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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2017

Prostitucin & Marxismo
Marx y la cuestin de la prostitucin

Saliha Boussedra
http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com

En oposicin a las corrientes "regulacionistas" que defienden la prostitucin como un trabajo legal y compatible con el pensamiento de Marx, el anlisis de sus escritos revela que para l no existe emancipacin posible en la actividad prostitucional.


El regulacionismo sostiene que la actividad ejercida por las prostitutas debe gozar de un reconocimiento oficial con el fin de conseguir su integracin en el rgimen general de la seguridad social, ya sea como trabajadoras asalariadas o como autnomas. Un sector de la corriente regulacionista reconoce que la prostitucin no es la actividad idnea para la auto-realizacin personal, pero que tampoco es peor que el trabajo de una obrera.

Este razonamiento regulacionista conduce a pensar que la nica diferencia entre ambas actividades es que una es legal y la otra no (1). Se recurre asimismo al anlisis marxista del trabajo asalariado para afirmar que la prostitucin debe ser legalmente reconocida para que las mujeres que la ejercen puedan mejorar sus condiciones en el ejercicio de esa actividad.

Trabajo concreto, trabajo abstracto

El hecho de atribuir a Marx una posicin regulacionista se basa en realidad en ciertas confusiones sobre la concepcin marxista del trabajo. Para empezar, las corrientes regulacionistas pasan por alto no slo la dimensin histricamente determinada del modo de produccin capitalista, sino tambin el doble carcter del trabajo en ese modo de produccin capitalista. Cuando Marx analiza el trabajo desde un punto de vista antropolgico, vemos que es imposible separar la actividad productiva humana tanto de los individuos que la realizan como de los medios de trabajo (herramientas y materiales) como del producto de esa actividad.

Esta dimensin que define el "trabajo concreto" se da en todas la sociedades y en todas las pocas. Sin embargo, Marx nos revela una segunda dimensin del trabajo que es especfica del modo de produccin capitalista: el "trabajo abstracto". Esta dimensin reduce el trabajo a una mera produccin de valor de cambio, independientemente de la actividad, de los medios de produccin y de los productos concretos. Dado que el regulacionismo no tiene en cuenta estas distinciones, interpreta a su manera la nocin de "trabajo abstracto" para considerar la prostitucin como trabajo. El regulacionismo, desde un enfoque impregnado por el modo de produccin capitalista, proyecta sobre ciertas relaciones sociales y humanas el punto de vista propio del capital.

As, a travs del concepto marxista de "trabajo abstracto" -aunque sin nombrarlo-, el regulacionismo promociona la mercantilizacin de una gran cantidad de actividades productivas humanas an no acaparadas por el capital y reivindica una extensin legal del trabajo abstracto en la que poder incluir la actividad prostitucional, promoviendo ni ms ni menos que el mercado regule y se haga cargo de la actividad sexual. En esta batalla, superar el reto del derecho y la legalidad constituye una etapa importante para el capital en su empeo por allanar el camino a esta forma de explotacin.

Actividad sexual venal y trabajo abstracto

A propsito de la definicin de trabajo abstracto, Marx escribi: Si prescindimos del carcter determinado de la actividad productiva y, por tanto, del carcter til del trabajo, vemos que ste queda reducido a un mero gasto de fuerza de trabajo humana. Aunque se trata de dos actividades productivas cualitativamente distintas, el trabajo textil y el de confeccin son ambos un gasto productivo del cerebro, los msculos, los nervios, las manos, etc., y en este sentido uno y otro son trabajo humano (El Capital, Libro I).

En ese etc es donde el regulacionismo pretende incluir el sexo segn la concepcin marxista del trabajo abstracto. Una inclusin cuando menos osada. Si ese gran pensador del trabajo que es Marx hubiera tenido que integrar el uso mercantilizado de las partes ntimas del cuerpo, desde luego no lo habra dejado implcito en un etc.. Abordando ya de manera especfica la cuestin de la prostitucin, constatamos que la actividad prostitucional -de todos los trabajos humanos de los que habla Marx- es la nica y exclusiva actividad en la que lo que se vende es precisamente aquello que no se vende en ningn otro trabajo.

Si las personas que trabajan alquilan su cuerpo al capitalista (con sus msculos, sus nervios, su cerebro, etc.), la mujer prostituida es la nica que autoriza el acceso a las partes ntimas de su cuerpo, excluidas de la venta de la fuerza de trabajo del conjunto de trabajadores y trabajadoras de los que habla Marx. La prostitucin es por consiguiente la nica actividad en la que el alquiler del cuerpo del individuo incluye una o varias partes del cuerpo cuyo acceso est formalmente prohibido en todos los otros trabajos. Vemos, pues, cmo la prostitucin se aparta radicalmente y de manera especfica del conjunto de trabajos humanos a los que se refiere Marx en el Libro I de El Capital.

Prostitucin y lumpenproletariado


Adems, el regulacionismo omite mencionar que Marx habl explcitamente de la prostitucin. Si en los Manuscritos econmicos y filosficos de 1844 parece que Marx no dice nada sobre la cuestin de la prostitucin, en otros textos posteriores s que podemos extraer una posicin constante de Marx relativa a esta cuestin. Ya sea en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, en La lucha de clases en Francia o en el Libro I de El Capital, constatamos que la prostitucin est sistemticamente incluida en lo que Marx llama lumpenproletariado.

