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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2017

La ideologa dominante enmascarada por diseadores de mercado
Trump: el fachadismo de la informacin y de la comunicacin

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Centro Universitario Sean MacBride


Fracasa, y fracasar siempre, todo reduccionismo formalista que suponga a la informacin y a la comunicacin como un problema slo de fachada o decorado de moda. Aunque no lo admitan. Fracasar porque procesos sociales tan complejos como informar y comunicar, son irreductibles al capricho de los sabiondos o de los tcnicos pequebu que, desde su lugar y su tiempo, pretenden lanzar verdades mediticas, huecas y a destajo, como maizseando gallinas. El inventario de los fracasos tiene por cualidad ser muy costoso y generalmente quienes apuestan por aventuras fachadistas suelen pagar con dineros no propios. Suelen pagar, a ver qu pasa, confiando en la suerte de su irresponsabilidad annima o en la opinin cmplice de sus amigos o empleados. Y resulta cada adefesio lo tenemos en los medios diariamente.

Y ahora, cuando la realidad se infecta con ideologa de millennials (sucedneos y conexos) al servicio del modelo Trump, el ambiente de la "opinologa" meditica se hace irrespirable contaminado con enunciados de pretensiones atlnticas pero con un centmetro de profundidad. Muchos de ellos, mercenarios de la decoracin por la decoracin misma, se dicen publicistas y dirigen empresas de toda laya mientras imparten ctedras y publican libros. Todo eso es posible porque encuentran pares ideolgicos dispuestos a pagar por un pedacito de ilusin comunicacional. Suele haber fraudes enormes. Lo vio venir el Informe MacBride.

Una expedicin a las fuentes tericas del mercado en materia de esttica de la comunicacin, o diseo de la comunicacin audiovisual (los nombres pueden oscilar en direcciones mltiples) esclarece el tramado de las matrices ideolgicas que suelen se hijas de un sentido comn" de clase que y que, por su naturaleza, tienen restricciones de gusto, de cultura y de ideas directamente proporcionales a las limitaciones de los diseadores y de sus clientes. Es decir, reina el a mi me parece, el para mi y el infaltable: es lo que viene en esta temporada. Suele ocurrir que por pudor -o por pretenciosos- los clientes ratifican los dichos de los expertos y se quedan felices con su castillo de naderas. Los torneos de egos sepultan al problema de la informacin y de la comunicacin bajo lpidas de valores entendidos. Valores de clase, desde luego.

La eleccin de un proyecto comunicacional es un proceso de procesos que interpela contenidos y formas en un debate histrico que no es ajeno a la realidad econmico-cultural de los pueblos. La eleccin de un proyecto comunicacional interpela a las categoras histricas ms complejas e interpone deliberaciones que deben ser saldadas en conjunto, en comunidad, si han de ser coherentes con los imperativos democrticos de los pueblos. Y no implica que deba hacerse una consulta popular para cada decisin comunicacional o informativa, lo que debe hacerse es asegurar un mtodo correcto, validado socialmente, cuyas premisas no sean el arte por el arte mismo ni el efectismo de la apariencia para traficar ideologa inconsulta.

Un mtodo correcto en materia de diseo comunicacional ha de fundarse en la realidad de la comunidad a la que desea servirle y, sin abandonar sus audacias dialcticas ni sus bsquedas, asegurarse de que su inteligibilidad sea coherente con su disfrute. Pasar de lo representativo a lo participativo. No son categoras reidas y, por lo dems, son requisitos de mtodo que sustentan la coherencia del diseo sobre la base de su uso y de los saltos de calidad que alcanza como herramienta del conocimiento y de la construccin de la comunidad. El mtodo de diseo, realizacin y perfeccionamiento requiere fundamentos lgico-dialcticos; cultura general amplia; experiencia de participacin comunitaria rigurosa; sentido del humor y sentido de la esttica. Reclama capacidad de argumentacin y justificacin cientfica para cada funcin y elemento operativo. Eso incluye soluciones o remates que suelen necesitarse en decisiones de armona especifica. El mtodo del diseo reclama, si ha de ser de valor y acceso pblico, pertinencia idiomtica, coherencia narrativa y concordancia de contextos. Lejos del simplsimo, la obviedad o los pintoresquismos de mercado.

Es esa complejidad lo que est ausente, por lo general, en los pontfices del diseo de mercado que, aferrados a sus dogmas, slo ven como valioso el repertorio de sus prejuicios. Y los defienden con uas y dientes. Han hecho mucho dao las condiciones objetivas en la economa poltica del diseo comunicacional que infiltr sus arsenales ideolgicos en usuarios desprotegidos y con acceso limitado a fundamentos y praxis crticos. Desventajas decisivas en un escenario histrico plagado con cambios vertiginosos y andanadas publicitarias basadas en la dictadura de la fachada.

No tuvimos tiempo de disear sistemas de defensa semitica para evitar ser seducidos y sucumbir por la ofensiva del oropel tecnolgico y sus tentaciones cibernticas. Desde que, por ejemplo, Microsoft desarroll su windows e impuso su idea de amabilidad en las fachadas de los ordenadores, luchamos contra una lgica cuyo orden inconsulto no siempre corresponde con la realidad en la que se encarama. Nunca nos consultaron, simplemente asimilamos sus formas y sus colores, sus logotipos y sus diseos web como verdades reveladas en las que nada tienen que hacer, ni pueden decidir, los pueblos o sus culturas. Es un mundo ajeno al cual entramos resignando nuestra lgica a cambio de la lgica de su tecnologa, de su software y de su mercado de gustos para el diseo de la informacin y de la comunicacin. Punto.

Entonces, no aceptemos la lgica de su esttica ni de su funcionalismo grfico. No aceptemos que sus premisas son valiosas por s mismas y no imitemos su discurso, ciegamente, como si se tratara de una horma fatdica a la que slo corresponde pleitesa, admiracin y consumismo. Impulsemos escuelas y ciencia para el desarrollo de una lgica del diseo que se emancipe de los estructuralismos y funcionalismos ms traficados en silencio y dispongmonos a desarrollar mtodos y praxis que, sin abandonar las necesidades de la eficacia y la eficiencia, obedezcan a la lgica emancipatoria de los pueblos y a las necesidades de sus luchas. Incluidas sus luchas estticas.

Dejemos de ser consumidores a-crticos, e ignorantes, de cuanta solucin nos venda el sentido comn burgus y pongamos inters en la investigacin cientfica del arte, del diseo y de la Comunicacin que necesitamos para emanciparnos. Como lo propuso el Informe MacBride en 1980. Por ejemplo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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