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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2017

La lucha por la Liberacin Nacional: La construccin de una nueva narrativa revolucionaria en Mxico

Alejandro Ruiz
Rebelin


Articular histricamente lo pasado no significa conocerlo como verdaderamente ha sido. Consiste, ms bien, en aduearse de un recuerdo tal y como brilla en el instante de un peligro. Al materialismo histrico le incumbe fijar una imagen del pasado, imagen que se presenta sin avisar al sujeto histrico en el instante de peligro. El peligro amenaza tanto a la existencia de la tradicin como a quienes la reciben. Para ella y para ellos el peligro es el mismo: prestarse a ser instrumentos de la clase dominante. En cada poca hay que esforzarse por arrancar de nuevo la tradicin al conformismo que pretende avasallarla. El mesas no viene slo como redentor; tambin viene como vencedor del Anticristo. El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza slo le es dado al historiador perfectamente convencido de que ni siquiera los muertos estarn seguros si el enemigo vence. Y ese enemigo no ha cesado de vencer.

Walter Benjamin (Tesis de filosofa de la historia)

 

La necesidad que el capital tiene de los Estado-Nacin es un tema a debate que debe considerarse en el anlisis histrico/econmico de la realidad; con el Estado-Nacin nacemos la masa de desposedos que no tenemos nada ms que nuestra fuerza de trabajo, y con esta, llenamos los bolsillos de la naciente burguesa nacional.

Con el Estado-Nacin tambin nace el nacionalismo burgus, que pretende erigir una falsa cultura nacional, de patriotismo y servilismo a la gran empresa que es el Estado; y con esto, perpetuar el acumulado de capital social generado tras siglos de opresin y explotacin.

Sin embargo, con el Estado-Nacin, el capitalismo de Estado y el nacionalismo burgus, tambin nace la necesidad de construir un nacionalismo revolucionario que trascienda los rdenes capitalistas y que desde las entraas del rgimen articule una propuesta de rescate nacional que trascienda los lmites de las fronteras impuestas por el capital y que ponga en el centro el internacionalismo revolucionario de la clase trabajadora y con este, la construccin del comunismo.

La propuesta revolucionaria de liberacin tiene que partir de un acto poltico/reflexivo que ponga en el centro de manera dialctica a los mltiples sujetos y clases, con su composicin histrica concreta y el reconocimiento de mltiples nacionalidades dentro de ellos.

El nacionalismo revolucionario tiene por tarea la creacin de una propuesta emancipadora que parta de las realidades concretas y contradictorias que se desarrollan dentro de los lmites del Estado-Nacin, para la superacin de este. Implica necesariamente reconocer la lucha de clases, pero tambin la opresin colonial y patriarcal que configuran el sistema de dominacin y explotacin que el nacionalismo burgus/criollo exalta contradictoriamente en sus discursos adoctrinadores.

El anlisis de la realidad poltica tiene que partir s del marxismo, pero de un marxismo crtico que se nutra de las histricas experiencias de nuestros pueblos que dentro de sus cosmovisiones y territorios resisten desde hace ms de 500 aos al capitalismo y su expansin.

Ni las propuestas polticas que nacen de la interpretacin ms lineal del marxismo y ni las propuestas indianistas por s solas han podido resolver el tema del poder, y con esto, la superacin del capitalismo; esta superacin del tiene que partir de la lucha por la liberacin nacional, por la construccin de un nacionalismo revolucionario que recoja las aportaciones tericas, polticas y organizativas que han emanado de la clase trabajadora desde el siglo XIX y las de las naciones y pueblos en resistencia que aportan un milenario misticismo y resignificacin de la lucha revolucionaria; es decir, la necesidad de construir una nueva narrativa de resistencia y contraofensiva que permita avanzar en la guerra de posiciones para la emancipacin.

El Estado-Nacin configura en s mismo a un bloque dominante en el que se agrupan no slo la burguesa nacional, sino un conjunto de figuras o personajes polticos que encarnan la ms fetichizada expresin del nacionalismo burgus; rastreando la historia del Mxico independiente podemos encontrar a distintos personajes que representaron en su tiempo los intereses de distintos grupos burgueses determinados, desde Porfirio Daz, Benito Jurez, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza y hasta el propio Lzaro Crdenas, entre otros tantos.

Cada uno de estos personajes encarnaba los intereses de diversos grupos burgueses, pero en general, los intereses del capital mundial; esto, sin embargo, no niega el empuje revolucionario que las clases subalternas mantuvieron en su poca, quienes motivados por la defensa de la soberana nacional reflejaban las contradicciones de un acumulado histrico que iba construyendo, desde el seno del bloque de las clases subalternas, el nuevo nacionalismo revolucionario.

No olvidemos que fuimos nosotras y nosotros quienes con nuestra sangre, nuestro trabajo, nuestras vidas, erigimos al Mxico independiente, que fuimos nosotras y nosotros quienes peleamos contra las intervenciones extranjeras, quienes libramos las guerras de independencia, reforma y de revolucin; fuimos nosotras y nosotros quienes con nuestros pulmones hemos desarrollado las fuerzas productivas nacionales; somos nosotras y nosotros quienes hemos escrito la historia de este pas, y es a nosotras y nosotros, a quienes se nos ha negado la direccin y conduccin de la nacin hacia la emancipacin.

