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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2017

Una institucionalizacin participativa y solidaria para la reconstruccin
Santa Olga y el derecho a soar

Miguel Lawner
Rebelin


Ayer, acosado por los periodistas de los canales de la televisin, exigindole dar un plazo a las obras de reconstruccin en San Olga, el pobre Sergio Galilea, recin nombrado Coordinador de la Reconstruccin, termin por afirmar: un ao!si, un ao.

En la tarde ocurri lo mismo con la Ministra de la Vivienda Paulina Saball, quin resisti algo ms una presin anloga, pero termin por declarar que en las zonas urbanizadas, la construccin de nuevas viviendas podra estimarse en unos seis meses!

Bastaron ambas declaraciones para que los medios de comunicacin respectivos subrayaran con grandes titulares: La reconstruccin durar un ao o durar seis meses.

A raz de las numerosas catstrofes originadas en los ltimos aos, se ha ido generando en Chile una verdadera cultura farandulera del desastre. Los programas matinales de la televisin cubren de inmediato las zonas siniestradas, con gran despliegue de recursos y de personal. Exhiben escenas dramticas de aluviones o en este caso de bosques calcinados, casas destruidas, personas lamentndose por haber quedado con lo puesto, mascotas abandonadas, etc, la mayora clamando por alguna ayuda.

La televisin, coludida con los bancos, inicia de inmediato una colecta para recaudar fondos destinados a la reconstruccin. De hecho, hacen alarde de la solidaridad. Esta vez se embarcaron los tres mayores bancos del pas. Rpidamente cumplieron con las metas propuestas, anunciando a los cuatro vientos que los fondos reunidos gracias a la solidaridad de los chilenos, permitiran construir 200 casas o financiar la reconstruccin de tres escuelas.

Esta modalidad de cubrir incendios o cataclismos es inaceptable. Convierte la tragedia en una suerte de reality show, con la diferencia de que no se trata de una ficcin sino que de una dramtica realidad, cuya consecuencia es que los damnificados asumen esta ilusin, convencidos de que es el camino para recuperar el techo y los enseres consumidos por las llamas.

El Estado, las Universidades, los Colegios Profesionales y todos quienes participamos en los campos de la planificacin urbana y la vivienda, tenemos la obligacin de hablar con la verdad. No podemos dejarnos arrastrar por las presiones mediticas prometiendo lo imposible.

Es necesario insistir majaderamente que una cosa es la emergencia y otra muy diferente la reconstruccin. Efectivamente es indispensable proporcionar a la brevedad una mediagua, ojal lo ms confortable que sea posible. Pero la reconstruccin tiene un tiempo que nadie puede dimensionar en estos momentos y debe explicarse sin complejos a los damnificados, quienes, por lo dems, debieran participar desde un comienzo en los programas y las etapas de la reconstruccin, compartiendo xitos y contribuyendo a remontar las dificultades.

Para lograr este objetivo, se requiere de una institucionalidad que no existe hoy en Chile. La Presidenta ha nombrado una persona como coordinadora de la reconstruccin. En catstrofes anteriores design a un llamado delegado presidencial, modalidad que Piera mantuvo con ocasin del terremoto del 27F.

Es una misin imposible. Ninguna persona por muy capaz que sea, puede coordinar y hacer un eficaz seguimiento de todas las tareas que impone la reconstruccin.

Ningn delegado presidencial o coordinador de emergencias anteriores, permaneci en sus funciones ms de uno o dos aos, dejando inconclusas tareas que requieren un seguimiento mucho ms prolongado. Si consultamos hoy el balance de reconstrucciones anteriores, no sabemos a quin dirigirnos. Las responsabilidades se diluyen entre diferentes Ministerios: MINVU, MOP, Desarrollo Social, Economa, etc.

En Abril del 2014, apenas iniciado el segundo mandato de Michelle, un voraz incendio afect los cerros de Valparaso. Tres de los miembros del Consejo Nacional del Desarrollo Urbano, ( [1] ) enviamos a la Ministra de la Vivienda una carta manifestando en uno de sus puntos lo siguiente:

Una institucionalizacin participativa y solidaria para la reconstruccin

Para dar las respuestas que estas situaciones de catstrofe requieren, proponemos la creacin de Corporaciones de alcance regional en las regiones donde ha habido alguna catstrofe, como las de Tarapac, Arica y Parinacota, y Valparaso. Su primer objetivo ser asumir las tareas de la reconstruccin en materias de vivienda, equipamiento y desarrollo urbano. Esta propuesta supone que las Corporaciones mencionadas administrarn la totalidad del financiamiento acordado por el gobierno para la reparacin y construccin de nuevas viviendas, de equipamiento social y de desarrollo urbano. En su cuerpo directivo debern participar representantes de los Municipios y de las organizaciones vecinales.

En resumidas cuentas, se trata de llevar a cabo una reconstruccin de naturaleza solidaria, sustentable y participativa .

 

Ms tarde, tras cada una de las catstrofes experimentadas durante el presente gobierno, envi una carta personal dirigida a la Ministra de la Vivienda o al conjunto de los miembros del Consejo

Nacional de Desarrollo Urbano, argumentando en el mismo sentido.

