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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2017

El odio, ese asesino no tan silencioso

Diego M. Vidal
Rebelin


La muerte por un accidente cerebro vascular de Marisa Letcia, esposa del ex presidente de Brasil Lula Da Silva, instal en la dirigencia poltica local la conviccin de que los ataques virulentos y persecucin judicial contra quien gobern el pas entre 2003 y 2012, se haba cobrado su primera vctima.

Marisa tuvo su casa invadida por un ejrcito de policas y vio su vida e intimidad, as como la de sus hijos y nietos, expuestas en la prensa nacional e internacional. Los daos fueron insuperables, aseguraron los abogados de Lula y de Marisa Letcia en la causa conocida como Lava Jato. Causa en la que an no han podido involucrar al lder fundador del Partido de los Trabajadores, ni a su familia, con pruebas o delaciones de los principales protagonistas, muchos de ellos encarcelados ya.

Y los letrados no fueron los nicos que responsabilizan por su fallecimiento a la implacable campaa meditica y judicial, con el acompaamiento de la dirigencia poltica conservadora, tambin numerosos dirigentes y legisladores recordaron por estas horas las presiones sufridas. Ella sufri una persecucin meditica sin precedentes, que le provoc profunda tristeza y le precipit problemas de salud en el transcurso de un estado emocional extremadamente sacudido por ese cerco que se impuso a su vida, declar el senador del PT por Pernambuco Humberto Costa, que adems es mdico. Del mismo modo se refiri el dirigente del Partido Comunista del Brasil, Daniel Almeida, para quien resulta casi inimaginable una persona sufrir tantos ataques como Lula ha sufrido, ser su pareja, estar a su lado y permanecer fuerte, sin problemas emocionales ni de salud.

La cuestin de los ataques que fomentaron el odio irracional en algunos sectores sociales, como consecuencia directa de los mismos, ha funcionado como el veneno que min la fortaleza de la compaera de vida y militancia de Lula Da Silva. Las manifestaciones de un grupsculo de seoras de clase media frente al hospital Sirio Libans de San Pablo, donde se encontraba Marisa en coma, o los galenos que como la reumatloga de ese nosocomio, Gabriela Munhoz, que revel en un grupo de WhatsApp la situacin clnica de la mujer y el neurocirujano Richam Faissal Ellakkis, "sugiriendo" cmo acelerar su defuncin, a sus colegas que la atendan . Si bien estos profesionales ante la gravedad en la violacin de sus cdigos de ticas fueron sancionados, al menos administrativamente, tambin desde la Justicia hubo una demostracin de desprecio y falta de humanidad por parte del Procurador Rmulo Paiva Filho que lleg a postear en su perfil de Facebook (hoy dado de baja por l mismo) con un Muere pronto, peste!. Quiero abrir inmediatamente mi champagne! cuando se supo el grado irreversible del estado en que se hallaba la ex Primera Dama del Brasil. Aunque el Ministerio Pblico de Minas Gerais, al que pertenece este personaje, decidi impulsar una investigacin, el dao social ya est hecho. Numerosos comentarios hostiles atravesaron la transmisin en directo de la ceremonia de despedida de los restos mortales de Marisa Letcia, entre las lgrimas de Lula y de cientos de personas que asistieron al local del Sindicato Industrial paulista en el que tantas luchas enfrentaron juntos.

Este es el clima poltico que se vive en Brasil. El que cre el poder real, conformado por industriales, banqueros, corporaciones de prensa y una camada poltica corrupta que ha sobrevivido a todo en estas tres dcadas y poco ms de democracia.

Nada de lo que digan, ni los abrazos compungidos de psame o los falsos gestos de tolerancia que se expresan en estas horas, dejarn de tener un barniz hipcrita.

Lo han conseguido. Asesinaron al corazn ms amado del viejo guerrero semianalfabeto, salido de la ms extrema pobreza, que gobern por dos veces la nacin mayor de Sudamrica. No fue en silencio, sino con el aturdidor sonido de las mentiras dichas una y otra vez, durante quince aos.

Queda la esperanza. En ms de una oportunidad, este hombre criado en el fondo pestilente de un bar, preso por la dictadura militar por enfrentarla a pecho descubierto, sec el llanto de su rostro y emergi con la fuerza de sus convicciones para derrotar a sus adversarios y torcerle el brazo a la miseria empeada en diezmar a sus compatriotas.

Descanse en paz, Marisa. Su Lulinha Paz y Amor va a quedar aqu para pelear por ti, fue el compromiso de despedida que asumi frente al fretro.

Quienes los conocen de siempre dan por cierto que Lula va a pelear para volver.

Y que va a volver.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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