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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2017

Francia
Con los migrantes

Denis Paillard
Viento Sur


Hemos preferido utilizar en este texto la palabra "migrantes" como trmino genrico, por dos razones; por una parte, porque remite al derecho universal a "migrar", tal como est definido por las convenciones internacionales; y por otra, porque pone el acento en el hecho de que hoy da este derecho es rechazado a centenares de miles de personas.

2016: el estado de excepcin

La primera mitad de 2015 conoci una afluencia masiva de migrantes en Europa. Pero desde otoo de 2015 se observa un cambio radical de poltica, con la voluntad anunciada por la Unin Europea (UE) de detener brutalmente el movimiento y mantener a los migrantes fuera de la UE con una serie de medidas.

Medidas internas en la UE, como la multiplicacin de muros −barreras−, alambradas en las fronteras en los diferentes pases miembros de la UE. Al comienzo fue una iniciativa de algunos pases que forman el grupo de Visegrad (Hungra, Polonia, Repblica Checa, Eslovaquia) pero muy pronto se asisti a la generalizacin del cierre de fronteras de todos los pases, incluyendo Alemania y Francia.

Medidas externas, en primer lugar el acuerdo firmado con Turqua a la que se encarg en adelante, a cambio de dinero, de bloquear la ruta a Europa que pasa por Grecia. Esta externalizacin a gran escala de la "crisis migratoria" ha dado lugar tambin a acuerdos con diferentes pases del otro lado del Mediterrneo: con Libia y Nger, aunque tambin con pases hasta entonces considerados dictaduras, como Sudn y Eritrea. Un nico objetivo: detener a cualquier precio y por cualquier medio a los migrantes. Y un nico mensaje dirigido a los migrantes: no sois bienvenidos.

Esta poltica de exclusin no se ha limitado a la multiplicacin de fronteras interiores y exteriores de la UE. Asistimos tambin a una poltica sistemtica de "ilegalizacin" de los migrantes ya presentes en suelo europeo. Por un lado, el aumento de medios y poderes de la agencia Frontex, por otro la creacin de hotspots en Grecia y en el sur de Italia. Segn la web Migreurop, los hotspots organizan todo un arsenal carcelario que articula campos de identificacin y de clasificacin (entre los "malos migrantes" y los "buenos solicitantes de asilo"), campos de espera (para los solicitantes de asilo que pueden ser relocalizados) y campos para preparar la expulsin (para todos aquellas y aquellos considerados indeseables) (Les hotspots au coeur de l"archipel des camps. Migreurop). Por otro, la UE ha procedido a la cnica ampliacin de la lista de "pases seguros", como Afganistn (sic) o incluso Sudn (sic), abriendo la va a medidas de repatriacin forzosa a gran escala (poltica ya puesta en marcha desde hace algn tiempo para los llamados migrantes econmicos provenientes sobre todo de los Balcanes). Adems, la reactualizacin del acuerdo de Dubln, momentneamente suspendido, permite devolver los migrantes al primer pas de Europa al que han llegado, ocasin de nuevas deportaciones.

En Francia, la violenta destruccin de la "jungla" de Calais en la primavera de 2016 ("zona sur") y despus en octubre ("zona norte") muestra la voluntad del poder de no tolerar la menor forma de reagrupamiento, en las que se ponen en marcha, de manera autnoma, formas de vida colectiva (y por tanto posibles resistencias). La dispersin de los campamentos junto al metro Stalingrad, en noviembre de 2016, mostr la misma lgica: destruir cualquier espacio que escape a un control policial. Tras estas operaciones policiales, los migrantes han sido dispersados en pequeos grupos por diversos centros (Centro de acogida y de orientacin CAO, Centro de acogida para solicitantes de asilo CADA, CAO para menores aislados CAOMI, etc.) por toda Francia, con un nico objetivo: aislar, formatear, controlar. Hay numerosos testimonios que muestran que muchos migrantes consideran a estos centros como "prisiones", y an ms porque por lo general las personas solidarias con los migrantes tienen prohibido el acceso a estos centros. Otra faceta de este tratamiento policial: una actividad de solidaridad puede ser considerada delito, como ocurre hoy con los habitantes del valle de la Roya/1.

