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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2017

La batalla de Stalingrado se librar en Ecuador

Atilio A. Boron
Rebelin

Ecuador est en guerra. Una guerra de desinformacin, de ocultamiento, de mentiras hbilmente maquilladas y que son vendidas bajo la apariencia de verdades objetivas e irrefutables con el fin de distorsionar la percepcin de la realidad y generar una respuesta inconsciente de la ciudadana que estigmatice al candidato de AP. Esa plaga est actuando subrepticiamente, ocultando sus verdaderos designios detrs de una supuesta condicin de periodismo independiente. La meta es potenciar hasta el infinito los problemas con que tropieza la gestin del gobierno de Rafael Correa.


El domingo 19 de febrero un hermoso y entraable pas de Sudamrica ser el escenario de una decisiva batalla de Stalingrado. Como se recordar, la que tuvo lugar en aquella ciudad rusa fue la que produjo el vuelco de la Segunda Guerra Mundial. Si Stalingrado caa los aliados seran despedazados por el ejrcito nazi; si, en cambio, la ciudad resista el asedio, como lo hizo, las tropas hitlerianas jams repondran fuerzas y se encaminaran hacia su inexorable derrota. La propaganda norteamericana dice que este punto de inflexin en la guerra se produjo con el desembarco de Normanda, pero eso es un invento de Hollywood que no resiste la confrontacin con los datos duros de la historia. La Segunda Guerra Mundial se decidi en aquella ciudad rusa, misma que puso en marcha la contraofensiva del Ejrcito Rojo que lleg hasta el corazn mismo del rgimen nazi: Berln.

Conscientes de que con una derrota de Alianza Pas en el Ecuador la derecha continental tendra las manos libres para asfixiar a Bolivia y provocar una nueva versin de la revolucin de colores en Venezuela-al estilo de los sangrientos episodios desencadenados en Libia y Ucrania- sus personeros, lenguaraces y activistas se dejaron caer con todas su fuerzas en Ecuador para librar la guerra de la desinformacin, propalar mentiras, lanzar tremebundas acusaciones contra el gobierno e infundir la sospecha y el desencanto en la poblacin. El objetivo excluyente: impedir que Lenin Moreno, el candidato presidencial de AP, pueda alcanzar el 40% de los votos y, de ese modo, con una diferencia mayor al 10% en relacin a su perseguidor, ser ungido como nuevo presidente. Para satisfacer este turbio designio Washington y Madrid despacharon al Ecuador un ejrcito de pseudo-periodistas, una ponzoosa canalla meditica que ha venido desempeando idntico papel en las recientes elecciones en Argentina, Bolivia, Colombia y que, con sus patraas, pavimentaron el camino hacia la ilegal destitucin de Dilma Rousseff en Brasil. Esos sujetos ocultan su verdadera condicin de militantes rentados de la derecha (esplndidamente remunerados, por cierto, porque no trabajan gratis!) y su inescrupulosidad y desfachatez no tiene lmites. En su revelador libro el ex agente de la CIA, John Perkins, habla de la absoluta frialdad con que se planeaban y ejecutaban los ms atroces crmenes obedeciendo sin ninguna clase de reparo moral las instrucciones procedentes de Langley. [1] Del mismo modo, los crmenes comunicacionales de la canalla meditica con an ms grave, porque son verdaderas armas de destruccin masiva. Los killers de la CIA matan selectivamente, a uno, dos o tres; el terrorismo meditico hiere mortalmente la conciencia de millones y los induce, con sus mentiras y sofisticadas manipulaciones, a elegir gobiernos que a poco andar practicarn un lento, silencioso pero eficaz genocidio de los pobres, los indgenas, los viejos, los jvenes privados de educacin y trabajo. En suma, acabar con toda esa poblacin excedente que segn nuestras clases dominantes son la lacra que impidi que los pases latinoamericanos o caribeos sean como Suiza, Alemania o mismo los Estados Unidos. En tiempos de la ltima dictadura cvico-militar argentina sus voceros declaraban, sin disimulo, que en ese pas sobraban por lo menos diez millones de habitantes; esa conviccin tambin est presente en el gobierno actual, slo que no se lo declara abiertamente y que el nmero de los sobrantes, probablemente, sea todava mayor. Y lo mismo hemos escuchado en Brasil, en Colombia y en tantos otros pases de Nuestra Amrica. Lo que la canalla meditica hizo en todos estos pases contrara todas las normas de la tica, no slo periodstica. En el caso argentino mintieron alevosamente asegurando que el hecho de que el candidato Mauricio Macri estuviese procesado por haber solicitado escuchas ilegales para nada ensuciaba su buen nombre y honor o lo inhabilitaba para su postulacin presidencial. Y ya instalado en la Casa Rosada potenciaron su inmoralidad al blindarlo mediticamente a pesar de estar involucrado en numerosas empresas denunciadas en los Panam Papers y en los archivos de las Bahamas, lo que en otras latitudes ocasion la renuncia de varios jefes de estado y altos funcionarios acusados de evasin fiscal y lavado de dinero.

