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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2017

Sobre el cese parcial de la guerra y el No al plebiscito
El engao que se vea venir

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Tratar de explicar, en este ensayo, por qu no cre desde el comienzo en el mal llamado Acuerdo de Paz en Colombia, ms bien un cese parcial de la guerra o del conflicto, ni ahora en el Plebiscito que fue derrotado el 2/oct/16 por la abstencin y por el NO. Mi deseo no es discutir con nadie ni, mucho menos, hacerle creer a alguien lo que digo o imponer una idea, sino ceirme a las causas y a los resultados histricos, basado en no poca documentacin poltica, jurdica, constitucional, periodstica y, claro, popular: al pueblo nunca se le consulta, salvo para hacerlo responsable y, ms all, culpable del fracaso y/o engao de polticos, empresarios, terratenientes, paramilitares, militares y policas, mercachifles de la poltica, asesores de campaas desvirtuadoras y falaces, funcionarios oficiales y dems.

Verdades a medias y mentiras totales segn un miembro de la sociedad civil

Lo primero a considerar es lo relativo a las verdades a medias y a las mentiras totales de los Acuerdos de La Habana, segn la ptica de quien es, como quien escribe, un miembro de la sociedad civil: en este caso el ex magistrado y constitucionalista Jaime Arajo Rentera, quien pone en evidencia los problemas jurdicos y polticos del proceso.

Para Arajo, el denominado proceso de paz de La Habana o, mejor, de terminacin de un conflicto armado con un grupo alzado en armas, se encuentra dentro de un contexto de verdades a medias y de mentiras completas o totales, que es necesario develar. La primera, completa, es el falso dilema al que quieren someter a los miembros de la sociedad civil las fuerzas polticas en lucha por el poder o los propios actores armados: o se acepta todo lo que stos decidan o se es enemigo de la paz; cuando se puede ser amigo de la paz y pese a ello no aceptar todo lo que se negoci en La Habana. Adems, por qu aceptarlo?

La segunda, total, es que los miembros de la sociedad civil, para ser amigos de la paz tienen que aceptar la mirada de los actores armados que negocian; si adoptan otra, comenzando por la de la propia sociedad civil, se convierten de hecho en enemigos de la paz; cuando puede adoptarse el punto de vista de la sociedad civil, empoderarse del proceso de paz y desde esa ptica ser amigos del proceso y profundizarlo hacia una paz con justicia social. La nica paz que beneficia a los vivos y que puede dejar tranquilos a los muertos, en tanto permite alejarse de la idea nefasta de la paz de los sepulcros, la que ha sido habitual.

A medias, es la verdad que el colombiano sea violento y una mentira total que todos lo hayamos sido, pues la mayora (los miembros de la sociedad civil), ha sido pacfica, no es responsable de la violencia, de la guerra interna, s la ha sufrido como vctima, pero no ha sido victimaria. No es cierto que todos los connacionales sean responsables de la guerra, que todos han sido victimarios; la realidad es muy distinta, la mayora ha sido gente pacfica, objeto de la violencia y no sujeto de ella; que una minora ha sido la violenta y dentro de esa minora la mayora de los violentos ha sido del Estado o patrocinada por l.

Esta es la realidad. Sin embargo, la sociedad civil no olvida que quienes negocian el proceso de paz no son las vctimas sino los victimarios y lgico, stos, los de uno y otro lado, tratan de obtener provecho, en algunos casos de un grupo sobre otro, y en otros para ambos grupos a costa de la sociedad civil y de las vctimas. El ejemplo ms claro, de beneficio mutuo, es el de la responsabilidad penal, en el que los actores armados han pactado una transicin hacia la impunidad, total o parcial, auto-absolvindose y, de paso, desconociendo los derechos de las vctimas a la verdad, a la justicia, a la reparacin y a la garanta de no repeticin. Si no se priorizan estas necesidades bsicas, jams habr paz.

Verdad a medias, tambin, que este proceso es bueno para el Gobierno y las FARC y, por ello, necesariamente para la sociedad civil. Algunas pocas cosas s y otras muchas no pues aquella sabe que no existe un verdadero derecho a la paz si adems no se realizan acciones positivas alrededor de otros DD.HH: salud, educacin, vivienda, trabajo. Eso es muy importante, porque el proceso de paz que la sociedad civil quiere es uno con justicia social y cuando se dice tal cosa es que haya ms derechos. Nada se gana con un proceso en el que al final los nicos que obtienen beneficios con tal bandera son los dos actores armados.

El Presidente ya obtuvo uno, se reeligi, y en el futuro puede obtener otros, como convertirse, bajo el pretexto de la paz, en un dictador constitucionalizado, lo que logra al constitucionalizar su dictadura, al actuar como verdadero constituyente y legislador sobre todos los temas. Las FARC tambin pueden obtener beneficios: no responden por los delitos por los que ya estn condenados y sus dirigentes pueden terminar en el Congreso, o de nicos consocios del Presidente en el ejercicio del poder constituyente o legislativo, y legitimando la exclusin de la sociedad civil y de las organizaciones sociales del ejercicio del poder constituyente o del legislativo. El resto, la sociedad civil, no obtiene ningn beneficio. No obtiene ms derechos y estos ni siquiera se discuten: apenas, se acatan...

En La Habana no se discute el derecho al trabajo; no est el tema del empleo, ni el derecho a la salud, o a la educacin, a la vivienda digna; la igualdad en todas sus manifestaciones; dnde, los derechos de afrodescendientes e indgenas? Las reformas urbanas, agraria y financiera? Los 50 derechos que faltan! Los que ninguna de las partes se atreven a citar: la redistribucin de la riqueza (ni marxista ni socialdemcrata: liberal intervencionista). Si all slo discuten cinco derechos, no se puede dar un cheque en blanco sobre esos cinco ni sobre los 45 ms que faltan. Porque ms all de cualquier ismo (liberalismo, socialismo, marxismo), la pregunta es: en la propuesta poltica, econmica y social que se defiende, la amplia mayora de la poblacin disfruta de ms derechos? Tiene ms salud, educacin y vivienda? Si eso es as, no importa el ismo que se ponga, lo que importa es que el pueblo disfrute y ejerza esos derechos. Si los tiene habr un buen gobierno y si no habr uno psimo, as se ponga el mejor nombre, el ms publicitario o el ms revolucionario.

