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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2017

La revuelta es el nico freno a un Estados Unidos fascista

Chris Hedges
Truthdig

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Este artculo es una transcripcin de la charla que dio Chris Hedges el sbado [21 de enero de 2016] en el acto de Inaugurate the Resistance [Inaugurar la resistencia] en Washington, D.C.

Las elites gobernantes, aterrorizadas por la movilizacin de la izquierda en la dcada de 1960 o por lo que [el politlogo] Samuel P. Huntington denomin el exceso de democracia de Estados Unidos, crearon contrainstituciones para deslegitimar y marginar a los crticos del capitalismo y del imperialismo corporativos. Compraron la lealtad de los dos principales partidos polticos. Impusieron la obediencia a la ideologa neoliberal en el mundo acadmico y el de la prensa. Esta campaa, planteada por Lewis Powell en su memorndum de 1971 titulado Attack on American Free Enterprise System [Ataque al sistema estadounidense de libre empresa], supuso el plan de accin para el artero golpe de Estado corporativo que se ha completado 45 aos ms tarde.

La destruccin de las instituciones democrticas, donde el ciudadano tiene voz y la posibilidad de actuar, es mucho ms grave que la llegada del demagogo Donald Trump a la Casa Blanca. El golpe destruy nuestro sistema bipartidista. Destruy los sindicatos. Destruy la educacin pblica. Destruy la judicatura. Destruy la prensa. Destruy la academia. Destruy la proteccin del consumidor y del medio ambiente. Destruy nuestra base industrial. Destruy comunidades y ciudades. Y destruy la vida de decenas de millones de estadounidenses que ya no pueden encontrar un trabajo que les proporcione un salario digno y estn obligados a vivir en la pobreza crnica o encerrados en jaulas en nuestro monstruoso sistema de encarcelamiento masivo.

Este golpe tambin destruy la credibilidad de la democracia liberal. Personas que se identifican como liberales, como los Clinton o Barack Obama, se llenaban la boca hablando de valores democrticos mientras hacan la guerra a esos valores haciendo un servicio a los poderes corporativos. La revuelta que vemos extenderse por todo el pas es una revuelta no solo contra el sistema corporativo que ha traicionado a los trabajadores, sino tambin, en opinin de muchas personas, a la propia democracia liberal, lo que es muy peligroso. Permitir a la derecha radical bajo un gobierno Trump consolidar un fascismo a la estadounidense.

La ignorancia aliada al poder es el enemigo ms feroz que puede tener la justicia , escribi James Baldwin .

45 aos ms tarde resulta que quienes verdaderamente nos odian por nuestras libertades no son una serie de enemigos deshumanizados creados por la maquinaria de guerra -los vietnamitas, los camboyanos, los afganos, los iraques, los iranes o incluso los talibn, al-Qaeda y el ISIS. Son los financieros, los banqueros, los polticos, los intelectuales y los expertos pblicos, los abogados, los periodistas y los empresarios educados en las universidades de lite y en las escuelas de negocios que nos vendieron el utpico sueo del neoliberalismo.

Estamos entrando en la fase crepuscular del capitalismo. La riqueza ya no se crea produciendo o fabricando, se crea manipulando los precios de las acciones y de los productos, e imponiendo al pblico la atroz esclavitud de la deuda. Nuestro capitalismo de casino se ha fusionado con la industria del juego. Todo el sistema es parsito. Est ideado para explotar a las personas desesperadas, hombres y mujeres jvenes cargados de prstamos a estudiantes, trabajadores mal pagados cargados de las deudas de las tarjetas de crdito y de hipotecas, ciudades y municipios obligados a endeudarse para mantener los servicios municipales.

