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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-01-2017

Patrullando con impunidad por la Europa del Este

Aleksandrina Ginkova Plovdiv
Balkaninsight.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.



Voluntarios patrullando la zona fronteriza blgara con Turqua (Foto: BIRN)

Los cazadores de inmigrantes ansiosos de publicidad son un sntoma de problemas ms graves en la Europa del Este.

El guardia fronterizo, que estaba fuera de servicio, era delgado y pareca cansado y visiblemente nervioso. Describi su da, casi cada da, en la frontera blgara con Turqua de la forma siguiente:

Turnos de doce horas, constantemente en movimiento. Si tienes que patrullar, puedes tener que cubrir 15, 20 kilmetros.

Ellos van cambiando de ruta continuamente. Les atrapamos y nos paramos; se mueven y nos movemos. Es el juego del ratn y el gato.

Ellos son los emigrantes de Oriente Medio, Asia y frica que se deslizan a diario a travs de la frontera desde Turqua a Bulgaria y Grecia camino de Europa Occidental, un flujo que alcanz su pico mximo en el verano de 2015, aunque prosigue actualmente, pulsando una vena de profunda intolerancia por todo el continente.

En Bulgaria, al igual que en Hungra, han aparecido grupos de vigilantes que publican fotos en Facebook de hombres tatuados en camiseta o uniforme militar vagando por los bosques fronterizos. En algunas ocasiones van armados.

Han conseguido titulares en Bulgaria y en el extranjero, obteniendo alternativamente el aplauso y la amonestacin del gobierno blgaro. En Hungra, han sido reclutados por un gobierno derechista que en septiembre del pasado ao emiti un llamamiento oficial para que 3.000 cazadores fronterizos reforzaran a la polica y a los soldados en la frontera sur hngara con Serbia.

En Bulgaria, se ha desenmascarado a algunos como pequeos delincuentes, otros se han convertido en celebridades mediticas menores. Pero nadie sabe con seguridad cul es su eficacia, la cifra de sus integrantes y quin les financia, si es que hay alguien. Algunos grupos afirman tener decenas de miles en sus filas, pero en realidad apenas renen unas pocas docenas.

Un agente fronterizo, hablando con franqueza a condicin de mantener el anonimato, mostraba pocas dudas:

No hacen ms que el idiota pretendiendo ser hroes, dijo. Dicen que capturaron a 30 hombres. Es posible que yo haya capturado a 3.000 y nadie ha hablado de m. Por qu es tan importante atrapar a 30? Probablemente sea la excitacin No lo s. No tiene sentido.

Ya sean unos pretenciosos hambrientos de publicidad o una grave amenaza para la seguridad y los derechos humanos, los observadores estn de acuerdo en que los cazadores de migrantes son un sntoma de un conflicto ms grave que afecta a Bulgaria, donde cada vez se disculpan ms el discurso y los delitos de odio y el otro no es bienvenido.

Ivanka Ivanona, una experta jurista del Open Society Institute en Sofia, dijo no estar segura de que en la frontera haya habido un aumento de patrullas cvicas.

Pero lo que est claro, dijo, es que la renuencia del Estado a actuar contra las existentes y el hecho de que adems en algunos casos est dispuesto a fomentarlas, est propiciando un clima de impunidad.

Una de cada siete personas en Bulgaria ha escuchado comentarios de polticos y periodistas que dejan la impresin de que el delito contra ciertos grupos minoritarios no es algo tan reprobable como si se tratara de un delito contra alguien de la mayora, dijo Ivanona a BIRN.

Con esos sentimientos oficiales, est claro que la saturacin del discurso pblico del odio llevar inevitablemente a cometer delitos de odio.

Medalla

Los cazadores de emigrantes de Bulgaria entraron en escena a principios de 2016 con dos hombres: Dinko Valev y Petar Nizamov.

Valev, un comerciante de repuestos de autobs lleno de tatuajes, apareci en la televisin blgara patrullando la frontera en una moto de cuatro ruedas; Nizamov public un video en Internet de la detencin de tres emigrantes afganos con las manos atadas a la espalda.