El lumpenproletariado, segn Marx, est constituido por ese proletariado ms empobrecido que no posee ya ni la fuerza de trabajo y por individuos desclasados que abandonaron la lucha de clases y dejaron de oponer resistencia. Segn Marx, es el enemigo histrico del proletariado, aunque en parte emane de l. El lumpenproletariado se compone generalmente de una masa claramente desligada del proletariado industrial, una cantera de rateros y delincuentes de todas clases que viven de los despojos de la sociedad, individuos sin profesin fija, vagabundos, gente sin oficio ni beneficio, que difieren segn el grado de cultura de la nacin a la que pertenecen, pero que nunca reniegan de su carcter de lazzaroni (2) (La lucha de clases en Francia, K. Marx).

Si las prostitutas forman parte o no de esta categora de individuos, lo nico que podemos decir aqu es que, por una parte, la prostitucin no pertenece al registro de la definicin positiva del trabajo, es decir, no constituye una autorrealizacin para el ser humano, y por otra parte, se manifiesta como algo distinto al proletariado. Tampoco pertenece a la definicin negativa del trabajo tal como se da bajo la gida del capital (es decir, trabajo pagado por el capital). E incluso aunque Marx conoce formas de prostitucin remuneradas por el capital y se puedan asimilar a trabajo productivo -como ocurre en los burdeles que Marx evoca a ttulo de ejemplo en Teoras sobre la plusvala-, no significa que la integre en el dominio del trabajo. Incluso cuando Marx se refiere al "sedimento ms bajo" (3) y describe las capas ms sometidas de trabajadoras y trabajadores en el Libro I de El Capital, no incluye en ellas la categora de prostituta.

A este respecto, conviene leer atentamente el siguiente extracto de La lucha de clases en Francia: De la corte al oscuro caf, tena lugar la misma prostitucin, el mismo descarado engao, la misma sed de enriquecerse, pero no produciendo, sino hacindose astutamente con la riqueza ya existente de otros. Marx invoca aqu una sed de enriquecimiento que no tiene nada que ver con la produccin, sino con el robo, el engao, etc., una sed compartida tanto por la alta burguesa como por el lumpenproletariado. Sin embargo, no se puede decir que la prostituta robe al cliente ni que el cliente robe a la prostituta. Entonces, en qu se basa Marx para hacer esta clasificacin?. Se pueden seguir varias pistas para interpretarlo.

Es posible que para Marx la prostitucin, como ocurre tambin con el crimen, sea el grado mximo al que el capital es capaz de reducir la vida humana. Si la prostitucin, desde el punto de vista capitalista, puede ser equiparada a la actividad del criminal (del que Marx dice en Teoras sobre la plusvala que es un productor en el sentido que da trabajo a personas del sector de la judicatura, de la cerrajera, de la criminologa y del campo de la ciencia, etc.), ambas son actividades en las que el individuo ha aceptado aquello a lo que el capital quiere reducirlo, desposeyndolo no slo de las condiciones objetivas que le permiten llevar a cabo su actividad, como ocurre con el proletariado, sino tambin de todos los elementos que constituyen la base de su humanidad.

El individuo del lumpenproletariado es, en cierto modo, quien ha cedido en su humanidad, quien ha abandonado la lucha y la resistencia en la actividad productiva, esa tremenda y sin embargo fortalecedora escuela del trabajo (La Sagrada Familia). Es esa persona que, dispuesta a vender todo de s misma, se encuentra en la situacin del proletariado arruinado, el ltimo grado en el que cae el proletario y la proletaria que han dejado de resistir a la presin de la burguesa (La ideologa alemana).

De ah que podamos extraer que no existe, segn Marx, ninguna perspectiva de emancipacin en la actividad prostitucional y que ms bien constituye una ruptura radical del vnculo que une el organismo vivo a su componente de resistencia y de humanidad. Marx conoce perfectamente la violencia de las relaciones de dominacin que se ejerce sobre las mujeres prostituidas. Escribe: La prostitucin es una relacin que afecta no slo a la prostituta, sino tambin al prostituyente, cuya ignominia es todava mayor (Manuscritos econmicos y filosficos de 1844). Si Marx sita la actividad prostitucional en el lumpenproletariado y no en el proletariado, no significa de ningn modo que condene a las prostitutas, sino al contrario, lo que condena son las actividades insalubres y perjudiciales para las mujeres, al tiempo que trata de que consigan la emancipacin de la situacin en la que se encuentran.

Una emancipacin que ir unida a la abolicin mundial de la prostitucin, acompaada de medidas sociales y del pleno reconocimiento de las mujeres en el mundo social del trabajo. Y aunque los nios y las nias formaban parte del proletariado en el siglo XIX, algunas sociedades han sabido resolverlo sin tener que pensar en darles ms derechos laborales.

Eligieron, muy al contrario, apartarlos del mundo del trabajo. Prohibicin del trabajo infantil y de los trabajos nocivos para las mujeres fue lo que Marx defendi en el transcurso de una entrevista para el peridico Chicago Tribune en diciembre de 1878. Si conseguimos abolir el trabajo infantil en el pasado sin reducir la cuestin a una mera ampliacin de los derechos sindicales para los nios y las nias, ya es hora de que nuestra sociedad y nuestras luchas consigan los mismos resultados con respecto a la prostitucin.

Fuente:http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/marx-y-la-cuestion-de-la-prostitucion




(1) N. de la T.: El ejercicio de la prostitucin en Espaa no es delito. S es sancionable si se practica en la va pblica.

(2) N. de la T.: Los lazzaroni eran individuos sin hogar que vivan de la mendicidad en Npoles. Llamados as por el Hospital de San Lzaro que les serva de albergue. Este fue el sobrenombre que se dio en Italia al lumpenproletariado como sinnimo de desclasados. Los lazzaroni fueron utilizados en reiteradas ocasiones por los medios monrquico-reaccionarios en la lucha contra el pueblo.

(3) N. de la T.: Sedimento que se forma en algunos lquidos.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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