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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2017

Una sociedad que no se adapta a sus cambios

Ricardo Torres
Progreso semanal


A comienzos de 2017, Cuba es en muchos sentidos un pas muy diferente a 1990. Dos dcadas y media de grandes acontecimientos han marcado profundamente a una nacin convencida de que ocupa un lugar singular en el mundo.

En 1989, el Estado cubano controlaba directamente una proporcin abrumadora de las empresas y activos en la economa. El 90% de los trabajadores estaba empleado en el sector pblico; y esencialmente todos los factores e insumos se asignaban de acuerdo a los criterios establecidos por el gobierno a travs de los diversos entes de la planificacin central.

En ese esquema, el Estado captaba con facilidad las rentas que se generaban, la mayor parte de estas en el comercio exterior, y estos recursos luego se redistribuan de acuerdo a diversas prioridades, tanto productivas como sociales. El control del empleo y los ingresos permita ejercer una influencia determinante en los niveles de consumo y la distribucin de la riqueza. El pleno empleo y un bajo diferencial salarial eran componentes centrales de ese modelo, que propici niveles de equidad comparables a los de naciones avanzadas con slidos estados de bienestar. Las polticas sociales universales eran dominantes y casi nunca se establecan criterios de diferenciacin para el acceso a servicios pblicos y subsidios.

Los logros sociales de esa etapa son indiscutibles, y son an ms impresionantes teniendo en cuenta un desempeo bastante ms discreto en la esfera econmica. La compensacin externa que supona la Unin Sovitica y el CAME fueron factores claves en la aparente solucin de esas contradicciones. Como es bien conocido, ese modelo hizo aguas desde el inicio de la dcada de los noventa.

Un diagnstico que se hizo popular en aquellos momentos ubic al origen de la crisis en factores externos y pronostic que la recuperacin de los niveles de actividad econmica nos devolvera casi automticamente a la sociedad pre-crisis. No obstante, con la crisis cambiaron elementos mucho ms esenciales que el Producto Interno Bruto.

El camino elegido para recuperar la vitalidad econmica ha tenido efectos duraderos sobre las estructuras sociales. Dos aspectos merecen ser destacados. En primer lugar, el crecimiento econmico no se ha correspondido con una recuperacin similar del bienestar en todos los hogares. Aunque la economa se diversific respecto a su estructura sectorial tradicional, resalta la escasez de actividades verdaderamente dinmicas en el panorama productivo. Y una reforma a medias acentu las fallas estructurales del modelo. En ese contexto, creci una exuberante economa informal, que se ceba tanto en las limitaciones del control administrativo, como en la ineficiencia de la distribucin y las escaseces recurrentes.

De otro lado, la depresin de los salarios reales, inicialmente concebida como smbolo de la reparticin equitativa de los costos de la crisis y el ajuste subsiguiente, lleg para quedarse. En ese proceso, se ha venido resquebrajando el valor del empleo pblico, ahora sinnimo de estrechez e incapacidad para ascender en la pirmide social. Ante esta situacin, las familias fueron diseando y poniendo en prctica un conjunto de estrategias para asegurar la viabilidad del hogar. Algunas de las soluciones observadas rayan en lo obsceno, pero son en ltima instancia consecuencia del impacto que tuvieron que enfrentar.

Aqu se fueron consolidando fuentes de riqueza desvinculadas del valor social de la actividad que las propicia. Tambin comenzaron a operar nuevamente aspectos histricos que parecan dormidos en el esquema anterior, pero que recobraron su capacidad para explicar trayectorias de ingreso y consumo. Se podran mencionar la propiedad de ciertos activos altamente valorados como casas, apartamentos y automviles, lugar de residencia, y redes sociales dentro y fuera de la Isla.