Estas medidas de encarcelamiento (encierro en campos) que pretenden volver invisibles a los migrantes van acompaadas de una poltica sistemtica de seleccin y de categorizacin entre "migrantes legtimos" y "migrantes ilegtimos" (esta segunda categora no se limita slo, ni mucho menos, a los "migrantes econmicos"). Eso sirve de base a la poltica de expulsiones.

Esta gestin policial de los migrantes a escala europea va acompaada de un discurso poltico-meditico para legitimar dicha poltica, donde valen todos los argumentos, comenzando por la asociacin "migrantes-amenaza terrorista" inmediatamente despus de los distintos atentados, en Francia y en Alemania, o la campaa antimigrantes que sigui a los incidentes en Colonia en la noche del 31 de diciembre de 2015. Esta autntica creacin de arriba abajo del "escenario migratorio" como un escenario de alto riesgo viene a alimentar, pero tambin se nutre de l, el ascenso por toda Europa de corrientes xenfobas y racistas. La UE es presentada como amenazada en su territorio y en sus "valores" por una "invasin" de gentes intrnsecamente portadores de crisis. La primera funcin de esta lgica de estado de excepcin desplegada hoy da por la UE contra los migrantes es fabricar la desigualdad de los migrantes, negndoles cualquier posibilidad de hacer oir sus propias voces. En su libro Un monde de camps, Michel Agier define la "forma campo" por tres caractersticas: 1 los fuera de lugar o, en expresin de M. Foucault, las personas que estn encerradas fuera; 2 un rgimen de excepcin que no reconoce otra ley que la del Estado; 3 una exclusin social resultante de los dos modos precedentes de apartamiento.

Para hablar de los migrantes se suele utilizar el trmino de "crisis migratoria", aunque de hecho sera ms justo hablar de una "crisis de Europa" desvelada por los migrantes. Sobre este punto, el documento New Keywords of the crisis "in" and "of" Europe, redactado por un colectivo de investigadores militantes europeos, proporciona un anlisis extremadamente preciso y detallado.

Se puede resumir la poltica europea contra los migrantes con las palabras siguientes; encarcelamiento / reclusin en campos / invisibilidad / externalizacin / ilegalizacin / expulsin / racializacin (lista no exhaustiva).

Los migrantes y la "gobernanza humanitaria"

Con la llegada masiva de migrantes, Europa se enfrenta de manera frontal a una situacin que existe desde hace dcadas, en primer lugar en Africa y en Asia, donde millones de personas, refugiados, desplazados, etc., viven en campos gestionados por instituciones internacionales (ACNUR, Cruz Roja) complementadas por grandes ONGs. Esta "gobernanza humanitaria" (de hecho, "policial-humanitaria") funciona en los cuatro rincones del mundo, y ahora se ha puesto plenamente en marcha en el marco de la UE.

En el texto de M. Agier Le gouvernement humanitaire et la politique des rfugis (Actas del coloquio de Cerisy, La philosophe dplace. Autour de Jacques Rancire) se puede encontrar un anlisis preciso y muy clarificador de lo que se debe entender por "gobernanza humanitaria", a la que define como la "mano izquierda" del imperio, mientras la mano derecha hace reinar por la fuerza el orden imperial en las diversas regiones del mundo (Agier retoma aqu la metfora de P. Bourdieu que design a los trabajadores sociales como la "mano izquierda del Estado" encargada de reparar los desgastes sociales y culturales provocados por la mano derecha).