Magnates de casino como Sheldon Adelson y gestores de fondos de cobertura como Robert Mercer no aportan nada vlido a la sociedad. No generan dinero sino que lo redirigen hacia el 1 %. Utilizan las contribuciones de los lobbyistas y de la campaa para crear monopolios (as es como la farmacutica Mylan subi el precio del EpiPen" , que se utiliza para tratar reacciones alrgicas, de los 57 dlares que costaba en 2007 a unos 500 dlares) y para rehacer leyes y regulaciones. Se han otorgado a s mismos el poder legal de llevar a cabo un boicot a los impuestos, de saquear el Tesoro estadounidense, de cerrar fbricas y de mandar el empleo al extranjero, de destruir los programas de servicios sociales e imponer la austeridad. Al mismo tiempo, han militarizado nuestra polica, han construido el aparato de vigilancia y seguridad ms sofisticado de la historia de la humanidad, y han utilizado las rdenes judiciales para despojarnos de nuestras libertades civiles. Estn preparados en caso de que nos alcemos para desafiarlos.

En trminos de Dios y patria estos jerarcas son traidores. Son parsitos. La especulacin financiera era un crimen la Inglaterra del siglo XVII. Se colgaba a los especuladores. Los presidentes de la mayora de los bancos y fondos de cobertura [actuales], y los ejecutivos de las grandes corporaciones, como Walmart y Gap, que dirigen unas fbricas de trabajo esclavo que son trampas mortales para los trabajadores empobrecidos en el extranjero merecen mucho ms la crcel que la mayora de los estudiantes pobres de color a los que doy clase dentro del sistema penitenciario, unas personas que nunca en su vida tuvieron un juicio justo o una oportunidad.

Cuando un exiguo concilibulo (monrquico, comunista, fascista o corporativo) se hace con el poder crea una economa mafiosa y un Estado mafioso. Donald Trump no es una excepcin. Es el rostro grotesco de una democracia que se viene abajo. Trump y su crculo de multimillonarios, generales, imbciles, fascistas cristianos, criminales, racistas y anormales desempean el papel que desempeaba el clan Snopes en algunas de las novelas de William Faulkne. Los Snopes llenaron el vaco de poder del Sur decadente y despiadadamente se hicieron con el control que antes tenan las elites aristocrticas degeneradas y antiguas propietarias de esclavos. Flem Snopes y su extensa familia (que incluye un asesino, un pedfilo, un bgamo, un pirmano, un retrasado mental que copula con una vaca y un pariente que vende entradas para presenciar esta bestialidad) son representaciones ficticias de la escoria elevada ahora al nivel ms alto del gobierno federal. Encarnan la corrupcin moral provocada por el capitalismo desenfrenado.

Aunque es exacta, la habitual referencia a la "amoralidad" no es suficientemente distintiva y por s misma no nos permite situarlos, como habra que situarlos, en un momento histrico, escribi acerca de los Snopes el crtico Irving Howe. Quizs lo ms importante que se puede decir es que son lo que viene despus: las criaturas que emergen de la devastacin, con limo todava en los labios .

Cuando un mundo se desmorona, ya sea en el Sur o en Rusia, aparecen figuras de una burda ambicin que ascienden desde lo ms bajo de la escala social, hombres a los que las exigencias morales no les resultan tan absurdas como incomprensibles, hijos de forajidos o mujiks que deambulan desde ninguna parte y se hacen con el poder por medio del puro escndalo de su fuerza monoltica , escribi Howe. Se convierten en directores de los bancos locales y en presidentes de los comits regionales del partido, y ms tarde, un tanto endomingados, se abren camino hacia el Congreso o el Politburo. Carroeros sin escrpulos, no tienen que creer en el decadente cdigo oficial de su sociedad, solo tiene que aprender a imitar su sonidos.

La historia ha demostrado que lo que viene a continuacin no es agradable. Una elite gobernante corrupta e inepta, respaldada por los rganos de la seguridad y de hacer cumplir la ley del Estado, desatar una cleptocracia pura. Las y los trabajadores se convertirn en siervos. Se criminalizar al disidente ms benvolo. La devastacin del ecosistema nos lleva a la extincin. El discurso del odio pedir que se ataque a los musulmanes, a los trabajadores indocumentados, a los afroestadounidenses, a las feministas, a los intelectuales, a los artistas y disidentes, todos los cuales se convertirn en chivos expiatorios del estancamiento del pas. El pensamiento mgico dominar nuestras ondas y se ensear en las escuelas pblicas. Se degradar el arte y la cultura hasta convertirse una horterada nacionalista. Todas las disciplinas culturales e intelectuales que nos permiten ver el mundo desde la perspectiva del otro, que fomentan la empata, la comprensin y la compasin, sern sustituidas por una hipermasculinidad y un hipermilitarismo grotescos y crueles. Quienes estn en el poder darn validez al racismo, la intolerancia, la misoginia y la homofobioa.

