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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2017

Gramsci o Laclau?
Los dilemas de Podemos

Carlo Formenti
MicroMega


Dentro de unos das en la plaza de toros cubierta de Vistalegre (Madrid), Podemos celebrar su segunda asamblea general, un evento que podra representar un giro importante en la vida de esta formacin poltica que representa al da de hoy la nica izquierda del Viejo Continente en condiciones de competir de igual a igual con el establishment neoliberal. En mi ltimo libro (La variante populista, DeriveApprodi, 2016) he sealado en Podemos el ejemplo europeo ms importante (comparndolo con las revoluciones bolivarianas en Amrica Latina y con el movimiento nacido alrededor de la candidatura de Sanders en los Estados Unidos) del intento de cabalgar desde la izquierda la ola populista que se est levantando en todo el mundo como reaccin a las devastaciones sociales, civiles y econmicas provocadas por dcadas de rgimen neoliberal.

Antes de analizar las opciones estratgicas que se confrontarn en Vistalegre intentar hacerlo cotejando los documentos programticos presentados respectivamente, por el secretario general Pablo Iglesias y por su competidor Iigo Errejn es til realizar algunas consideraciones sintticas referidas a la mutacin del escenario mundial actualmente en curso (marcado, entre otros acontecimientos, por el Brexit, la eleccin de Trump y por la derrota de Renzi en el referndum del pasado diciembre) y a los desafos que eso impone a todos los movimientos antineoliberales de todo el mundo.

El presupuesto del que parto es que estamos viviendo la fase inicial de un rpido y catico proceso de des-globalizacin. No tengo aqu el espacio para argumentar de forma adecuada tal tesis, por lo cual me limito a enunciarla en modo apodctico haciendo referencia al artculo del vicepresidente boliviano Linera, que ya he comentado en estas pginas. En ese texto Linera escriba, entre otras cosas, que Trump no es el verdugo de la ideologa triunfalista de la libre empresa, sino ms bien el mdico forense al que le toca oficializar una muerte clandestina. Clandestina, aado yo, gracias a la obtusa insistencia con la que las izquierdas se obstinan a no tomar nota. Y aada que la era en la que estamos ingresando es rica de incertidumbres, y, justo por esta razn, potencialmente frtil, si sabemos navegar en el caos generado por la muerte de las narraciones pasadas.

En la misma longitud de onda, merece la pena sealar un largo, notable artculo firmado Piotr publicado en la web megachip que mantiene, entre otras cuestiones: 1) que Trump no representa solo un electorado compuesto por perdedores de la globalizacin (parados, trabajadores blancos pobres, etc.) sino tambin un mltiple mosaico de fragmentos de las lites dominantes asustadas por la inercia de una poltica neocons transversal (Hillary Clinton sobre todo) dispuesta a arriesgar una guerra mundial, para defender la hegemona americana fundamentada sobre el binomio financiarizacin/globalizacin; 2) que esta base incoherente y variada lo obligar a llevar adelante una poltica igualmente incoherente y contradictoria (por ejemplo dando marcha atrs en la globalizacin sin dejar de defender los intereses de la finanza global); 3) que para oponerse a su pseudo new deal autoritario los lobby liberal-imperiales lucharn (es la crnica de estos das) con el cuchillos entre los dientes, movilizando una ideologa identitaria enrocada tras el dogma y la inquisicin de lo polticamente correcto, es decir una forma ideolgica elitista que prefiere todo lo que es minora, ya que las minoras no plantean desafos fatales, mientras, si bien explotadas pueden minar aquellos propuestos por la mayora. Minoras que por esa razn tienen que ser tuteladas por lobby que se erigen a sus representantes. Lobby de minoras incorporadas en un establishment dedicado a polticas elitistas; 4) que una izquierda que quiera luchar tanto contra el globalismo a la Clinton como contra el trumpismo tendr que surfear, con espritu pragmtico mas sin renunciar a los principios, la ola populista. Lo que nos lleva otra vez a los dilemas de Podemos.