La tercera mentira, completa, es que el Gobierno y las Farc nos van a regalar el derecho a la paz. En el sistema jurdico nacional el derecho a la paz est consagrado en el Art. 22 de la Constitucin y lo tiene ya la sociedad civil, en su conjunto, como tambin cada uno de los individuos que la integran: as, ninguna de las dos partes nos va a regalar este derecho.

Que como sociedad civil, los negociadores de La Habana nos hayan violado el derecho a la paz, un derecho fundamental, quiere decir que ahora, quienes lo violaron, nos estn haciendo un favor, una gracia o concediendo un privilegio al cesar en su violencia sobre la sociedad civil? Error. No hay duda que en el sistema jurdico colombiano los titulares del derecho a la paz son los individuos, para ejercerlo frente al gobierno, en primer lugar, y frente a cualquier otro sujeto que pueda violarlo, pblico o privado, que son de aplicacin inmediata y son obligatorios para todos los funcionarios del Estado y para los particulares. En Colombia la paz, como derecho fundamental y obligacin estatal, es irrenunciable.

Como la paz tiene una doble dimensin negativa: 1. La falta de violencia fsica y 2. La ausencia de violencia social y econmica en las relaciones sociales; y una dimensin positiva, pues es no slo como la ausencia de violencia sino adems una cuestin de desarrollo, una forma de cooperacin no violenta, igualitaria, no explotadora, no represiva entre personas pueblos y Estados, y modernamente se considera que no es posible estar en paz si no existe el respeto y realizacin plena de los derechos civiles, polticos y econmicos, sociales, culturales y de solidaridad. Como en las negociaciones falta la parte 2 de la dimensin negativa y toda la dimensin positiva del derecho a la paz, puede concluirse: lo que se negocia es la cesacin parcial de un conflicto armado y no la paz (1).

Sobre el soberano y sus tericos sbditos

Quizs sea la literatura el arte que mejor nos ubique frente a la historia: por eso se recurre ac a la novela Memorias pstumas de Braz Cubas, del brasileo Machado de Assis para tratar de aclarar un asunto crucial en el devenir de los pueblos: la relacin entre el opresor, el soberano, y los oprimidos, los sbditos. El personaje narrador, Braz, en el prlogo de la obra, dedica al lector sus memorias de difunto autor ms que de autor difunto, sealando: [...] que la gente seria hallar en el libro unas apariencias de pura novela, mientras que la gente frvola no hallar en ella su novela usual; he aqu que se la priva de la estima de los serios y del amor de los frvolos, que son las dos mximas columnas de opinin.

La novela del escritor de los siglos XIX y XX tiene, en su trama, un narrador muerto, quien narra su propia historia, la de la poca en que estaba vivo, doble condicin la del muerto que cuenta sus memorias vivo que ser fundamental para el desarrollo de este ensayo, porque, como es posible inferir del fragmento precitado, es el narrador muerto que seala que su ficcin estar privada de la estima de los serios y del amor de los frvolos, de donde es posible deducir que ambos, serios y frvolos, son los vivos, argumento que presupone su opuesto: si los vivos son frvolos y serios es porque tal vez son los verdaderos muertos y, a su vez, si estos, los muertos, no son ni frvolos ni serios, tal vez son los verdaderos vivos.

En dilogo con el citado fragmento de la novela citada, es posible definir el estado de excepcin como una especie de alianza fatal entre el perfil supuestamente serio del soberano y la ingenuidad de los sbditos; dicotoma que puede ser traducida simplemente por la relacin entre explotadores y explotados, a travs de la cual, estos, seran los frvolos; y, aquellos, los serios, al mismo tiempo muertos y vivos. De donde se deduce: sin el ingenuo no existir el supuestamente serio y sin este el ingenuo no lo ser ms. En trminos de Marx y Engels, tomados del libro La ideologa alemana (1846): Las ideas de la clase dominante son, en cada poca, las ideas dominantes, esto es, la clase que es la fuerza material dominante de la sociedad es, al mismo tiempo, su fuerza espiritual dominante (Marx, 2007: 47); fuerza que se impone porque la clase dominante es la que, detentando los medios de produccin, decreta el estado de excepcin sobre el conjunto de los explotados, dividiendo ideolgicamente al mundo entre los serios y los ingenuos. Entre, pues, opresores y oprimidos: esos muertos vivos. La ideologa de la clase dominante tiene como base la institucin de la relacin opresor/oprimido, presentando siempre al primero como serio y al segundo como frvolo: as se presenta Juan Manuel Santos frente al pueblo colombiano.

Al respecto, el crtico literario Roberto Schwartz (Viena, 1938), en su libro Un maestro en la periferia del capitalismo (1990), sostuvo que la literatura de Machado se identific por representar a la clase dominante brasilea del siglo XIX como frvola, razn suficiente para sealar que el narrador de Memorias pstumas de Braz Cubas, en la condicin de difunto autor, al inscribirse fuera de la relacin entre serios e ingenuos, puesto que est privado de la estima de los serios y del amor de los frvolos, evidencia de alguna forma que la propia existencia de serios y frvolos indica a ambos, a la vez, como frvolos y serios, lo que equivaldra a decir que el opresor lo es porque existe el oprimido y este lo es porque existe el opresor, en diversos contextos en que ambos se matan en la misma eterna trama histrica de la tradicin del oprimido. Es decir, como ha pasado y sigue pasando en Colombia.

La clase propietaria est representada por el personaje Braz Cubas, porque el narrador inscribe el perfil del soberano. ste, con su frivolidad, transforma todo lo que es slido en nada, en nihilismo, en muerte, cuanto ms vive su bestia, idiota, frvola vida. Transforma, por tanto, la vida real, la del mundo del trabajo esclavo, en vida desnuda, matable, como dira Agamben. Como desde el comienzo de su mandato hizo Santos hasta cuando, poco a poco, perdi prestigio ante la opinin por tanta promesa y tan poca realidad cumplida. Primero, se hizo elegir traicionando a su antiguo Jefe y luego re-elegir prometiendo a todos, incluso a la opositora y crdula Izquierda, que hara la paz a como diera lugar: y no la hizo, porque eso era apenas la muestra de su frivolidad, la de los polticos, que al inicio hacen todas las promesas y, luego, sienten desprecio por lo que han prometido, como se dice en el filme En busca de Ricardo III: La verdad es que todos los que detentan el poder sienten un hondo desprecio por todo lo que prometen, por todo lo que han jurado.