El entonces primer ministro de Bulgaria, Boyko Borisov, dio inicialmente la bienvenida a la ayuda de algunos grupos de vigilantes, y el jefe de la polica de fronteras present a uno de esos grupos entregando una medalla a Antonio Angelov por atrapar a un grupo de migrantes y entregrselos a la polica.

Pero cuando los grupos por los derechos humanos y los medios internacionales se abalanzaron sobre el video de Nizamov, Borisov se manifest en contra de esas formaciones paramilitares por el dao que causaban en la reputacin de Bulgaria. Sin embargo, Nizamov es la nica persona que ha sido acusada hasta el momento por la detencin ilegal de los tres emigrantes-, mientras Valez fue investigado en noviembre de 2016 como sospechoso de incitacin a la discriminacin, la violencia y el odio por motivos de nacionalidad o etnia.

El abogado de Nizamov ha calificado de fabricado el caso en su contra. El mismo Nizamov dijo a BIRN que pensaba que estaban presionando al tribunal para que le mantuvieran detenido: Estoy seguro de que haba un orden de arriba, dijo. Valez ha negado tambin haber cometido un delito, diciendo en la Nova TV blgara en noviembre que estaba dispuesto a ir a la crcel por Bulgaria.

Segn una encuesta de opinin publicada en marzo de 2016, alrededor de la mitad de los blgaros aprobaban que grupos de civiles detuvieran a emigrantes.

Petar Nizamov, autoproclamado cazador de emigrantes, en su casa en la ciudad costera de Burgas (Foto: Aleksandrina Ginkova)

Para la Asociacin Balcnica para la Excelencia Periodstica, BIRN pas un tiempo con miembros del Comit por el Rescate Nacional, integrado por un ala civil llamada Shipka y una unidad militar llamada Vasil Levski, nombres que recuerdan la lucha de Bulgaria para liberarse de casi 500 aos de dominio turco otomano desde finales de siglo XIV. Las dos ramas estn registradas por separado como organizaciones no gubernamentales.

El grupo alardea de un nivel de organizacin que ni Valev ni Nizamov pueden exhibir. Uno de sus fundadores, Vladimir Rusev, ha proclamado que su organizacin tiene 26.000 miembros.

En una entrevista con BIRN en el caf de una azotea en su ciudad natal de Varna, en la costa blgara del Mar Negro, Rusev dijo que financiaba la organizacin a travs de un negocio que posee junto a su mujer, que se dedica a proporcionar seguridad a polticos y superricos en zonas blicas. Sus miembros ponen tambin dinero para pagar el fuel y los suministros para las patrullas.

Hay dos compaas Due Diligencia BG y Due Diligence International- que aparecen registradas a nombre de Rusev y de una mujer llamada Antonia Ivanona Stefanova en el registro comercial de Bulgaria.

Ambas estn registradas en la misma direccin que las ONG Shipka y Vasil Levski, en el centro de la ciudad vieja de Varna. BIRN no pudo encontrar las pginas web de ninguna de las compaas. Rusev, de 57 aos, dijo que haba estado en el ejrcito con anterioridad pero se neg a hablar ms de sus actividades comerciales.

Calvo y fornido, con un bigote cuidadosamente recortado, Rusev lleg a la entrevista en su SUV oscuro con ventanillas tintadas y fue saludado por otros clientes al entrar en el caf.

El Comit para el Rescate Nacional tiene filiaciones con grupos y partidos polticos de extrema derecha en la Europa del Este, bajo la organizacin-paraguas Fortaleza Europa. En mayo de 2016, envi una delegacin a la Repblica Checa a invitacin del partido de extrema derecha Usvit (Amanecer).

En junio, Edwin Wagensveld se uni a una patrulla de la antigua dirigente del partido alemn antimusulmn Pegida, Tatjana Festerling, y a su rama holandesa. Rusev neg estar recibiendo dinero de Rusia para provocar problemas en Bulgaria y, por extensin, en la Unin Europea.

