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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2017

La Unin Europea contra Rusia
Desinformacin como arma de destruccin masiva

Jos Luis Vzquez Domnech
www.undominiopropio.com


01- Introduccin

El ser humano en general no se caracteriza por su tendencia a asumir los errores. Aun es ms, intentamos ocultar siempre que podemos todos aquellos acontecimientos de cuyas consecuencias podramos no salir muy bien parados. Nuestra propia fragilidad nos delata y procuramos enmascarar dichos sucesos solventando as la ardua tarea de enfrentarnos a cada pequea tragedia.

Es extrao, por tanto, que nos observemos asumiendo con total naturalidad el ltimo disparate cometido, o criticando nuestra propia conducta en la inolvidable cena de navidad. Y as tambin, se convierte en inusual que podamos llegar a anunciar que estamos completamente desinformados, no vaya a ser que quedemos fuera de juego en el prximo debate sobre el Islam.

Pero no debemos tener miedo a expresarlo. Porque no solo estamos desinformados, sino que adems nos sentimos francamente desorientados.

La razn de dicha desconexin de la realidad no es muy difcil de entender. El esfuerzo que cualquiera de nosotros ha de acometer para saber qu sucede en el mundo ha de ser maysculo. Y no lo dudis en ningn momento, agotador.

Si pretendemos indagar sobre lo que acontece leyendo los peridicos de mayor difusin y viendo los diferentes canales de televisin, no tenemos solucin. Estar informado cansa. Pretender saber requiere un sacrificio, y lo ms importante, tiempo. Mucho tiempo dedicado al maltrecho arte de aprender.

La ecuacin es sencilla. Calcula el tiempo que dedicas a investigar y reflexionar, y estars ms cerca de averiguar cuan informado ests.

Pero sucede en exceso que una vez indagado y con aos ya de experiencia, son legin quienes piensan que a estas alturas nadie les va a convencer de que puede haber otra razn. Y se termina leyendo la misma noticia y entonando la misma cancin, aunque el mundo haya cambiado, y nosotros mismos con l.

Por tanto, urge salir de vez en cuando, y escudriar, hasta en los mrgenes de nuestra propia catadura moral, hasta descubrir ms fuentes de donde beber, y algn que otro agujero en nuestra piel.

No vamos a estar informados del todo, ni succionaremos principio alguno sobre la verdad. Se trata de ser capaz, entre todos, de poner sobre la mesa un nuevo enfoque, o alguna buena nueva sobre los principios que han de regir desde la diversidad y multiplicidad de reflexiones. Y agrietar, un poco, aunque sea, el pensamiento nico que est minando nuestra sociedad.

02- Medios de comunicacin, desinformacin y consentimiento

Parece haber una opinin generalizada muy negativa sobre los medios de comunicacin (nos engaan y manipulan), pero paradjicamente, se sigue creyendo en lo que cuentan los periodistas. No hay ms que ver los efectos perversos que han suscitado muchas de las noticias en la percepcin que una buena parte de la ciudadana tiene sobre Rusia o sobre Putin.

Tal y como dice ngeles Dez, estamos ante una contradiccin muy extraa, puesto que incluso sin creerles, nos comportamos como si les creyramos.

Pero hay varios puntos que nos pueden hacer entender el papel que realmente juega el mal llamado cuarto poder.

01- La prensa sostiene la creacin de la mentira y es el respaldo de quien controla los designios de la sociedad. Su objetivo no es informar, sino convencer a sus lectores de su propia fatalidad (de la desigualdad y del consentimiento y la resignacin ante su propia explotacin). Y no importa que no salgan las cuentas, y que todas las empresas mediticas estn en crisis, porque hay quien se hace cargo de su supervivencia, a cambio de falsear la realidad.

02- Los medios nos hacen entender el mundo, y de ese modo nosotros nos situamos en l. Los necesitamos para comprender, y ah radica su fuerza. Y sabedores de esa fuerza, han monopolizado el relato del mundo, dejndonos hurfanos de otras noticias y otros modos de ver.