Ahora, a propsito, es lcito preguntar: si un poltico es capaz de valerse de las argucias de su lder, luego traicionarlo, volverse contra su pueblo y, por ltimo, mandar a asesinar a miles de sus jvenes, es posible que sea merecedor del Nobel de Paz? Si consigue ser elegido con los mismos votos que le sirvieron a su antecesor para ganar la primera eleccin y, luego, re-elegido gracias a engaos como el de prometer hacer la paz y cuando ya la ha conseguido prcticamente la somete a un fraudulento a causa de sus opositores del Centro Democrtico y de buena parte del sector empresarial como Ardila Llle (la diresis como arribismo de clase), Luis Carlos Sarmiento, Seguros Bolvar: qu pena, don Simn e incierto Plebiscito, innecesario desde el punto de vista constitucional, es sensato decir que sus promesas fueron honestas? Un presidente que promete tanto al comienzo, defrauda en la mitad y se re-encaucha al final gracias a la confianza que todo un pueblo deposita en l, es alguien serio, como se considera todo soberano, o es, ms bien, el frvolo, como todo soberano considera a su sbdito sabiendo de antemano que ste no es el intrascendente sino aqul, que transforma la frivolidad de sus representaciones del mundo en falsa conciencia, haciendo adems culpable al pueblo de un fracaso que es apenas su propia responsabilidad?

Tal como el personaje/narrador Braz Cubas, el soberano/la clase dominante es no slo el/la que mantiene la idea dominante de una poca dada, sino tambin el/la que pone patas arriba al planeta, transformando la frivolidad de sus representaciones del mundo en falsa conciencia. Si bajo este punto de vista, con Carl Schmitt, en Teologa poltica (1922) el soberano es definido como aquel que decide el estado de excepcin, no sera absurdo decir y si lo fuera, no hay lo lo siguiente: la ideologa, entendida como falsa conciencia, como frivolidad, decide el estado de excepcin de una poca dada, pero lo hace a partir del siguiente argumento de Agamben, tomado de Medios sin fin. Notas sobre la poltica (Pre-Textos, 2001): El soberano es aquel que guarda la relacin entre la ley y la violencia (2).

Notas a propsito del NO al Plebiscito

A propsito de la cantidad de propaganda negra con la que el Centro Democrtico (CD) y sus sucios/socios inundaron buena parte de las ciudades colombianas, cabe sealar: no es que el pas est de luto, sino que los propiciadores del plebiscito son ms amigos de la muerte que de la vida, de la guerra que de la paz; no es slo por accin del do Uribe/CD que el pas est dividido sino que los polticos en el Poder, los medios y los paracos tras la cortina de humo, ayudaron a polarizarlo con distractores como los de que Colombia va hacia el comunismo y el castro-chavismo, el pas ser entregado a las FARC, seremos tomados por la identidad de gnero y por el homosexualismo/lesbianismo; ahora bien, es cierto que los polticos desvirtan, deforman todo a su servicio: como es el caso del Art. 22 de la Carta que consagra a la Paz como un derecho universal e inalienable a ser protegido por el Estado, que no necesita de plebiscito alguno para ser llevado a efecto y, sin embargo, es manoseado, maltratado y tirado sobre la sociedad, cual cscara de limn ya exprimido, hacindola de paso culpable de los hechos por ellos propiciados. Por ltimo, ni Uribe ni su CD la han demostrado nada al mundo respecto a un supuesto poder para mantener al pas sumido en la pobreza mental. La pobreza mental estara en dar eso como hecho, cuando lo que hay en ellos es la capacidad de torcerlo todo, de comprar pobres conciencias, de asimilar a seres hundidos hasta el cuello en el lodo de la indignidad: los que no la tienen o la han perdido, creen que ya no es posible que nadie ms tenga dignidad.

Una de las cosas, y de las ms dolorosas, que pueden leerse sobre los resultados del plebiscito, es que los propagadores del NO se crean triunfadores. Como antes de votar, el Gobierno, en boca del general Meja Ferrero, se crey ganador ante las FARC: ningn conflicto se resuelve cuando una de las partes se considera superior a la otra, el dilogo slo es posible entre iguales. Pocas cuestiones tan negativas en una eleccin como que haya polarizadores que previamente le decretan a la gente qu hacer: no dizque el voto es sagrado, como la vida, y secreto, como la muerte? Claro, me refiero a la muerte natural, no a la que aqu ha sido connatural, la violenta. Ahora el Gobierno puede salir a decir: Miren, colombianos, ah tuvieron la oportunidad de la paz, nosotros se la brindamos y ustedes la han desperdiciado. Lamento muchsimo los resultados negativos de este plebiscito sobre todo por los millones de colombianos representados en mi hijo Santiago, quien tena puestas sus esperanzas en dicho trmite para que cesaran los 27 aos que ha tenido que vivir entre la guerra, la violencia, la injusticia. En todo caso, recurdese que ni la paz, ni la justicia, ni la libertad provendrn jams del Gobierno, mucho menos la justicia social que es la que puede llevar a la paz de verdad no a la de los sepulcros, sino que la paz, la justicia social y la libertad de un pueblo hay que conquistarlas desde abajo.

No obstante, era previsible lo relacionado con el Acuerdo y los resultados del Plebiscito y aqu se dir por qu. Mientras por un lado se negocia la paz, por el otro el Gobierno, por va y decisin personal del presidente Santos, prepara el ingreso de Colombia a la OTAN desde junio de 2013, lo mismo que a la OCDE, sin consultarle nada a nadie, lo que significa un callado anuncio de guerra. Si pudiera haber gente que todava se escandalice cuando se dice que a Santos, por encima de los intereses nacionales, le agrada ms jugar al Nobel de Paz, podra agregarse que l se hizo elegir, en la primera ocasin, a punta de votos para salvar el estmago u obligando a los funcionarios de distintas entidades (magisterio, DANE, Planeacin Nacional, etc.) y que, en la segunda, enga a todo el mundo, incluso a la Izquierda, con el cuento de la paz, hasta llegar a los psimos resultados del Plebiscito. Se dice que la democracia est en problemas: no, no es eso. El problema son los polticos que muy lejos estn de poder hablar de democracia, cuando hay es una dictadura civil, como la de Santos en Colombia, segn lo sostiene el ex magistrado Jaime Arajo Rentera (2) .