Estn locos, porque somos voluntarios y lo hacemos todo gratis, dijo sobre los crticos del grupo. Deberan dejarnos hacer nuestro trabajo para ayudar a que el Estado haga lo que no quiere hacer para salvar a la gente.

El grupo escribi al jefe de la polica de fronteras Angelov el 25 de julio de 2016, ofreciendo sus servicios para parar la invasin, pero Rusev dijo que no haban recibido respuesta. Un portavoz de la polica de fronteras dijo que cualquier tipo de colaboracin de ese tipo tendra que estar regulada por ley, es decir, por el gobierno.

Ms bien para efecto pblico

BIRN pregunt a la Alta Comisin de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, si crea que los cazadores de emigrantes eran ms activos en los medios sociales que en la frontera.

Daniel Stefanov, portavoz del ACNUR en Bulgaria, contest: En general, persiguen ms el efecto pblico.

Esto est sirviendo para propagar la xenofobia e incitar a la violencia, dijo. Y seguro que es especialmente peligroso si las autoridades no reaccionan. En este sentido, no hay una gran diferencia entre si es propaganda o se trata de acciones reales, porque ambas cosas estn daando a la sociedad.

Incluso un miembro del Comit para el Rescate Nacional de Rusev concedi que las actividades del grupo sobre el terreno estn teniendo poco efecto en los flujos reales de los migrantes, y que perseguan ms conocer el terreno y enviar un mensaje a los migrantes y a quienes les ayudan.

De hecho, no estamos reduciendo significativamente la oleada de refugiados, el efecto es de alrededor de cero, dijo Maria Gerina, que coordina las actividades sociales del grupo.

Pero, al igual que Stefanov, el experto blgaro en seguridad Yordan Bozhilov, presidente del Sofia Secufity Forum y analista de la Academia de Ciencias blgara, advirti de la influencia de esos grupos de vigilancia y de su retrica en la sociedad blgara.

Hemos sido testigos de un radicalismo islmico pero hay tambin un radicalismo antiislmico que en absoluto es menos peligroso, dijo.

La investigacin dirigida por el Open Society Institute entre 2014 y 2016, publicada en Bulgaria en julio del pasado ao, mostraba un aumento en la cifra de blgaros que se han visto expuestos al discurso del odio y un aumento en la aprobacin de su uso, aunque la mayora de la poblacin contina desaprobndolo.

Lo que resulta preocupante es la aprobacin pblica del discurso del odio y el nacionalismo extremo contra dos grupos sociales: romanes y extranjeros, dijo Ivanova, experta en derecho del Instituto.

Por qu sucede esto es la pregunta del milln de dlares y nuestra investigacin no puede dar una respuesta categrica.

Ivanova dijo que a nivel personal vea dos factores: en primer lugar, la ausencia de reaccin por parte de las autoridades, que, segn dijo, no investigaban de forma sistemtica los crmenes del odio y el discurso del odio, y, en segundo lugar, el cultivo del miedo y los prejuicios por parte de los medios blgaros.

Un proporcin importante del pueblo, casi la tercera parte en 2016, no sabe que el discurso del odio y el crimen del odio estn penalizados. La proporcin es an mayor entre la gente con escasa educacin. Y la tendencia es negativa: en 2014, slo uno de cada cinco no saba que estos actos son delitos.

Otro estudio, dirigido conjuntamente por las ONG Media Democracy y el Centre for Political Modernisation, publicado en Bulgaria en marzo de 2016, expona un aumento en el discurso del odio en los medios blgaros, sobre todo dirigido contra la minora roman, los refugiados y migrantes.

A partir de las declaraciones, artculos y contenido de su pgina web y de los relatos de los medios sociales, el grupo de derechos del Comit de Helsinki blgaro present una solicitud ante la fiscala del Estado en mayo para que los grupos Shipka de Rusev y de Vasil Levski perdieran su estatuto de organizaciones no gubernamentales. El 9 de enero, la fiscala rechaz la peticin, segn manifest a BIRN un portavoz de la misma.

