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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2017

Mujer & violencia cultural
La ablacin como tab social: Los falsos mitos de la mutilacin genital femenina

Sandra Rodrguez
Publico.es

Tres millones de mujeres y nias son vctimas de ablacin cada ao en todo el mundo. A pesar de su prohibicin en 59 pases, ms de 200 millones de nias han sufrido esta prctica, que contina siendo un tab social, antes de los 15 aos.


No grites o sers una vergenza para toda tu familia y veinte aos despus seguiremos recordndote que no fuiste valiente. Fatoumata Coulibaly, nacida en Mali, tena seis aos cuando su madre le dijo estas palabras, justo antes de convertirse en una vctima ms de la mutilacin genital femenina, que sufren tres millones de mujeres y nias cada ao en todo el mundo.

En total, 59 pases han prohibido esta prctica por ley o decreto constitucional, entre los que se encuentran 25 de los 29 pases de frica y Oriente Medio. La tradicin, la creencia en que un corte en su cltoris convertira a su hija en una mujer ms pura y limpia y le garantizara un buen matrimonio llevaron a la madre de Fatoumata a obligar a su nia a someterse a esta prctica.

Nos llevaron a una especie de cubculo, que slo tena un agujero y una piedra, donde me tumbaron y dos mujeres me agarraban de las manos mientras otras dos me sujetaban los pies, relata Coulibaly. Un mismo cuchillo para las siete nias y un polvo negro que luego aplic en las heridas son las nicas herramientas que utiliz la mujer que las operaba, nada de alcohol o anestesia.

Y, an as, se tenan que mostrar agradecidas porque ninguna sufriera una hemorragia producida por el corte y muriera, como le ocurri a una de las vecinas de Fatoumata. An con temblor en sus palabras, asegura que este tema no debera ser un tab y que hay que concienciar sobre el significado de su prctica.

Con motivo del Da Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilacin Genital Femenina (MGF), los organismos internacionales recuerdan que ms de 200 millones de mujeres y nias en todo el mundo ya han sido vctimas de la ablacin. La mitad de ellas residen en Etiopa, Egipto e Indonesia. Las consecuencias de la MGF pueden ser devastadoras: desde hemorragias, infecciones o ttanos en un momento inmediato al corte, hasta dificultades permanentes a la hora de orinar, infecciones crnicas, infertilidad, fuertes dolores durante las relaciones sexuales, dificultades en el embarazo y el parto y el aumento del riesgo de muerte en los recin nacidos; adems del trauma que pueden desarrollar las nias durante toda su vida.

En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas denunci la MGF como un abuso irreparable e irreversible de los derechos humanos de las mujeres y nias, y una amenaza para su salud.

Los falsos mitos de la MGF

Es propia de los pases africanos
. La mutilacin genital femenina no es slo una prctica que se da en los pases africanos. Aunque en Espaa no se realice, las comunidades provenientes de los pases donde se considera una tradicin viajan a su lugar de origen para ejecutar la ablacin y volver al territorio espaol. En Espaa se reconoce la MGF en la ley de violencia de gnero de 2005.

Es una tradicin religiosa. A pesar de considerarse en algunas regiones un ritual propio de la cultura y la tradicin, la ablacin es una forma de violencia machista, una manera de controlar la autonoma de las mujeres. La solucin radica en el empoderamiento de la mujer africana a travs de la educacin y concienciacin, as como el dilogo intercultural, con el fin de erradicar la demanda de esta prctica. Segn Marycelina Msuya, profesora en la Universidad Cristiana de Kilimanjaro, se ha conseguido que muchas tribus africanas se nieguen a la ablacin gracias a la educacin, y la percepcin de que es una tradicin necesaria ha adquirido una tendencia negativa.

La legalizacin de los procesos sanitarios.
En numerosos casos, la mutilacin genital femenina se lleva a cabo por mdicos, lo que dificulta el proceso de concienciacin.

Es lo mismo que la circuncisin. Ambas prcticas no son comparables, ya que la ablacin priva a la mujer del placer sexual y trae consigo muchas consecuencias que permanecern a lo largo de su vida.

El mito de la libre eleccin.
La mujer se ve condicionada por los patrimonios culturales y sociales, por lo que la decisin se convierte en una obligacin.

La lucha internaciona
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A travs de diversos planes, los organismos internacionales inciden en la sensibilizacin, fomentan el conocimiento entre las comunidades y luchan por la erradicacin de la ablacin. Plan International, con su proyecto Por Ser Nia , profundiza en la sensibilizacin entre las comunidades en los pases en los que la MGF tiene mayor prevalencia: Guinea (97%), Egipto (92%), Sierra Leona (90%), Mali (89%), Etiopa (74%) y Guinea Bissau (50%).

Organizaciones como Save The Children -que opera desde hace 25 aos en Etiopa, Senegal, Sierra Leona, Mali, Gambia y Guinea-, UNICEF o Mdicos del Mundo -que realiza un plan de prevencin de la MGF en la Comunidad de Madrid con mujeres provenientes de los pases donde hay mayor incidencia- se unen a la lucha contra la ablacin, una clara evidencia de la desigualdad de gnero en los territorios donde se practica. Aydennos, no podemos salir de esto solas, afirma Fatoumata Coulibaly. Alba Sierra, espaola de 27 aos, lucha por el empoderamiento de las mujeres que sufren violencia machista y contra la vulneracin de los derechos humanos que supone la mutilacin genital femenina en Gambia donde el 56% de las nias menores de 14 aos han sido vctimas de esta agresin-.

El Fondo de Poblacin de las Naciones Unidas (UNFPA) impulsa distintos proyectos para luchar contra esta prctica, profundizando en el conocimiento de este fenmeno, sus efectos sobre la salud sexual y reproductiva en las mujeres afectadas y en la sensibilizacin tanto de la comunidad en general como del personal o profesionales mdicos y de las mujeres que practican las circuncidadoras- o fomentan la MGF, incidiendo desde la educacin para eliminar la demanda de la poblacin.

Desde Naciones Unidas se aprobaron en 2015 los objetivos de Desarrollo Sostenible, que incluyen como meta eliminar todas las prcticas nocivas como el matrimonio infantil forzado y la mutilacin genital femenina para el ao 2030. Fatoumata Coulibaly no se ha cansado de luchar: A pesar de las diferencias de color de piel, de estatus y de cultura, nuestra sangre tambin es roja.

El Gobierno de todos los pases que mantienen esta prctica debe actuar contra estas acciones, que son violencia para las mujeres.

Fuente: http://www.publico.es/sociedad/tres-millones-mujeres-ninas-son.html



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