Si se observan las distintas imgenes publicadas en las redes sociales, no es descabellado afirmar que los que patrocinaron el S votaron por el NO. Este sigue siendo un pas monacal, cavernario, machista, homofbico, paranoide/comunista, como sus patrones los gringos. Ah, y creyente en todo aunque no crea en nada: en nada, claro, que sea diferente a lo aceptado tcitamente por una masa ignorante, gavillera y honesta hasta el acceso homicida, por tener que demostrar lo contrario. Y respecto a los polticos y su sempiterna farsa, no se olvide a Robert Msil: Los partidos polticos existen slo por miedo a las ideas ajenas, por eso se protegen entre s y cuidan las ideas que han heredado. No sirven para cumplir lo que prometen, sino para destruir las promesas de los otros. As como frente al Poder, tampoco a Peter Handke: Lo que me irrita y me incapacita para llevar una existencia poltica no es la aversin a la violencia sino la aversin al poder. El poder, en tanto puede permitirse convertir la violencia en ritual, consigue que esta aparezca como la razonable. Mi repugnancia ante la violencia razonable del poder es inconmensurable. Concibo a casi todos los poderosos como hombres informes y faltos de vida.

Mi hijo Santiago me hizo llegar estas perlas del gerente del CD y de la Campaa por el NO del Plebiscito. Juan Carlos Vlez: Unos estrategas de Panam y Brasil nos dijeron que la estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignacin. En emisoras de estratos medios y altos nos basamos en la no impunidad, la elegibilidad y la reforma tributaria, mientras en las emisoras de estratos bajos nos enfocamos en subsidios. En cuanto al segmento en cada regin utilizamos sus respectivos acentos. En la Costa individualizamos el mensaje de que nos bamos a convertir en Venezuela. Una confirmacin ms de que aqu, en Colombia, no hay democracia, porque la gente no vota libremente ni por el referente que quiere sino que es manipulado e impelido a votar por el parecer del cacique de turno; y, la masa, qu pena decirlo, acude en tropel a depositar su inconsciente voto por el que les fue recomendado, si no obligado o forzado, sea por razones ideolgicas, carentes de ideologa o econmicas. Una prueba ms en torno a que la democracia no funciona, como escribe el cronista Martn Caparrs desde Medelln (3).

Y luego revista Semana, publica la contraparte de la farsa, recordando adems que muchos de los que votaran por el S lo haran, finalmente, por el NO. lvaro Uribe regaa a Vlez por revelar estrategia del No. La campaa del No logr recaudar $1.300 millones de 30 personas naturales y 30 empresas, de acuerdo con las declaraciones de Vlez a La Repblica , en la que ech al agua al top5 de sus financiadores: la Organizacin Ardila Llle, el Grupo Bolvar, el Grupo Uribe, Codiscos y Corbeta. Los miembros de la junta de la ANDI decan que iban a votar por el S, pero realmente muchos iban por el No, afirma Vlez. Muy pronto, en las redes sociales incluso se comenz a organizar campaas para boicotear a los financiadores del NO, muchos de los cuales han salido a explicar que aportaron a ambas campaas en la refrendacin. El No ha sido la campaa ms barata y ms efectiva de la historia, dice Vlez en entrevista con el diario conservador La Repblica .   La tpica desfachatez del testaferro que le cuida la espalda al Patrn, ste lo regaa como si fuera su hijo y, peor, como si no tuviera nada que ver con el engendro (4) .

Sobre lo anterior, vale considerar la contribucin del poeta Alirio Quimbayo Durn: Viven de la sangre inocente del pueblo hasta la muerte; no les basta cmo masacran la economa de millones de hogares. Ahora, vuelven con sus mentiras para dividir a sus compatriotas y asesinar la paz de toda una nacin. Y para colmo de males se declaran amantes de la unidad familiar y creyentes de Dios! Ya lo investiga La Fiscala. Art. 388 del C.P. sobre Fraude al sufragante: El que mediante maniobra engaosa obtenga que un ciudadano o un extranjero rehabilitado por la ley, vote por determinado candidato, partido o corriente poltica o lo haga en blanco, incurrir en prisin de cuatro a ocho aos. En igual pena incurrir quien por el mismo medio obtenga en plebiscito, referendo, consulta popular o revocatoria del mandato votacin en determinado sentido.

Santos se hizo elegir la primera vez con los votos de su ex patrn Uribe, traicionndolo de paso y, luego, reelegir prometiendo la paz, mientras haca la guerra. Fue el responsable de miles de falsos positivos junto al Salgareo, desde Soacha hasta Chincota, y orden el asesinato, de Guillermo Len Senz, alias Alfonso Cano, como el mismo Santos le cont al hermano concejal del mximo dirigente de las FARC, en 2011, cuando ste se encontraba por completo indefenso; lo mismo que orden el de Ral Reyes, en 2006, en la llamada Operacin Fnix, de paso una invasin del suelo ecuatoriano, del Mono Jojoy, en La Macarena, y del Negro Acacio y de Martn Caballero en Montes de Mara, sur de Bolvar, entre otros. Y ms que loco, como se ha dicho en redes sociales, el asunto es deliberado: l no quiere la paz de los colombianos porque tiene la presin de los gringos detrs y el ingreso, por recomendacin del Grupo de Bilderberg, a la OTAN, lo que significa la continuidad de la guerra por otros 30/50 aos, como ha dicho el socilogo Atilio Born (5). Santos slo iba detrs del Nobel de Paz: ese es el reflejo de la mezquindad, la cursilera, la frivolidad del amo frente a los que llama sus esclavos. Vanidad personal mata compromiso social, al menos entre los polticos, como puede demostrarse histricamente: no ha habido un solo presidente en la historia de Colombia que haya mostrado real voluntad de paz. Adems, ya se sabe por Emma Goldman, que la libertad no descender al pueblo [desde el Gobierno, claro], sino que el pueblo tendr que alzarse a la libertad. Tampoco descender la paz que, como la libertad, es ms un deber que un derecho, as est consignado como tal en la Declaracin Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1948).

El periodismo crtico frente al Nobel, a los Acuerdos, al Plebiscito

Juan Manuel Santos: Nadie est buscando la paz para ganar un premio, el gran premio es la paz de los colombianos. El presidente de Colombia habl con el corresponsal de BBC Mundo, Natalio Cosoy, una semana antes del plebiscito del 2 de octubre en el que gan el No con un 50.21% de los votos. Conversaron sobre el acuerdo entre el gobierno y las FARC, sobre la paz y cul podra ser la principal amenaza para el proceso. El 7/oct./2016 Santos fue reconocido con el Nobel de Paz por sus esfuerzos por acabar con el conflicto en el pas sudamericano. Entrevista originalmente publicada el 26 de septiembre (6).