En la Cuba contempornea, el Estado emplea todava a un 70% de la fuerza de trabajo. Pero su influencia en el consumo real de los hogares est muy por debajo de esa cifra. Ponderando, por el consumo efectivo que hace posible, los pagos del sector pblico representan menos de la mitad del ingreso total en la mayora de los hogares. La capacidad de incidir decisivamente sobre la distribucin de la riqueza se ha visto notablemente disminuida. El resultado ha sido una creciente disparidad de ingresos anclada en dimensiones de largo recorrido, junto a las contradicciones propias de nuestro modelo econmico y el retraso en la actualizacin de las polticas sociales.

Otro elemento que cambi radicalmente fue la relacin con la economa y sociedad internacionales. El despegue del turismo internacional, la inversin extranjera, la cercana de la emigracin cubana e Internet constituyen factores de gran incidencia en la creciente interaccin con el resto del mundo. Las remesas se convirtieron en una fuente apreciable de ingresos en divisas.

Hoy llegan a Cuba ms personas que nunca antes en la historia. Ms cubanos viajan al exterior por cualquier razn que en algn momento del pasado. Un nmero creciente de empresas mantiene operaciones en el pas, tanto comerciales como de inversin. El acceso a Internet sigue siendo limitado, pero ha crecido apreciablemente desde 2011. Todo ello supone que el flujo de informacin desde y hacia Cuba ha aumentado exponencialmente desde 1989. Ese intercambio ajusta modos de pensar y actuar que no siempre transcurren de acuerdo a lo que se considera el paradigma preferido.

Estamos hablando de una sociedad heterognea, con cierta estratificacin, con un nivel creciente de transnacionalizacin, donde muy frecuentemente se persiguen las fuentes de progreso ms all de sus fronteras, incluso a travs de canales tan tremendos como la emigracin irregular. La transformacin es de gran magnitud y varios elementos apuntan a que puede acelerarse en los prximos aos.

A pesar de ello, es bastante comn que los enfoques para entender esta realidad no guarden la debida correspondencia. La actualizacin de nuestro paradigma de progreso no ha tenido lugar todava. En el esfuerzo de desarrollo las capacidades endgenas quedan en un segundo plano. El capital forneo disfruta de mayores garantas que el naciente sector privado domstico. Las nuevas fuentes de empleo fuera del sector pblico no se corresponden con la inversin en educacin realizada en cinco dcadas. En el mantenimiento de un objetivo de igualdad impracticable en nuestras circunstancias se mantiene un modelo de garantas sociales que muy bien exacerba la desigualdad, en tanto ciudadanos en condiciones muy diferentes reciben el mismo apoyo pblico.

Internet es parte indisoluble de las sociedades contemporneas. Retrasar su despliegue equivale en las actuales circunstancias a limitar severamente el desarrollo de las fuerzas productivas.

Las estructuras de representacin y participacin ciudadanas tienen que adaptarse a esta nueva estructura socioeconmica so pena de ceder legitimidad. La creatividad de los hogares, individuos y redes ponen en aprietos constantemente al modelo tradicional de toma de decisiones basado en el enfoque desde arriba hacia abajo. Los medios de difusin estn llamados a representar plenamente estas nuevas dinmicas.

La inmensa mayora de los factores estructurales que explican la conformacin y evolucin del modelo cubano hasta el presente, se han modificado radicalmente o estn en vas de serlo en muy pocos aos. Elementos tales como un liderazgo poltico marcado por el carisma y la legitimidad que otorgan la historia; la existencia de socios externos capaces de proveer un marco excepcional de apoyo econmico y poltico; una relativa homogeneidad de la poblacin cubana a partir de reducidas disparidades de ingreso, composicin demogrfica y formacin poltico-ideolgica; cierto aislamiento econmico relativo del resto del mundo como consecuencia del bloqueo norteamericano; estn siendo desafiados en estos momentos.

Este tsunami socioeconmico tarde o temprano tendr que ser reconocido por las polticas pblicas y forzar un rediseo institucional de amplias proporciones. Las opciones se limitan a si queremos ser nosotros los arquitectos de esa transformacin o si las circunstancias nos forzarn a tomar decisiones apresuradas

Fuente: http://progresosemanal.us/20170207/una-sociedad-no-se-adapta-cambios/



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