03- Construyen relatos coherentes y hermticos que no permiten que existan otras narraciones que vayan ms all de los que acuerdan el poder poltico y el poder econmico.

04- Sostienen que forman parte de la democracia y de los sistemas representativos, por lo que argumentan que estn al servicio de la poblacin y que actan como vigilantes del poder poltico. Pero esa funcin primigenia qued ya muerta, cuando la banca mercantiliz cada rincn de nuestra sociedad.

05- As, un sistema capitalista basado en la explotacin, no puede subsistir sin la apropiacin de los medios de produccin de conciencia. Y con una delicadeza absoluta, convierten toda noticia en propaganda o entretenimiento, los dos pilares fundamentales para orientar el mundo de la percepcin all donde les interesa.

06- El periodismo se extingui, y solo queda la propaganda que va a legitimar toda injerencia e intervencin. Ya desde la guerra de Yugoslavia se viene produciendo el magnicidio de la comunicacin, una especie de acuerdo multipolar donde difcilmente quedaba acceso para escuchar noticias que no fueran de la versin oficial.

07- Por muchos intentos que el gremio de periodistas haga por defender su profesin, la realidad les estalla en sus propias manos, cuando vemos que no cumplen ninguno de los requisitos necesarios para poder hablar de libertad de informacin. La existencia de muchos medios privados no significa en ningn caso que podamos hablar de pluralidad, porque todos beben de la misma fuente y pertenecen a los mismos grupos de poder (en la actualidad hay seis grupos mediticos que controlan casi el 99% de la informacin que circula por el mundo). Todos trabajan con informacin pre-elaborada y ni tan siquiera procuran reconocerse ms all de su crculo de influencia. Es tan descarado cmo distribuyen las noticias (sobre todo aqullas que podemos considerar delicadas), que la jornada de la liberacin de Alepo tuvimos un da sin noticias, a la espera todos los medios de que les dictaran las oportunas instrucciones.

Todo parece indicar que esta realidad consigue desplazarnos de cualquier posibilidad de confrontar todo proceso histrico con garantas y con solvencia, porque terminamos atomizados y perpetrando as un verdadero castigo al conjunto de la sociedad.

Estamos perdidos si no somos capaces de recuperar el control de la comunicacin, puesto que en manos de quienes est solo se reactiva la maquinaria de guerra y de disciplinamiento de la sociedad en general.

Y antes de que nos demos cuenta, ya convierten en ley la posibilidad de monopolizar el control de la informacin.

03- Guerra Contra La Informacin Alternativa

El gobierno de Estados Unidos ha aprobado una nueva ley, aportando para ello la nada despreciable cifra de 160 millones de dlares, con el fin de poner trabas u ocultar la informacin que no se ajuste a sus narrativas de propaganda.

La nueva ley obliga al Secretario de Estado a colaborar con el Secretario de Defensa, el Director de Inteligencia Nacional y otras agencias federales para crear un Centro de Compromiso Global, que tendr como objetivo dirigir, sincronizar y coordinar los esfuerzos del Gobierno Federal para reconocer, comprender, exponer y contrarrestar todos los intentos de propaganda y desinformacin de otros estados o agentes que persigan socavar los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos. Este centro se coordinar con las naciones aliadas.

Tal y como seal Hilary Clinton: Es imperativo que los lderes del sector privado y pblico intensifiquen la proteccin de nuestra democracia. Y nada mejor para ello que atizar al presidente ruso acusndole de un continuo hacking para justificar la existencia y operatividad de este Centro planeado perfectamente con anterioridad.

El modus operandi ha quedado bastante en evidencia estos ltimos meses, con una alocada y endemoniada maniobra de todos los medios occidentales. La estrategia era (y sigue sindolo) bien clara, mostrar en portada cada jornada alguna noticia denunciando a Rusia de saboteadora o de ser capaz, incluso, de legislar permitiendo que se pueda pegar a las mujeres sin que ello conlleve castigo alguno. Una difusin de la propaganda ms esperpntica y entusiasta ejercida por miles de periodistas sin escrpulos.

