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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2017

El Salvador
Balance provisorio de veinticinco aos de paz

Atilio A. Boron
Rebelin


El Salvador conmemora en estos das ms de dos dcadas de la firma de la paz: una gesta que todava provoca esperanza en su pueblo y en las naciones del mundo que an enfrentan conflictos armados. S, es cierto: la guerra se acab. El Acuerdo de Chapultepec call las armas e hizo posible la difcil, casi traumtica, convivencia de dos proyectos polticos y dos visiones del mundo radicalmente distintas, pero la guerra contina.

La paz se firm hace ya 25 aos, pero en las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla del FMLN hubo algo que permaneci al margen de toda discusin: el modelo econmico fue el gran ausente en esas conversaciones. La correlacin interna e internacional de fuerzas impidi que el FMLN pudiera instalar el tema en la agenda. Es decir que lo que cre y crea- las condiciones para el conflicto y eventualmente la guerra, y lo que genera la injusticia y la opresin que la provoca, no estuvo presente en la mesa de negociaciones. Se firm la paz sobre un trasfondo de conflicto que fue ignorado. Tal cosa, afortunadamente, no ocurri en las conversaciones que tuvieron lugar en La Habana entre las FARC-EP y el gobierno colombiano.

Para colmo de males, hace poco ms de diez aos, El Salvador firm su adhesin al Tratado Centroamericano de Libre Comercio (CAFTA, por su sigla en ingls) promovido por Estados Unidos. Lo hizo junto a los otros pases de Amrica Central (Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Guatemala) y la Repblica Dominicana. Si su predecesor, el NAFTA firmado entre Estados Unidos, Canad y Mxico tuvo consecuencias econmicas, polticas y sociales catastrficas en el pas azteca, los resultados del CAFTA difcilmente podan ser mejores en el rea centroamericana. Y no lo fueron. Un ejemplo: en El Salvador, en los diez aos anteriores a la firma del acuerdo comercial las exportaciones crecan a un ritmo del 8 por ciento anual; luego de la entrada en vigor del tratado lo hicieron a casi la mitad. Claro que las importaciones procedentes de Estados Unidos aumentaron vertiginosamente precipitando una fuerte expansin del consumo en los estratos superiores de las capas medias (pero no en el resto de las clases populares) y desatando, como contrapartida, la misma debacle campesina que antes se produjera en Mxico y que convirtiera a la tierra originaria del maz en importador neto del transgnico norteamericano. A diez aos de haberse puesto en vigor aquel tratado la principal va de escape a la pobreza en El Salvador -que en el campo se empina alrededor del 60 por ciento de la poblacin siendo un 40 por ciento para el total del pas- sigue siendo la emigracin. No hay prueba ms contundente del fracaso del CAFTA que esa. Pero si bien es relativamente sencillo en el marco del tratado exportar mercancas a Estados Unidos (siendo muchsimo ms fcil importarlas desde ese all), los salvadoreos tienen que arriesgar sus vidas para ingresar al pas que los invitara a compartir las mieles del libre cambio. Circulan sin restricciones las mercancas, no las personas. En la actualidad unos dos millones y medio de salvadoreos viven en Estados Unidos. Sin contar los que se encuentran en otros pases (Espaa, principalmente) se trata de una cifra que representa poco ms del 40 por ciento de la poblacin del pas, estimada en unos 6.100.000 habitantes. La expulsin de esa masa migrante origina ingresos, por la va de las remesas, del orden de los 4.200 millones de dlares, permitiendo que un milln trescientas mil personas puedan sobrevivir en el pas a los rigores e inequidades de la globalizacin neoliberal. Tngase en cuenta que segn datos oficiales el 87 por ciento de las personas en edad de jubilarse no cuenta con ningn tipo de pensin o ayuda previsional. Esas remesas son esenciales para su supervivencia y representan el segundo tem de ingreso de divisas, slo superado por las exportaciones salvadoreas.