Empecemos diciendo que Podemos es hoy objeto de una violenta campaa de agresin por parte de los medios de comunicacin espaoles, parecida a las que en todos los dems pases occidentales se conducen contra la amenaza populista. Las comillas se imponen porque el trmino se utiliza de manera totalmente indiferenciada: populistas son Evo Morales y Marine Le Pen, Rafael Correa y Grillo, Trump y Podemos. Un aplastamiento que no es fruto de la incapacidad de anlisis poltico; al contrario: refleja la ntida polarizacin formulada hace algunas semanas por el director del Wall Street Journal, que ha declarado que, de ahora en adelante, el enfrentamiento no ser entre derecha e izquierda sino entre globalistas y antiglobalistas. Igualmente univoca la receta para enfrentarlos: construir grande coaliciones entre liberales y socialdemcratas para cerrarles el paso (coaliciones a las que tienen tendencia a arrimarse en posicin subordinada esos partidos de izquierda radical que se dejan convencer por las lites liberales de la necesidad de encararse contra el peligro fascista). En Espaa, como explica un artculo del diputado de Podemos Manolo Monereo, esta campaa se ha hecho histrica desde cuando Podemos ha elegido estrechar una alianza electoral con Izquierda Unida en lugar que con el PSOE. Por eso, visto que la primera opcin ha sido sostenida por Pablo Iglesias y la segunda por Iigo Errejn, y visto que las dos tesis se confrontarn nuevamente en la asamblea de Vistalegre, los medios de comunicacin estn entrando a saco en el debate precongresual con la esperanza de lograr romper el partido o, como segunda opcin, reforzar en su interior la corriente encabezada por Errejn. Vayamos a los documentos.

El documento de Iglesias arranca de consideraciones anlogas a aquellas planteadas anteriormente referidas a la fase histrica mundial: la globalizacin est entrando en crisis al son del surgimiento de nuevas resistencias y adversarios polticos: no solo los movimientos sociales, sino tambin los gobiernos guiados por fuerzas polticas soberanistas/progresistas que, sobre todo en Amrica Latina, intentan devolver un rol estratgico al Estado en materia de poltica econmica y persiguen programas de reformas radicales, mientras est en curso un reequilibrio de las relaciones de fuerzas geopolticas debido a la emergencia de superpotencias viejas y nuevas, como Rusia y China. La crisis europea es parte integrante de semejante contexto: los efectos devastadores del proyecto ordoliberista (la elevacin del Tratado de Maastricht a rango constitucional bajo la hegemona alemana, la perdida de la soberana monetaria con la consiguiente destronamiento de los gobiernos nacionales despojados del poder decisorio sobre temas estratgicos; el ataque a los salarios y al estado social; los recortes generalizados del gasto pblico; el sistema de los media blindado en apoyo del pensamiento nico liberal etc.) generan una resistencia creciente de los pueblos europeos. En Espaa el consenso, por mucho tiempo fundamentado en sectores sociales que aspiraban ser integrados en la clase media y alternativamente gestionado por democratacristianos y socialistas, se ha disuelto tras el estallido de la crisis global y frente a la cura que la UE ha impuesto a Espaa y que ha producido desindustrializacin y desocupacin. As nacieron los movimientos de masas que reivindicaban democracia y soberana populares, provocando una autntica crisis de rgimen. En esta situacin los principales medios de comunicacin se hacen garantes de la continuidad de las opciones polticas liberales, favoreciendo el surgimiento de una gran coalicin liberal socialdemcrata como en el modelo alemn.

El documento pasa luego a reconstruir la breve historia de Podemos: nacido en el 2013/14 por iniciativa de un grupo de militantes de diferente proveniencia (movimientos estudiantiles, izquierda anticapitalista, ex comunistas, movimientos de base, etc.) inspirados en el ejemplo del giro a la izquierda que vieron muchos pases latinoamericanos al construir experiencias populistas de izquierda, el partido lanz un programa poltico que reclamaba el inicio de un proceso constituyente basado en reformas radicales: reconquista de la soberana popular con la posibilidad de realizar una poltica econmica redistributiva y recuperar los derechos sociales; reforma en sentido proporcional del sistema electoral, reforma de la justicia para aumentar su autonoma del sistema poltico; lucha contra el TTIP, lucha por la igualdad de gnero y por el reconocimiento del carcter plurinacional del Estado espaol, etc. Programa que cosech un amplio consenso entre los sectores populares y en las clases medias empobrecidas, permitindole conseguir importantes xitos electorales.

A continuacin, Iglesias recuerda (y reivindica) el giro que dio el partido al escoger la alianza electoral con la izquierda radical de Izquierda Unida y la contraposicin frontal al bloque de poder liberal -socialdemcrata. Recuerda que tal viraje se madur tras un cerrado debate interno, en el que las bases rechazaron la opcin (defendida por Errejn) de un acuerdo con el PSOE, eligiendo al contrario el camino de una alternativa radical al sistema de poder. Esta lnea, que Iglesias se prepara a defender en la prxima asamblea general, se funda sobre la hiptesis de que la crisis poltica y econmica no se est encaminando hacia la normalizacin, sino, al contrario, que est destinada a agravarse ulteriormente. La tarea de Podemos, entonces, no es la de proponer un plan alternativo de gobierno, sino la de construir un nuevo proyecto de pas, manteniendo slidamente unido un bloque social formado por sectores populares y clases medias.

