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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2017

La puja de Zamora por el porvenir libertario
La oligarqua en su laberinto

Carlos Rivas
Rebelin


Sera realmente lamentable que en estos tiempos furamos un pueblo, sin memoria, sin historia. Este tiempo estara cargado de una profunda tristeza si las pginas de nuestra historia hubieran sido borradas por las clases dominantes, las mismas que recuerdan con aoranza aquellos tiempos en los que el pueblo no tena conciencia de clase, no tena conciencia histrica, nos saba de dnde vena, no le llamaba a las cosas por su nombre. No reconoca ni a sus enemigos histricos de clase, ni a sus compaeros de clase. Rememorar la obscurana en el pueblo, es estar dispuesto a pisotear su dignidad, de eso sabe bastante la oligarqua, pero al mismo tiempo sabe, recuerda, rememora con temor permanentemente, que este pueblo sabe de rebelda, por eso ste ltimo ha encabezado un buen nmero de revoluciones -revoluciones que nunca dejarn de existir, mientras exista la desigualdad- precisamente para hacer de este pas el ms democrtico de Amrica Latina. La oligarqua vive constante el horror de las montoneras Zamoranas, cada vez que se hace del poder y humilla con su prctica cotidiana al pueblo noble, humilde y trabajador.

Se ha dicho en infinidad de oportunidades, que la independencia ha sido un proceso inacabado, incluso se afirma que lo que se desarroll en el primer cuarto del siglo XIX, fue un proceso de independencia sin libertades. El pueblo en lucha se jug hasta lo que no tena por una revolucin, que como muchas, fue traicionada por el antiguo mantuanaje, el mismo que luego de finalizada la guerra de la independencia regres a Venezuela a reclamar antiguos privilegios. Al decir de Calzadilla (2009):


Los antiguos Mantuanos, muchos de los cuales se haban escapado de la guerra yndose fuera de Venezuela, regresan a reclamar sus esclavos y sus haciendas. Regresan con su mismo desprecio por los pardos, indios, negros, Zambos y mulatos que nunca nada poseyeron, salvo su esperanza de llegar a ser libres. Regresan con su misma soberbia de amos del valle. La repblica ahora les pertenece. Las leyes que dictan les favorecen y privilegian. En 1830, cuando Bolvar muere en Santa Marta, y con l el proyecto de Colombia la grande, Venezuela queda en manos de los antiguos amos. No mandan ya los espaoles, pero continan los dueos. El pueblo ve con indignacin cmo muchos de estos nuevos propietarios de la patria conquistada haban sido partidarios de la corona espaola, realistas, ellos mismos o sus hijos. Por eso llama a toda esa nueva clase dominante Los Godos, que era como, los patriotas llamaban a los espaoles durante la guerra. Los godos, nuevamente, reinaban. (P. 13)


Aquel joven, de apenas 14 Aos, comenzaba su adolescencia inmerso en aquel maremgnum de contradicciones, ese joven, que nacido en las tierras libres de los valles del Tuy, en la villa de Ca, aquel 1ero de Febrero de 1817, vea con sus propios ojos como las esperanzas tejidas en la lucha por la independencia eran traicionadas por una oligarqua que volva a implantar el viejo modelo societal, con liberalismo en la boca y conservadurismo en el corazn. Esa misma oligarqua, tanto la que regresaba, como la que representaba el nuevo riqusmo, clsico en la historia de Venezuela, de la manera ms grosera y desfachatada, pretenda un retroceso histrico, volviendo a sus viejos privilegios de clase, sumergiendo al pueblo en la ms terrible opresin.

El latifundio, y la esclavitud se exacerbaban en una Venezuela, que amparada en el conservadurismo ms recalcitrante, traicionaba los principios liberales que alimentaron ideolgicamente las luchas por la independencia. La patria haba sido secuestrada y los temores del pueblo se hacan eco de la realidad. La vieja oligarqua, de la que siempre sospecharon, hicieron lo propio para volver a poner la insolencia del ltigo sobre la espalda del descamisado.

No se trata en stas lneas de hacer apologa del Liberalismo poltico, sin embargo, no podemos despreciar el hecho que para el momento que podramos denominar como pos-independencia, el liberalismo representaba la ideologa que se pareca ms a los clamores sentidos de nuestro pueblo. El mismo Calzadilla, escribe un artculo en la Revista Memorias De Venezuela N44 (2017; P. 4-7), que titula Ezequiel Zamora y los dos liberalismos, en ste escrito el autor expone el recorrido de un tiempo lleno de presiones sociales, de estafas financieras y descontentos, tanto de sectores populares como de dueos de tierras, no tan poderosos, siempre a merced de las trampas que los grandes capitales mercantiles aplicaban para seguir acumulando tierras. La fisiocrcia en el poder, afianzando el modo de vida colonial y acumulando tierras en la nueva nacin, la riqueza desde la tenencia de la tierra generaba un fuerte conflicto a lo interno de la sociedad venezolana.