Todo lo anterior habla con elocuencia de la fragilidad del pas y de la estafa de los tratados de libre comercio. En noviembre del ao 2000, el corrupto presidente Francisco Flores, de la muy derechista ARENA el partido que cuenta entre sus fundadores al asesino de Monseor Oscar Arnulfo Romero- promulg la Ley de Integracin Monetaria por la cual El Salvador adopt el dlar y abandonaba definitivamente el coln, que haba sido la moneda oficial desde 1892. Como consecuencia de ello el gobierno perdi un instrumento decisivo de manejo macroeconmico: la poltica monetaria. Esta circunstancia, unida a la importancia de las remesas procedentes de los salvadoreos en el exterior y los perniciosos efectos del CAFTA refuerzan la dependencia estructural de El Salvador en relacin con Estados Unidos y coloca al gobierno en una situacin de debilidad que no pudo ser superada por el FMLN. Con el dlar, las remesas y el CAFTA Washington maneja los resortes fundamentales de la economa del pas centroamericano. Agrguese a lo anterior la importancia de El Salvador por su ubicacin en el istmo centroamericano, lo que suscita la permanente atencin del Pentgono dado que esa parte del mundo es vista por sus estrategas como una fuente de innumerables acechanzas y, por eso mismo, territorio preferencial (junto con el Caribe) para la instalacin de un gran nmero de bases militares que, segn algunos expertos, seran ms de cincuenta.

Dados estos antecedentes, lo que ha hecho el gobierno del FMLN es mucho, pero se trata de una tarea titnica por todo lo que todava es preciso hacer. Democratiz el proceso poltico y el acceso al gobierno. Pero las estructuras de los poderes fcticos permanecen inalteradas, el Poder Judicial enfrenta con saa las iniciativas del presidente Salvador Snchez Cern y otro tanto ocurre con el Congreso y la feroz oligarqua meditica. En suma: conquistas democrticas en un mbito acotado de la vida pblica y permanencia del despotismo oligrquico en todo lo dems. El Salvador es un pas que a lo largo de su historia fue vctima de brutales represiones. En 1932 el lder comunista Farabundo Mart encabez una rebelin popular que fue ahogada en sangre, y la violencia reaccionaria se despleg durante gran parte del siglo. Matanzas campesinas sin pausa; fuerzas armadas entrando a la Universidad Nacional destrozando su biblioteca para luego arrasar lo que quedaba en pie con el avance de sus tanques; masacres de aldeas enteras; asesinato de los jesuitas de la Universidad Centroamericana y de Monseor Romero mientras consagraba la eucarista; escuadrones de la muerte torturando y asesinando por doquier con la bendicin y la cobertura de Washington. Todo eso en el pas ms pequeo de Amrica Latina -el pulgarcito como dijera el poeta Roque Dalton- que pese a ello demostr tener unas agallas increbles y con la guerrilla del FMLN lograr un xito militar que casi no tiene parangn a nivel internacional: contener la campaa de exterminio lanzada por el ejrcito salvadoreo bajo la conduccin efectiva y descarada de oficiales estadounidenses y as forzar un acuerdo de paz, que hubiera sido imposible si la guerrilla hubiera sido derrotada. Slo porque esa guerra termin en un empate en realidad, una derrota para el Pentgono- es que fue posible llegar a un acuerdo de paz. Importante, aunque insuficiente. Pero el salvadoreo es un pueblo que no se arredra ante las derrotas y sigue luchando. Estamos seguros que ms pronto que tarde recoger los frutos de su herosmo en la medida en que este combate no se circunscriba al mbito econmico y poltico e incluya tambin, como uno de sus principales teatros de operaciones, la batalla de ideas a los cuales Fidel nos convocara hace ya muchos aos. Porque sin prevalecer en este crucial terreno, sin ganar el combate en el campo de las ideas y la conciencia, todas las dems conquistas pueden desbaratarse como un castillo de arena. Por suerte son cada vez ms quienes en El Salvador sostienen esta conviccin. Sern las trincheras de ideas martianas que frustrarn los designios estadounidenses de convertir a ese pas en una gigantesca base de operaciones de contra-insurgencia para, desde all, aplastar los procesos progresistas y de izquierda que se agitan por toda la regin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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