Pero hay ms, dicha ley introduce la necesidad de derrotar todas las narraciones no deseadas, autorizando a los diferentes departamentos a utilizar todo tipo de tecnologas con diferentes prcticas, entre ellas, la de proponer que Google, Facebook y otras compaas tecnolgicas encuentren maneras de bloquear o sealar ciertos sitios de internet como proveedores de noticias falsas o de propaganda rusa.

Los promotores de la ley mantienen que la amenaza informativa que estn sufriendo es tan descomunal que requieren para ello del esfuerzo conjunto y continuado de todos los agentes y de todas las diplomacias. Precisamente ellos, quienes extienden la propaganda y la desinformacin son quienes dicen sentirse indefensos, mostrando una y otra vez como ejemplo la filtracin de los correos electrnicos de los demcratas, que para ms inri, fueron la razn de la debacle de Hilary Clinton en su deseo de llegar a la presidencia. (Y recordmoslo, a pesar de que Julian Assange y el exembajador britnico Craig Murray hayan admitido que los rusos no eran la fuente).

Estados Unidos es experta en hacer ley las ms macabras ideas para asestar el golpe definitivo a su particular crisis de poder. As, puede defender que se entrene y pague a activistas, a periodistas y diferentes grupos de la sociedad civil con tal de crear y difundir historias falsas que sirvan para su causa. Y los medios sociales son una va estupenda para con la ayuda de los medios de comunicacin hacer creer, por ejemplo, que Putin en realidad es vasco y milit en ETA en sus aos mozos.

El trampoln de salida est siempre en un objetivo previamente diseado, al que le sigue una posterior demonizacin del enemigo y la consiguiente necesidad de crear unas leyes que respalden cualquier tipo de intervencin.

Entendemos mejor de este modo los movimientos que se estn haciendo paralelamente en nuestra maltrecha Europa, como la propuesta de resolucin sobre la comunicacin estratgica de la unin para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra", aprobada en el Parlamento en base a un documento presentado por la exministra polaca Anna Elzbieta Fotyga, y que no representa sino la implantacin de la censura contra los medios rusos.

Si nos detenemos y prestamos atencin a los discursos occidentales, podemos observar cmo se van sucediendo las tramas e historias falsas en relacin a aquellos personajes que desde la rbita del poder tienen a bien aniquilar. Es igual que hablemos de Bashar Al-Assad, Putin o el mismo Trump. La propaganda meditica es una apisonadora constante, y ahora Rusia est sometida a su continua intimidacin.

Es igual que sea hablar de descuartizamiento de nios, de ataques con armas qumicas, de bombardeos sobre hospitales, o de operaciones que tenan por objeto asesinar a los civiles de Alepo. Todo vale en esta farsa contempornea donde es difcil poder contrarrestar la informacin desatada desde todos los ngulos y todos los frentes contra el ms mnimo principio de neutralidad.

Y siendo precisamente algunos medios rusos los que ofrecen una alternativa a esta denodada poltica absolutista, se quiere a toda costa, acabar con ellos.

No se trata de que estemos en la obligacin de denunciar estos modos contra todo aquello que afecte a Rusia, si no que estamos en la necesidad imperiosa de exigir una total libertad para que toda la ciudadana tenga libre acceso a todos los diferentes cauces de informacin, actualmente monopolizados por las garras del pensamiento nico y globalizador. Y todo porque resulta bochornoso observar cmo todos los canales de televisin y toda la prensa espaola estn, por ejemplo, aliados en una nica direccin, que imposibilita reconocer tan siquiera una pequea parte de lo que realmente est aconteciendo.

Es inadmisible poder conformarnos con la supuesta mala suerte que tenemos cada maana, amaneciendo con titulares que casi en su totalidad coinciden estrepitosamente en las mismas cosas y hasta con los mismos pareceres. Y as es, nuestros eminentes periodistas independientes hacen gala de su profesionalidad apuntando todos en la misma direccin: Rusia.