Explicacin no pedida, confesin manifiesta, rezan las abuelas. Permtame disentir, seor Santos, pero dadas las suficientes demostraciones de mentiras y engaos que ha tenido, por encima de un supuesto inters suyo por el bienestar de los colombianos estuvo siempre su anhelo de ganarse el Nobel de Paz. Lo que pasa es que Usted cuenta con un vergonzoso factor que lo favorece: la desmemoria del pueblo colombiano. Acaso no es Usted el responsable directo, como Ministro de Defensa del (des)gobierno de Uribe, de las miles de ejecuciones extrajudiciales? No lo hace eso automtico amigo de la guerra y responsable de crmenes de lesa humanidad, responsabilidad de la que ahora estara procurando escabullirse con la posibilidad de una nueva Constituyente? Cmo fue que se hizo elegir la primera vez si no fue gracias a la traicin a su ex jefe y a su fortn electoral paramilitar de la Costa, el que Usted conquist a punta de mermelada y cemento y ladrillos para los votantes, lo mismo que Uribe haba hecho en su primera eleccin al asegurar a punta de fusil en la cabeza del votante 300 mil sufragios? Qu pretexto utiliz para hacerse reelegir si no fue el engao a su propia clase poltica e incluso a la oposicin, la Izquierda, con el cuentico de la Paz, la que no era necesario someter a un plebiscito? Actu Usted, esta vez, con conocimiento o desconocimiento de causa, en el sentido de que bastaba una decisin honesta y verdadera para avalar los Acuerdos de La Habana, sin necesidad de tener que recurrir al constituyente primario? Si actu con conocimiento de causa, eso se traduce en mala fe y si lo hizo con desconocimiento eso es (imperdonable) ignorancia y ya conoce Usted la sentencia: la ignorancia de la Ley no permite la transgresin de la Ley.

Y ahora el Comit Noruego le otorga a Usted, seor Juan Manuel Santos, el Nobel de Paz, un despropsito por donde se le mire. Y qu pena disentir de tanto ingenuo que a estas alturas an diga nada ms merecido. Se merece el Nobel de Paz una persona que ha promovido, sistemticamente, la guerra, como Usted lo ha hecho, invadiendo a pases vecinos, como Ecuador, o haciendo, por ejemplo, de manera deliberada, desaparecer de la faz de la tierra a Guillermo Len Senz, alias Alfonso Cano, en situacin de indefensin absoluta, a punta de bombas, ya sin gafas y trastabillando hasta su cada final? Porque no negar que fue Usted quien dio la orden expresa de asesinarlo, otro crimen de lesa humanidad, como le asegur al hermano dizque porque Cano le haca la guerra al Gobierno y as dar, ms bien, un golpe de opinin. El responsable de ejecuciones extra-judiciales ahora, por los caprichos insensatos de la poltica, Nobel de Paz: tiene esto coherencia? Por qu no les preguntan a las Madres de Soacha qu piensan de esto, a ver dnde queda el orgullo nacional? Sinceramente, da pena. Una vergenza con ellas y con el mundo.

Espero ser entendido: el Nobel debe ser para todos los colombianos, en especial para las vctimas de la guerra, pero jams para quien, en efecto, lo recibi: tiene sentido que el responsable de crmenes, cuando fue Ministro de Defensa, sea el que ahora lo reciba, por caprichos de la desmemoriada poltica y de la complicidad noruega con ella, que ahora ha reconocido que el Nobel a Santos fue un premio poltico (7)? Pobrecito del colombiano que olvida lo fundamental por tanta necesidad de ser reconocido o visibilizado.

Aqu se est volviendo al cuento de que todos los colombianos son iguales, pero hay unos ms iguales. Por qu Santos por encima de Timochenko si ambos son colombianos y estn tratando de resolver, supuestamente, un acuerdo de paz? Acaso la paz no se da slo entre iguales? Cul es el rollo de que uno es ms cabrn que el otro, simplemente porque le toc enmontarse y el otro menos porque se qued en la ciudad? O es que hay alguien que an pueda sostener que los campesinos perseguidos por el Gobierno en los aos 50 se fueron al monte por masoquismo o por vocacin guerrerista y no, como fue, por persecucin oficial? No es Santos el que ha guerreado siempre, a nombre de EE.UU y viene ahora a fungir como buscador de paz, cuando carga la responsabilidad por miles de crmenes y resulta Nobel, lo que siempre haba buscado dado el histrico arribismo de nuestros dirigentes?

En reciente nota revista Semana, da muestras de un incomparable (mal) sentido del humor al decir seriamente: En su testamento Alfred Nobel, el creador de los premios que llevan su nombre, dej un prrafo especial sobre el tema de la paz. Este deca que ese galardn, el ms importante, debera otorgarse anualmente a quien le hubiera prestado a la humanidad los siguientes servicios: Haber laborado ms y mejor en la obra de la fraternidad de los pueblos, a favor de la supresin o reduccin de los ejrcitos permanentes, y en pro de la formacin y propagacin de procesos de paz. Como dira James Baldwin, permitan que este pobre negro se tape la boca, para disimular que se est riendo. Punto aparte se hace gala de una de las notas ms hilarantes de los tiempos modernos, lo que ni Chaplin lograra: Al leer esa frase se llega a la conclusin de que era difcil que Juan M. Santos no ganara el Nobel de Paz. Lo nico que sorprendi fue que tuviera lugar despus de la desconcertante derrota en el plebiscito y que solo incluyera al presidente, sin Timochenko. (8)

