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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2017

Reporteras y tertulianos, una historia de odio merecido

Hibai Arbide Aza
Pikara


A Helena le van a pagar 80 euros por un reportaje de 9000 caracteres de los campos de refugio en Grecia. En un plat de televisin, un tertuliano cobra 400 euros por cada programa en los que habla de la crisis de refugio sin haber estado nunca en el terreno. Tiene necesidad de pronunciarse sobre cualquier tema y cree que su opinin de varn blanco heterosexual de clase media-alta representa el sentido comn.

Helena conversa con Rahin junto al campo de refugiados de Preevo, en parte serbia de la frontera con la Antigua Repblica Yugoslava de Macedonia. Helena conoce Preevo de cuando recorri la llamada Ruta de los Balcanes a finales de 2015. En aquella ocasin lo hizo como voluntaria, ahora viene como reportera. Una reportera que no sabe si va a conseguir publicar su reportaje. El diario al que se lo ha propuesto le dijo que tal vez les interesa: Envinoslo cuando lo tengas y ya veremos. Al menos esta vez le contestaron el mail. Al menos, la seccin de internacional de ese peridico no es la traduccin de otro diario, es una seccin de verdad.

Para llegar hasta aqu, Helena ha tenido que alquilar un coche en Atenas. Reserv un VW Polo y le dieron un Nissan Micra. Lo ms barato. En invierno, temporada baja, son 40 euros al da. Cruza los dedos para no tener ningn problema: el full insurance es casi el doble y se va de presupuesto. La gasolina hasta la frontera serbia son unos 100 euros y los peajes 40. Comparte los gastos con dos colegas: Miquel, un fotgrafo que conoce bien la zona porque el ltimo ao y medio ha estado aqu casi tanto tiempo como en Barcelona, y Laia, una amiga a la que tambin le gustara dedicarse al periodismo pero, de momento, pasa ms tiempo sirviendo copas que haciendo entrevistas. Se alojarn en un hotel en el que la habitacin triple cuesta 60 euros. Su mayor preocupacin es que el wifi funcione correctamente.

Si el wifi del hotel no chuta, pueden recurrir al del barucho que hay frente a la entrada del campo. Da igual la hora del da, all siempre ponen videoclips de turbofolk a un volumen delirante. Tambin a cualquier hora del da, y de la noche, policas sentados en sus pequeas mesas beben vasos de vodka con sus pistolas sobre la mesa. A Miquel se le conecta el wifi automticamente al tiempo que le saluda el camarero. Se acuerda de l por la cantidad de horas que ha pasado all editando y enviando fotos. Siempre en la mesita del fondo; la que se entrev junto al frigorfico detrs de la densa nube de humo de cigarrillos que producen los policas. Al principio Miquel peda zumos y cervezas cada cuarenta minutos para poder seguir usando la mesa, es decir, el wifi. Luego, igual que los policas, se pas a los chupitos de vodka porque sale mucho ms barato.

Justo enfrente de la puerta del garito, Nasim le explica a Helena que ha escapado de Irn por ser cristiano. Como muchos maricas iranes, prefiere explicar que el motivo de su huida es la religin que decir la verdad a alguien que acaba de conocer. Le parece menos vergonzoso declararse cristiano que homosexual. Nasim no puede registrarse en el campo oficial; duerme a 15 grados bajo cero en las carpas que hay junto a las vas de tren. No puede registrarse en el campo porque, para las autoridades comunitarias -y, en consecuencia, para las serbias-, Nasim no es un refugiado. Para la UE, Nasim es un inmigrante porque no es sirio ni iraqu.

De la vez anterior, Helena sabe que en Preevo hay dos campos de refugiados. El oficial es en el que actan ACNUR y las grandes ONGs. Al mismo acceden las personas que han sido reconocidas como solicitantes de asilo en los hot-spot. Los hot-spot son los centros de identificacin de las islas griegas, reconvertidos en centros de detencin y deportacin tras el acuerdo de Turqua, que Helena tambin conoce de coberturas anteriores. Slo sirios e iraques tienen garantizada la consideracin de refugiados al llegar a Europa. El resto, como Nasim, duermen fuera del campo, en las carpas junto a las vas de un tren al que tienen prohibido subir.

Cuando Helena vino por primera vez, el campo oficial estaba abarrotado y en las carpas de fuera haba unas decenas de migrantes -en su mayora magrebes- conscientes de que el xito de su viaje hacia Alemania estaba en manos de los contrabandistas a los que pagan un dineral para que les cruzaran las fronteras de los Balcanes. Ahora la proporcin es a la inversa: el campo oficial est casi vaco y las carpas de fuera estn abarrotadas. Helena conversa, en las carpas de fuera, con afganas que escapan de la guerra, iranes perseguidos por su orientacin sexual, palestinas que huyen de la ocupacin israel y marroques que se han manifestado contra el rey Mohamed VI antes de emprender su viaje. Ninguna de ellas es reconocida como refugiada. Adems, ahora tambin sirios e iraques deben recurrir a los contrabandistas porque las fronteras estn cerradas para todo el mundo.

Helena vuelve al hotel conmovida y satisfecha. Es muy duro lo que acaba de ver pero est convencida de la necesidad de contarlo y de que los testimonios son suficientemente potentes para que le compren la historia. Le van a pagar 80 euros una la pieza de 9.000 caracteres. Abre el porttil, escribe un Telegram a su amante -Guapa, perdona que no te haya contestado el Telegram. Yo tambin pienso una y otra vez en la noche del sbado. Ya es sbado otra vez? Ostras, es verdad. No puedo hablar, estoy en Serbia. Bien, ya te contar. Mil besos- y comienza a redactar mientras ingiere los primeros alimentos desde el desayuno. Hoy tambin ha olvidado comer mientras buscaba a sus posibles entrevistadas.