El cuento es tan repetitivo, tan absurdo y tan viciado, que llegan a proponer las ms hilarantes noticias. Es decir, profesionalizados ya en el arte de menoscabar la figura de Putin se les va la mano de tanto insistir en dicho objetivo. Solo falta ya que nos digan que los 20.000 rusos que viven en la comunidad valenciana son, en su mayora, asesores de Comproms y de Podemos.

No debemos olvidar que todas las narraciones que disientan o pongan en cuestin la verdad oficial son descartadas por principio, sin que importe quin las elabore y ni tan siquiera cmo. Y de esta manera quedamos a merced de un luto perpetuo, por la muerte sobrevenida de un periodismo que se ha vendido.

Periodistas como Rania Khalek, Max Blumenthal o Eva Bartlett sufren duras crticas y ataques, por la sencilla razn de que huyen de ese control establecido por la narrativa occidental sobre Siria, y aportan otros focos de atencin para reflexionar sobre los acontecimientos.

Estamos dentro de un tnel, y la promulgacin de la ley HR 5181, para combatir lo que el gabinete estadounidense llama propaganda y desinformacin extranjeras, viene con hambre atrasada.

Es el ltimo regalo de Barack Obama. La noche del viernes 23 de diciembre, el saliente presidente aprob la Ley de Autorizacin de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en ingls) del 2017, la cual pone sobre la mesa 611,000 millones de dlares para el Ejrcito durante este ao. Esta ley deja las puertas abiertas a los programas de seguridad nacional y facilita las operaciones militares en curso en todo el mundo.

Pero lo que esconde dicha ley no es sino el proyecto que se present a principios de junio, Ley de Propaganda y Desinformacin Extranjera del 2016, defendida por los congresistas Adam Kinzinger y Ted Lieu. Si, la misma que hace mencin la HR 5181, que busca que todo el gobierno, sin restricciones burocrticas, contrarreste la desinformacin y manipulacin extranjeras, que amenazan la seguridad y estabilidad del mundo.

Nuevamente, los Estados Unidos, velando por nuestra seguridad.

04- As funciona el imperio pre-blico

Es indudable que entre la seguridad y la libertad, han optado desde hace ya mucho tiempo por la primera. Sobre todo, cuando se trata de preparar una nueva injerencia o una nueva accin delictiva contra el mundo.

Y dicha seguridad tiene la particularidad de que no se instaura como un principio de defensa, sino como una verdadera maquinaria que no cesa en su empeo de llevar la iniciativa.

Y como de lo que se trata hoy es de hablar de censura y desinformacin, voy a terminar de perfilar cmo se las gastan la Unin Europea y Estados Unidos a la hora de disear sus particulares guerras.

Estados Unidos y la Unin Europea, con la inestimable ayuda y respaldo de la OTAN, se han vuelto expertos en desencadenar nuevos tipos de contiendas; instigan y provocan lo que se vienen llamando revoluciones populares, claro est, en pases perfectamente escogidos para sus propios intereses, y con dicha justificacin, se lanzan a la conquista del universo, como patrocinadores (encima) de los derechos humanos.

Para ello, en perfecta sincronizacin con diferentes grupos sociales u organizaciones propias, exportadoras de la democracia y no gubernamentales que dicen trabajar por los derechos humanos, activan movimientos para encender la mecha. La mecha acaba convirtindose en grupos terroristas dirigidos a derrocar a los presidentes que Estados Unidos tiene en su particular agenda. No se trata de eliminar a los dictadores porque stos reprimen a su pueblo, tan solo se trata de esbozar una imagen siniestra del jefe de estado hostil para los intereses norteamericanos, y se va preparando el terreno para la invasin.

Esta forma de actuar es letal porque es sencilla y est perfectamente ejecutada. Primero se dinamita el gobierno. Sin gobierno no hay ejrcito. Y sin ejrcito se crea el caos, que es el mejor terreno para sus intereses, que no son sino pescar en rio revuelto.