Jefe negociador de las FARC en exclusiva a RT, 7/oct./2016: Un Nobel de la Paz no se obtiene sin la contraparte. Tras una intensa ronda de reuniones con representantes del Gobierno colombiano, el jefe negociador de la paz por las FARC, Ivn Mrquez, ofreci declaraciones exclusivas al corresponsal de RT en Cuba, Oliver Zamora Oria, acerca de los resultados del plebiscito en Colombia y el futuro del acuerdo de paz. Hizo referencia al Nobel que ha recibido el presidente colombiano, cuya distincin le podra ayudar a revitalizar el acuerdo de paz, aunque tambin podra asumirse como un galardn compartido. Un Nobel de la Paz no se obtiene sin la contraparte. Nosotros nos sentimos satisfechos de haber aportado un granito de arena al logro de tan alta distincin, aunque es justo mencionar tambin la lucha del pueblo colombiano, a las vctimas y al papel desempeado, en primer lugar, por los pases garantes, Cuba y Noruega, y por los pases acompaantes, Venezuela y Chile, que siempre estuvieron presentes, explica Mrquez (9) . Fernando Vallejo ha dicho que la maldad debera medirse en uribes. Y la mentira, digo, en Santos. La historia dar la razn, as los cndidos la quieran quitar hoy. Mientras tanto, dada la habilidad de los polticos para el engao, la gente puede seguir creyendo en sus promesas. Pero, recurdese al ya citado Msil: Los partidos polticos [] no sirven para cumplir lo que prometen, sino para destruir las promesas de los otros. El que no sirve para cumplir lo que promete es Santos, quien en dilogo con la BBC dijo que renunciara si colombianos no firman acuerdo de paz (10) ; el que slo sirve para destruir las promesas de los otros es, entre muchos ms, Uribe, como qued demostrado con la campaa negra del Plebiscito que su partido mont para mentirle y hacerle fraude al sufragante, hecho que debe ser sancionado ahora por el CNE y por las autoridades como quiera que se trata de un delito, Art. 388 modificado, Art. 40 del C. P. Y aqu se recuerda lo que se vio y oy durante la Marcha del Silencio en Antioquia, 7/oct./2016: Antioquia no es lvaro Uribe. Mucho menos, Colombia, que ahora pese a los engaos descarados de sus gobernantes, polticos, funcionarios, empresarios, militares, clero, mercachifles de todo tipo, comienza a despertar de una larga pesadilla, travestida en sueo pese al amargo sabor de la mermelada oficial, la burocracia paquidrmica y la corrupcin aderezada con el almbar del silencio meditico.

A propsito, Yohir Akerman en Gerente de la indignacin, El Espectador: Indignar tergiversando los mensajes, indignar con mentiras, indignar con miedo diseado para cada una de las audiencias. Indignar. A los de la tercera edad les dijeron que se pona en riesgo su pensin por la reforma tributaria, a los de la costa les aseguraron que Colombia se convertira en Venezuela por el castrochavismo, a los de estratos bajos los convencieron que perderan sus subsidios por los salarios de los guerrilleros, a los de estratos altos los convencieron que perderan sus tierras con el acuerdo, incluso a los conservadores los hicieron creer que el pas se llenara de homosexuales con la paz. [A los taxistas de Bogot se les dijo que perderan sus vehculos y a la gente que el pas sera entregado a las FARC, como si fuera posible quitrselo a Sarmiento, Ardila, los Santo Domingo, los terratenientes] Increble pero cierto. En palabras del seor Vlez: La estrategia era dejar de explicar los acuerdos para centrar el mensaje en la indignacin. Y lo lograron. (11)

Ahora William Ospina en El pas invisible, El Espectador: Por qu dijo Santos que si perda el S al otro da recomenzaba la guerra [y renunciaba y no lo cumpli]? Por qu dijo Humberto de la Calle que no haba acuerdo mejor [bueno, esto lo dijo antes el rector del Externado, Juan Carlos Henao, constitucionalista y ex magistrado] y ahora todos se disponen a mejorarlo? La paz que disean nuestras lites y su clase poltica es una paz para ellas, pero no para el pas. Ahora van a intentar montar otra vez el Frente Nacional, y veremos no slo a Uribe en Palacio sino a lo mejor el renacer de aquella vieja fraternidad que por razones electorales se revisti por un tiempo con los ropajes de la Bella y la Bestia. Ya estn hablando del medio pas del S y del medio pas del No: que Colombia se vaya preparando para quedar una vez ms por fuera del acuerdo entre los dirigentes, que cuando se odian es para ponernos a pelear entre nosotros, y cuando se unen es para borrarnos. Todava estn pensando que se puede hacer la paz sin empezar a corregir las tremendas injusticias que dieron origen a la guerra. [] Es el viejo bipartidismo el que tiene al pas como est. Es la vieja dirigencia y su clase poltica la que se nutre de nuestras esperanzas y de nuestros desengaos. Siempre nos hacen creer que debemos sentarnos a esperar las soluciones que estn diseando, el pas feliz que slo ellos saben cmo construir. Ahora han puesto a las FARC a pedir perdn en cada esquina, [], pero los dueos de todo, que son los responsables de todo desde hace 70 aos, nunca asumen su responsabilidad. Hay que verlos: ellos son los que acusan y los que perdonan. (12)

Camilo Torres Restrepo y el engao histrico

Como sea que el imperio estadounidense ha estado detrs y al frente de los destinos polticos del pas, bien cabe recordar la postura de Camilo Torres R., quien desde el ayer hace sentir el hoy cuando habla del engao histrico al que los polticos han sometido al pas, mxime ahora que diversos columnistas han advertido el regreso del Frente Nacional, el que seal la reparticin burocrtica por el bipartidismo. Quienes sigan haciendo imposible la revolucin pacfica, gestarn la revolucin violenta: gobernantes y polticos en general deberan recordar que los hombres de toda nacin y en particular sus artistas saben que un pas con hambre y sin educacin es un pas injusto y proclive a la violencia, que la opresin prolongada slo puede conducir a soluciones extremas, que en cualquier momento y por ms diferido que parezca un sueo colectivo puede estallar Ah!, y, a los miembros de la sociedad civil, que no hay que creer en caricias del sistema pues su signo es la dominacin, no el afecto, o sea, el engao para someter al pueblo hasta el cansancio o la obediencia, jams para tender puentes de acercamiento, dilogos entre iguales y no entre aqullos que siempre se han sentido ms iguales y que en su soberbia no saben otra cosa que despreciar a los dems: a los que llaman enemigos y terminan calificando como guerrilleros o narcoterroristas, desnaturalizados que entraan lo peor de la especie humana.