Nuestra nica esperanza es una frrea falta de cooperacin con los sistemas de control corporativo. Debemos reconstruir las instituciones democrticas desde cero. No debemos dejarnos convencer de que confiemos en las elites del poder, incluido el Partido Demcrata, cuyos siete candidatos principales a la prxima presidencia del Comit Nacional Demcrata demostraron la otra noche en la Universidad George Washington que no tienen inters en desafiar al poder corporativo o en respaldar el populismo democrtico. Tambin tenemos que reconocer nuestros propios fracasos en la izquierda, nuestro elitismo, arrogancia y rechazo a arraigar nuestra poltica de manera local en nuestras comunidades. Rosa Luxemburg entendi que nunca lograremos credibilidad ni crearemos un movimiento de resistencia a menos que abordemos primero las necesidades econmicas y fsicas ms apremiantes de las personas indigentes. Afirmaba que la revuelta solo se logra estableciendo relaciones genuinas, incluso con personas que no piensan como nosotros. La revuelta surge desde abajo, como han enseado las personas que protegen el agua en Standing Rock .

La poltica es un juego de miedo. Aquellos que no tienen la capacidad de hacer que las lites del poder tengan miedo no tienen xito. Los movimientos que abrieron el espacio democrtico en Estados Unidos (abolicionistas, sufragistas, movimiento obrero, comunistas, socialistas, anarquistas y movimientos a favor de los derechos civiles y laborales) desarrollaron una masa crtica y una militancia que oblig a responder a los centros de poder. Los tpicos acerca de la justicia, la igualdad y la democracia no son ms eso. El poder solo reacciona cuando se le amenaza. Es intil apelar a su mejor naturaleza. No la tiene.

Antao tuvimos instituciones liberales en nuestra democracia capitalista (prensa, sindicatos, terceros partidos, grupos cvicos y religiosos, radiodifusin pblica, universidades pblicas bien financiadas y un ala liberal del Partido Demcrata) que eran capaces de responder a la presin externa de los movimientos. Lo hicieron de una manera muy imperfecta. Hicieron solo las reformas suficientes para salvar al sistema capitalista de una agitacin generalizada o, con la ruptura del capitalismo en la dcada de 1930, de la revolucin. Nunca abordaron la supremaca blanca ni el racismo institucional o la crueldad endmica del capitalismo. Pero tuvieron la capacidad de aliviar el sufrimiento de los y las trabajadoras. Esta vlvula de seguridad ya no funciona. Cuando la reforma se hace imposible, la revolucin se hace inevitable.

Los das que tenemos por delante sern oscuros y aterradores. Pero como nos recordaba Immanuel Kant, si perece la justicia, ha perdido su sentido la vida humana en la tierra. Luchamos por lo sagrado. Luchamos por la vida. Es una lucha que no debemos perder. Ser un mero espectador es ser cmplice del mal radical.

La revuelta es una necesidad poltica. Es un imperativo moral. Es una defensa de lo sagrado. Nos permite vivir en la verdad. Es lo nico que hace posible la esperanza.

En cuanto desafiamos el poder salimos victoriosos. En cuanto estamos al lado de las personas oprimidas y aceptamos ser tratados como las personas oprimidas salimos victoriosos . En cuanto sostenemos una luz parpadeante en la oscuridad para que otros la vean salimos victoriosos. En cuanto frustramos la construccin de un oleoducto o el fracking en un lugar salimos victoriosos. Y en cuanto los que estn en el poder nos temen salimos victoriosos.

No s si podemos crear una sociedad mejor, ni siquiera s si sobreviviremos como especie. Pero s s que estas fuerzas corporativas nos tienen agarrados por el cuello y que tienen a mis hijos agarrados por el cuello. No lucho contra los fascistas porque voy a ganar, lucho contra los fascistas porque son fascistas.

Fuente: http://www.truthdig.com/report/item/revolt_is_the_only_barrier_to_a_fascist_america_20170122

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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