A la misma hora, un tertuliano sienta ctedra en un plat de Madrid: Debemos dejar de usar ya la expresin crisis de los refugiados porque, de todos los inmigrantes ilegales que llegan ahora a Europa, slo una pequea parte son verdaderamente refugiados. El resto son inmigrantes que buscan una vida mejor, a ver si os enteris los pijo-progres, vale? Porque el Estado del Bienestar europeo no puede asumir que vengan a beneficiarse de nuestros servicios sociales. El seor tertuliano no ha estado en su vida en un campo de refugiados y no tiene la menor intencin de visitar ninguno nunca. Cobrar, como cada semana, 400 euros por sus documentadsimas intervenciones. Tiene necesidad de pronunciarse sobre cualquier tema y cree que su opinin de varn blanco heterosexual de clase media-alta representa el sentido comn.

En otra tertulia similar, otro seor similar pero un poco ms joven asegura que Rita Maestre nunca se habra atrevido a ensear las tetas en un mezquita. No slo eso, dice rotundo, y demuestra su infinita sabidura exponiendo que las autodenominadas feministas, que mejor sera llamarles hembristas pero eso es polticamente incorrecto, callan ante las continuas agresiones sexuales cometidas por los mal llamados refugiados, porque no son refugiados sino inmigrantes, como por ejemplo en la nochevieja pasada en Colonia y otras ciudades de Alemania.

A muchos kilmetros de all, esas palabras del tertuliano provocan que Lara tenga ganas de tirar la tele por la ventana. Tele es un decir; Lara tiene puesta la tertulia en el mismo porttil en el que redacta sus reportajes mientras cocina.

Hace un ao, pocos das despus de la nochevieja de la que hablan en la tertulia, cuando todos los telediarios repetan lo que acaba de decir el tertuliano con un tono ms neutro, Lara pill un tren y se plant en Colonia. Entrevist a mujeres que haban estado en la plaza del ayuntamiento la ltima noche del ao. Escuch a feministas y a mujeres migrantes. Trat de verificar el titular Grupos de refugiados siembran el terror con ataques sexistas a mujeres alemanas con el portavoz de la polica local, que le dijo lo siguiente: de los 58 hombres identificados como presuntos agresores, 55 son alemanes. Por ese reportaje, a Lara le pagaron 50 euros. El tertuliano se embols 350, como cada semana.

Lara siente la necesidad de escribir otro artculo explicando lo que es el Purple Washing, la utilizacin perversa de argumentos supuestamente feministas con fines racistas. Pero lo que le apetece realmente es partirle las piernas con un bate de baseball a ese tertuliano porque sabe que la basura racista que suelta l por la boca es mil veces ms influyente que las crnicas contrastadas que hace ella.

Pero es que ests comparando situaciones que no tienen nada que ver, Lara, sostiene Marco. Ese tertuliano aporta miles de espectadores que se traducen en miles de euros de ingresos por publicidad. Los reportajes son aburridos, las tertulias son entretenidas. Y fciles, aade Miriam, porque antes de que empiecen a hablar ya sabes con quin vas a estar de acuerdo. Cada uno de los tertulianos va a defender una posicin fija e inmutable que se corresponde con el espacio poltico de un partido. Exacto, retoma Marco, nunca vas a ver un tertuliano que convence a otro ni una posicin que no se pueda identificar fcilmente con una postura poltica partidista. Eso facilita las cosas y nos permite centrarnos en lo importante, en indignarnos cuando hablan unos y celebrar lo que dicen los nuestros como forma de entretenimiento. Te equivocas al comparar una tertulia con el periodismo. La tertulia es slo show business.

Es una vergenza que el Ayuntamiento de Carmena quite la bandera de Espaa, la de todos los espaoles, mientras mantiene esa pancarta demaggica de Refugees Welcome. Lo que no puede ser es que Europa acoja a todos los refugiados de Oriente Medio mientras los pases musulmanes de la zona se desentienden del problema, que es ms suyo que nuestro, dice una tertuliana joven con pinta de pija. Es subdirectora de un peridico que paga 100 euros por cada crnica de una pgina. 100 euros est bastante bien. Por eso Raquel suele decir que s cada vez que le proponen publicar, aunque tiene miedo de que alguna amiga googlee su nombre y sepa que, de vez en cuando, escribe en ese estercolero.

Cuando escucha las palabras de su subdirectora, Raquel se acuerda de la cobertura que no le aprobaron en el otro medio para el que escribe. El ao pasado quiso viajar a Lbano y Jordania para comprobar cmo viven all los millones de desplazados de la guerra de Siria. Demasiado caro, le dijeron. No vale la pena centrar la recepcin de refugiados en Oriente Medio en un momento en el que hay tanta gente llegando a Europa.

Al da siguiente, los tertulianos y la tertuliana debaten en un plat acerca del presente y el futuro del periodismo. Los tres coinciden en el peligro que suponen las redes sociales para la credibilidad. alertan del peligro de los populismos y se comprometen a seguir defendiendo la libertad de prensa, pilar fundamental para una sociedad libre. A Raquel, Lara y Helena nadie les pregunta nunca sobre el presente y el futuro del periodismo. Ellas seguirn escribiendo cuanto puedan y haciendo malabares para pagar la cuota de autnomos mientras cobran 50 o 100 euros por crnicas que tienen que escribir antes de saber si sern publicadas.

PS: Las situaciones y personajes reflejados en este texto son pura invencin. Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.


Fuente original: http://www.pikaramagazine.com/2017/01/reporteras-y-tertulianos-una-historia-de-odio-merecido/



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