Reproducimos aqu algunas citas breves de este texto. Fundamentalmente la gobernanza humanitaria pretende transformar a individuos en "vctimas" annimas sin voz y sin derechos: El mundo humanitario est basado en la ficcin de una equivalencia entre un rgimen de pensamiento universalista (lo humano y su encarnacin extrema en el problema planteado por la vctima sin nombre y sin mediacin) y un dispositivo mundializado: un conjunto de redes, de agentes y de medios financieros repartidos en diferentes pases y recorriendo el mundo en la medida en que son los heraldos de una causa universal como nica y exclusiva razn de ser declarada (p. 416). Y Conforme pasan las dcadas, la imagen dominante del exilio se transforma, toma sucesivamente la apariencia del refugiado, del desplazado interno, despus del solicitante de asilo denegado, y por tanto clandestino. Tres identidades histricas que una misma persona puede recorrer en algunos aos o algunos meses en su biografa del desplazamiento. Las biografas recorren estas identidades asignadas segn el principio de los vasos comunicantes entre categoras y regiones del mundo (). El actual regreso a la solucin de los campos que se encuentra en las declaraciones y las polticas de algunos gobiernos europeos para los demandantes de asilo, prolonga una antigua estrategia de alejamiento de los indeseables y prefigura la continuacin del uso de la forma campo (p. 419). Y tambin: Mundo flexible y multilocalizado, despliegues materiales y humanos a demanda y espacios de campos. La gobernanza humanitaria toma forma en este embrollo de diferentes instancias.

En otras palabras, la poltica "policial-humanitaria" aplicada a los migrantes pretende administrar a estos "indeseables" en el marco de una verdadera red de lugares de confinamiento orientados a transformar a los unos en vctimas sin voz y sin derechos (los "refugiados"), y a expulsar a los otros (los "migrantes" o incluso los "inmigrados", "migrantes" por lo general, por oposicin al trmino "refugiados", con una connotacin negativa). Como se habr comprendido, reservamos el trmino "humanitario" para designar esta poltica que es tanto mundial como local, poltica prolongada por diferentes asociaciones y ONGs encargadas de ponerlo en prctica. Por esta razn hablamos de poltica "policial-humanitaria". Esto no tiene nada que ver, como luego abordaremos, con la solidaridad material, moral, poltica de individuos y de colectivos que han escogido estar al lado de los migrantes, con los migrantes.

Para escapar a esta visin/particin policial de los migrantes, es crucial dar otro sentido a estos dos trminos, no oponindolos sino comprendiendo que el uno y el otro se refieren a dos componentes de una identidad en positivo, que da a los migrantes su verdadero rostro. Esta identidad est construida sobre la base de una relacin entre dos espacios dos pases: por una parte, aquel del que vienen y que han abandonado, por otra, aquel al que han venido o quieren ir. La oposicin entre "buenos" y "malos" migrantes tiende a no tomar en consideracin ms que una de las relaciones: los "buenos" seran aquellos que a causa de la guerra o de otra situacin considerada como "inhumana" habran abandonado su pas de origen, los otros seran quienes habran decidido construir su vida en un nuevo pas. Para definir esta identidad "positiva" es necesario ver que est en juego esta doble relacin −aunque de forma variable de una persona a otra, pero necesaria en todos los casos. En cambio, el trmino "solicitantes de asilo" destaca exclusivamente la gestin "policial-humanitaria" de los migrantes.