Para realizar este proyecto se hace necesaria una reforma de la organizacin del partido que, en la convulsa fase de crecimiento, se haba concentrado en la construccin de una mquina electoral favoreciendo la concentracin del poder decisorio en las manos de la cpula. Ahora se trata de superar este modelo vertical reforzando tanto las estructuras de base que hunden sus races en los territorios, como promoviendo y acompaando el nacimiento de verdaderas instituciones de democracia popular, una red de contrapoderes que permita que las victorias sean percibidas como victorias de un bloque social ms que como victorias de Podemos. En suma, si se quiere construir un modelo alternativo de Pas, el programa de este partido de nuevo tipo que tiene que representar un proyecto compartido por identidades polticas, sociales y territoriales diversas- debe dar un salto cualitativo que el documento identifica con objetivos ambiciosos: instituir un control democrtico (mediante la regulacin pblica y/o nacionalizacin) de los sectores productivos estratgicos y en particular de los sectores financieros, de la energa, de las comunicaciones; reindustrializar el pas frente a su reduccin a pas prevalentemente turstico impuesto por la UE; comprometerse para conseguir la soberana alimentaria; ofrecer apoyo a la pequea y mediana empresa, al cooperativismo y a la economa social.

El documento de Errejn dedica menos espacio al anlisis de la fase histrica, en cuanto se concentra sobre todo en las relaciones de fuerzas entre los partidos, en las alianzas y en las perspectivas electorales, dando relativamente poco peso a los factores socioeconmicos. En particular, se tratan los siguientes temas: 1) anlisis de los errores de Podemos que, segn Errejn, habran frenado el ascenso electoral; 2) mxima atencin sobre la necesidad de transformar Podemos en fuerza de gobierno; 3) relanzamiento, con tal objetivo, de la hiptesis de alianza con el PSOE (y critica de la alianza con IU) ; 4) necesidad de reformar el partido, redimensionando el poder de la cpula y feminizndolo; 5) desplazamiento del objetivo de construir un bloque social a aquel de construir un pueblo (ver, a tal propsito, el libro-dialogo entre Iiigo Errejn y Chantal Mouffe, Construir pueblo), de lo que consigue la reformulacin del conflicto social casi exclusivamente en los trminos de la oposicin arriba/abajo, pueblo/lite; 6) mucha atencin para las expectativas de seguridad y orden de las clases medias. Miremos ms en detalles este desarrollo.

Para Errejn, Podemos encarna un ciclo de movilizacin que ha dicotomizado la sociedad espaola entre gente comn y una casta privilegiada (se trata de la formulacin clsica del fenmeno populista segn las teoras de Ernesto Laclau). Por ende su vocacin es la de construir una fuerza poltica de tipo nuevo (ms all de los dogmas de la izquierda tradicional) que persiga un cambio de poder en favor de las mayoras sociales (cambio de poder, no ruptura sistmica!).

Para superar la estructura vertical actual (objetivo en el que concuerda tambin Iglesias, como hemos visto) Errejn propone una receta basada en los principios clsicos de la democracia parlamentaria burguesa y de sus partidos: divisin de poderes, distribucin de los cargos en base a un criterio de proporcionalidad entre corrientes internas (cuya existencia se da por descontada como garanta de democracia). Para acabar, feminizacin del partido en observancia a lo que en Italia definiramos principio de las cuotas rosa (punto sobre el que volver ms adelante, puesto que me parece relevante a la hora de evidenciar diferencias de perspectiva poltica entre los dos enfoques).

Sobre el tema de las alianzas, Errejn es fuertemente crtico frente al acuerdo electoral con IU (al cual imputa el fallido crecimiento en la ltima vuelta electoral), mientras relanza la hiptesis de la alianza con el PSOE, en menosprecio de la trgica crisis de este partido y al hecho que las bases haban rechazado (ver documento Iglesias) tal idea. Por un lado, sostiene que si se hubiera planteado la relacin con el PSOE en modo laico (implcita alusin a la hostilidad ideolgica de las bases de izquierda hacia los socialistas) se habran conseguido resultados ms provechosos que los alcanzados con la lnea de oposicin frontal que se emprendi. Ms all de que esta tesis de por descontada la posibilidad de obligar al PSOE a adherir a una alianza de centroizquierda, es evidente que el resultado al que se hace alusin consiste en la posibilidad de que Podemos logre finalmente convertirse en fuerza de gobierno. Pero a qu precio poltico? El documento, no en vano, omite las polticas llevadas por el PSOE en los aos anteriores, es decir, sobre su plena conversin al credo neoliberal. Tal vez para no tener que admitir que un acuerdo con el PSOE implicara un desplazamiento hacia el centro de Podemos con mucha ms probabilidad que un desplazamiento a la izquierda de los socialistas.