Vladimir Rusev, uno de los fundadores del Comit de Rescate Nacional, que vigila a los emigrantes en la frontera entre Bulgaria y Turqua. (Foto: Aleksandrina Ginkova)

Radoslav Stoyanov, del Comit de Helsinki blgaro, dijo que el primer ministro Borisov, que dimiti en noviembre del pasado ao cuando perdi las elecciones presidenciales el candidato apoyado por el gobierno, haba legitimado pblicamente esas organizaciones.

En su inaccin, dijo, las autoridades y los partidos polticos ayudan con su pasividad a los poderes que impulsan a la sociedad a rechazar y oprimir a las comunidades marginadas. Este acuerdo silencioso, en mi opinin, es la razn de que esos sentimientos se desarrollen y crezcan en esta sociedad.

BIRN pregunt a una portavoz del gobierno si este tena una posicin oficial respecto a los vigilantes.

No, no la tiene, contest. Qu espera que haga? Cmo imagina esa posicin oficial?

La posicin expresada por representantes del gobierno en diferentes ocasiones es que el Estado tiene vas para defender la frontera que estn definidas en la constitucin y en la ley.

Puede decirse que los vigilantes han tomado nota de lo ocurrido con la polica blgara, que ha sido acusada por los grupos de derechos humanos de maltrato extendido a los migrantes.

En agosto del pasado ao, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad Al Husein, expres su preocupacin por las prcticas de empujar a los migrantes de vuelta a las fronteras y por las persistentes denuncias de malos tratos y robos por parte de agentes de la ley en la frontera. Los ataques contra migrantes y refugiados raramente se castigan.

Es especialmente preocupante ver a importantes e influyentes personalidades pblicas manifestando que apoyan a grupos ilegales de vigilantes armados que se han dedicado a cazar descaradamente a inmigrantes a lo largo de la frontera entre Bulgaria y Turqua, dijo Zeid.

Por su parte, BIRN escribi al portavoz del gobierno y al ministerio del interior pidiendo una respuesta a las crticas a la posicin de las autoridades respecto a los vigilantes, a las acusaciones de que estn tolerando el discurso del odio y a las alegaciones de brutalidad policial, pero no recibi respuesta.

Ejrcito privado

Alrededor de 1,3 millones de seres que huan de la guerra, la pobreza y la represin llegaron a las costas meridionales de la UE el pasado ao, la mayora de ellos cruzando el mar desde Turqua a Grecia en barco y en bote, dirigindose hacia el Norte, por Macedonia, Serbia, Hungra y ms all camino de Alemania y de otros pases ms prsperos del bloque.

La UE ha tratado de cerrar desde entonces la denominada ruta de los Balcanes, pero los emigrantes continan llegando, aunque en cifras menores. Slo una pequea fraccin del total de 2015 -30.000- pasaron a travs de Bulgaria. Ms de 18.000 haban sido detenidos en Bulgaria a finales de noviembre del pasado ao.

Los centros para emigrantes blgaros estaban llenos el pasado ao. El 10 de noviembre, haba 7.039 migrantes alojados en campos con capacidad para 6.390, aunque las cifras disminuyeron ligeramente en enero. La mayora desea continuar, pero para los que no lo consiguen, la integracin no es fcil. Bulgaria no tiene an un programa de integracin, dijo Stefanov, del ACNUR. Por tanto, hasta el momento el proceso est estancado y no est claro cundo y cmo va a continuar.

A finales de noviembre del pasado ao, la polica dispar con caones de agua a cientos de migrantes que se amotinaron en el mayor centro de acogida de refugiados, en Harmanli, al sureste de Bulgaria.

Una migracin sin precedentes y la tensin ejercida sobre los recursos estatales ha envalentonado a los grupos y partidos de extrema derecha en la Europa central y oriental, incluso en pases como Eslovaquia, donde han llegado muy pocos emigrantes.

En Hungra, un pas de trnsito importante, el alcalde nacionalista del pueblo fronterizo de Asotthalom, Laszlo Toroczkai, estableci en 2015 sus propias patrullas y public un video de estilo cinematogrfico en Facebook y YouTube con patrulleros en vehculos de alta velocidad y a caballo- para advertir a los migrantes que no intentaran cruzar desde Serbia hacia Hungra.