Las nociones de "sin partes" y de "culpa" que los define −introducidas por Jacques Rancire en su libro La msentente (Ed. Galile, 1995)− pueden servir para caracterizar esta situacin de los migrantes, con la precisin de que los migrantes son doblemente "sin partes": en relacin a su pas de origen, y en relacin al pas al que desean ir. Su identidad como migrantes se construye precisamente sobre la base de esta situacin de "dos veces sin partes"-

En cuanto a la situacin en relacin al pas de origen, el hecho de migrar es una decisin de una persona o de un conjunto de personas (a menudo una familia) que rechazando la barbarie del pas donde viven toman la decisin de asumir el riesgo de ir a reconstruir su vida, una vida digna de ser vivida, "en otro sitio". Las razones de esta partida son mltiples: la guerra, como la que desde hace seis aos lleva a ultranza Bachar El Assad contra el pueblo sirio, las dictaduras presentes en pases como Eritrea o Sudn, la no-vida hecha de miseria y de corrupcin en la mayora de los pases del Africa subsahariana. En cada ocasin, en todos estos casos, se trata de rechazar una vida que se considera imposible. Frente a los poderes existentes o la guerra, en situaciones que dejan poco sitio para una accin, una protesta all mismo, este rechazo de la no-vida slo puede tomar la forma de una partida. En ningn caso nos corresponde juzgar las razones en que se basa la decisin de partir. Tanto ms porque Occidente es ampliamente responsable de la insostenible situacin en Oriente Prximo o en el Africa subsahariana. Nosotros estamos ah porque vosotros estbais/estis all abajo. Adems, todos los relatos que hacen los migrantes de su periplo lo muestran: partir es una empresa de alto, muy alto riesgo.

En lo que se refiere al pas de llegada, las fronteras, las alambradas, el confinamiento, los campos, la expulsin (cf. ms arriba), todo est levantado y converge en el no-reconocimiento o ms bien la negacin de su derecho a migrar, de su derecho a vivir all donde han escogido vivir2. Tambin aqu hay que subrayar la dimensin fundamentalmente racista, postcolonial de esta poltica de exclusin (sobre la dimensin "postcolonial" de esta poltica, podemos remitirnos a la denuncia de Achille Mbembe en Politiques de l"inimiti, La Dcouveerte, 2016). Adems, existen migrantes y migrantes: durante los ltimos aos, decenas de miles de personas procedentes de pases del sur de Europa (Grecia, Espaa, Portugal), enfrentadas a la crisis en su pas, han partido para instalarse en los pases del norte de Europa, en el Caribe o en Amrica Latina. Y estas personas, su decisin de migrar, lo han hecho sin trabas.

Los migrantes como sujetos polticos

La poltica de la UE, entre multiplicacin de fronteras y encarcelamiento/expulsin-deportacin pretende privar a los migrantes de todo derecho y ahogar su voz como sujetos, en definitiva hacerlos invisibles. Slo son masas de ilegales indeseables que hay que clasificar/gestionar/encerrar/expulsar.

De hecho, en la situacin que viven hoy da, los migrantes son reveladores de la barbarie del mundo. Ellos lo dicen doblemente. Enfrentndose a los muros, las fronteras y las alambradas que son la negacin de derecho de cualquier ser humano a migrar, reafirman y ponen en prctica este derecho declarado imprescriptible por las convenciones internacionales. Y al afirmar Somos seres humanos, esta cualidad que se les niega violentamente cada da, son la crtica en actos de la poltica "policial-humanitaria" que pretende negar y hacer invisible cualquier deferendo de los "sin partes" que afecte al orden imperial del mundo.

En La msentente y en otros escritos, J. Rancire defiende la idea de que una accin, una lucha o un movimiento compete a la poltica si se presenta como "contingente universal": "contingente" se refiere a la accin/lucha/movimiento en su singularidad (lugar, momento, actores, objetivos), y "universal" al hecho de que los retos de esta accin o de esta lucha exceden por su significacin el acontecimiento en su singularidad. Desde ese punto de vista, los migrantes son plenamente sujetos polticos. Una situacin que a muchos les cuesta reconocer al percibir slo su dimensin "contingente", lo que conduce a considerar a los migrantes slo a travs de lo que se percibe/quiere ver de su situacin presente, tal como es definida por las polticas que les son aplicadas.

