el precio del petrleo aument significativamente.

De paso: ese alza en el precio de la materia prima esencial para la economa mundial result de una bien planificada y mejor aplicada intervencin de Maduro y su gobierno en el seno de los pases productores de petrleo, dentro y fuera de la Opep.

As las cosas, en Venezuela estn restablecidas las bases para continuar en la ardua transicin hacia el socialismo. Esto replantea, desde luego, el debate sobre las medidas concretas de esa transicin. Y el Psuv tiene acaso en este punto su mayor desafo, ahora que ha recuperado capacidad de movilizacin masiva y orientacin efectiva del activo militante propio y del conjunto de fuerzas aliadas. Por la misma razn, la oposicin se embarca en un intento desesperado por romper la institucionalidad desvirtuando al extremo las funciones de la AN y apelando a toda forma de violencia a su alcance.

@BilbaoL

Fuente: http://americaxxi.com.ve/index.php/news-item/oposicion-venezolana-sin-salida-por-luis-bilbao/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter