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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2017

Entrevista a Stella Calloni, autora de "Mujeres de fuego"
La mujer es el sostn fuerte de cualquier sociedad

Silvina Friera
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Stella Calloni habla de su libro "Mujeres de fuego". Entre las entrevistadas para su flamante libro, la escritora y periodista eligi a mujeres que fueron fundamentales pero estuvieron en las sombras como Gloria Gaitn, Fanny Edelman, Danielle Mitterrand, Nlida Pion, Nidia Daz, Rigoberta Mench y Olga Orozco, entre otras.



Las mujeres tuvieron un papel fundamental en las rebeliones antineoliberales en Amrica latina, afirma Stella Calloni. Imagen: Dafne Gentinetta.

Necesito un da de 48 horas. Si no logro escribir todo lo que tengo, voy a andar por ah diciendo: no me dieron tiempo. A los 81 aos, Stella Calloni dice que vive como una vieja adolescente, una vieja dama indigna que alza su voz como escritora, periodista, investigadora y especialista en poltica internacional. Apenas volvi de La Habana, Cuba -donde particip como jurado del 58 premio literario Casa de las Amricas, retom la escritura de una novela sobre Francisco Pancho Ramrez que empez en 1993. Y tiene tanto material pendiente, entrevistas a muchas mujeres olvidadas, que se queja que le falta tiempo con una dulzura acentuada por una tonada entrerriana aquerenciada en su lengua. En la primera parte de Mujeres de fuego. Historias de amor, arte y militancia (Pea Lillo, Ediciones Continente), reedicin corregida que incluye ilustraciones de Nora Patrich, Calloni dialoga con la colombiana Gloria Gaitn hija del revolucionario Jorge Elicer Gaitn, la militante comunista argentina Fanny Edelman (1911-2011), la militante comunista chilena Gladys Marn (1938-2005), la dirigente francesa Danielle Mitterrand (1924-2011), la escritora brasilea Nlida Pion, la salvadorea Nidia Daz, fundadora del Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (FMLN); con la lder guatemalteca Rigoberta Mench, con la ex detenida desaparecida uruguaya Sara Mndez y con la poeta Olga Orozco (1920-1999). En la segunda parte del libro, traza el perfil de tres mujeres que dejaron llamas a su paso: la ecuatoriana Manuela Senz (1795-1856), las mexicanas Frida Kahlo (1907-1954) y Rosario Castellanos (1925-1974).

A Fanny Edelman le tena un enorme respeto porque fue una de las figuras ms importantes y ms desconocidas; tuvo una vida inquietante y maravillosa con todo lo que le toc vivir, como la Guerra Civil Espaola. Fui eligiendo mujeres que fueron fundamentales, aunque estuvieron en las sombras, cuenta Calloni en la entrevista con PginaI12. Creo que Gladys Marn fue unas de las mejores dirigentes comunistas que conoc; era muy valiente, se jugaba mucho, tena una simpata arrolladora, y ella s entenda el marxismo latinoamericano, que debemos entender de una vez por todas. Fui a la Fiesta de los abrazos y me pareca fascinante que mucha gente la paraba a Gladys y le deca: Seora, yo no pienso como usted, pero la respeto mucho.

Una de las coincidencias entre estas mujeres es que varias fueron militantes del partido comunista, como Frida Kahlo.

Han banalizado tanto a Frida Kahlo que quera mostrar esta otra cara, porque yo nunca me olvido que cuando fue la invasin a Guatemala, Frida, que estaba en sillas de rueda, pidi que la llevaran a la manifestacin contra la invasin en julio del 54, poco antes de morir. De ella quera contar tambin la mexicanidad de su vida, porque como digo en el libro eran mexicanos sus peines, sus flores, su estilo, sus polleras, todo. Frida rescat el proceso revolucionario mexicano, que tan dormido est en el continente porque no se habla nunca de la Revolucin Mexicana. Rosario Castellanos vio a Chiapas antes de que nadie la descubriera. Las historias ocultas de este continente estn un poco en estas mujeres, como cuando Fanny Edelman me cont que el Partido Comunista tena escondido el sudario de Evita, algo que yo no saba.

Encuentra algn hilo que conecte la vida o la militancia de estas mujeres?

Lo que me encanta de la historia de estas mujeres es que siempre encontr un anti dogmatismo que es muy importante. As como digo que viv tantas vidas, las mujeres en s vivimos tantas vidas: la vida de los hijos, la vida de los compaeros; la mujer es el sostn fuerte de cualquier sociedad. En este perodo histrico estamos viendo lamentablemente el trabajo brutal de los entretenimientos televisivos. Despus de que la mujer haba ganado sus lugares, la violencia contra la mujer volvi a partir del momento en que filman en una playa a las mujeres y lo nico que muestran es la cola. No muestran los rostros; son objetos. Entonces salimos a las calles miles de mujeres a decir ni una menos y volvemos a casa a mirar la televisin, y sabemos que habr una ms cada da, si no nos damos cuenta de cmo se vehiculiza este proceso de volverla a convertir en objetos. Las mujeres tuvieron un papel fundamental en las rebeliones anti neoliberales en Amrica latina.

Cmo aprendi a entrevistar?

La entrevista es un gnero maravilloso, que aprend a manejar hacindolo a golpes, como aprendamos los de nuestra generacin. Para m fue fundamental elegir a estas mujeres, pero tambin tengo muchas entrevistas a mujeres que lucharon en las guerrillas centroamericanas. Tengo muchsimo material, lo que pasa es que me falta tiempo para conjugar una vida de periodista hoy en da con una vida de escritora. Estuve en zonas de conflicto y guerra, y pude ver el papel impresionante de las madres de las vctimas en toda Amrica latina. Ac hay mujeres muy valiosas como Marta Dillon y tantas otras, que estn luchando para que nuestra Latinoamrica vuelva a ser lo que debimos ser, lo que nunca nos dejaron ser. Estamos en el siglo XXI, y tenemos que una mujer por ser mujer y tener el valor de hacer algunas cosas, como Milagro Sala, est en una crcel. La forma en que la presentan a Milagro Sala es la misma en que presentaban a las brujas que iban a quemar en la Edad Media. Hemos vuelto a la Edad Media o, mejor dicho, algunos se han quedado en la Edad Media.

Despus de leer Mujeres de fuego queda claro que en los aos 70 tanto los hombres como las mujeres queran cambiar el mundo, pero la impresin hoy es que slo las mujeres quieren cambiar el mundo. Coincide?

S, me parece que esa percepcin es correcta, porque estamos viendo el regreso de un machismo talibn que debilita a los hombres. Los hombres se debilitan cuando los ponen a jugar ese papel, cuando son los que siempre deciden las guerras. Y estamos un poco cansadas de que no existamos las que vamos a perder muchsimo en las guerras, porque mujeres y nios son las vctimas ms desoladas de toda esta situacin. Las mujeres nos animamos a decir que no es cierto que estas son guerras humanitarias y democrticas; son guerras coloniales, son invasiones. Si la OTAN invent un ejrcito secreto all en los tiempos de su nacimiento y puso andar operaciones como la Operacin Gladio, imaginate hoy en da ser invadido por estos mercenarios contratados. Tengo el cable en que Arabia Saudita llama a mercenarios de todo el mundo y les ofrece tanta paga por su trabajo. La mayora de las organizaciones anti guerra que han surgido en Europa estn dirigidas por mujeres. Y es evidente que se ha profundizado un odio contra las mujeres en el poder, que es un odio de gnero. Y yo lo viv con Evita.

En qu sentido vivi ese odio?

Una de mis tas, Mara Ins, que fue una maestra rural, era peronista. Y con mi ta fui a ver a Evita cuando estuvo en Paran. Evita era bellsima, como una figura de cera, pero adems la am porque iba todos los domingos a misa con mis tas a las seis de la maana, porque para sufrir tenamos que sufrir temprano (risas). Y llevaban a las nias de los asilos y yo me senta tan mal con mi guantecito, un sombrerito y un tapadito, porque entraban las nias del asilo con sus cabezas rapadas y unos delantales grises. Todos los domingos, despus de misa, tena fiebre porque siempre fui muy sensible y muy rebelde, y haba visto la desolacin de los peones rurales que iban de un lugar a otro. Evita puso un hogar de nios y termin con los asilos. Las seoras de la beneficencia tenan estos asilos con chicas del campo, ya sean hurfanas o no hurfanas, y las preparaban para llevarlas a servir a su casa. Todas terminaban sirviendo como criadas. El trmino criada significa que no les daban un salario ni nada. Les daban una piecita, la comida, y en general tenan que soportar ser las mujeres con las que se podan iniciar los hijos de las seoras. Antes que ninguna otra cosa, dira que fui evitista. La alegra que me dio cuando a esas nias les hicieron vestidos bonitos, les dejaron crecer el pelo... Y saba por mi ta que Evita se presentaba a cualquier hora en la noche para ver cmo las estaban cuidando. Qu percepcin tena Evita del dolor de los otros y cmo devolvi la bronca que arrastraba de su niez haciendo justicia. Cuando vine a Buenos Aires en el 56, tena a Evita en mi cabeza.

El azul intenso de los ojos de Calloni parece un ocano de emociones que emergen a la superficie. Despus viv en la casa de Ana Mara Pedroni, la hija del poeta Jos Pedroni, que era comunista, y en ese momento tuve mucha relacin con la gente del Partido Comunista. Nunca hay que olvidar que el Partido Comunista tuvo un papel fundamental en la cultura, porque casi todos los pintores y escritores de esos tiempos salieron de ah -recuerda la escritora y periodista-. Al peronismo todava no se lo ha mirado desprejuiciadamente, verdaderamente. Se lo mira desde un lugar de prejuicio pro y de prejuicio contra. Pero al peronismo hay que estudiarlo por el efecto que produjo a nivel de masas. Me acuerdo de que mi mam le escribi una carta a Evita. En la escuela tena un solo libro que se llamaba Paso a paso, porque nunca le mandaban libros. Mi mam buscaba ese papel gris donde se envolvan el arroz o los fideos en los almacenes del campo, y le peda que le dieran una cantidad. Los cortaba como en hojas y a la noche los cosa. Esos eran los cuadernos que tenan los chicos del campo. La mam de Calloni era ms bien radical, pero le escribi a Evita y al poco tiempo lleg a La Paz un camin con zapatos, ropa, libros, cuadernos, lpices. Mi mam me educ viendo la injusticia y no dejndola pasar de largo. Yo admiraba a Evita y, como me deca Fanny Edelman, es una figura que tenemos que reconstruir de otra manera, porque fue inolvidable a nivel de masas plantea. Siempre respet mucho al Partido Comunista, porque capacit a mucha gente, lo que pasa es que faltaba que surgiramos a partir en nuestro mundo latinoamericano. Nada puede surgir si no conocs tu realidad. Ese tejido rumoroso que hay debajo de la sociedad es un mundo de mujeres. Las mujeres tejen y destejen constantemente. Y, de alguna manera, con Mujeres de fuego quise hacer un pequeo homenaje a algunas mujeres que para m son smbolos.

Por qu est escribiendo una novela sobre Pancho Ramrez hace varios aos?

Mi familia era ramirista y artiguista; aunque Ramrez se pele con Artigas, eso era posible. Ramrez fue la principal retaguardia que tuvo Artigas. No me gusta cmo los historiadores encierran en una cajita la historia de los caudillos. Busqu un personaje muy especial que se llama Vinicio Terza, hijo de un italiano que estaba en el ejrcito portugus esto es ficcin, que en una parte dice: yo no quiero ser el juez, sino el amante de aquellos das. Yo no los estoy juzgando, los muestro como eran, con sus altibajos, sus momentos heroicos y sus momentos de debilidad, porque no hay nadie perfecto, por suerte. El narrador es un nio que pierde a sus padres en Uruguay, lo adoptan unos franciscanos y lo educan. Cuando Aim Bonpland estuvo en la Argentina, Ramrez lo invit a Entre Ros; pero la ficcin en mi novela est en que hay un botnico que conoce al nio, que quiere salir del convento y se escapa a Entre Ros con el botnico. Y como el chico escribe, queda como escribiente de Ramrez. La novela descontractura la historia y la cuenta desde otra mirada. Ramrez y Artigas se enfrentaron al final, pero Artigas no quiso volver a Uruguay no por Ramrez, sino porque muchos lo haban traicionado. Si nosotros seguimos ocultando la verdadera historia, que tiene tantos recovecos, tantos laberintos, nunca vamos a poder asumirnos como lo que somos.

Cundo terminar la novela?

En unos meses prometo que la termino (risas). Lo que me divierte mucho es que soy vctima de percepciones equivocadas. A m me han puesto como una militante desorbitada de la izquierda, sin saber que a los 16 aos haba ledo a (Franz) Kafka. Que eso es lo que serva para el periodismo que se haca antes: el periodista tena que ser un tipo culto. En los aos 60 o 70, para conquistar a alguien necesitabas tener un libro en la mano. Soy una mujer con todas sus imperfecciones, pero muy divertida, porque si hay algo que me ha mantenido en este mundo horroroso es un humor que no me puedo sacar de encima nunca. Tengo 81 aos y ahora que estuve de jurado en Cuba en el premio Casa de las Amricas con varios jvenes, me decan: Estela, estamos hablando todos como si furamos de la misma edad. Como vivo como una vieja adolescente, como una vieja dama indigna, nunca voy a dejar de tener buen humor. Nunca me lo van a sacar porque tambin creo, como (Arturo) Jauretche, que la revolucin no la hacen los pueblos tristes.

La ficha
Stella Calloni naci en Pueblo Leguizamn (La Paz, Entre Ros) en 1935. Cuando lleg a Buenos Aires, se relacion con poetas como Olga Orozco, Hctor Negro y Alfredo Carlino, y entabl relacin con varios miembros del Partido Comunista Argentino, y con peronistas de la resistencia y trabajadores. En los aos 60 particip en el proyecto del Movimiento de Unidad Latinoamericana junto con Gregorio Selser, uno de sus grandes maestros. Trabaj en diversos medios de prensa de Amrica latina y colabor en revistas de Estados Unidos, Francia e Italia. Fue corresponsal en zonas de conflicto y de guerra; es corresponsal de La Jornada de Mxico en Amrica del Sur. Durante la dictadura cvico-militar se exili en Mxico y Panam, donde trabaj como editora de la revista Formato 16 y como guionista del Grupo Experimental de Cine Universitario de la Universidad de Panam. Como corresponsal del peridico mexicano Unomsuno, cubri la Revolucin Sandinista desde Nicaragua. Public los libros de poesa Los Subverdes (1975), Carta a Leroi Jones y otros poemas (1983) y Poemas de Trashumante (1998). El libro de relatos El hombre que fue yacar, finalista en Casa de las Amricas en 1992, fue publicado en la Argentina en 1998 y en Cuba en 2014. Es autora de Nicaragua: el tercer da (1992), Operacin Cndor (1999), que reeditar de manera ampliada y con nuevo ttulo: Operacin Cndor: pacto criminal (2001); La invasin a Irak: guerra imperial y resistencia (2003), Recolonizacin o independencia: Amrica latina en el siglo XXI (2005), junto con Vctor Ego Ducrot; y Evo en la mira. CIA y DEA en Bolivia (2009), entre otros. Ha recibido numerosos premios y distinciones como el Premio Latinoamericano de Periodismo Jos Mart, (Cuba, 1986), el Premio Rubn Daro (Nicaragua, 2008), el Premio de la Escuela de Periodismo TEA (2003) y el Premio Rodolfo Walsh de la Universidad de La Plata (2012), entre otros.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/18439-vivo-como-una-vieja-adolescente


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