Camilo Torres entendi algo inevitable y que hoy produce urticaria entre Iglesia, oligarqua, Estado, fuerzas militares e imperialismo gringo: que la ancestral, silenciosa y estoica paciencia de los pobres no ha sido ms que el producto de un engao. Ahora, cuando los jvenes estn conociendo o reconociendo tal engao, as como el alcance de su poder, su rebelin metafsica no admite ms dilaciones. Como seala Germn Guzmn, el postulado principal de Camilo era una revolucin del/por/con y para el pueblo. Sin embargo, no tena posturas soberbias ni actitudes mesinicas, tan caras a estos tiempos, slo atesoraba la verdad que tanto enfurece, ms que duele, a esos oscuros explotadores de la oligarqua que ciegamente obedecen las rdenes tcitas del Imperio, pero que al or las voces oligarqua e imperialismo se escandalizan ms por tal nimiedad que, obvio, por todos los crmenes que a plena luz han cometido en sus turbias, perversas, miserables existencias:

Yo no me considero representante de la clase colombiana, ni jefe del Frente Unido, ni lder de la revolucin colombiana, porque no he sido elegido por el pueblo. Aspiro a ser aceptado por ste como un servidor de la revolucin. Lo que en efecto fue hasta ser asesinado en Patio Cemento, corregimiento El Carmen, municipio San Vicente de Chucur, Santander, el 15 de febrero de 1966. En su Proclama a los colombianos (7.I.66), sostuvo: Yo me he incorporado a la lucha armada. Me he incorporado al ELN porque en l encontr los mismos ideales del Frente Unido. Encontr el deseo y la realizacin de una unidad por la base, de base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionales. Sin ningn nimo de combatir a los elementos revolucionarios de cualquier sector, movimiento o partido. Sin caudillismos. Que busca liberar al pueblo de la explotacin de las oligarquas y del imperialismo. Que no depondr las armas mientras el poder no est totalmente en manos del pueblo. Quizs el lector experimente el mismo escalofro que debi sentir Camilo Torres al tener que enfrentarse a la oligarqua, al imperialismo, a las fuerzas militares, al clero, a la godarria.

Respecto al engao histrico citado, sera injusto, con el pensamiento y ante todo con la valenta de Camilo Torres, omitir lo que consign en el Frente Unido, Edicin Extraordinaria, 9/dic/1965, texto conocido por Mensaje a la Oligarqua, borrado del mapa de la historia oficial para gozo de los siervos de los amos de la guerra:

Dirigir un mensaje a los que no quieren ni pueden or es un deber penoso. Sin embargo, es un deber, y un deber histrico, en el momento que la oligarqua colombiana quiere llegar a hacer culminar su iniquidad en contra de la patria y de los colombianos. Durante ms de 150 aos la casta econmica, las pocas familias que tienen casi toda la riqueza colombiana, ha usurpado el poder poltico en su propio provecho. Ha usado todas las artimaas y trampas para conservar ese poder engaando al pueblo. Inventaron la divisin entre liberales y conservadores. Esta divisin, que no comprenda el pueblo, sirvi para sembrar el odio entre los mismos elementos de la clase popular. Esos odios ancestrales transmitidos de padres a hijos han servido nicamente a la oligarqua. Mientras los pobres pelean, los ricos gobiernan en su propio provecho. [] Lo nico que divida a los oligarcas liberales de los oligarcas conservadores era el problema de la reparticin del presupuesto y de los puestos pblicos. [] Cuando apareci Jorge Elicer Gaitn enarbolando la bandera de la restauracin moral de la Repblica, lo hizo tanto en contra de la oligarqua liberal como de la conservadora. Por eso las dos oligarquas fueron antigaitanistas. La oligarqua liberal se volvi gaitanista despus de que la oligarqua conservadora mat a Gaitn en las calles de Bogot. Ya iniciada en el camino de la violencia para conservar el poder, la oligarqua no parar en el uso de esa violencia. Puso a los campesinos liberales a que se mataran con los conservadores. Cuando la agresividad, el odio y el rencor de los pobres se desbordaron en una lucha entre los necesitados de Colombia, la oligarqua se asust y propici el golpe militar. El gobierno militar tampoco sirvi en forma suficientemente eficaz a los intereses de la oligarqua. Entonces el jefe de la oligarqua liberal, doctor Alberto Lleras Camargo, y el jefe de la oligarqua conservadora, doctor Laureano Gmez, se reunieron para hacer un examen de conciencia y se dijeron: Por estar peleando por el reparto del presupuesto y del botn burocrtico, casi perdemos el poder para la oligarqua. Dejmonos de pelear por eso haciendo un contrato, dividindonos el pas como quien se divide una hacienda, por mitad, entre las dos oligarquas. La paridad y la alternacin nos permiten un reparto equitativo y as podemos formar un partido nuevo, el partido de la oligarqua. As naci el Frente Nacional como el primer partido de clase, el de la oligarqua colombiana. El pueblo vuelve a ser engaado y concurre a las elecciones a votar el plebiscito, a votar por Alberto Lleras, por el Frente Nacional. El resultado, naturalmente, fue peor: ahora era la oligarqua unida la que gobernaba en contra del pueblo. El Frente Nacional dijo que remediara la situacin financiera, y duplic la deuda externa produciendo tres devaluaciones (hasta ahora) y con ellas la miseria del pueblo por varias generaciones. El Frente Nacional dijo que hara la reforma agraria, y no hizo sino dictar una ley que garantiza los intereses de los ricos en contra de los derechos de los pobres. El Frente Nacional logr la mayor abstencin electoral de nuestra historia y ahora, ante su fracaso total, qu est haciendo la oligarqua? Vuelve a recurrir a la violencia. Declara el estado de sitio. Legisla por decreto. Vende el pas a los EE.UU. Se rene en un lujoso hotel y decide sobre el prximo presidente. Desde los salones resuelven sobre el pas entero. Estn completamente ciegos. Seores oligarcas, el Pueblo ya no les cree nada a ustedes. El Pueblo no quiere votar por ustedes. El Pueblo est harto y desesperado. El Pueblo no quiere ir a las elecciones que ustedes organicen. [] El Pueblo est sufriendo y resuelto a todo. (13)

A manera de conclusin

Para enlazar con lo dicho al comienzo en torno a Las memorias pstumas de Braz Cubas , sobre el amo y sus esclavos, el opresor y el oprimido, el lenguaje del imperialismo estadounidense, no es tan difcil de entender, sino que basta leerlo al revs de lo que dice. Si dice queremos paz, lase no solamente queremos guerra, sino tambin entindase como tctica de guerra, con el fin de ponerte en una posicin desarmada, para avanzar contra ti; si dice democracia, quiere decir dictadura, golpe de Estado; si sonre para ti es porque te odia; si pone a una mujer en un cargo de estado, en el poder, es porque sta no pasar de ser una mscara para esconder el rostro del ms absoluto patriarcado y si no la pone es smbolo de que el patriarcado es aplastante; si este rostro fuera el de un negro o el de una negra es igualmente porque ste o sta es en realidad una mscara de supremaca blanca, esto es, un disfraz del fundamentalismo tnico anglo-sajn como el lugar del nazismo contemporneo, disimulndose para que t no veas el holocausto del genocidio tnico contra negros, amarillos, indios, homosexuales y dems minoras, a escala planetaria.