El nacionalismo burgus que pregona la clase poltica antinacional est dispuesto a ceder nuestros territorios, nuestros recursos naturales, nuestras vidas, en beneficio de sus capitales; es un nacionalismo que est dispuesto a aniquilarnos internamente, a exterminar nuestras cosmovisiones, a negarnos nuestra autodeterminacin y a implantarnos falsos modelos de desarrollo que se nos imponen, an como hace 500 aos, con la violencia y el dogma. Este fundamentalismo se mueve dentro de los lmites del Estado-Nacin, negando nuestra identidad como pueblos, fragmentndonos en fronteras polticas y econmicas.

Hay otros, que en su afn, partiendo de la tradicin del liberalismo criollo espaol, pugnan por la recuperacin las fuerzas productivas nacionales de las manos del neoliberalismo neocolonial, pregonan un nacionalismo que sigue manteniendo sus privilegios de clase y coloniales, al igual que Francisco I. Madero y Lzaro Crdenas, buscan el resurgimiento de una burguesa a la mexicana; que pueda seguir manteniendo el control de nuestros territorios, renegociando los trminos de la explotacin, este nacionalismo criollo se disfraza de nacionalismo revolucionario y hasta en algunos casos, integra el frente antiimperialista, es el nacionalismo de la socialdemocracia criolla, reformista y reaccionaria que histricamente se ha encargado de traicionar y subyugar a la clase trabajadora.

El nacionalismo revolucionario toma como principio las propuestas organizativas y tericas que la clase trabajadora hemos desarrollado con aos de histrica lucha, pero a la vez, incorpora elementos que territorializan la lucha, como lo son las cosmovisiones de nuestros pueblos indgenas y el reconocimiento de una conciencia de clase que parte desde la identidad histrica que como pueblos hemos preservado.

Es decir, somos indgenas, indgenas mestizos, y tambin somos trabajadores y trabajadoras, provenientes de sectores populares, de la clase obrera; esta tesis pretende replantear una nueva narrativa revolucionaria que parta del reconocimiento de la colonizacin y neocolonizacin como un sistema de dominacin del que se desprenden los nuevos procesos de acumulacin originaria que el capital necesita para expandirse y llevarnos a la barbarie.

No es sorpresa entonces, que el sujeto revolucionario encuentre su gnesis en los elementos ms profundos de la nacin; en la costumbre cotidiana, en nuestra alimentacin, en la resistencia cultural, en la resistencia desde el territorio; en todo el amplio abanico de sujetos que integran el movimiento social en su conjunto.

Han sido pocas las organizaciones de la izquierda revolucionaria que realmente nos hemos planteado el tema de la liberacin nacional como un problema complejo que permita avanzar hacia la construccin del comunismo; podemos decir que dentro del bloque antiimperialista el debate acerca de la nacin es an un tema pendiente en la agenda poltica.

Encontramos pues cuatro lneas que lejos de converger disputan una falsa direccin sin cuerpo, ya no es el tema del proletariado sin cabeza; sino de la direccin sin cuerpo; la creacin de un nuevo sujeto poltico social (el sujeto revolucionario) ha sido un tema que parece haber sido abortado.

El debate aqu planteado implica tambin un regreso hacia la polmica de Rosa Luxemburgo y Lenin, es decir, la contradiccin entre movimiento de masas y el partido, que lejos de buscar la superacin dialctica de dicha contradiccin, parece antagonizarse an ms.

La derrota nos ha comido por la incapacidad de reflexionar sobre el acumulado histrico que las clases subalternas hemos apelotonado a lo largo de siglos de resistencia y batalla contra el capital.

La derecha, sin embargo, bajo el nacionalismo burgus o reformista, ha sabido aglutinar bajo su propuesta a la gran mayora de las clases subalternas; fetichizando as el tema de un proyecto de nacin que ellos puedan administrar y controlar.

La incapacidad de la izquierda en formular un proyecto de nacin que parta desde la tradicin de los oprimidos ha sido determinante para los mltiples reveses que hemos sufrido en el terreno poltico desde el 88 hasta nuestros das.

Hoy el neoliberalismo es insuficiente y al ir por elementos que anteriormente le parecan residuales (la cultura, los recursos naturales, etc.); al profundizar la sobrexplotacin laboral, y al verse en una irreversible crisis poltica; la urgencia de refundar la nacin desde sus elementos ms profundos, es crucial.

Tenemos pues, una misin histrica y ante nosotras y nosotros se abre una coyuntura que lejos de acabar en el 2018, parece ser el preludio de uno de los periodos ms lgidos de la humanidad.

Rebelarse desde lo que somos, desde nuestra posicin de clase, pero tambin desde nuestra espiritualidad y ancestralidad, es hoy nuestra misin histrica.

Venceremos!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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