En medio de esa realidad fue creciendo Ezequiel, viviendo palmo a palmo, una realidad social que no le era ajena. Los aportes en cuanto a la formacin poltica de Zamora, provenan por un lado de las lecturas de EL Venezolano, peridico del partido Liberal desde 1840, y la lectura misma de la propia realidad sentida, cuestin ltima que le brind la posibilidad de fijar postura no slo en contra de la godarria conservadora, sino en contra de la poca claridad en el programa poltico del mismo partido Liberal, liderado por el viejo Leocadio Guzmn, padre de Antonio.

Dos sectores de la misma oligarqua en disputa por el poder, arroj a Zamora a trabajar en un programa de gobierno profundo, que cumpliera las demandas del pueblo, el cual para el momento, estaba avivando las mismas conductas de aquel ao terrible de 1814.

Roberto Lpez Snchez, en su texto El protagonismo popular en la historia de Venezuela. Races histricas del proceso de cambio (2015), cita a Armas Chitty, el cual afirma que: la federacin complet la guerra de independencia, pues la misma ansia igualitaria que pregonaban los soldados de Zamora, los encarbonados de Espinoza y los llaneros desnudos de Zoilo Medrano, puede apreciarse en los mismos llaneros que llevaba Boves al combate (p.55).

Ms adelante afirma que: los objetivos de la Insurreccin campesina que se desarroll desde el 20 de Febrero de 1859, y que estuvo encabezada por Zamora, se referan a la igualacin de clases sociales, el reparto de tierras, supresin de contribuciones, echar del gobierno a los opresores y terminar con la oligarqua (Lpez. 2015; p.55). Demandas sentidas por el pueblo, nunca traicionadas por quien se dio a conocer como el valiente ciudadano.

Terribles celadas nos tiende la vida. Asesinado, el proyecto zamorano queda a merced de uno de los cuatro Reyes de la Baraja, quien se va a jugar todas sus cartas por implantar un rgimen republicano servil a Europa, copiador e importador de la sociedad reproductora de la colonialidad del poder. El Ilustre Americano vendra a reproducir la interminable tragedia de las traiciones al pueblo.

Hoy siguen vivos los tiempos zamoranos, con una revolucin que ha decidido no traicionar a su proyecto histrico, ni a su pueblo. Al igual que la de Zamora, sta, la Revolucin Bolivariana y todo su acumulado histrico, ha echado su suerte a andar con los pobres de ste mundo, construyendo comunas, edificando autogobiernos, propiciando autogestin, impulsando sostenibilidad, motivando sutentabilidad, radicalizando la democratizacin, de esta forma juntando lo anterior y profundizando la descolonizacin seremos juntos, el nuevo terror de la oligarqua.

La historia sigue viva, porque los pueblos alimentan ese espritu, son ellos con sus luchas quienes seguirn escribiendo pginas de rebelda, recordando al pulpero de los Valles del Tuy, al Valiente ciudadano, al Liberal, hijo de ste pueblo, que alimenta diariamente el argumento emancipador de nuestro tiempo. Rememoramos de esta forma, a 200 aos aos del nacimiento de Ezequiel Zamora, un breve fragmento del Himno de la federacin, con una letra maldita para la oligarqua y al mismo tiempo otra que anuncia justicia y denuncia permanente:

 

Las tropas de Zamora

al toque del clarn

derrotan las brigadas

del godo Malandrn


Ya, para no hablar del fin (Fin de la Historia, se llama ste poema), con Gustavo Pereira, porque: el capitalismo es el fin de la historia.

Tal vez sobre vivan los metales relucientes pero no las mariposas

los plsticos y los escombros pero no los ptalos bajo el roco

los gremios de rufianes pero no los solitarios

los banquetes y los festines pero no la alegra

los ruidos y los estrpitos pero no la msica del amanecer

las mesas servidas como nunca pero no los aromas

las estrecheces de espritu pero no la compasin

los bandos de poder pero no los secretos del habla

las mquinas traga nquel pero no el incrdulo azar

las meretrices y las zorras pero no las diosas de la noche

las acritudes y las ferocidades pero no las revelaciones

los circuitos integrados pero no el despertar de la hierba

los malos olores pero no la transpiracin de los amantes

la estupidez y la vulgaridad pero no la evidencia de lo sensible

lo redondo y lo cuadrado pero no lo indescifrable

los trajes y las joyas pero no la transparencia de las aguas

las metforas pero no la poesa

... y nosotros decimos: la oligarqua, pero no la vida...  

 

Vivan las montoneras de Zamora!

Viva El pueblo Rebelde de aquel 1989 y del 4 de Febrero!

Viva la Revolucin Bolivariana!

TIERRA, HOMBRES Y MUJERES LIBRES!

 


Bibliografa:



* Carlos Rivas es vocero de la Casa del Costurero de los Sueos emancipatorios Eulogio Paredes y miembro de la Escuela popular de comunicacin EP.

[email protected]



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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