Bastara trasladar el lenguaje del imperialismo gringo a las lites colombianas y entender que aqu tambin basta leerlo al revs, para comprobar que sus decisiones polticas no estn encaminadas a hacerle ningn beneficio al pas sino a satisfacer la vanidad, el egosmo, la avaricia de aqullos que deciden la vida de los otros, pero tienen el descaro, como Santos al recibir el Nobel, de confesar: No puede aceptarse ms a quienes pretenden seguir decidiendo el destino de los dems. Y, mientras tanto, en la vida real, concreta, los supuestos poderosos, empresarios y terratenientes, representados por el soberano Santos, el que guarda la relacin entre la ley y la violencia, les siguen imponiendo a los tericos sbditos/frvolos el diktat socio-poltico proveniente del Imperio gringo, disfrazado o, peor, travestido, de democracia, cuando en realidad, como ha dicho el ex magistrado Arajo, se trata de una no tan simple y harto contundente dictadura civil, la que deriva del engao que se vea venir: El acuerdo no da nacimiento a ningn tratado internacional, pero s convierte a la Constitucin en un disfraz de la dictadura civil de Santos, y de paso convierte en eunucos al Congreso y a la Corte Constitucional. (14) Se necesita croquis?

Entretanto, la masa desinformada, manipulada, maltratada, sigue creyendo en la honrosa distincin del Nobel para un gobernante que no lo mereca, que ha mentido histricamente, como buen jugador de pker, que hoy dice una cosa y maana otra, como mal poltico que es, y esa masa sigue esperanzada en los falsos titulares que emanan de la manipuladora y manipulada prensa que cohonesta de puertas para adentro el statu quo pero que hacia afuera habla de libertad de expresin, alimenta la farsa de que aqu se puede decir cualquier cosa y, en efecto, todo el mundo termina dicindola y queriendo hacerle sentir al otro que no hay sino una verdad: la que dice el mentiroso presidente de turno. Que seguir luchando sin tregua por la anhelada paz de todos los colombianos y, ms recientemente: No los voy a dejar colgados de la brocha con la paz, lo que, proviniendo de l, debe leerse exactamente al revs (15) y que la historia ojal me desmienta: en lo que no ser desmentido, eso s, ser respecto a que el plebiscito no era necesario para validar la paz ni, mucho menos, para deslegitimarla, as como el resultado del plebiscito no reduce la obligacin constitucional del Estado de garantizar dicha paz , como sostiene el jurista y penalista Luigi Ferrajoli: El referndum no era y no es necesario para legitimar la paz, y mucho menos era y es suficiente para deslegitimarla. (16) Mientras tanto, los colombianos de bien continuarn en su sobrevivencia al margen de la nula labor estatal respecto a los asuntos cruciales en su vida, en la vida de todos los hombres: los derechos humanos, la Justicia social, la salud, la educacin, la vivienda, un trabajo digno e incluso una suerte de proto-utopa: una vida sin polticos mentirosos. O una vida sin polticos ni corrupcin (17) . O una vida, a secas.

FUENTES Y BIBLIOGRAFA:

(1) http://www.eldiplo.info/portal/index.php/1851/item/1036-paz-verdades-a-medias-y-mentiras-completas

(2) http://rebelion.org/noticia.php?id=210968

(3) http://www.nytimes.com/es/2016/10/03/el-plebiscito-colombia-caparros/?smid=fb-espanol&smtyp=pay&smvar=coeng

(4) http://www.larepublica.co/el-no-ha-sido-la-campa%C3%B1a-m%C3%A1s-barata-y-m%C3%A1s-efectiva-de-la-historia_427891

(5) http://www.alainet.org/es/active/64478

(6) http://www.bbc.com/mundo/media-37473337

(7) http://www.elespectador.com/noticias/politica/si-el-nobel-santos-fue-politico-articulo-659174

(8) http://www.semana.com/nacion/articulo/juan-manuel-santos-ganador-del-premio-nobel-de-la-paz/498217?utm_source=newsletter&utm_medium=mail&utm_content=semana&utm_campaign=2016_10_09

(9) https://actualidad.rt.com/actualidad/220680-ivan-marquez-farc-santos-exclusiva-rt

(10) http://www.pulzo.com/nacion/presidente-santos-renunciaria-si-colombianos-no-firman-acuerdo-de-paz-le-dijo-bbc/408621

(11) http://www.elespectador.com/opinion/gerente-de-indignacion

(12) http://www.elespectador.com/opinion/el-pais-invisible

(13) Muoz Sarmiento, Luis Carlos et al. Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006) pp. 24 a 52.

(14) http://www.eldiplo.info/portal/index.php/1851/item/1036-paz-verdades-a-medias-y-mentiras-completas

(15) http://www.elespectador.com/noticias/paz/no-los-voy-dejar-colgados-de-brocha-paz-santos-articulo-660945

(16) http://www.semana.com/nacion/articulo/jurista-italiano-luigi-ferrajoli-dice-que-plebiscito-no-era-necesario/501096

(17) https://www.youtube.com/watch?v=TPdBE_zPt-s  

Otras Notas:

https://www.youtube.com/watch?v=nvsjdE-ENuA

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/una-pregunta-alvaro-sierra-restrepo-columna-el-tiempo/16752808

http://www.las2orillas.co/estara-santos-dispuesto-responder-por-su-crimen-confeso-el-asesinato-de-alfonso-cano-timochenko/

http://www.nytimes.com/es/2016/09/27/humberto-de-la-calle-colombia-farc/?smid=fb-espanol&smtyp=pay&smvar=coeng

https://www.youtube.com/watch?v=iHkp_8ezKAQ  

Luis Carlos Muoz Sarmiento: (Bogot, Colombia, 1957) Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Bogot. Periodista, de INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho de la U. Nacional, Bogot (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y director del Cine-Club Andrs Caicedo desde 1984. Colaborador de El Magazn de El Espectador. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente de la Transversalidad Hum-Bie Universitario. de la misma institucin (2012-2015). Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal en Colombia www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006); La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007); Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014); Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, ES, Brasil (2015); y Guerra y literatura en la obra de Jorge Elicer Pardo (U. del Valle, 2016). Autor de ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central, sobre Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor de la contraportada de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros Ocho minutos y otros cuentos, El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, La sociedad del control soberano y la biotanatopoltica del imperialismo estadounidense, en coautora con Lus E. Soares. Hoy, autor, traductor y coautor, con aqul, de ensayos para Rebelin. E-mail: [email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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