Me limitar a tres ejemplos. Cuando a comienzos de 2016 se lanz El llamamiento de los 800, interpelaba al gobierno, y ms directamente a Bernard Cazeneuve, entonces Ministro del Interior, sobre su poltica hacia los migrantes, pidiendo que fuese una verdadera poltica de acogida −tras la destruccin de la zona sur de la "jungla" de Calais, los autores cambiaron de tono, desolidarizndose radicalmente de la poltica de los "socialistas". En vsperas de la destruccin de la zona norte de la "jungla" de Calais, Ensemble publicaba un breve comunicado en el que, denunciando las prcticas del gobierno, se contentaba con pedir/reclamar mejores condiciones de acogida. Una posicin compartida por diversas organizaciones y asociaciones que se limitan a una crtica (la "contra") sin contrapartida positiva de solidaridad "aqu y ahora".

La posicin de J. Rancire en su ltimo libro de entrevistas La mthode de l"galit (Ed. Bayard, 2012) es ms compleja: an denunciando las condiciones inhumanas y escandalosas impuestas a los migrantes, considera que su caso no compete a la poltica. A propsito de Calais, dice: Es como un choque brutal entre la simple posibilidad de vivir y el orden internacional, tal como est estructurado () La actividad de apoyo est siempre un poco en falso, porque esta gente est ante todo ah para pasar. Lo que buscan en cualquier situacin, incluso en las relaciones con la polica, es cmo poder pasar. No est ah como sujetos polticos. Un poco ms adelante, es cierto, corrige en parte esta valoracin: En la tensin entre lo que ocurre en la frontera y lo que ocurre en el centro se ve esta particin del espacio poltico donde el migrante es dos cosas a la vez. Es puramente un migrante que tiene un pleito con un orden policial que bloquea los pasos, y es un sujeto poltico en potencia a partir del momento en que reclama vivir all como vive todo el mundo (p. 279-280).

En general, los posicionamientos en su inmensa mayora se limitan a una denuncia (legtima y necesaria) de las polticas llevadas a cabo, pero sin buscar definir una alternativa positiva de solidaridad con los migrantes. Lo que vuelve otra vez a inscribirse, aunque de un modo negativo/crtico, en el espacio policaco-humanitario, limitndose a la "contra" sin intentar pensar lo que significa "estar con los migrantes". Ahora bien, toda el enfoque de los migrantes parte del "por": el derecho de todo ser humano a migrar y el derecho de todo ser humano a una vida digna de ser vivida, para expresar la "contra" (denunciar/afrontar las fronteras sin lmites y rechazar el encarcelamiento).

Lneas antes hemos dicho hasta qu punto es mistificador hablar de "crisis migratoria" y que de hecho de trata de una crisis de Europa. Nos parece tambin legtimo hablar de una crisis de la poltica. Como lo formula J. Rancire (en la misma entrevista): no tenemos internacionalismo en el sentido de que lo que tiene que ver con los flujos migratorios est constantemente compartido entre una escena de enfrentamiento entre polica e individuos, y una escena propiamente poltica de afirmacin de una parte de los sin partes (p. 280).

Los migrantes y nosotros

El discurso dominante respecto a los migrantes, el de los medios de comunicacin o incluso el de los partidos polticos, proyecta sobre los migrantes representaciones, categoras y con frecuencia clichs predefinidos para darles un (pequeo/muy pequeo) lugar en un discurso cuya coherencia est definida sin ellos. En el dossier de la revista Contretemps Crisis de la democracia. Emancipar a Europa del neoliberalismo (n 31, noviembre 2016) slo un artculo (de Ugo Palheta) menciona, de pasada, a los migrantes en el marco de una denuncia del racismo bajo la triple forma de islamofobia, de divisin represiva de los barrios populares y de la represin de los migrantes y otra vez, un poco ms adelante, a propsito de la intensificacin de las violencias policiales durante las movilizaciones contra la ley El Khomri.