Paralelamente, entran en juego dos operaciones sin las cuales no habra probabilidad de xito. Por un lado estn los personajes utilizados para ejercer de mandatarios, de lderes, de empresarios o de polticos que tienen asignadas las tareas a realizar. Estos sujetos, normalmente estn en conexin directa o guardan relacin con entidades o asociaciones que tienen un control exhaustivo de lo que est sucediendo en nuestro particular mundo.

Por otro, estn los denodados periodistas en nmina y tertulianos, que guan con sus artculos y sus opiniones las ideas de miles de personas, influyendo poderosamente en una falsa percepcin de lo que est sucediendo. Pero dentro de esta estrategia es importante recordar la capacidad que tienen para llevarnos al engao a travs, precisamente, de estos analistas que tienen un perfil prximo al buen-rollismo y, por tanto, con una buena acogida social. Este grupo es uno de los resortes principales de la propaganda meditica, colaborador necesario para que las injerencias parezcan enfrentamientos religiosos, y para que la liquidacin de presidentes se identifique con el furor de las masas enardecidas por las masacres de sus gobiernos.

Las cosas as, tenemos completado el mecanismo de destruccin masivo ms sofisticado de este nuevo siglo. Pero para que no quede mucha duda al respecto y para contribuir a la pedagoga poltica, vamos a enumerar con precisin cmo se establece el calendario de lo que podramos llamar invasiones de guante blanco.

01- Nada como identificar al supuesto enemigo, del que se quieren obtener pingues beneficios, y acusarlo reiteradamente, en todos los medios, a todas horas, y de todas las formas, de dictador, asesino y, si algo falla, de contrabandista o ladrn.

02- Difundir las noticias que mejor puedan cristalizar la imagen deseada, mentir hasta la saciedad, inventar cuantas ms atrocidades mejor, y hacer de la prensa y la televisin el lugar perfecto para ello.

03- Crear situaciones insostenibles en los territorios que se desea conquistar. Esto pasa por introducir agentes secretos, militares, grupos terroristas, violadores y, a ser posible, rebeldes con causa. stos ltimos como los verdaderos buscadores de la resolucin del conflicto que ellos mismos generan.

04- Ante coyuntura tan sobrecogedora y dramtica, responder desde altas instancias para acabar cuanto antes con semejante panorama, dando paso a organizaciones no gubernamentales para narrar los acontecimientos en su primera persona y, despus, abrir las puertas de los cielos para que la OTAN haga justicia con sus bombas amigas.

05- Nuevamente valerse de la propaganda meditica para informarnos debidamente de que todo lo que est aconteciendo, es decir, una invasin, se realiza para defender a la poblacin civil, castigada indiscriminadamente por sus propios mandatarios.

06- Recordar que no se quiere la guerra, pero que la situacin requiere de una urgente determinacin, y tal es as que incluso un buen nmero de intelectuales y artistas reclaman que no se puede esperar ms y que es hora de entrar en accin. (La sociedad no puede permanecer callada y convocamos una manifestacin).

07- Despus de tan ardua defensa, instalar un nuevo poder amigo de los liquidadores, que vaciar las arcas de los bancos y dejar al pas en una merma de difcil solucin.

08- Saquear hasta el agua, privatizar los bienes bsicos, adjudicar los contratos de reconstruccin a las empresas del pas invasor, vender medio pas a las grandes multinacionales, y hacernos creer que ya queda inaugurada una nueva democracia.

09- Dejar en la cuneta todos los cadveres sin distincin, y comenzar la rehabilitacin de la mano del olvido y la compasin.

10- Los grandes periodistas, con ms de un premio todos ellos, hacen las maletas y nos trasladan con sus grandes reportajes a un nuevo foco de atencin.

Y del mismo modo que pueden trasladarnos, no viene mal recordar que este declogo, lo que viene a hacer no es sino ratificar las cuatro coordenadas que guan a la mayora de los medios de in-comunicacin; mentir, ocultar, censurar e inventar.


Jos Luis Vzquez Domnech, socilogo, miembro del colectivo internacional Ojos para la Paz

Fuente original: www.undominiopropio.com



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