Esa plaga est subrepticiamente actuando en Ecuador, ocultando sus verdaderos designios detrs de una supuesta condicin de periodista independiente. Gentes entrenadas en Washington (los famosos cursos de buenas prcticas), habilsimas en formular preguntas capciosas, sembrar el desnimo y potenciar hasta el infinito los problemas con que tropieza la gestin del gobierno de Rafael Correa que, como cualquier otro, tiene un mix de aciertos y desaciertos. Todo esto tiene su gnesis en la radical transformacin involutiva de la naturaleza y funcin del periodismo. Su naturaleza: por el trnsito del pluralismo de medios a los fenomenales niveles de concentracin existentes hoy da. Su funcin: si en el pasado era ser el dispositivo que permita diseminar informacin en la naciente sociedad de masas, con la crisis de la dominacin capitalista producida por la irrupcin de vigorosas fuerzas contestatarias movimientos obreros, campesinos, indgenas, estudiantes, mujeres, jvenes, ecologistas, organizaciones defensoras de derechos humanos, etctera- su funcin cambi radicalmente. En ausencia -o ante la debilidad- de partidos de derecha competitivos (acostumbrados a encumbrarse en el gobierno de la mano de los golpes militares) los medios de comunicacin hegemnicos pasaron a ocupar ese lugar, fenmeno ste precozmente detectado por Antonio Gramsci en sus escritos desde la crcel. En ausencia de tales partidos, los medios toman su lugar y cumplen la funcin que les es propia: organizan, educan, movilizan a amplios sectores de nuestras sociedades, siempre detrs de un programa conservador convenientemente edulcorado, pero sin despertar las sospechas que suscita el activismo partidario porque en el imaginario popular la prensa es independiente e inmune a los intereses y las intrigas polticas. Que esos medios se convirtieron en un arma formidable de dominacin burguesa lo atestigu , hace algunos aos , un militar de alto rango del Pentgono cuando, en una audiencia ante el Senado de los Estados Unidos, lanz una fatdica advertencia: en nuestros das dijo- la lucha antisubversiva se libra en los medios, no en las selvas o en los suburbios decadentes del Tercer Mundo. Y los gobiernos progresistas y de izquierda de Amrica Latina, aun los ms moderados, son todos percibidos como ladinos y arteros instrumentos de la subversin.

Por eso estamos en guerra, Ecuador est en guerra. Una guerra silenciosa pero cargada de violencia; una guerra de desinformacin, de ocultamiento, de mentiras hbilmente maquilladas y que son vendidas bajo la apariencia de verdades objetivas e irrefutables. La meta que persigue es distorsionar la percepcin de la realidad para generar una respuesta inconsciente de la ciudadana que estigmatice al candidato de AP y descalifique los diez aos del gobierno de Rafael Correa. Ocultar o, cuando esto no fuese posible, minimizar todo lo bueno que ha sido hecho y agigantar y machacar a diario, hora tras hora, minuto tras minuto, sobre los supuestos fracasos del gobierno saliente, sus problemas o sus desaciertos. Que omita hacer alusin al devastador impacto que sobre la conduccin macroeconmica ocasiona la inexistencia de una moneda propia en el Ecuador, privando al gobierno de poder apelar a un instrumento como la poltica monetaria. Esta queda en manos de Washington, que devala o revala el dlar sin reparar en sus consecuencias para pases que, como Ecuador y El Salvador, gobiernos antipatriticos y entreguistas adoptaron el signo monetario estadounidense. O despreciando lo que significa que un pas como el Ecuador tenga un perfil exportador semejante al de sus vecinos Colombia y Per, ambos convertidos en piezas dciles de los intereses imperiales a los cuales estn formalmente vinculados por sendos TLCs, y que coloca objetivamente al Ecuador en desventaja en los mercados internacionales. O escamoteando ante los ojos de la opinin pblica el demoledor impacto del derrumbe de los precios de las commodities, fatalidad ante la cual ningn gobierno cuenta con mecanismos para revertir. Todas estas consideraciones, que una informacin periodstica rigurosa debera exponer con objetividad a su audiencia, son maliciosamente desechadas y en su lugar proliferan las calumnias y las difamaciones.

Ya no importa la verdad sino la posverdad, eufemismo gestado por los poderes mediticos para justificar sus mentiras y los efectos que con ellas se persiguen. La reciente denuncia en contra del candidato a la vicepresidencia de AP, Jorge Glas, es un ejemplo contundente de lo que venimos diciendo. Es una operacin que en Amrica Latina se ha repetido hasta el cansancio en los ltimos tiempos, con adaptaciones locales para darles una cierta verosimilitud. Este tipo de mentiras y falsedades se utilizaron masivamente en la campaa presidencial de la Argentina en el 2015 y en contra de Evo Morales en el referendo boliviano del 2016. Y es moneda corriente en el ataque al gobierno de Nicols Maduro en los ltimos tres aos. Nada nuevo. Es lo que en la jerga de la CIA se conoce como SOP (standard operating procedures) a la hora de desestabilizar un gobierno o desprestigiar un candidato o una frmula que es vista como una amenaza a los intereses de los Estados Unidos y la derecha verncula.