Los migrantes no son ms que "el objeto" de discursos mltiples, contradictorios: discursos hechos con simpata, pero tambin con ignorancia y rechazo odioso. Es urgente y crucial cambiar el paso: no hablar de los migrantes diciendo nosotros y los migrantes, sino diciendo los migrantes y nosotros, esto es, hacer de los migrantes un reto, un riesgo de pensamiento y de solidaridad activa, de considerar hasta qu punto los migrantes son, frente a la barbarie del mundo, los portadores de una crtica radical del mundo tal como es. En lo fundamental, esto supone tomar en serio los dos momentos esenciales que les definen. Peleando por el derecho de todo ser humano a migrar, son portadores/actores de una crtica radical de un mundo, de una Europa erizada de muros y de fronteras. Reivindicando el derecho de todo ser humano a una vida digna de ser vivida son la crtica viva, radical, del dispositivo ms policial que humanitario en el que se les pretende encerrar.

En Francia, pero tambin en la mayor parte de los pases donde estn presentes en Europa, hay muchas iniciativas de solidaridad, material, moral, poltica y de apoyo (nada que ver con la gobernanza humanitaria!). Estas iniciativas, cada una a su manera, parte de la presencia de los migrantes, y ms concretamente de los encuentros con algunos de ellos y de los intercambios a que han dado lugar. Se pueden recordar las mltiples iniciativas individuales o colectivas tomadas en Calais en la "jungla", el impresionante movimiento de solidaridad de los habitantes del valle de la Roya, los colectivos de Pars como La Chapelle en lutte, la acogida solidaria de migrantes por todo el pas. Todas estas iniciativas de solidaridad tienen en comn el partir de este desafo de humanidad que constituye la presencia "aqu y ahora" de migrantes. En la lucha contra la barbarie del mundo y las guerras que devastan regiones enteras, los migrantes ocupan un lugar esencial. No comprenderlo es cerrar los ojos, al riesgo de resignarse a la impotencia frente a la violencia estatal y policial brutal, inhumana, que hoy da golpea, delante de nuestros ojos, con toda impunidad, a centenares de miles de seres humanos.

Lejos de las citas electorales con todas las demagogias a que darn lugar y con los migrantes excludos en todos los planos, nos corresponde hacer de 2017 un ao con los migrantes.

 

Notas

1/ La Asociacin ciudadana Roya promueve la solidaridad con los migrantes provenientes de Italia que entran en francia por los Alpes Martimos, segn palabras del diario Le Monde, del 9 de enero de 2017. Uno de los miembros de la asociacin, Sylvan, destaca: Si no se les ayuda, partirn ellos mismos por los caminos. Con los riesgos, el fro y la nieve, los gendarmes no recogern a personas sanas, sino a muertos .

2/ Mdicos sin Fronteras, en su web, con fecha 7 de febrero de 2017, indica que Los policas acosan a los migrantes confiscndoles sus mantas, utilizando a veces gases lacrimgenos para dispersarlos, llegando incluso a prohibirles sentarse en la fila de espera del centro humanitario de la Chapelle donde esperan una plaza de albergue. Estas prcticas inaceptables ponen en peligro la vida de los migrantes: los equipos de Mdicos sin Fronteras han debido atender a ocho personas cercanas a la hipotermia. Desde hace varias semanas, el Centro Humanitario de Pars, dispositivo del Estado y de la ciudad de Pars abierto el 10 de noviembre y destinado a acoger y orientar a los migrantes recin llegados, estaba saturado. Unas 100 a 150 personas intentan diariamente ser admitidas, debiendo dormir fuera durante varias jornadas hasta que se libere una plaza. Cuando las temperaturas se han vuelto negativas, las violencias policiales se han multiplicado durante una decena de das, sobre todo en los barrios de la Chapelle y de Pajol: Las fuerzas del orden despiertan a los migrantes en plena noche y confiscan sus mantas.

Fuente original: http://www.vientosur.info/


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