En este sentido, Errejn reitera su propia conviccin de que, a la fuerza de las lites, no se puede contraponer la izquierda, sino la mayora heterognea de quienes estn abajo. Sobre cul sea la naturaleza de la mayora heterognea que tiene en su mente Errejn, nos ofrece un indicio su repetida referencia a la necesidad de facilitar la acogida de las exigencias de certidumbre, orden y seguridad de la gente: el pueblo en cuestin est conformado sobre todo por esas clases medias que confan poder recuperar las posiciones de privilegio perdidas a causa de la crisis, un pueblo que no hay que asustar contrayendo imprudentes alianzas con las clases subalternas. En sntesis, podramos decir que estamos delante de un proyecto neo socialdemcrata, gracias al cual Podemos se encontrara comprometido a integrar, absorber y revitalizar a un partito socialista deslegitimado por haber entregado el Pas al saqueo del capital financiero global.

Como puede apreciarse la alternativa propuesta por los dos documentos es radical: por un lado tenemos la idea de que la crisis tiene como destino profundizarse en su gravedad y no requiere un simple cambio de poltica econmica sino ms bien un autntico un vero e proprio cambio de civilizacin, por otro, la idea de que existe una posibilidad de normalizacin de la crisis mediante un cambio di gobierno y la adopcin de medidas capaces de mitigar la dureza de la civilizacin neo liberal; por un lado tenemos la concepcin de un proceso constituyente gestionado por nuevas instituciones de contrapoder popular y por un partido capacitado para guiar un bloque social integrado por las clases subordinadas y las clases medias empobrecidas, por otro lado la conviccin de que es suficiente revitalizar las instituciones de la democracia representativa y refundar la socialdemocracia para devolver poder de decisin al pueblo.

Se podra tambin decir que se encaran dos diferentes concepciones del concepto de hegemona: la primera inspirada en la idea de bloque social de Gramsci, la segunda en la idea de pueblo de Laclau, dos concepciones que nos remiten a dos modelos diferentes de socialismo del siglo XXI (no se olvide que tanto Iglesias como Errejn deben su propia formacin poltica a la experiencia latinoamericana): por una parte el modelo de la revolucin boliviana de Morales y Linera, por otra el modelo de la Revolucin Ciudadana de Rafael Correa (la que, para entendernos, le gusta ms a Grillo: si ganara Errejn, Podemos se asemejara al Movimento 5 Stelle (M5S) bastante ms de cuanto se le parece ahora).

Es tambin significativa la diferencia de actitud de los dos documentos en el tema de la paridad de gnero: ambos atribuyen una fundamental importancia a ese objetivo, sin embargo el documento de Errejn se refiere a l de forma casi obsesiva, evocando en modo reiterado el concepto de feminizacin (del partido, de las instituciones, del programa, etc.). La duda que queda es que tanta insistencia sea explicable, ms que como reconocimiento a la ideologa feminista, como convergencia con la campaa global que el frente liberal est dirigiendo contra la amenaza populista, campaa en la que la ideologa politically correct, los derechos civiles e individuales y la exaltacin de todas las diferencias ver referencia inicial se movilizan activamente con el fin de impedir que la lucha para los derechos sociales vuelva a ocupar el centro del escenario.

En conclusin: es de auspiciar que la heterogeneidad de los dos bloques sociales y de las dos culturas polticas que hoy en da conviven en Podemos no provoquen una ruptura que sera desastrosa para el movimiento antineoliberal espaol, sin embargo, al menos desde el punto de vista de quien escribe, no es menos deseable que la unidad se mantenga bajo la hegemona de la lnea de Iglesias, a la que creo se pueda reprochar casi slo la evidente incoherencia de cara al problema de Europa: la experiencia griega ha demostrado que el objetivo de reconquistar la soberana popular en materia de democracia, bienestar y poltica econmica no es compatible con la permanencia en la UE, incompatibilidad que, hasta el momento, ni siquiera Iglesias ha tenido el valor de reconocer.

Carlo Formenti es socilogo, periodista, escritor y militante de la izquierda radica italiana. Colaborador de multitud de publicaciones, es autor de ensayos dedicados a temticas polticas y sociales. Entre las ms recientes: Incantati dalla Rete (2000); Mercanti di futuro (2002); Cybersoviet (2008); Felici e Sfruttati (2011); Utopie letali (2013). De particular inters es su ltimo libro: La variante populista. Lotta di classe nel neoliberalismo. DeriveApprodi, 2016. (Roma)

Traduccin al castellano por Marco Rizzardini

El artculo ha sido publicado por la revista MicroMega 1/2017

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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