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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2017

La guerra del guacamole

Andy Robinson
la Vanguardia

El freno a las exportaciones de aguacate mexicano a EE.UU., primer combate de la batalla comercial iniciada por Trump


Son de mejor calidad. Alfredo Mendoza, en el mercadillo de Brownsville, donde ofrece los aguacates de Michoacn (Andy Robinson)

En el restaurante Los Ahijados en la carretera de Monterrey a McAllen, al otro lado de la frontera, en Texas, la noticia se recibi con ceos fruncidos, un muy mal augurio de lo que quiz se avecine.

Cinco camiones cargados con cien toneladas de aguacates de Jalisco haban sido detenidos en los dos puestos fronterizos, Reynosa (la ciudad gemela de McAllen) y Nuevo Laredo, donde las filas de trfico, principalmente comercial, son presentes las 24 horas. La preocupacin era comprensible. El aguacate, a fin de cuentas, es la estrella de la huerta mexicana de los tiempos del Tratado de Libre Comercio (TLC o Nafta). Lidera la explosin de ventas de hortalizas mexicana en EE.UU., de 3.000 a 20.000 millones de dlares, desde 1994. El 60% de los aguacates consumidos en EE.UU. proviene ya de Mxico, cuyos productores venden 16 veces ms aguacates que los antes dominantes aguacateros californianos.

El aguacate hasta puede ser un smbolo de la integracin cultural, o al menos gastronmica, de los dos pases. Cualquiera que conduce por la Amrica interior de Donald Trump sabe que la taquera y su aperitivo de guacamole con cilantro es el nico restaurante de carretera que no lleva la marca corporativa del fast food globalizado.

Gracias a una campaa de la NFL los estadounidenses aprendieron a amar el guacamole

En los aos cincuenta, reconstruidos con nostalgia por Trump en su campaa electoral, el aguacate se conoca sin cario en EE.UU. como la pera del cocodrilo. Las importaciones de Mxico fueron prohibidas hasta 1997, debido a un supuesto riesgo de gusanillos. A nadie se le ocurra en aquellos aos comprar un aguacate para celebrar unas fiestas deportivas nacionales como la final de la liga de ftbol americano (NFL). Pero tras una inspirada campaa de marketing en la que los jugadores ms queridos de la NFL proponan diferentes recetas para el guacamole, los estadounidenses aprendieron a amar al aguacate.

Una semana antes de la Super Bowl que se celebr anoche, circulaban por las redes sociales recetas de Martha Stewart, la diva domstica de la Amrica media, o de la estrella de Hollywood Gwyneth Paltrow, para unguacamole con nachos perfectamente ajustado al paladar del hincha de los Patriots de New England. El ao pasado se vendieron 278 millones de aguacates en los das antes de la Super Bowl. Este ao pueden haber sido ms. Hasta hay quienes se atreven, en tiempos de Donald Trump, a echar guacamole a los perritos calientes consumidos durante el partido, junto a la mostaza y el ketchup.