Esta carroa meditica es digna heredera de Joseph Goebbels, quien fuera Ministro para la Ilustracin Pblica y Propaganda del rgimen nazi. Con un atenuante: por lo menos el alemn declaraba explcitamente que lo suyo era hacer propaganda; sus mulos actuales, en cambio, posan de periodistas objetivos e independientes pero lo que hacen es mentir, difamar y manchar la dignidad de las vctimas de su labor. Mediante esta guerra de desinformacin se trata de presentar a la oposicin como democrtica e, inclusive, progresista para engaar al electorado y acabar con la obra iniciada hace una dcada y que cambiara, para bien, la fisonoma social del Ecuador. Si estos agentes del engao y la mentira llegaran a salirse con la suya y lograran que el pueblo le abriera las puertas a la derecha, el retroceso social, econmico y cultural que sufrira este pas sudamericano sera inmenso. A esta involucin se le agregara un ejemplar escarmiento, para que nunca ms a las ecuatorianas y los ecuatorianos se les vuelva a ocurrir tener un gobierno como el de Rafael Correa. Un gobierno que todava hoy rechaza con valores humanistas y con patriotismo las intensas presiones del imperio para que le ponga fin al asilo diplomtico concedido a un personaje como Julian Assange, quien con sus revelaciones a travs del Wikileaks permiti que el mundo viera como Washington nos miente, vigila y extorsiona a nuestros gobiernos a travs de miles de tentculos. Si la Alianza Pas fuese derrotada nadie dara un centavo por la vida de ese valiente luchador que junto con Edward Snowden y Chelsea Manning descorrieron el teln que ocultaba las manipulaciones y los crmenes del imperio. Y tras cartn la base de Manta volvera a ser ocupada por las tropas estadounidenses.

Para los escpticos, para quienes crean que estamos exagerando, basta con examinar lo ocurrido en la Argentina, en donde este engao inducido por el periodismo independiente hizo posible el triunfo del actual gobierno y el desencadenamiento de la debacle econmica actual: cada del PIB, inflacin descontrolada, brutal deterioro del salario, cierre de fbricas y comercios, despidos masivos, aumento del desempleo e incrementos exorbitantes de los precios de la electricidad, el gas, el agua y el transporte La oligarqua meditica fue un instrumento poderossimo al servicio de los monopolios y los sectores adinerados y del privilegio. Por eso insistimos en la urgente necesidad de que los ecuatorianos se pongan en guardia ante el canto de sirena de esos pseudos periodistas, hagan odos sordos a sus prdicas de la necesidad de un cambio y miren al Sur, vean lo que est ocurriendo en la Argentina y lo que se esconde bajo la inocente invocacin de que cambiemos. En su ingenuidad y falta de conciencia poltica millones en la Argentina creyeron en el cambio prometido -sin preguntarse cambiar qu, cmo, en qu direccin, bajo qu liderazgo- para encontrarse, de la noche a la maana, en medio de un naufragio.

El gobierno de Rafael Correa puede haber incurrido en yerros y desaciertos, como cualquier otro en este mundo. En medio siglo de profesin como politlogo jams pude encontrar un solo gobierno que estuviera exento de defectos, equivocaciones e inclusive de variables niveles de corrupcin. Si segn el Papa Francisco estos problemas atribulan inclusive al Vaticano -que como recordaba mordazmente Maquiavelo era lo ms parecido a un estado perfecto porque gozaba de la proteccin directa de Dios- sera absurdo pensar que el Ecuador podra estar libre de esos vicios. La diferencia es que en este pas es el propio gobierno quien los denuncia penalmente, mientras que en otros pases sudamericanos los gobiernos encubren y le brindan proteccin judicial y meditica a los corruptos. El caso de Brasil es de una elocuencia inigualable al respecto.

Para concluir: hecho el balance que cada ciudadana y ciudadano debe efectuar concluir sin duda que los aciertos del gobierno ecuatoriano en los ltimos diez aos, tanto en el plano nacional como en el internacional superan con creces los desaciertos en que haya incurrido. Y ese es el quid de la cuestin y la razn por la que, en toda Amrica Latina, esperamos que el pueblo ecuatoriano vote por la continuidad del gobierno de la Alianza Pas y se abstenga de dar un salto al vaco como el que dieran los argentinos inducidos por la malignidad de la plaga meditica que hoy devasta al Ecuador.



[1] Confesiones de un gngster econmico. La cara oculta del imperialismo norteamericano (Barcelona: Ediciones Urano, 2005)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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