En Hungra se han legalizado ese tipo de patrullas con turnos de 24 horas y das libres. Al igual que los vigilantes de Bulgaria, los patrulleros hngaros son profundamente antiislmicos, critican la debilidad de los dirigentes de Europa Occidental y abundan en teoras de la conspiracin acerca de los grandes planes de los musulmanes para conquistar la Europa cristiana.

Integrantes de una patrulla fronteriza hngara organizada por un alcalde local en la frontera con Serbia, en el pico de la crisis de migrantes en 2015. (Foto: Aleksandrina Ginkova)

Esta cuestin migratoria est organizada por ciertos grupos de inters, dijo el patrullero Nagy Sandor cuando BIRN se uni a una patrulla en la frontera serbio-hngara. Ahora es gente del Oriente Medio, maana empezar la avalancha africana y ser el fin de todos nosotros.

Mark Kekesi, un activista hngaro del grupo de derechos civiles Migszol, que defiende los derechos de solicitantes de asilo y refugiados, dijo que las patrullas equivalan al ejrcito privado propio de Toroczkai.

Nos estamos alejando de los lmites de una sociedad civilizada, dijo.

En septiembre del pasado ao, la polica hngara public una convocatoria para 3.000 cazadores de frontera, diciendo que iban a darles seis meses de entrenamiento y a equiparles como a cualquier otro agente de la polica con municin real, espray de pimienta, bastones y esposas.

El ministerio del interior de Bulgaria ha intentado ya conseguir que la gente que vive en las regiones fronterizas le preste un apoyo informal alertando a la polica en caso de detectar la presencia de un migrante.

Bozhilov, el experto blgaro en seguridad, dijo que la ley permita que el gobierno hiciera algo similar en Hungra organizando patrullas de voluntarios. Aadi que esto podra ayudar a canalizar la frustracin y agresin de los grupos de vigilancia.

Una portavoz del ministerio del interior declar a BIRN: Nuestra postura con la gente local es que aceptamos que cooperen avisndonos (de los emigrantes que entren en Bulgaria). Las acciones que puedan tomarse a nivel oficial en esos casos son jurisdiccin de la polica de fronteras.

Reclutamiento

En mayo del pasado ao, Rusev, del Comit de Rescate Nacional se dirigi a un evento de divulgacin en la segunda ciudad de Bulgaria, Plovdiv, compartiendo el espacio del llamativo Hotel Maritsa con tres otros lderes de milicias que iban vestidos con uniforme militar. Slo unas cuantas docenas de personas, en su mayora hombres, haban acudido a verles.

El hotel toma su nombre del ro que corre al este de las montaas Rila de Bulgaria, abrazando brevemente la frontera del pas con Grecia antes de forjarse un camino entre Grecia y Turqua camino hacia el mar Egeo.

El ro es slo uno de los obstculos que muchos emigrantes enfrentan en su camino a Europa Occidental.

Despus de dos horas, la audiencia se march y uno de los hombres con uniforme militar pag 180 lev blgaros (90 euros) en efectivo por el uso de la sala de conferencias.

Momchil Krumov, de 26 aos, uno de los que estaban entre la audiencia sali afuera en medio de fuertes rfagas de viento. Tena pensado alistarse.

Con este oleada inmensa de refugiados y como el Estado no puede cuidar de s mismo, llega un momento en que la poblacin ya no tiene garantas ni seguridad alguna en que el Estado la defender como debiera, dijo a BIRN posteriormente por telfono tras haberse incorporado al grupo.

Para bien o para mal, supongo que para bien, la poblacin empieza a organizarse. Es un proceso natural.


Aleksandrina Ginkova escribe sobre temas internacionales para la pgina web de noticias blgara Dnevnik.bg. Este artculo se elabor gracias a la Balkan Fellowship for Journalistic Excellence, con el apoyo de ERSTE Foundation y Open Society Foundations, en cooperacin con la Balkan Investigative Reporting Network.

Fuente: http://www.balkaninsight.com/en/article/patrolling-with-impunity-in-eastern-europe-01-24-2017

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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