El 21 de septiembre del 2015, a raz del terremoto con epicentro en Canela Alto remit un nuevo texto a la Ministra recordndole lo que ya habamos convenido:

T sabes que en el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano acordamos la creacin de los Servicios Regionales de Desarrollo Urbano (SRDU), segn el modelo de la CORMU. Nuestras resoluciones fueron entregadas a la Presidenta en Abril del presente ao. Hasta ahora no conozco iniciativa alguna del Ejecutivo en orden a materializar este acuerdo.

La existencia de los SRDU en la presente catstrofe, habra permitido asumir la coordinacin de todas las instituciones involucradas en la reconstruccin y administrar directamente los fondos destinados a las materias relacionadas con vivienda y desarrollo urbano.

 

A estas alturas, est claro que no hay la conviccin ni la voluntad poltica de cambiar la modalidad para enfrentar las catstrofes. El Estado rehsa conducir el desarrollo urbano. Lo lamento. Quienes propugnamos la necesidad de planificar el desarrollo urbano con una visin integradora, solidaria y de largo plazo, hemos fracasado en ganar para esta causa a las autoridades de gobierno y al parlamento.

El reciente incendio en la zona centro sur tiene particularidades propias, porque golpe una zona preferentemente rural, arrasando grandes extensiones forestales, viedos y plantaciones agrcolas diversas, adems de instalaciones industriales derivadas de la madera como aserraderos pertenecientes a grandes y medianos productores.

No ser fcil proporcionar empleo. Los trabajadores involucrados en la industria forestal enfrentan un largo perodo de cesanta. Recuperar plantaciones de eucaliptos o pino insigne requiere entre 12 a 15 aos para ser explotados.

Ser posible reconvertir estos trabajadores a otro empleo? Se requieren polticas pblicas bastante creativas en este sentido, para contener un nuevo ciclo emigratorio del campo a las zonas urbanas.

Desde luego, una primera medida sera proporcionar empleo en la misma reconstruccin. Levantar viviendas y la infraestructura con la obra de mano de los mismos damnificados. Evitar las llamadas casas tipo, prefabricadas, frgiles y ajenas a la identidad rural. Impulsar en cambio la modalidad de autoconstruccin asistida, lo que implica incentivar la llegada de jvenes profesionales, para colaborar con los damnificados.

Santa Olga se transform en un cono de la tragedia. Qued totalmente arrasada, salvndose una sola casa, ya bautizada la casa del milagro. Las llamas consumieron todo, quedando en pie uno que otro muro de ladrillo, porque la inmensa mayora de las construcciones eran de madera.

En verdad se trata de un poblado casi miserable, generado por las demandas de los aserraderos o plantaciones forestales vecinas. Sin embargo se trata de una agradable localizacin con suaves lomas coexistiendo junto a reas planas.

Es una ocasin excepcional para concebir un hermoso proyecto de reconstruccin, aprovechando las condiciones naturales del entorno; normalizando los deslindes de los predios; diseando la vialidad adecuada a un poblado rural, con buenos espacios pblicos y adecuados equipamientos educacionales, de salud y comercio.

Porqu no? O acaso su humilde pasado lo condena para siempre a la indigencia urbana?

Nuestra generacin se form en el auge del urbanismo. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, en la reconstruccin de Europa se implementaron los principios humanistas postulados por el Movimiento Moderno de la arquitectura. Las Unidades Vecinales pasaron del sueo a la realidad. Estos principios guiaron nuestra formacin y nuestra prctica profesional. Nunca se nos pas por la mente que pudiera existir un urbanismo para ricos y otro para pobres.

Santa Olga tiene derecho a soar y debiramos esforzarnos por levantar desde las cenizas, un entorno funcional y bien conformado. Es posible que un proyecto as conspire contra intereses creados. Ya hay propietarios enfticos en reclamar la recuperacin de su predio tal cual. Se requiere paciencia y mucho dialogo para ganarlos a un proyecto urbano innovador. Haciendo uso de maquetas y de los actuales recursos tecnolgicos, es posible persuadirlos en favor de un proyecto de indiscutible beneficio comn.

Creo que ser necesario diversificar la vocacin productiva de la zona. Quizs pudiramos concebir Santa Olga como un poblado satlite de Constitucin, incentivando actividades ligadas al turismo, tales como la gastronoma o artesanas derivadas de la madera.

Por ltimo, propongo convocar a un concurso de arquitectura para levantar en Santa Olga un Museo de la Memoria, destinado a recordar la magnitud del incendio que arras con ms de 500.000 hectreas de nuestro pas. Dar a conocer los inmensos daos generados por las llamas, pero tambin el increble compromiso de bomberos, brigadistas, policas y fuerzas armadas; de miles de annimos voluntarios, de la solidaridad internacional, as como la accin espectacular de helicpteros y super naves areas. El Museo debiera irse renovando con el registro de los avances alcanzados por las obras de reconstruccin.

Cada visitante del Museo debiera adems seguir un circuito educativo por los bosques prximos, entendiendo en la realidad las consecuencias de semejante catstrofe y quiz, concluir su visita plantando un arbolito donde quede registrado el nombre del sembrador de un futuro para el pas ms solidario, no mercantil.

El diseo del Museo debiera ser llamativo, de tal manera que su reputacin lo constituya en un atractivo nacional.

Si. Santa Olga tiene derecho a soar y nuestro deber es hacer de este sueo una realidad.

Miguel Lawner.

 

Santiago, Febrero de 2017.



[1] Se trata de Leopoldo Prat, Alfredo Rodrguez y Miguel Lawner.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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